sábado, abril 30, 2016

Evangelio Abril 30, 2016

Día litúrgico: Sábado V de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 15,18-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».

«Todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado»
Rev. D. Ferran JARABO i Carbonell - (Agullana, Girona, España)

Hoy, el Evangelio contrapone el mundo con los seguidores de Cristo. El mundo representa todo aquello de pecado que encontramos en nuestra vida. Una de las características del seguidor de Jesús es, pues, la lucha contra el mal y el pecado que se encuentra en el interior de cada hombre y en el mundo. Por esto, Jesús resucitado es luz, luz que ilumina las tinieblas del mundo. Karol Wojtyla nos exhortaba a «que esta luz nos haga fuertes y capaces de aceptar y amar la entera Verdad de Cristo, de amarla más cuanto más la contradice el mundo».

Ni el cristiano, ni la Iglesia pueden seguir las modas o los criterios del mundo. El criterio único, definitivo e ineludible es Cristo. No es Jesús quien se ha de adaptar al mundo en el que vivimos; somos nosotros quienes hemos de transformar nuestras vidas en Jesús. «Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre». Esto nos ha de hacer pensar. Cuando nuestra sociedad secularizada pide ciertos cambios o licencias a los cristianos y a la Iglesia, simplemente nos está pidiendo que nos alejemos de Dios. El cristiano tiene que mantenerse fiel a Cristo y a su mensaje. Dice san Ireneo: «Dios no tiene necesidad de nada; pero el hombre tiene necesidad de estar en comunión con Dios. Y la gloria del hombre está en perseverar y mantenerse en el servicio de Dios».

Esta fidelidad puede traer muchas veces la persecución: «Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15,20). No hemos de tener miedo de la persecución; más bien hemos de temer no buscar con suficiente deseo cumplir la voluntad del Señor. ¡Seamos valientes y proclamemos sin miedo a Cristo resucitado, luz y alegría de los cristianos! ¡Dejemos que el Espíritu Santo nos transforme para ser capaces de comunicar esto al mundo!
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Juan 15:18


Santoral Abril 30


-Beata Hildegarda de Kempten, Reina
-Beata María de la Encarnación de Tours, Religiosa
-Beata María de la Encarnación Guyart, Viuda y Religiosa
-Beata Paulina von Mallinckrodt, Virgen y Fundadora
-Beata Rosamunda, Madre


-Beato Augustine Thevarparampil, Presbítero
-Beato Benito de Urbino, Presbítero Capuchino
-Beato Francisco Dickenson, Mártir (Con Miles Gerard)
-Beato Guillermo Southerne, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Miles Gerard, Mártir
-Beato Pedro Diácono (o Levita), Diácono
-Beato Raimundo de Calatrava

-Nuestra Señora del África, Argel (1876)
-Nuestra Señora de la Cabeza - Jaén
-Nuestra Señora del Villar

-San Adjutorio, Abad
-San Afrodisio de Alejandría, Presbítero y 30 Compañeros Mártires
 -San Aimón de Savigny, Monje de Cisterciense
-San Aldobrando, Obispo
-San Amador de Córdoba, Presbítero y Mártir

-San Adyutor o Adjutor de Vernon, Mártir

-San Aulo o Augulo de Viviers, Obispo (Busco Estampa)
-San Augulio, Obispo
-San Aymón, Monje
-San Cirilo, Obispo
-San Diodoro de Afrodisia, Mártir (Busco Estampa)
-San Donato de Evorea, Obispo
-San Erconvaldo o Erkembaldo de Londres, Abad y Obispo
-San Eutropio de Saintes, Obispo y Mártir
-San Fabricio, Mártir
-San Ignacio Briantchaninov, Obispo
-San Indalecio, Obispo
-San José Benito Cottolengo, Presbítero
-San José Tuân, Religioso y Mártir
-San Lorenzo de Novara, Presbítero y Mártir, y varios niños que él educaba
-San Ludovico, Mártir
-San Luis de Córdoba, Mártir (Busco Estampa)
-San Luperco, Mártir
-San Lupino, Confesor
-San Madox, Mártir
-San Mariano, Lector y Mártir (Con Santiago)
-San Máximo, Mártir
-San Mercurial de Forlí, Obispo
-San Pedro Diácono (o Levita), Monje
-San Pedro de Córdoba, Monje y Mártir (Busco Estampa)
-San Pío V, Papa (Memoria Litúrgica)
-San Plácido, Obispo
-San Pomponio de Nápoles, Obispo
-San Ponce, Abad
-San Pulcronio, Obispo
-San Quirino de Roma, Mártir (Marzo 30)
-San Raimundo de Calatrava, Abad
-San Rodaciano o Rodopiano de Afrodisia, Mártir (Busco Estampa)
-San Santiago, Diácono y Mártir
-San Severo, Obispo
-San Silvio, Obispo


