jueves, marzo 31, 2016

Evangelio Marzo 31, 2016

Día litúrgico: Jueves de la octava de Pascua

Texto del Evangelio (Lc 24,35-48): En aquel tiempo, los discípulos contaron lo que había pasado en el camino y cómo habían conocido a Jesús en la fracción del pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando Él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero Él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo». Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?». Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos.

Después les dijo: «Éstas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: ‘Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí’». Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas».


«La paz con vosotros»
Rev. D. Joan Carles MONTSERRAT i Pulido - (Cerdanyola del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, Cristo resucitado saluda a los discípulos, nuevamente, con el deseo de la paz: «La paz con vosotros» (Lc 24,36). Así disipa los temores y presentimientos que los Apóstoles han acumulado durante los días de pasión y de soledad.

Él no es un fantasma, es totalmente real, pero, a veces, el miedo en nuestra vida va tomando cuerpo como si fuese la única realidad. En ocasiones es la falta de fe y de vida interior lo que va cambiando las cosas: el miedo pasa a ser la realidad y Cristo se desdibuja de nuestra vida. En cambio, la presencia de Cristo en la vida del cristiano aleja las dudas, ilumina nuestra existencia, especialmente los rincones que ninguna explicación humana puede esclarecer. San Gregorio Nacianceno nos exhorta: «Debiéramos avergonzarnos al prescindir del saludo de la paz, que el Señor nos dejó cuando iba a salir del mundo. La paz es un nombre y una cosa sabrosa, que sabemos proviene de Dios, según dice el Apóstol a los filipenses: ‘La paz de Dios’; y que es de Dios lo muestra también cuando dice a los efesios: ‘Él es nuestra paz’».

La resurrección de Cristo es lo que da sentido a todas las vicisitudes y sentimientos, lo que nos ayuda a recobrar la calma y a serenarnos en las tinieblas de nuestra vida. Las otras pequeñas luces que encontramos en la vida sólo tienen sentido en esta Luz.

«Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí...»: nuevamente les «abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras» (Lc 24,44-45), como ya lo había hecho con los discípulos de Emaús. También quiere el Señor abrirnos a nosotros el sentido de las Escrituras para nuestra vida; desea transformar nuestro pobre corazón en un corazón que sea también ardiente, como el suyo: con la explicación de la Escritura y la fracción del Pan, la Eucaristía. En otras palabras: la tarea del cristiano es ir viendo cómo su historia Él la quiere convertir en historia de salvación.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Lucas 24:39


Santoral Marzo 31


-Beata Juana de Toulouse, Virgen
-
Beata María Mamala, Viuda Monja
-
Beata Natalia Tulasiewicz, Mártir Laica 


-Beato Amadeo IX Duque de Saboya, Laico, Duque (Marzo 30 -31)
-Beato Bartolomeo Blanco, Mercedario
-
Beato Buenaventura Tornielli de Forli, Sacerdote Servita, Confesor
-
Beato Cristóbal Robinson, Presbítero y Mártir

-Beato Daniel de Ungrispach o de Venecia, Recluso Mártir
-Beato Marco Fantuzzi, Religioso

-Nuestra Señora de la Santa Cruz, Jerusalén

-San Acacio, Obispo
-
San Agilolfo o Agilulfo de Colonia, Obispo
-
San Amós, Profeta (Junio 15)
-San Anesio, Mártir
-
San Benjamín, Diácono y Mártir
-San Daniel, Mercader Mártir
-San David, Confesor
-San Esteban, Monje
-San Félix, Mártir
-
San Guido de Pomposa, Abad
-San Guillermo, Confesor
-San Guiu, Abad
-San Harwick, Obispo
-San Joab, Profeta
-San Mauricillo o Maurilio de Milán, Obispo
-San Pastor, Obispo de Palencia
-San Renato, Obispo
-
San Renovato o Renato, Obispo de Mérida
-San Teódulo, Mártir


-Santa Balbina de Roma, Mártir
-Santa Cátula, Matrona
-Santa Cornelia, Mártir
-Santa Nélida, Mártir


miércoles, marzo 30, 2016

Evangelio Marzo 30, 2016

Día litúrgico: Miércoles de la octava de Pascua

Texto del Evangelio (Lc 24,13-35): Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.

Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?». Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?». Él les dijo: «¿Qué cosas?». Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería Él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que Él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a Él no le vieron». Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?». Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre Él en todas las Escrituras.

Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.

Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero Él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.


«¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»
P. Luis PERALTA Hidalgo SDB - (Lisboa, Portugal)

Hoy el Evangelio nos asegura que Jesús está vivo y continúa siendo el centro sobre el cual se construye la comunidad de los discípulos. Es precisamente en este contexto eclesial —en el encuentro comunitario, en el diálogo con los hermanos que comparten la misma fe, en la escucha comunitaria de la Palabra de Dios, en el amor compartido en gestos de fraternidad y de servicio— que los discípulos pueden realizar la experiencia del encuentro con Jesús resucitado.

Los discípulos cargados de tristes pensamientos, no imaginaban que aquel desconocido fuese precisamente su Maestro, ya resucitado. Pero sentían «arder» su corazón (cf. Lc 24,32), cuando Él les hablaba, «explicando» las Escrituras. La luz de la Palabra disipaba la dureza de su corazón y «sus ojos se abrieron» (Lc 24, 31).

El icono de los discípulos de Emaús nos sirve para guiar el largo camino de nuestras dudas, inquietudes y a veces amargas desilusiones. El divino Viajante sigue siendo nuestro compañero para introducirnos, con la interpretación de las Escrituras, en la comprensión de los misterios de Dios. Cuando el encuentro se vuelve pleno, la luz de la Palabra sigue a la luz que brota del «Pan de vida», por el cual Cristo cumple de modo supremo su promesa de «yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

El Papa Benedicto XVI explica que «el anuncio de la Resurrección del Señor ilumina las zonas oscuras del mundo en el que vivimos».

«Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron»
Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer - (Barcelona, España)

Hoy «es el día que hizo el Señor: regocijémonos y alegrémonos en él» (Sal 117,24). Así nos invita a rezar la liturgia de estos días de la octava de Pascua. Alegrémonos de ser conocedores de que Jesús resucitado, hoy y siempre, está con nosotros. Él permanece a nuestro lado en todo momento. Pero es necesario que nosotros le dejemos que nos abra los ojos de la fe para reconocer que está presente en nuestras vidas. Él quiere que gocemos de su compañía, cumpliendo lo que nos dijo: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

Caminemos con la esperanza que nos da el hecho de saber que el Señor nos ayuda a encontrar sentido a todos los acontecimientos. Sobre todo, en aquellos momentos en que, como los discípulos de Emaús, pasemos por dificultades, contrariedades, desánimos... Ante los diversos acontecimientos, nos conviene saber escuchar su Palabra, que nos llevará a interpretarlos a la luz del proyecto salvador de Dios. Aunque, quizá, a veces, equivocadamente, nos pueda parecer que no nos escucha, Él nunca se olvida de nosotros; Él siempre nos habla. Sólo a nosotros nos puede faltar la buena disposición para escuchar, meditar y contemplar lo que Él nos quiere decir.

En los variados ámbitos en los que nos movemos, frecuentemente podemos encontrar personas que viven como si Dios no existiera, carentes de sentido. Conviene que nos demos cuenta de la responsabilidad que tenemos de llegar a ser instrumentos aptos para que el Señor pueda, a través de nosotros, acercarse y “hacer camino” con los que nos rodean. Busquemos cómo hacerlos conocedores de la condición de hijos de Dios y de que Jesús nos ha amado tanto, que no sólo ha muerto y resucitado para nosotros, sino que ha querido quedarse para siempre en la Eucaristía. Fue en el momento de partir el pan cuando aquellos discípulos de Emaús reconocieron que era Jesús quien estaba a su lado.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Lucas 24:14


Santo Evangelio según san Lucas 24:15


Santoral Marzo 30


-Beata Ángela de Fulgencia, Religiosa
-Beata María Restituta Kafka, Virgen y Mártir


-Beato Amadeo IX Duque de Saboya, Laico, Duque (Marzo 30 -31)
-Beato Joaquín de Flora, Abad de Corazzo
-Beato Ludovico de Casoria, Presbítero y Fundador 
-Beato Martín de Salvitierra, Mercedario
-Restablecimiento de la Capilla de Nuestra Señora en Boulogne-sur-mer, por el Obispo Claude Dormy.

