lunes, febrero 29, 2016

Evangelio Febrero 29, 2016

Día litúrgico: Lunes III de Cuaresma

Texto del Evangelio (Lc 4,24-30): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente reunida en la sinagoga de Nazaret: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio».

Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó. 

«Ningún profeta es bien recibido en su patria»
Rev. P. Higinio Rafael ROSOLEN IVE - (Cobourg, Ontario, Canadá)

Hoy, en el Evangelio, Jesús nos dice «que ningún profeta es bien recibido en su patria» (Lc 4,24). Jesús, al usar este proverbio, se está presentando como profeta.

“Profeta” es el que habla en nombre de otro, el que lleva el mensaje de otro. Entre los hebreos, los profetas eran hombres enviados por Dios para anunciar, ya con palabras, ya con signos, la presencia de Dios, la venida del Mesías, el mensaje de salvación, de paz y de esperanza.

Jesús es el Profeta por excelencia, el Salvador esperado; en Él todas las profecías tienen cumplimiento. Pero, al igual que sucedió en los tiempos de Elías y Eliseo, Jesús no es “bien recibido” entre los suyos, pues son estos quienes llenos de ira «le arrojaron fuera de la ciudad» (Lc 4,29).

Cada uno de nosotros, por razón de su bautismo, también está llamado a ser profeta. Por eso:

1º. Debemos anunciar la Buena Nueva. Para ello, como dijo el Papa Francisco, tenemos que escuchar la Palabra con apertura sincera, dejar que toque nuestra propia vida, que nos reclame, que nos exhorte, que nos movilice, pues si no dedicamos un tiempo para orar con esa Palabra, entonces sí seremos un “falso profeta”, un “estafador” o un “charlatán vacío”.

2º Vivir el Evangelio. De nuevo el Papa Francisco: «No se nos pide que seamos inmaculados, pero sí que estemos siempre en crecimiento, que vivamos el deseo profundo de crecer en el camino del Evangelio, y no bajemos los brazos». Es indispensable tener la seguridad de que Dios nos ama, de que Jesucristo nos ha salvado, de que su amor es para siempre.

3º Como discípulos de Jesús, ser conscientes de que así como Jesús experimentó el rechazo, la ira, el ser arrojado fuera, también esto va a estar presente en el horizonte de nuestra vida cotidiana.

Que María, Reina de los profetas, nos guíe en nuestro camino.

«En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria»
Rev. D. Santi COLLELL i Aguirre - (La Garriga, Barcelona, España)

Hoy escuchamos del Señor que «ningún profeta es bien recibido en su patria» (Lc 4,24). Esta frase —puesta en boca de Jesús— nos ha sido para muchas y muchos —en más de una ocasión— justificación y excusa para no complicarnos la vida. Jesucristo, de hecho, sólo nos quiere advertir a sus discípulos que las cosas no nos serán fáciles y que, frecuentemente, entre aquellos que se supone que nos conocen mejor, todavía lo tendremos más complicado.

La afirmación de Jesús es el preámbulo de la lección que quiere dar a la gente reunida en la sinagoga y, así, abrir sus ojos a la evidencia de que, por el simple hecho de ser miembros del “Pueblo escogido” no tienen ninguna garantía de salvación, curación, purificación (eso lo corroborará con los datos de la historia de la salvación).

Pero, decía, que la afirmación de Jesús, para muchas y muchos nos es, con demasiada frecuencia, motivo de excusa para no “mojarnos evangélicamente” en nuestro ambiente cotidiano. Sí, es una de aquellas frases que todos hemos medio aprendido de memoria y, ¡qué efecto!

Parece como grabada en nuestra conciencia particular de manera que cuando en la oficina, en el trabajo, con la familia, en el círculo de amigos, en todo nuestro entorno social más debiéramos tomar decisiones solamente comprensibles a la luz del Evangelio, esta “frase mágica” nos echa atrás como diciéndonos: —No vale la pena que te esfuerces, ¡ningún profeta es bien recibido en su tierra! Tenemos la excusa perfecta, la mejor de las justificaciones para no tener que dar testimonio, para no apoyar a aquel compañero a quien le está haciendo una mala pasada la empresa, o para no mirar de favorecer la reconciliación de aquel matrimonio conocido.

