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martes, noviembre 12, 2013

San Martín l, Papa y Mártir

San Martín l, Papa y Mártir 
Abril 13 - Noviembre 12

74 -San Martin I - martir: Todi; Julio 649- Septiembre 16, 655 (en exilio:Junio 17, 653).
Nació en Todi. Mártir. Elegido el 5.VII.649, murió el 16.IX.655. Condenó a los Obispos de Oriente protegidos por el Emperador bizantino. Encarcelado y exiliado murió de sufrimientos en la isla de Cherso. Se celebra por primera vez la fiesta de la "Virgen Inmaculada", el 25 de marzo.
Martirologio Romano: San Martín I, papa y mártir, que tras condenar la herejía de los monotelitas en el Concilio de Letrán, por orden del emperador Constante II fue arrancado de su sede por el exarca Calíopa, que entró por la fuerza en la Basílica de Letrán, y lo envió a Constantinopla, donde primero quedó encerró en una dura mazmorra bajo estrecha vigilancia y después fue desterrado al Quersoneso, lugar en el que, pasados unos dos años, concluyeron sus tribulaciones y alcanzó la corona eterna. († 656)

Oriundo de Todi y diácono de la Iglesia romana, Martín fue elegido Papa para suceder al Papa Teodoro, muerto el 13 de mayo del 649. Inmediatamente demostró mucha firmeza en la conducción de la Iglesia. En efecto, no pidió ni esperó el consentimiento para su elección por parte del emperador Constante II que un año antes había promulgado el Tipo, un documento en defensa de la tesis herética de los monotelitas. Para acabar con la difusión de esta herejía, a los tres meses de su elección, el Papa Martín convocó en la basílica lateranense un gran concilio, al que fueron invitados todos los obispos de Occidente

La condena de todos los escritos monotelitas, decretada en las cinco solemnes sesiones conciliares, suscitó la furiosa reacción de la corte bizantina. El emperador ordenó al exarca de Rávena, Olimpio, que fuera a Roma y arrestara al Papa. Olimpio no sólo se propuso cumplir las órdenes imperiales, sino que trató de asesinar al Papa por medio de un sicario durante la celebración de la misa en Santa María Mayor.

En el momento de recibir la Hostia de manos del Pontífice, el vil sicario sacó el puñal, pero en ese momento quedó repentinamente ciego.
Probablemente este hecho convenció a Olimpio de cambiar de actitud y a reconciliarse con el santo Pontífice y a proyectar una lucha armada contra Constantinopla. En el 653, muerto Olimpio de peste, el emperador pudo llevar a cabo su venganza, haciendo arrestar al Papa por medio del nuevo exarca de Rávena, Teodoro Caliopa.

Martín, acusado de haberse apoderado ilegalmente del alto cargo pontificio y de haber tramado con Olimpio contra Constantinopla, fue llevado por mar a la ciudad del Bósforo. El largo viaje, que duró quince meses, fue el comienzo de un cruel martirio. Durante las numerosas escalas no se permitió a ninguno de los fieles que salieron a saludar al Papa que se acercaran a él. Al prisionero no se le daba ni siquiera el agua para bañarse. EL 17 de septiembre del 654 llegó a Constantinopla, fue colocado en una camilla y expuesto durante todo un día a los insultos del pueblo, y después lo encerraron durante tres meses en la cárcel Prandiaria. Después comenzó un largo y extenuante proceso, durante el cual fueron tales las sedicias que le hicieron murmurar al imputado: “Hagan de mí lo que quieran; cualquier clase de muerte será un bien para mí”.

Degradado públicamente, desnudo y expuesto a los rigores del frío, encadenado, fue encerrado en la celda reservada a los condenados a muerte. El 26 de marzo del 655 lo hicieron partir secretamente para el destierro en Crimea. Sufrió el hambre y padeció en el abandono más absoluto durante cuatro meses más, hasta cuando la muerte le llegó, agotado en el cuerpo pero no en la voluntad, el 16 de septiembre del 655.

Monotelismo: Es una herejía en la que se aceptaba las dos naturalezas de Jesús, pero tan sólo una voluntad: la divina.
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Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
San Martín fue el último Papa martirizado. Son más de 40 los pontífices que han sufrido el martirio.

Nació en Todi, Italia, y se distinguió entre los sacerdotes de Roma por su santidad y su sabiduría.
Fue elegido Papa el año 649 y poco después convocó a un Concilio o reunión de todos los obispos, para condenar la herejía de los que decían que Jesucristo no había tenido voluntad humana, sino solamente voluntad divina (Monotelistas se llaman estos herejes).