-San Antonio Daveluy, Obispo, y compañeros Mártires
-San Alfazuli de Egipto, Mártir
-San Apolonio, Confesor
-San Babino, Mártir
-San Clino o Clinio, Abad y Confesor
-San Decio, Mártir
-San Domnino de Tesalónica, Mártir
-Santo Domingo, Mártir
-San Ghazal de Egipto, Mártir
-San Joad, Profeta
-San Joaquín de Fiore, Abad
-San Job, Profeta
-San José Chang Chu-gi, Catequista, Mártir
-San Juan Clímaco, Abad y Escritor famoso (Marzo 31)
-San Juan del Pozo
-San Julio Álvarez Mendoza, Presbítero y Mártir
-San Leonardo Murialdo, Presbítero y Fundador
-San Lucas Hwang Sotku, Catequista, Mártir
-San Mamertino, Abad
-San Mamerto de Auxerre, Obispo y Abad de San Germán de Auxerre
-San Martín Lucas Huin, Presbítero y Mártir
-San Morico, Religioso
-San Pastor, Obispo
-San Pedro Aumaître, Presbítero y Mártir
-San Pedro Regalado, Presbítero
-San Quirino de Roma, Mártir (Abril 30)
-San Régulo de Senlis, Obispo
-San Régulo de Arlés, Obisp
-San Reinaldo, Mártir
-San Rieul, Obispo
-San Segundo de Asti, Mártir
-San Tomás Son Cha-son, Catequista, Mártir
-San Turha de Egipto, Mártir
-San Verón o Verono de Lembeek, Confesor
-San Víctor, Mártir
-San Zósimo de Siracusa, Obispo 

-Santa Irene, Mártir



martes, marzo 29, 2016

Evangelio Marzo 29, 2016

Día litúrgico: Martes de la octava de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 20,11-18): En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto».

Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní», que quiere decir “Maestro”». Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

«Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor»
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret - (Vic, Barcelona, España)

Hoy, en la figura de María Magdalena, podemos contemplar dos niveles de aceptación de nuestro Salvador: imperfecto, el primero; completo, el segundo. Desde el primero, María se nos muestra como una sincerísima discípula de Jesús. Ella lo sigue, maestro incomparable; le es heroicamente adherente, crucificado por amor; lo busca, más allá de la muerte, sepultado y desaparecido. ¡Cuán impregnadas de admirable entrega a su “Señor” son las dos exclamaciones que nos conservó, como perlas incomparables, el evangelista Juan: «Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto» (Jn 20,13); «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré»! (Jn 20,15). Pocos discípulos ha contemplado la historia, tan afectos y leales como la Magdalena.

No obstante, la buena noticia de hoy, de este martes de la octava de Pascua, supera infinitamente toda bondad ética y toda fe religiosa en un Jesús admirable, pero, en último término, muerto; y nos traslada al ámbito de la fe en el Resucitado. Aquel Jesús que, en un primer momento, dejándola en el nivel de la fe imperfecta, se dirige a la Magdalena preguntándole: «Mujer, ¿por qué lloras?» (Jn 20,15) y a la cual ella, con ojos miopes, responde como corresponde a un hortelano que se interesa por su desazón; aquel Jesús, ahora, en un segundo momento, definitivo, la interpela con su nombre: «¡María!» y la conmociona hasta el punto de estremecerla de resurrección y de vida, es decir, de Él mismo, el Resucitado, el Viviente por siempre. ¿Resultado? Magdalena creyente y Magdalena apóstol: «Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor» (Jn 20,18).