San Pablo se dirigió, en primer lugar, a los suyos: fue a la sinagoga donde «hablaba con valentía, discutiendo acerca del Reino de Dios e intentando convencerles» (Hch 19,8). ¿No crees que esto era lo que Jesús quería decirnos?
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Lucas 4:24


Santo Evangelio según san Lucas 4:25


Santo Evangelio según san Lucas 4:26


Santoral Febrero 29


-Nota: Los años No bisiestos se celebra su memoria,
Febrero 28

-Beata Antonia de Florencia, Viuda Abadesa y Fundadora

-San Adriano, Confesor
-San Casimiro, Confesor
-San Jorge de Debeltus, el confesor, Obispo
-San Juan Barsanupio, Obispo de Damasco (Busco Estampa)
-San Juan Casian, el Romano
-San Germán de Dacia Pontica, Mártir
-San Gregorio de Narek
-San Hilario, Papa
-San Leo de Capodocia, Mártir (Busco Estampa)
-San Lupicino, Abad
-San Meletio de Kharkov y Akhtyr, Arzobispo (Busco Estampa)
-San Néstor, Obispo y Mártir
-San Román de Condat, Abad
-San Osvaldo de Worchester, Monje y Obispo
-San Silouan o Silvano, Hieromártir y Obispo
-San Teokteristo de Pelekete, Mártir y Abad

-Santa Emma de Inglaterra, Reina
-Santa Tarasia, Esposa

domingo, febrero 28, 2016

Evangelio Febrero 28, 2016

Día litúrgico: Domingo III (C) de Cuaresma 

Texto del Evangelio (Lc 13,1-9): En aquel tiempo, llegaron algunos que contaron a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo».

Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’». 

«Si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo»
Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. - (Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, tercer domingo de Cuaresma, la lectura evangélica contiene una llamada de Jesús a la penitencia y a la conversión. O, más bien, una exigencia de cambiar de vida.

“Convertirse” significa, en el lenguaje del Evangelio, mudar de actitud interior, y también de estilo externo. Es una de las palabras más usadas en el Evangelio. Recordemos que, antes de la venida del Señor Jesús, san Juan Bautista resumía su predicación con la misma expresión: «Predicaba un bautismo de conversión» (Mc 1,4). Y, enseguida, la predicación de Jesús se resume con estas palabras: «Convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1,15).

Esta lectura de hoy tiene, sin embargo, características propias, que piden atención fiel y respuesta consecuente. Se puede decir que la primera parte, con ambas referencias históricas (la sangre derramada por Pilato y la torre derrumbada), contiene una amenaza. ¡Imposible llamarla de otro modo!: lamentamos las dos desgracias —entonces sentidas y lloradas— pero Jesucristo, muy seriamente, nos dice a todos: —Si no cambiáis de vida, «todos pereceréis del mismo modo» (Lc 13,5).

Esto nos muestra dos cosas. Primero, la absoluta seriedad del compromiso cristiano. Y, segundo: de no respetarlo como Dios quiere, la posibilidad de una muerte, no en este mundo, sino mucho peor, en el otro: la eterna perdición. Las dos muertes de nuestro texto no son más que figuras de otra muerte, sin comparación con la primera.

Cada uno sabrá cómo esta exigencia de cambio se le presenta. Ninguno queda excluido. Si esto nos inquieta, la segunda parte nos consuela. El “viñador”, que es Jesús, pide al dueño de la viña, su Padre, que espere un año todavía. Y entretanto, él hará todo lo posible (y lo imposible, muriendo por nosotros) para que la viña dé fruto. Es decir, ¡cambiemos de vida! Éste es el mensaje de la Cuaresma. Tomémoslo entonces en serio. Los santos —san Ignacio, por ejemplo, aunque tarde en su vida— por gracia de Dios cambian y nos animan a cambiar.
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Fuente: evangeli.net

Tercer Domingo de Cuaresma, Ciclo C

Moniciones para el Tercer Domingo del Tiempo de Cuaresma Ciclo C

Moniciones para la Misa.

Tiempo de Cuaresma

III Domingo: Antes de que sea tarde

Monición de entrada:

Nos encontramos en el tercer domingo de Cuaresma. A partir de hoy la liturgia de la palabra se centra abiertamente en el tema de la conversión para la renovación bautismal. La conversión, antes de que sea demasiado tarde, es la respuesta adecuada a la paciencia de Dios. Así habremos asimilado la lección de la historia del pueblo de Israel, a quien Dios reveló su nombre y lo liberó de la esclavitud de Egipto por medio de Moisés. Puestos de pie, entonamos el canto y recibimos a los ministros de esta Liturgia.