Como el emperador de Constantinopla Constante II era hereje monotelista, mandó a un jefe militar con un batallón a darle muerte al pontífice. Pero el que lo iba a asesinar, quedó ciego en el momento en el que lo iba a matar, y el jefe se devolvió sin hacerle daño.

Luego envió Constante a otro jefe militar el cual aprovechando que el Papa estaba enfermo, lo sacó secretamente de Roma y lo llevó prisionero a Constantinopla. El viaje duró catorce meses y fue especialmente cruel y despiadado. No le daban los alimentos necesarios y según dice él mismo en sus cartas, pasaron 47 días sin que le permitieran ni siquiera agua para bañarse la cara.

Un verdadero martirio que él soportó con especial paciencia. En aquellos días dejó escritas estas palabras: "Me martiriza el frió. Sufro hambre y estoy enfermo. Pero espero que por estos sufrimientos les concederá Dios a mis perseguidores, que después de mi muerte se arrepientan y se conviertan.
En Constantinopla lo expusieron al público como un malhechor, para que las gentes se burlaran de él.

Pero lo que consiguieron fue hacer que muchísimos admiraran la virtud de aquel santo varón que todo lo sufría con admirable valor. Un tribunal de herejes lo condenó sin permitirle que dijera ni siquiera una palabra en su defensa. Lo tuvieron tres meses padeciendo en la cárcel destinada a los condenados a muerte, y luego lo sacaron de la cárcel por una petición que hizo el Patriarca Arzobispo de Constantinopla poco antes de morirse, pero lo enviaron al destierro.

Martín fue escribiendo en sus cartas lo que le iba sucediendo en aquellos prolongados martirios. En uno de esos escritos cuenta cómo lo llevaron sin las más mínimas muestras de consideración o respeto a Crimea (en el sur de Rusia, junto al Mar Negro) donde estuvo por meses y meses abandonado de todos, sufriendo hambre y desprecios, pero enriqueciéndose para el cielo en el ofrecimiento diario de sus padecimientos a Dios.
Sus sufrimientos eran tan grandes que cuando alguien lo amenazó con que le iban a dar muerte, exclamó: "Sea cual fuere la muerte que me den, seguramente no va a ser más cruel que esta vida que me están haciendo pasar".

Lo amenazaron con dejar su cuerpo expuesto a que lo devoraran los cuervos y respondió: "En cuánto a mi cuerpo, Dios se encargará de cuidarlo. Dios está conmigo. ¿Por qué me voy a preocupar?". Y dando un suspiro de esperanza añadió: "Espero que el Señor Dios tendrá misericordia de mí y no prologará ya por mucho tiempo el tiempo de mi vida en este mundo". De veras que sus sufrimientos debieron ser muy grandes para desear más bien morir que seguir viviendo.

En su última carta, dice así San Martín: "Estoy sorprendido del abandono total en que me tienen en este destierro los que fueron mis amigos. Y más me entristece la indiferencia total con la que mis compañeros de labores me han abandonado. ¿Qué no tienen dinero? ¿Pero no habría ni siquiera unas libras de alimento para enviarlo? ¿O es que el temor a los enemigos de la Iglesia les hace olvidar la obligación que cada uno tiene de dar de comer al hambriento? Pero a pesar de todo, yo sigo rezando a Dios para que conserve firmes en la fe a todos los que pertenecen a la Iglesia".

Murió más de padecimientos y de falta de lo necesario que de enfermedad o vejez, en el año 656. En Constantinopla donde había sido tan humillado, fue declarado santo y empezaron a honrarlo como a un mártir de la religión. Y en la Iglesia de Roma se le ha venido honrando entre el número de los santos mártires.

Martín I: después de ser humillado por unos años, ha seguido siendo glorificado por muchos siglos. En él se ha cumplido lo que anunció San Pablo: "Después de un corto sufrir en esta tierra, nos espera un inmenso gozar en la gloria celestial".

Dichosos vosotros cuando os persigan por mi causa. Alegraos porque grande es vuestro premio. (Jesucristo).
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Fuente: ewtn.com

sábado, octubre 26, 2013

San Demetrio de Tesalónica, Mártir

San Demetrio de Tesalónica, Mártir 
Abril 9 (Iglesia Católica) - Octubre 26 (Iglesia Ortodoxa)

Martirologio Romano: Cerca de Sirmio, en Panonia, san Demetrio, mártir, muy venerado en todo el Oriente y, de modo especial, en la ciudad de Tesalónica († s.III/IV).