Hoy no es infrecuente el caso de cristianos que no ven claro el más allá de esta vida y, pues, que dudan de la resurrección de Jesús. ¿Me cuento entre ellos? De modo semejante son numerosos los cristianos que tienen suficiente fe como para seguirle privadamente, pero que temen proclamarlo apostólicamente. ¿Formo parte de ese grupo? Si fuera así, como María Magdalena, digámosle: —¡Maestro!, abracémonos a sus pies y vayamos a encontrar a nuestros hermanos para decirles: —El Señor ha resucitado y le he visto.
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Fuente: evangeli.net

12 Frases de la Madre Angélica que te ayudarán en tu vida cristiana












12 Frases de la Madre Angélica que te ayudarán en tu vida cristiana

IRONDALE, 27 Mar. 16 / 09:05 pm (ACI).- La Madre Angélica siempre será una de las figuras más representativas de la televisión católica. Sus programas en EWTN marcaron a varias generaciones y nunca olvidaremos sus enseñanzas, gran carisma y entrega a la misión. Esta son algunas de sus frases memorables.
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Fuente: aciprensa.com

Santo Evangelio según san Juan 20:11


Santo Evangelio según san Juan 20:13


Santo Evangelio según san Juan 20:16


Santoral Marzo 29


-Beata Agnese de Chatillon, Monaca
-Beata Paula Gambara de Costa, Terciaria Franciscana (Enero 24)

-Beato Baltasar Sánchez, Franciscano
-Beato Carmelo Tempier, Confesor
-Beato Esteban IX, Papa
-Beato Juan Hambley, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Aparición de Nuestra Señora a Santa Bonet (Siglo 7).
-Nuestra Señora de la Fuensanta - Murcia

-San Acacio, Confesor
-San Armogasto o Armogastes de Africa, Conde y Mártir (Busco Estampa)
-San Arquinismo o Arquimimo de Africa, Mártir (Busco Estampa)
-San Aulo, Obispo
-San Baltasar Sánchez, Religioso
-San Baraquisio o Barraquiso de Persia, Monje y Mártir
-San Bertoldo del Monte Carmelo, Monje
-San Cirilo de Baalbek, Diácono y Mártir
-San Constantino de Montecasino, Abad
-San Eustasio de Luxeüil, Abad (Abril 2)
-San Eustasio de Nápoles, Obispo
-San Guillermo Tempier, Obispo (Busco Estampa)
-San Gundleus (Gundleius o Gwynnllyw) de Gales, Rey
-San Gundleo, Religioso
-San Jonás de Persia, Monje y Mártir
-San Ludolfo de Ratzeburg, Obispo y Mártir
-San Marcos de Aretusa, Obispo
-San Mascula de Africa, Maestro y Mártir
-San Pastor de Nicomedia, Mártir
-San Restituto, Mártir
-San Saturnino, Mártir
-San Saturo de Africa, Mayordomo Real y Mártir (Busco Estampa)
-San Segundo o Secundo de Asti, Mártir (Marzo 30)
-San Simplicio de Montecasino, Abad
-San Victorino de Nicomedia, Mártir

-Santa Derfuta, Mártir
-Santa Gladys de Gales, Reina, Esposa y Madre
-Santa Mácula o Máscula, Mártir
-Santa Másculas, Mártir

lunes, marzo 28, 2016

Evangelio Marzo 28, 2016

Día litúrgico: Lunes de la octava de Pascua

Texto del Evangelio (Mt 28,8-15): En aquel tiempo, las mujeres partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!». Y ellas se acercaron a Él, y abrazándole sus pies, le adoraron. Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: «Decid: ‘Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos’. Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones». Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.


«Las mujeres partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos»
Rev. D. Joan COSTA i Bou - (Barcelona, España)

Hoy, la alegría de la resurrección hace de las mujeres que habían ido al sepulcro mensajeras valientes de Cristo. «Una gran alegría» sienten en sus corazones por el anuncio del ángel sobre la resurrección del Maestro. Y salen “corriendo” del sepulcro para anunciarlo a los Apóstoles. No pueden quedar inactivas y sus corazones explotarían si no lo comunican a todos los discípulos. Resuenan en nuestras almas las palabras de Pablo: «La caridad de Cristo nos urge» (2Cor 5,14).