-Santa Onenn de Tréhorenteuc, Virgen
-Santa Sabina, Virgen
-Santa Sofía de Fermo, Virgen y Mártir

-Virgen de Piedra escrita
-Virgen del Puerto
-Virgen del Pueyo



viernes, abril 29, 2016

Evangelio Abril 29, 2016

Día litúrgico: Viernes V de Pascua

Santoral 29 de abril: Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia

Texto del Evangelio (Jn 15,12-17): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros».

«Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado»
Rev. D. Carles ELÍAS i Cao - (Barcelona, España)

Hoy, el Señor nos invita al amor fraterno: «Que os améis los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15,12), es decir, como me habéis visto hacer a mí y como todavía me veréis hacer. Jesús te habla como a un amigo, pues te ha dicho que el Padre te llama, que quiere que seas apóstol, y que te destina a dar fruto, un fruto que se manifiesta en el amor. San Juan Crisóstomo afirma: «Si el amor estuviera esparcido por todas partes, nacería de él una infinidad de bienes».

Amar es dar la vida. Lo saben los esposos que, porque se aman, hacen una donación recíproca de su vida y asumen la responsabilidad de ser padres, aceptando también la abnegación y el sacrificio de su tiempo y de su ser a favor de aquellos que han de cuidar, proteger, educar y formar como personas. Lo saben los misioneros que dan su vida por el Evangelio, con un mismo espíritu cristiano de sacrificio y de abnegación. Y lo saben religiosos, sacerdotes y obispos, lo sabe todo discípulo de Jesús que se compromete con el Salvador.

Jesús te ha dicho un poco antes cuál es el requisito del amor, de dar fruto: «si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda él solo; pero si muere da mucho fruto» (Jn 12,24). Jesús te invita a perder tu vida, a que se la entregues a Él sin miedo, a morir a ti mismo para poder amar a tu hermano con el amor de Cristo, con amor sobrenatural. Jesús te invita a llegar a un amor operante, bienhechor y concreto; así lo entendió el apóstol Santiago cuando dijo: «Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: ‘Id en paz, calentaos y hartaos’, pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta» (2,15-17).
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Juan 15:12


Santoral Abril 29


-Beato Juan Vargas, Mercedario Mártir

-Nuestra Señora de la Fe, Amiens, Francia

-San Acardo de Avranches, Abad y Obispo
-
San Agapio, Obispo (Mayo 4)

-San Antonio Kim Song-U, Mártir
-San Basilio d’Ostrog, Monje
-San Carlos, Abad
-San Codomano, Mártir

-San Cristino de Portoferraio, Mártir
-San Emiliano, Mártir
-San Filocasto, Mártir

-San Gombert de Avenay, Monje
-San Hugo de Cluny el Grande, Abad
-San Juan de Caloklene, Monje
-San Maurelo de Troyes, Confesor
-San Padés, Mártir
-San Paulino, Obispo
-San Pedro de Verona, Religioso y Mártir (Abril 6)
 

-San Roberto de Molesmes, Abad
-San Sabato, Mártir
-
San Secundino, Obispo (Mayo 4)

-San Senán, Anacoreta
-San Severo de Nápoles, Obispo
-San Tertulia, Mártir
-San Tíquico, del NT, Discípulo de San Pablo, Mártir
-San Torpecio, Mártir
-San Torpetes de Pisa, Mártir
-San Ursión de Troyes, confesor

-San Wilfredo II El Joven, Obispo de York

-Santa Antonia, Religiosa y Mártir
-Santa Ave de Denoin o Denain, Virgen
-Santa Catalina de Siena, Virgen y Doctora de la Iglesia
(Memoria Litúrgica)

-Santa Cercira, Virgen y Mártir
-Santa Tértula, Mártir
-Santo Torpecio, Mártir


-Siete buenos ladrones convertidos por San Jasón, Mártires


jueves, abril 28, 2016

Evangelio Abril 28, 2016

Día litúrgico: Jueves V de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 15,9-11): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado».

«Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros»
Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés - (Tarragona, España)

Hoy escuchamos nuevamente la íntima confidencia que Jesús nos hizo el Jueves Santo: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros» (Jn 15,9). El amor del Padre al Hijo es inmenso, tierno, entrañable. Lo leemos en el libro de los Proverbios, cuando afirma que, mucho antes de comenzar las obras, «yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo» (Prov 8,30). Así nos ama a nosotros y, anunciándolo proféticamente en el mismo libro, añade que «jugando por el orbe de su tierra, mis delicias están con los hijos de los hombres» (Prov 8,31).

El Padre ama al Hijo, y Jesús no deja de decírnoslo: «El que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él» (Jn 8,29). El Padre lo ha proclamado bien alto en el Jordán, cuando escuchamos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido» (Mc 1,11) y, más tarde, en el Tabor: «Éste es mi Hijo amado, escuchadle» (Mc 9,7).

Jesús ha respondido, «Abbá», ¡papá! Ahora nos revela, «como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros». Y, ¿qué haremos nosotros? Pues mantenernos en su amor, observar sus mandamientos, amar la Voluntad del Padre. ¿No es éste el ejemplo que Él nos da?: «Yo hago siempre lo que le agrada a Él».

Pero nosotros, que somos débiles, inconstantes, cobardes y —por qué no decirlo— incluso, malos, ¿perderemos, pues, para siempre su amistad? ¡No, Él no permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas! Pero si alguna vez nos apartásemos de sus mandamientos, pidámosle la gracia de volver corriendo como el hijo pródigo a la casa del Padre y de acudir al sacramento de la Penitencia para recibir el perdón de nuestros pecados. «Yo también os he amado —nos dice Jesús—. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado» (Jn 15,9.11).
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Juan 15:10


Santo Evangelio según san Juan 15:11


Estampita y Oración, La Magnífica





Estampita y Oración, La Magnífica

Santoral Abril 28



-Beata Buonadonna de Poggibonsi, Terciaria Franciscana
-Beato Luquesio de Poggibonsi, Laico Terciario Franciscano 

-La Virgen al Pie de la Cruz
-Las Llagas de Nuestro Sr. Jesucristo

-Nuestra Señora del Roble, Anjou, Francia.

-Nuestra Señora de Quito, Ecuador (1534). "Nuestra Señora del Terremoto".

-San Acacio, Mártir

-San Alejandro de Larino, Mártir
-San Africo de Cominges, Obispo
-San Afrodisio de Béziers, Obispo y Mártir
-San Agapio, Mártir
-San Agustín Novello, Confesor
-San Amado, Obispo
-San Artemo de Sens, Obispo
-San Caralipo, Mártir
-San Cirino o Cirilo de Turov, Mártir
-San Coralipo de Nicomedia, Mártir (Busco Estampa)
-San Dadas de Silistra, Mártir
-San Dídimo o Dimas de Alejandría, Mártir (Con Teodora)
-San Eusebio de Nicomedia, Mártir (Busco Estampa)
-San Firmiano de Larino, Mártir
-San Francario, Confesor
-San Imón, Obispo
-San Juan Bautista Dinh Van Thanh, Mártir
-San Luis Maria Grignón de Monfort, Presbítero y Fundador (Memoria Litúrgica)
-San Marcos, Obispo y Mártir
-San Máximo de Silistra, Mártir
-San Menando, Mártir
-San Menandro, Mártir
-San Pablo de la Cruz, Confesor
-San Pablo Pham Khac Khoan, Mártir
-San Pánfilo de Sulmona o Corfinio, Obispo de Valva
-San Patricio, Obispo y Mártir
-San Pedro Chanel, Sacerdote y Mártir (Memoria Litúrgica)
-San Pedro Nguyên Van Hiên, Mártir
-San Polieno, Mártir
-San Polión, Mártir
-San Polyeno, Mártir
-San Primiano de Larino, Mártir
-San Proba, Mártir
-San Prudencio de Armentia, Obispo de Tarazona
-San Quintiliano de Silistra, Mártir
-San Tellurio de Larino, Mártir
-San Teluro, Mártir
-San Tibaldo, Mártir
-San Ursicinio, Mártir
-San Vidal o Vital de Ravena, Mártir (padre de los Santos Gervasio y Protasio)