Etimológicamente: Demetrio = Aquel que se dedica a la agricultura o la Tierra, es de origen griego.
Nació en la ciudad de Solún, Grecia.

Sus padres, quienes practicaban el Cristianismo en secreto, lo bautizaron y le enseñaron la religión.
Su padre, procónsul romano, falleció cuando Demetrio era mayor de edad.
El emperador Maximiano (s. IV) nombró a Demetrio gobernador y militar de toda Tesalónica. La principal función de San Demetrio era defender la provincia de los enemigos, obligándolo el emperador a que exterminara también a los cristianos.

Demetrio en lugar de esto comenzó a eliminar las costumbres paganas y a los paganos los convertía a la fe cristiana.

Pronto llegó a oídos del emperador que el procónsul Demetrio era cristiano; y sabiéndolo Demetrio, se preparó para la muerte, repartió sus pertenencias a los pobres, haciendo una vida de ayuno y penitencia.

El emperador recluyó al procónsul y comenzó a distraerse con escenas de gladiadores y circos, donde llevaba a la arena a los cristianos.

El conocido gladiador Liaco fácilmente dominaba a los sumisos cristianos en las luchas y ante la exaltada multitud los arrojaba sobre las lanzas de los guerreros.

El joven cristiano San Néstor, visitó a San Demetrio en el cautiverio y San Demetrio lo bendijo para un combate cuerpo a cuerpo con Liaco. Reforzado por Dios, San Néstor venció al orgulloso gladiador.

En cuanto Maximiano conoció la razón por la que Néstor había ganado, ordenó que San Demetrio fuera traspasado con las lanzas de sus celadores, y que San Néstor fuera decapitado con su propia espada.
El cuerpo del mártir San Demetrio fue arrojado como alimento para las bestias, pero los pobladores lo sepultaron en secreto.

Durante el gobierno del emperador Constantino el Grande (324-337) ante la tumba del mártir San Demetrio fundaron un templo y a los 100 años fueron encontradas sus santas reliquias.
La biografía de san Demetrio dice que liberaba reclusos de las manos de los contrarios y les ayudaba a llegar hasta Solún.

Desde el siglo VII junto a sus reliquias comenzó a fluir una aromática y milagrosa mirra, lo cual se divulgó en esa época. "por su composición no es agua, es más espesa y eso no se parece a ninguna sustancia conocida por nosotros... Es sumamente aromática no solo de lo que conocemos como artificial sino en relación a todo lo creado por Dios."
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Fuente: acoantioquena.com

viernes, octubre 25, 2013

San Crisanto y Santa Daría, Esposos Mártires


San Crisanto y Santa Daría, Esposos Mártires
Marzo 19 - Abril 1 - Octubre 25

Crisanto, natural de Alejandría, fue a Roma con su padre Polemio, muy estimado del emperador Numeriano.

Se aficionó tanto a la lectura de los libros sagrados que usaban los cristianos y al Evangelio, que concibió gran desprecio a todo lo profano, e instruido por el presbítero Carpóforo, recibió el bautismo.

Su conversión fue muy señalada en Roma. Su padre, pagano, le encerró en un obscuro calabozo. No bastando esto para disuadirle, recurrió a la sensualidad para corromperle y le propusieron que se casase con Daría, doncella consagrada a Minerva.

Crisanto la convirtió con un discurso contra los errores del paganismo, y Daría recibió también el bautismo, siendo una de las más fervientes cristianas del siglo III.

Se unieron en matrimonio, pero con la condición de guardar la virginidad hasta la muerte. Polemio ignoraba todo esto y se apaciguó. En tanto, los dos castos esposos se dedicaban a la religión verdadera, ejerciendo obras de misericordia con los pobres y los perseguidos.

Fueron delatados y presos. Después de muchos tormentos y milagros, el tirano mandó sacarlos al campo del Escelerado, y en él consumaron el martirio, notándose otro milagro con la cabeza de Crisanto, en el año del Señor 284.
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Fuente: Magnificat.ca
San Crisanto
Santos Crisanto y Daría (con ellos Claudio, Hilaria, Jasón y Mauro) fueron martirizados en Roma en el año 283. San Crisanto fue el hijo de un senador ilustre. Tuvo una brillante educación y empezó a amar las letras desde su juventud. Compró el Evangelio y las epístolas de los apóstoles y los leyó con mucho interés. Lo maravilló la superioridad del Evangelio, pero no entendía muchas cosas.
 