Jesús se hace el “encontradizo”: lo hace con María Magdalena y la otra María —así agradece y paga Cristo su osadía de buscarlo de buena mañana—, y lo hace también con todos los hombres y mujeres del mundo. Y más todavía, por su encarnación, se ha unido, en cierto modo, a todo hombre.

Las reacciones de las mujeres ante la presencia del Señor expresan las actitudes más profundas del ser humano ante Aquel que es nuestro Creador y Redentor: la sumisión —«se asieron a sus pies» (Mt 28,9)— y la adoración. ¡Qué gran lección para aprender a estar también ante Cristo Eucaristía!

«No tengáis miedo» (Mt 28,10), dice Jesús a las santas mujeres. ¿Miedo del Señor? Nunca, ¡si es el Amor de los amores! ¿Temor de perderlo? Sí, porque conocemos la propia debilidad. Por esto nos agarramos bien fuerte a sus pies. Como los Apóstoles en el mar embravecido y los discípulos de Emaús le pedimos: ¡Señor, no nos dejes!

Y el Maestro envía a las mujeres a notificar la buena nueva a los discípulos. Ésta es también tarea nuestra, y misión divina desde el día de nuestro bautizo: anunciar a Cristo por todo el mundo, «a fin que todo el mundo pueda encontrar a Cristo, para que Cristo pueda recorrer con cada uno el camino de la vida, con la potencia de la verdad (...) contenida en el misterio de la Encarnación y de la Redención, con la potencia del amor que irradia de ella» (San Juan Pablo II).
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Fuente: evangeli.net

Madre Angélica, partió a la Casa del Padre


Madre Angélica, partió a la Casa del Padre
1923-2016

Fundadora de EWTN
Rita Antoinette Francis Rizzo, mejor conocida como Madre Angélica, era una monja, religiosa clarisa, comunicadora y escritora estadounidense, hija de una familia de inmigrantes italianos.

Fecha de la muerte: 27 de marzo de 2016.
IRONDALE, 27 Mar. 16 / 07:00 pm (ACI/EWTN Noticias).- La Iglesia Católica en Estados Unidos ha perdido a la clarisa pobre que cambió el rostro del catolicismo en Estados Unidos y alrededor del mundo, Madre María Angélica de la Anunciación, fundadora de Eternal Word Television Network (EWTN), falleció hoy a las 5:00 p.m. en el Domingo de Resurrección, tras 15 años de lucha con las secuelas de un derrame cerebral. Tenía 92 años.


Los funerales de la Madre Angélica se realizarán el próximo viernes 1 de abril en Hanceville en el estado de Alabama.

“La Madre siempre ha personificado y personificará EWTN, el canal que Dios le pidió fundar”, dijo el presidente y consejero delegado de EWTN, Michael Warsaw. “Sus logros y legados en la evangelización alrededor del mundo son poco menos que milagrosos y pueden solamente ser atribuidos a la Divina Providencia y su fidelidad inquebrantable a Nuestro Señor”.

La Madre Angélica lanzó EWTN en 1981 y hoy transmite una programación de 24 horas al día a más de 258 millones de hogares en 144 países. Lo que comenzó con aproximadamente 20 empleados ahora ha crecido a cerca de 400. La cadena religiosa transmite alrededor del mundo por radio terrestre y de onda corta, maneja un catálogo de artículos religiosos y publica el National Catholic Register y ACI Prensa, entre otras empresas editoriales.

“La Madre Angélica tuvo éxito en una tarea que los propios obispos del país no pudieron lograr”, dijo el Arzobispo de Filadelfia (Estados Unidos), Mons. Charles Chaput, que ha servido en el consejo superior de EWTN desde 1995. “Ella fundó e impulsó  una cadena que apeló a los católicos de todos los días, entendió sus necesidades y alimentó sus espíritus. Ella tuvo mucha ayuda, obviamente, pero eso fue parte de su genio”.
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Fuente: aciprensa.com

Santo Evangelio según san Mateo 28:9


Santo Evangelio según san Mateo 28:10


Santoral Marzo 28



-Beata Juana María de Maillé, Esposa y Viuda
-Beata Renata María Feillatreau, Mártir (Busco Estampa)