-Santa Domiciana, Mártir

-Santa Gianna Beretta Molla, Médico, esposa y madre de familia
-Santa Proba, Virgen y Mártir
-Santa Teodora de Alejandría, Mártir
-Santa Valeria de Milán, Mártir (esposa de San Vidal)

miércoles, abril 27, 2016

Evangelio Abril 27, 2016

Día litúrgico: Miércoles V de Pascua

Santoral 27 de Abril: La Virgen de Montserrat, patrona principal de Cataluña

Texto del Evangelio (Jn 15,1-8): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

«Permaneced en mí, como yo en vosotros»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench - (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy contemplamos de nuevo a Jesús rodeado por los Apóstoles, en un clima de especial intimidad. Él les confía lo que podríamos considerar como las últimas recomendaciones: aquello que se dice en el último momento, justo en la despedida, y que tiene una fuerza especial, como de si de un postrer testamento se tratara.

Nos los imaginamos en el cenáculo. Allí, Jesús les ha lavado los pies, les ha vuelto a anunciar que se tiene que marchar, les ha transmitido el mandamiento del amor fraterno y los ha consolado con el don de la Eucaristía y la promesa del Espíritu Santo (cf. Jn 14). Metidos ya en el capítulo decimoquinto de este Evangelio, encontramos ahora la exhortación a la unidad en la caridad.

El Señor no esconde a los discípulos los peligros y dificultades que deberán afrontar en el futuro: «Si me han perseguido a mí, también a vosotros os perseguirán» (Jn 15,20). Pero ellos no se han de acobardar ni agobiarse ante el odio del mundo: Jesús renueva la promesa del envío del Defensor, les garantiza la asistencia en todo aquello que ellos le pidan y, en fin, el Señor ruega al Padre por ellos —por todos nosotros— durante su oración sacerdotal (cf. Jn 17).

Nuestro peligro no viene de fuera: la peor amenaza puede surgir de nosotros mismos al faltar al amor fraterno entre los miembros del Cuerpo Místico de Cristo y al faltar a la unidad con la Cabeza de este Cuerpo. La recomendación es clara: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).

Las primeras generaciones de cristianos conservaron una conciencia muy viva de la necesidad de permanecer unidos por la caridad. He aquí el testimonio de un Padre de la Iglesia, san Ignacio de Antioquía: «Corred todos a una como a un solo templo de Dios, como a un solo altar, a un solo Jesucristo que procede de un solo Padre». He aquí también la indicación de Santa María, Madre de los cristianos: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5).
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Juan 15:1


Santo Evangelio según san Juan 15:5


Santoral Abril 27



-Beato Antonio de Siena,
-Beato Gregorio, Presbítero
-Beato Jaime Ilírico, Religioso
-Beato Jaime o Jacobo de Bitetto (Ilírico), Franciscano
-Beato Nicolás Roland (Jacobo Varinger de Zara), Presbítero y Fundador

-Domingo de la Divina Misericordia (1-Domingo después del Domingo de Pascua)


-Nuestra Señor de la Cabeza, Andújar (Jaén) (Ultimo Domingo de Abril)
-Nuestra Señora de Moreneta, España.
-Nuestra Señora de Montserrat, Patrona de Cataluña 

-San Acardo, Obispo
-San Adelelmo de Mans, Discípulo y Fundador
-San Anastasio, Papa
-San Antimio o Antimo de Nicomedia, Obispo y Mártir (Abril 24)
-San Asicio, obispo
-San Cástor, Mártir
-San Esteban de Pechersky, Mártir
-San Eusebio, Mártir
-San Floriberto de Lieja,
-San Juan de Constantinopla o Afusia, Abad
-San Liberal de Treviso, Eremita
-San Lorenzo Nguyen Van Huong, Presbítero y Mártir
-San Macaldo de Man, Obispo
-San Mawgan o Magaldo, Obispo y Ermitaño 
-San Pedro Armengol, Religioso
-San Pedro Canisio, Confesor y Doctor
-San Polión de Cibali, Lector y Mártir (Busco Estampa)
-San Publio, Mártir
-San Reinaldo, Abad
-San Simeón de Jerusalén, Obispo y Mártir
-San Teodoro de Tabennesi, Abad
-San Teófilo de Brecia, Obispo
-San Tertuliano de Bolonia, Obispo 
-San Toribio de Mogrovejo,  Obispo y Confesor (Marzo 23) 
-San Tutibio, Monje
-San Zósimo, Monje

-Santa Damaride, Mártir
-Santa Franca, Virgen
-Santa Germelina, Mártir
-Santa Letísima, Mártir
-Santa Meruvina, Abadesa
-Santa Zita de Lucca, Virgen Sirvienta doméstica

martes, abril 26, 2016

Evangelio Abril 26, 2016

Día litúrgico: Martes V de Pascua

Santoral 26 de Abril: San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia

Texto del Evangelio (Jn 14,27-31a): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado».

«Mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo»
Rev. D. Enric CASES i Martín  (Barcelona, España)

Hoy, Jesús nos habla indirectamente de la cruz: nos dejará la paz, pero al precio de su dolorosa salida de este mundo. Hoy leemos sus palabras dichas antes del sacrificio de la Cruz y que fueron escritas después de su Resurrección. En la Cruz, con su muerte venció a la muerte y al miedo. No nos da la paz «como la da el mundo» (cf. Jn 14,27), sino que lo hace pasando por el dolor y la humillación: así demostró su amor misericordioso al ser humano.

En la vida de los hombres es inevitable el sufrimiento, a partir del día en que el pecado entró en el mundo. Unas veces es dolor físico; otras, moral; en otras ocasiones se trata de un dolor espiritual..., y a todos nos llega la muerte. Pero Dios, en su infinito amor, nos ha dado el remedio para tener paz en medio del dolor: Él ha aceptado “marcharse” de este mundo con una “salida” sufriente y envuelta de serenidad.

¿Por qué lo hizo así? Porque, de este modo, el dolor humano —unido al de Cristo— se convierte en un sacrificio que salva del pecado. «En la Cruz de Cristo (...), el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido» (Juan Pablo II). Jesucristo sufre con serenidad porque complace al Padre celestial con un acto de costosa obediencia, mediante el cual se ofrece voluntariamente por nuestra salvación.

Un autor desconocido del siglo II pone en boca de Cristo las siguientes palabras: «Mira los salivazos de mi rostro, que recibí por ti, para restituirte el primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto deteriorado. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido».
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Juan 14:27


Santo Evangelio según san Juan 14:28


Santoral Abril 26


-Beato Bonifacio, Obispo
-Beato Domingo, Presbítero
-Beato Gregorio de Besians, Presbítero Dominico
-Beato Emérito, Obispo
-Beato Estanislao Kubista, Presbítero y Mártir
-Beato Julio Junyer Padern, Sacerdote y Mártir
-Beato Ladislao Goral, Obispo y Mártir

-La Virgen Blanca, Mártir
-Nuestra Señora del Buen Consejo
-Nuestra Señora del Buen Consejo, Córcega
-Nuestra Señora de Nairea, Navarra (1048)

-San Anacleto (Cleto), Papa y Mártir
-San Antonino, Mártir
-San Basilio o Basileo de Amasea, Obispo y Mártir
-San Bertilón, Abad
-San Cirino o Cisino, Mártir
-San Clarencio de Viena, Obispo
-San Claudio, Mártir
-Santo Domingo, Religioso
-San Emmón, Abad
-San Esteban de Perm (Permiense), Obispo
-San Fray María Rafael Arnáiz Barón, Religioso Cisterciense
-San Gregorio, Religioso
-San Guillermo de Foggia, Eremita
-San Isidoro de Sevilla, Obispo y Doctor de la Iglesia (Memoria Litúrgica)
-San Lucidio de Verona, Obispo
-San Ludolfo, Obispo y Mártir
-San Marcelino, Papa y Mártir
-San Pascasio Radbert de Corbie, Obispo, Abad y Escritor
-San Pedro de Braga, Obispo y Mártir
-San Primitivo de Gabio, Mártir (Busco Estampa)
-San Peregrino de Foggia, Eremita
-San Rafael Arnaiz Barón, Monje Cisterense
-San Ricardo de Céntula, Monje
-San Ricardo, Presbítero
-San Ricario de Celles, Sacerdote Monje
-San Riquerio, Monje Ermitaño
-San Tarsicio, Mártir
-San Vidal, Mártir

-Santa Alda o Alida de Siena, Viuda, Terciaria de los Humillados
-Santa Esperanza, Confesora
-Santa Exuperancia de Troyes, Virgen
-Santa Franca de Piacenza,
-Santa Valentina, Virgen y Mártir