Primera lectura: Éxodo 3, 1-8a. 13-15 (“Yo soy” me envía a ustedes)
No preparamos ahora para escuchar un interesante pasaje, tomado el libro del Éxodo, el cual Dios se manifiesta a Moisés. Antes de recibir su misión, Moisés tiene una experiencia personal de encuentro con el misterio de Dios, simbolizado en la llamarada que no se consume. Presten mucha atención a este mensaje.


Segunda lectura: I Corintios 10, 1-6-10-12 (Como ejemplo y como escarmiento nuestro)
San Pablo, en su carta a los corintios, hace una relectura cristiana del Antiguo Testamento y les advierte del peligro de pensar que después de haberse convertido al cristianismo todo está ya hecho. Escuchemos atentamente a san Pablo.


Tercera lectura: Lucas 13, 1-9 (Si no se convierten, todos perecerán igualmente)
El evangelio que vamos a escuchar tiene dos partes muy bien diferenciadas: Ira. Comentario de Jesús a dos tristes sucesos: muerte violenta de unos galileos y derrumbamiento de la torre de Siloé que aplastó a dieciocho hombres. 2da. Parábola de la higuera estéril. Ambas unidades coinciden en la urgencia de la conversión antes de que se agote la paciencia de Dios. De pie, por favor para escuchar la Buena Noticia de hoy.


Oración Universal:

  • Por la Iglesia, pueblo de Dios, que peregrina en la Cuaresma hacia la Pascua; para que sepa responder a la llamada de Dios en todo lo que sucede, roguemos al Señor.
  • Por todos los llamados, como Moisés, a ejercer cargos de responsabilidad al servicio de los demás; para que cumplan su gestión con la mayor generosidad de ánimo, roguemos al Señor.
  • Por todos los que sufren injusticias, atropellos,… y han perdido la esperanza; para que sus quejas sean oídas, roguemos al Señor.
  • Por nosotros, a quienes ha tocado vivir en la última de las edades; para que no nos creamos seguros, sepamos comprender los signos de Dios y no se endurezca nuestro corazón, roguemos al Señor.
    Exhortación Final
    (Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo San Pablo, España, 1993, p. 454)

    Te bendecimos, Padre, porque eres paciente y compasivo,
    un Dios lento a la ira y rico en clemencia y bondad.
    No quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.
    Por eso nos invitas continuamente a una conversión liberadora;
    pero nosotros estamos instalados muy a gusto en la mezquindad,
    en la hojarasca estéril de una frondosidad tan sólo aparente.

    Convierte, Señor, nuestro corazón a los valores de tu reino:
    pobreza y desprendimiento, perdón y fraternidad, paz y concordia,
    amor y justicia, alegría y generosidad, aguante y esperanza.
    así seremos hombres y mujeres nuevos, hijos de tu ternura,
    cristianos maduros de verdad y guiados por tu Espíritu.

    Amén.
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Por: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

Santoral Febrero 28


-Beato Alejo Shohachi, Mártir de Unzen
-Beato Carlo Gnocchi, Presbítero y Fundador
-Beato Ciriaco María Sancha y Hervás, Cardenal
-Beato Daniel Alejo Brottier, Sacerdote, Presbítero
-Beato Damián Ichiyata, Mártir de Unzen
-Beato Dionisio Saiki Zenka, Mártir de Unzen
-Beato Gaspar Kisayemon, Mártir de Unzen
-Beato Gaspar Nagai, Mártir de Unzen
-Beato Juan Araki Kenshichi, Mártir de Unzen
-Beato Juan Kisaki Kyuhachi, Mártir de Unzen
-Beato Juan Heisaku, Mártir de Unzen
-Beato León Nakayama Sokan, Mártir de Unzen
-Beato Luis Shinzaburo, Mártir de Unzen
-Beato Luis Saiki Kizo, Mártir de Unzen
-Beato María Mine, Mártir de Unzen
-Beato Pablo Uchibori Sakuemon, Samurai y 15 compañeros Mártires de Unzen
-Beato Pablo Nakayama, Mártir de Unzen
-Beato Timoteo Trojanowski, Presbítero y Mártir
-Beato Tomás Shingoro, Mártir de Unzen
-Beato Tomás Kando Heiemon, Mártir de Unzen

-Institución del Monasterio de la Anunciación, Bethune, Francia (1519).