-Beato Antonio Patrizi, Monje y Presbítero Ermitaño
-Beato Conón o Cono de Naso, Monje Abad
-Beato Cristóbal Wharton, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Venturino de Bergamo, Sacerdore

-San Alejandro de Cesarea, Mártir (Busco Estampa)
-San Cástor de Tatso, Mártir (Busco Estampa)
-San Cirilo de Heliópolis, Diácono y Mártir
-San Doroteo de Gaza, Asceta (Junio 5)
-San Doroteo, Monje
-San Enrique, Religioso
-San Esiquio, Mártir
-San Esperanza de Nursia, Abad
-San Esteban Harding, Abad de Citeaux
-San Guntrano o Gustrano de Borgoña, Laico Rey
-San Hilarión de Bitinia o Pelecete, Abad
-San José Sebastián Pelczar, Obispo y Fundador
-San Juan de Capistrano, Religioso Predicador (Octubre 23)
-San Malco de Cesarea, Mártir (Busco Estampa)
-San Policarpo, Obispo y Mártir (Traslación de Reliquias)
-San Prisco de Cesarea, Mártir (Busco Estampa)
-San Proterio de Alejandría, Patriarca Obispo y Mártir
-San Rogato, Mártir
-San Sixto III, Papa (Agosto 19)
-San Spe, Abad
-San Taxiotis de Cartago, Penitente

-Santa Audacta, Mártir
-Santa Gundelina, Gundelinda, Güendolina o Gwendoline, Abadesa
-Santa Suceso, Mártir
-Santa Teodora, Mártir


domingo, marzo 27, 2016

Evangelio Marzo 27, 2016

Día litúrgico: Domingo de Pascua (Misa del día)

Texto del Evangelio (Jn 20,1-9): El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.


«Entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó»
Mons. Joan Enric VIVES i Sicília Obispo de Urgell - (Lleida, España)

Hoy «es el día que hizo el Señor», iremos cantando a lo largo de toda la Pascua. Y es que esta expresión del Salmo 117 inunda la celebración de la fe cristiana. El Padre ha resucitado a su Hijo Jesucristo, el Amado, Aquél en quien se complace porque ha amado hasta dar su vida por todos.

Vivamos la Pascua con mucha alegría. Cristo ha resucitado: celebrémoslo llenos de alegría y de amor. Hoy, Jesucristo ha vencido a la muerte, al pecado, a la tristeza... y nos ha abierto las puertas de la nueva vida, la auténtica vida, la que el Espíritu Santo va dándonos por pura gracia. ¡Que nadie esté triste! Cristo es nuestra Paz y nuestro Camino para siempre. Él hoy «manifiesta plenamente el hombre al mismo hombre y le descubre su altísima vocación» (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 22).

El gran signo que hoy nos da el Evangelio es que el sepulcro de Jesús está vacío. Ya no tenemos que buscar entre los muertos a Aquel que vive, porque ha resucitado. Y los discípulos, que después le verán Resucitado, es decir, lo experimentarán vivo en un encuentro de fe maravilloso, captan que hay un vacío en el lugar de su sepultura. Sepulcro vacío y apariciones serán las grandes señales para la fe del creyente. El Evangelio dice que «entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó» (Jn 20,8). Supo captar por la fe que aquel vacío y, a la vez, aquella sábana de amortajar y aquel sudario bien doblados eran pequeñas señales del paso de Dios, de la nueva vida. El amor sabe captar aquello que otros no captan, y tiene suficiente con pequeños signos. El «discípulo a quien Jesús quería» (Jn 20,2) se guiaba por el amor que había recibido de Cristo.

“Ver y creer” de los discípulos que han de ser también los nuestros. Renovemos nuestra fe pascual. Que Cristo sea en todo nuestro Señor. Dejemos que su Vida vivifique a la nuestra y renovemos la gracia del bautismo que hemos recibido. Hagámonos apóstoles y discípulos suyos. Guiémonos por el amor y anunciemos a todo el mundo la felicidad de creer en Jesucristo. Seamos testigos esperanzados de su Resurrección.