-San Alercio de Hierápolis, Mártir (Busco Estampa)
-San Basilio de Constantinopla, Monje
-San Cayo de Alejandría,
-San Cereal de Alejandría
-San Guillermo Firmato, Peregrino y Penitente
-San Justo de Roma,
-San Macario de Roma
-San Proterio de Alejandría, Patriarca
-San Púpulo de Alejandría,
-San Rufino de Roma,
-San Serapión de Alejandría,
-San Teófilo de Roma,

-Santa Cira o Cirana de Siria, Virgen y Reclusa (Agosto 3)
-Santa Cyranna de Tesalónica, Nuevamártir
-Santa Marana de Siria, Virgen y Reclusa (Agosto 3)
-Santa Marianna, Asceptica y Mártir

-Una multitud de Santos Sacerdotes, Diáconos y fieles de Alejandría (Busco Estampa)

-Nota: Los años No bisiestos se celebra su memoria, Febrero 28


-Beata Antonia de Florencia, Viuda Abadesa y Fundadora

-San Adriano, Confesor
-San Casimiro, Confesor
-San Jorge de Debeltus, el confesor, Obispo
-San Juan Barsanupio, Obispo de Damasco (Busco Estampa)
-San Juan Casian, el Romano
-San Germán de Dacia Pontica, Mártir
-San Gregorio de Narek
-San Hilario, Papa
-San Leo de Capodocia, Mártir (Busco Estampa)
-San Lupicino de Lyon, Abad (Marzo 21)
-San Meletio de Kharkov y Akhtyr, Arzobispo (Busco Estampa)
-San Néstor, Obispo y Mártir
-San Román de Condat, Abad
-San Osvaldo de Worchester, Monje y Obispo
-San Silouan o Silvano, Hieromártir y Obispo
-San Teokteristo de Pelekete, Mártir y Abad

-San Emma de Inglaterra, Reina
-Santa Tarasia, Esposa

sábado, febrero 27, 2016

Evangelio Febrero 27, 2016

Día litúrgico: Sábado II de Cuaresma 

Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32): En aquel tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad.

Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.

»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la fiesta.

»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado’».

«Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti»
Rev. D. Llucià POU i Sabater - (Granada, España)

Hoy vemos la misericordia, la nota distintiva de Dios Padre, en el momento en que contemplamos una Humanidad “huérfana”, porque —desmemoriada— no sabe que es hija de Dios. Cronin habla de un hijo que marchó de casa, malgastó dinero, salud, el honor de la familia... cayó en la cárcel. Poco antes de salir en libertad, escribió a su casa: si le perdonaban, que pusieran un pañuelo blanco en el manzano, tocando la vía del tren. Si lo veía, volvería a casa; si no, ya no le verían más. El día que salió, llegando, no se atrevía a mirar... ¿Habría pañuelo? «¡Abre tus ojos!... ¡mira!», le dice un compañero. Y se quedó boquiabierto: en el manzano no había un solo pañuelo blanco, sino centenares; estaba lleno de pañuelos blancos.

Nos recuerda aquel cuadro de Rembrandt en el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Dios es padre y madre...

«Padre, he pecado» (cf. Lc 15,21), queremos decir también nosotros, y sentir el abrazo de Dios en el sacramento de la confesión, y participar en la fiesta de la Eucaristía: «Comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida» (Lc 15,23-24). Así, ya que «Dios nos espera —¡cada día!— como aquel padre de la parábola esperaba a su hijo pródigo» (San Josemaría), recorramos el camino con Jesús hacia el encuentro con el Padre, donde todo se aclara: «El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II).

El protagonista es siempre el Padre. Que el desierto de la Cuaresma nos lleve a interiorizar esta llamada a participar en la misericordia divina, ya que la vida es un ir regresando al Padre.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Febrero 27



-Beata María de la Caridad del Espíritu Santo Brader, Fundadora
-Beato Emmanuel de Cremona, Obispo
-Beato Guillermo Richardson, Presbítero y Mártir
-Beato José Tous y Soler, Presbítero y Fundador (Mayo 27)
-Beato Marcos Barkworth, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Roger Filcock, Presbítero y Mártir
-Beato Santiago de Valois, Mercedario

-Nuestra Señora de la Luz, Lisboa, Portugal, y Palermo, Italia (Siglo 18).

-San Abundio Roma,
-San Alejandro de Roma,
-San Antígono Roma,
-San Alnoto de Stowe, Abad y Mártir
-San Baldomero de Lyon, Monje Subdiácono
-San Basilio de Constantinopla, Monje
-San Besa de Alejandría, Mártir (Busco Estampa)
-San Esteban de Constantinopla, Oficial corte del emperador Mauricio (Busco Estampa)
-San Euno de Alejandría, Mártir (Busco Estampa)
-San Fortunato Roma,
-San Gabriel Possenti
-San Gabriel de la Dolorosa, Religioso Pasionista
-San Gelasio, Comediante (Busco Estampa)
-San Gregorio de Narek, Doctor de la Iglesia Armenia
-San Hipólito
-San Honorio, Mártir (Busco Estampa)
-San Juan de Gorze, Abad
-San Julián de Alejandría, Mártir (Busco Estampa)
-San Lucas de Mesina, Abad y Monje
-San Talaleo, Anacoreta

-Santa Ana Line, Viuda y compañeros Mártires
-Santa Honorina de Graville, Virgen y Mártir

viernes, febrero 26, 2016

Evangelio Febrero 26, 2016

Día litúrgico: Viernes II de Cuaresma 

Texto del Evangelio (Mt 21,33-43.45-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta. 

«La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido»
Rev. D. Melcior QUEROL i Solà - (Ribes de Freser, Girona, España)

Hoy, Jesús, por medio de la parábola de los viñadores homicidas, nos habla de la infidelidad; compara la viña con Israel y los viñadores con los jefes del pueblo escogido. A ellos y a toda la descendencia de Abraham se les había confiado el Reino de Dios, pero han malversado la heredad: «Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos» (Mt 21,43).

Al principio del Evangelio de Mateo, la Buena Nueva parece dirigida únicamente a Israel. El pueblo escogido, ya en la Antigua Alianza, tiene la misión de anunciar y llevar la salvación a todas las naciones. Pero Israel no ha sido fiel a su misión. Jesús, el mediador de la Nueva Alianza, congregará a su alrededor a los doce Apóstoles, símbolo del “nuevo” Israel, llamado a dar frutos de vida eterna y a anunciar a todos los pueblos la salvación.

Este nuevo Israel es la Iglesia, todos los bautizados. Nosotros hemos recibido, en la persona de Jesús y en su mensaje, un regalo único que hemos de hacer fructificar. No nos podemos conformar con una vivencia individualista y cerrada a nuestra fe; hay que comunicarla y regalarla a cada persona que se nos acerca. De ahí se deriva que el primer fruto es que vivamos nuestra fe en el calor de familia, el de la comunidad cristiana. Esto será sencillo, porque «donde hay dos o más reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos» (Mt 18,20).

Pero se trata de una comunidad cristiana abierta, es decir, eminentemente misionera (segundo fruto). Por la fuerza y la belleza del Resucitado “en medio nuestro”, la comunidad es atractiva en todos sus gestos y actos, y cada uno de sus miembros goza de la capacidad de engendrar hombres y mujeres a la nueva vida del Resucitado. Y un tercer fruto es que vivamos con la convicción y certeza de que en el Evangelio encontramos la solución a todos los problemas.

Vivamos en el santo temor de Dios, no fuera que nos sea tomado el Reino y dado a otros.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Mateo 21:33


Santo Evangelio según san Mateo 21:34


Santo Evangelio según san Mateo 21:35


Santoral Febrero 26


-Beato León de Saint-Bertin, Abad
-Beato Roberto Drury, Presbítero y Mártir

-Nuestra Señora de los Campos, Paris, Francia, consagrada por San Denis (250).

-San Alejandro de Alejandría, Patriarca
-San Agrícola de Nevers, Obispo (Busco Estampa)
-San Andrés de Florencia, Obispo (Busco Estampa)
-San Auspicio de Toul, Obispo
-San Conon de Perga, Mártir (Busco Estampa)
-San Claudiano de Perga, Mártir (Busco Estampa)
-San Dionicio de Augusta, Obispo
-San Dioscoro de Perga, Mártir (Busco Estampa)
-San Hilario de Magonza, Obispo
-San Faustiniano de Bolonia, Obispo
-San Félix, con otros 28 Mártires
-San Fortunato, con otros 28 Mártires
-San Leandro de Sevilla, Obispo (Marzo 13)
-San Nestor de Perga, Obispo y Mártir (Busco Estampa)
-San Papías de Perga, Mártir (Busco Estampa)
-San Porfirio de Gaza, Anacoreta y Obispo
-San Víctor de Arcis-sur-Aube, Eremita Confesor (Busco Estampa)

-Santa Edigna de Puch, Virgen Dendrita, Reclusa
-Santa Fotina o Svetlana, samaritana convertida por Nuestro Señor (Marzo 20)
-Santa Matilde de Spanheím, Virgen y Abadesa