VIGILIA PASCUAL (C) (Lc 24,1-12) «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí. Ha resucitado»
Fr. Austin NORRIS - (Mumbai, India)

Hoy, contemplamos la Gloria del Señor resplandeciente en su victoria sobre el sufrimiento y sobre la muerte. Promete una vida nueva a todos aquellos que buscan y creen en la Verdad de Jesús. Nadie se sentirá defraudado como no se sintieron aquellas mujeres que «fueron a la tumba con perfumes y ungüentos» (Lc 24,1).

Los perfumes y ungüentos que debemos llevar durante nuestra existencia son una vida dando testimonio de la Palabra de Dios, cuando Jesús hecho hombre, dijo: «Yo soy la resurrección. El que cree en mí (…) vivirá, y no morirá jamás» (Jn 11,25-26).

Dentro de nuestra confusión y dolor parece que nos volvamos miopes y no podamos ver más allá de nuestro entorno inmediato. Y el «¿por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» (Lc 24,5) es una llamada a seguir a Jesús y a buscar la presencia del Señor "aquí y ahora", en medio del pueblo del Señor y de su sufrimiento y dolor. En uno de sus discursos de Miércoles de Ceniza, el Santo Padre Benedicto XVI dice que «la salvación, de hecho, es don, es gracia de Dios, pero para tener efecto en mi existencia requiere mi asentimiento, una acogida demostrada con obras, o sea, con la voluntad de vivir como Jesús, de caminar tras Él».

Por nuestra parte, «al regresar del sepulcro…» (Lc 24,9) de nuestras miserias, dudas y confusiones, podemos también brindar a nuestros semejantes en este valle de lágrimas, esperanza y seguridad. La oscuridad del sepulcro «dará paso algún día a la brillante promesa de la inmortalidad» (Prefacio de las Misas de Difuntos). Ojalá la Gloria del Señor Jesús nos mantenga en pie cara al cielo y ojalá podamos siempre ser considerados como un "Pueblo Pascual". Ojalá podamos pasar de ser un "pueblo de Viernes Santo" a uno de Pascua.

VIGILIA PASCUAL (A) (Mt 28,1-10) «No está aquí, ha resucitado»
Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM  - (Barcelona, España)

Hoy, en el Evangelio de la Vigilia pascual, late un gran dinamismo: dos mujeres corren hacia el sepulcro, un terremoto, un ángel hacer rodar la piedra, unos guardas asustados caen como muertos. Y Jesús, vivo y resucitado, se hace compañero de camino de aquellas mujeres…

La mujeres son las primeras en experimentar la resurrección de Jesús, y esto sólo viendo el sepulcro vacío y al ángel que les anuncia: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho…» (Mt 28,5-6). Son también las primeras en dar testimonio de su experiencia: «Id enseguida a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado’» (Mt 28,7).

Enseguida creen. Pero su fe es una mezcla de miedo y de alegría. Sentían miedo por las palabras del ángel, con un anuncio que va más allá de las expectativas humanas. Y alegría por la certeza de la resurrección del Señor, porque las Escrituras se habían cumplido, por el inmenso privilegio de la primicia pascual que han recibido. La fe, pues, aún produciendo una gran alegría interior, no excluye el miedo.

Se van a anunciar aquella experiencia del Resucitado, que han hecho sin haberlo visto. Jesús les premia esta fe y se les aparece mientras van por el camino.

El centro de toda la experiencia de fe no es en primer lugar una doctrina ni unos dogmas. Es la persona de Jesús. La fe de las dos mujeres del Evangelio de hoy está centrada en Él, en su persona y en nada más. ¡Lo han experimentado vivo y van a anunciarlo vivo!

Otra mujer, santa Clara, escribía a santa Inés de Praga que debía centrarse en Jesús resucitado: «Observad, considerad i contemplad a Jesucristo (…). Si sufrís con Él, reinaréis también con Él; si con Él lloráis, con Él gozaréis; si morís con Él en la cruz de la tribulación, poseeréis con Él las eternas moradas».

VIGILIA PASCUAL (B) (Mc 16,1-7): «Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado»
+ Mons. Ramon MALLA i Call Obispo Emérito de Lleida - (Lleida, España)

Hoy, la Iglesia celebra con júbilo la fiesta principal: el triunfo de su Cabeza, Cristo Jesús. La Resurrección de Jesucristo es un hecho del que no podemos dudar. Es comprensible que no sea extraño que un hecho celestial, un cuerpo resucitado, no pueda ser captado por medios terrenales. Pero muy pronto María Magdalena y la madre del Apóstol Santiago, recibían un testimonio indudable, comprobado después con muchas apariciones, realizadas de tal modo que excluyen del todo la sospecha de alucinaciones: «No os asustéis. Estáis buscando a Jesús de Nazaret, el crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Mirad el lugar donde lo pusieron» (Mc 16,6).

Además del gozo por el hecho de la Resurrección de Cristo, este acontecimiento nos trae la alegría de contar con una respuesta, jubilosa y clara, a los interrogantes del hombre: ¿qué nos espera al final de la vida?; ¿qué sentido tiene el sufrimiento en la tierra? No podemos dudar de que, después de la muerte, nos espera una vida nueva, que será eterna: «Allí le veréis, tal como os dijo» (Mc 16,7). San Pablo lo afirma con gran convencimiento: «Si hemos muerto con Cristo, confiamos en que también viviremos con Él. Sabemos que Cristo, habiendo resucitado, no volverá a morir. La muerte ya no tiene poder sobre Él» (Rm 6,8-9). Lógicamente, al interrogante sobre el final de la vida, el cristiano responde con alegre esperanza.

El Evangelio de hoy pone de relieve que el joven —el ángel— que habla a las mujeres, une los dos conceptos de dolor y gloria: el que ha resucitado es el mismo que fue crucificado. Dice san León Magno: «… (por tu cruz) los creyentes sacan fuerza de la debilidad, gloria del oprobio, y vida de la muerte», las cruces cotidianas son, pues, camino de Resurrección.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Juan 20:8


Santo Evangelio según san Juan 20:9


Santoral Marzo 27



-Beata Panacea de´Muzzi, Virgen y Mártir

-Beato Claudio Gallo, Patriarca
-Beato Francisco Faà di Bruno, Presbítero y Fundador

-Aparición de Nuestro Señor a Nuestra Señora, en cuanto resucitó de los muertos (de acuerdo con la fecha original).
-Nuestra Señora de los Trabajadores, (Madonna dei Lavoratori - Turín, Italia).

-San Adalpreto, Obispo y Mártir
-San Alejandro de Drizipara, Legionario y Mártir
-San Aimonio de Halberstadt, Abad
-San Amfíloco o Amfiloquio, Mátir (Busco Estampa)
-San Bercario, Abad
-San Crónicas, Mártir
-San Crónidas o Crónides, Mártir (Busco Estampa)
-San Felipe, Obispo
-San Fileto, Mártir
-San Gelasio, Obispo
-San Isaac, Monje
-San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia (Diciembre 4)
-San Juan de Licópolis o Egipto, Ermitaño (Octubre 17)
-San Lázaro de Persia, Obispo y Mártir
-San Macedón o Macedonio, Mártir (Busco Estampa)
-San Marocio, Mártir
-San Márolas, Mártir
-San Marotas de Persia, Mártir
-San Mateo de Beauvais, Soldado y Mártir
-San Narses o Narsetes de Persia, Mártir
-San Pablo, Obispo
-San Rómulo, Abad
-San Ruperto de Salzburgo, Obispo (Septiembre 24)
-San Teoprépido o Teoprepides, Mártir
-San Teoprepio, Mártir
-San Zanita de Persia, con otros Mártires

-Santa Augusta de Serravalle, Virgen y Mártir
-Santa Lydia, Mártir
-Santa Matrona de Tesalónica, Esclava y Martir
-Santa Matutina, Mártir
-Santa Zanito, Mártir
-Santa Zebinas, Mártir