La providencia de Dios hizo que Crisanto conociera a un sacerdote quien le explicó detalladamente la fe cristiana. Profundizando en el estudio del Evangelio y sintiéndose iluminado con la moral cristiana. Crisanto dejó los equívocos paganos de su familia y se bautizó. Crisanto quería convertir a otros paganos a la fe cristiana y empezó a predicar el Evangelio sin miedo.
 
Cuando su padre, un fiel pagano, supo del bautismo de su hijo y queriendo alejarlo del cristianismo lo encarceló dejándolo con frío y sin comida. Pero los sufrimientos solamente reforzaron la fe de Crisanto. Entonces, su padre lo liberó y lo casó con la joven Daría, sacerdotisa de la diosa Vesta, esperando que con la ayuda de ella el hijo regresaría al paganismo. Pero, muy pronto Crisanto convirtió a Daría al cristianismo y ella se bautizó.
 
Santa Daría
Cuando falleció el padre de Crisanto, la casa de los jóvenes esposos se convirtió en el lugar donde vivían los cristianos. Más tarde, denunciaron al magistrado romano Claudio que Crisanto y Daría predican el cristianismo. Cuando Claudio vio con que firmeza soportaban los suplicios y los milagros que se producían, se convirtió al cristianismo con su esposa Hilaria y sus hijos Jasón y Mauro.
 
Como castigo y por orden del emperador, Claudio fue ahogado con una piedra atada al cuello y sus hijos fueron decapitados. La madre, Hilaria, falleció sobre las tumbas de ellos antes de ser martirizada.
 
A Crisanto y Daría, después de horribles suplicios los enterraron vivos. Más tarde, para recordarlos, los cristianos de Roma se juntaban en una caverna cerca del lugar de su muerte. Cuando los paganos lo supieron obstruyeron la salida y todos los que estaban ahí fallecieron de hambre. Entre los que murieron se nombran al presbítero Diodoro y al diácono Mariano.
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viernes, septiembre 13, 2013

San Marcelino de Cartago, Mártir


San Marcelino de Cartago, Mártir
Abril 6 - Septiembre 13

Fecha Anterior: Abril 6
Martirologio Romano: En Cartago, en África, san Marcelino, mártir, que siendo alto funcionario imperial muy relacionado con los santos Agustín y Jerónimo, se le acusó de ser partidario del usurpador Heraclión y, aún siendo inocente, por defender la fe católica fue asesinado por los herejes donatistas. (†413).

Era secretario de Estado del emperador Honorio y delegado suyo en Africa para resolver la cuestión de los donatistas. San Agustín hizo grandes elogios de este alto funcionario romano que llegó a ser su amigo. El emperador Honorio lo envió a Cartago para poner fin al cisma donatista que estaba degenerando en guerra civil. Ayudado por los consejos del obispo de Hipona, Marcelino se dedicó a su labor con imparcialidad y sabiduría ejemplares. Los donatistas decidieron asesinarlo, pero había completado ya su obra y ese crimen tardío no impidió que desaparecieran sin dejar rastro. Era un hombre muy culto: San Agustín escribió varias obras para responder a las preguntas que Marcelino se planteaba y le hacía leer los capítulos de La Ciudad de Dios según los iba escribiendo.

El martirio de Marcelino, alto funcionario imperial y amigo de san Agustín, está unido al cisma donatista que destrozó durante un siglo la Iglesia africana. El inicio de este cisma se remonta al 310 cuando se objetó la validez de la elección del obispo de Cartago, Ceciliano, porque había sido consagrado por obispos así llamados “traditores”. Cuando el edicto de Diocleciano impuso a los cristianos que entregaran los libros sagrados para quemarlos, los que obedecieron se llamaron “traidores” y fueron considerados como pecadores públicos.

El obispo Donato (de ahí el nombre de donatismo que lleva la secta), opuesto por el partido cismático al legítimo obispo Ceciliano, resumía su doctrina en estos dos puntos: la Iglesia es la sociedad de los santos; los sacramentos administrados por pecadores son inválidos. El pretexto doctrinal en realidad ocultaba oposiciones regionales y sociales: Numidia contra África proconsular, proletarios contra propietarios romanos. Es en este momento cuando entra en escena san Marcelino, víctima ilustre de los donatistas. Marcelino desempeñaba en Cartago los cargos de tribuno y notario. Buen padre de familia, cristiano ejemplar, fue definido por su amigo san Agustín: hombre con “fama et pietate notissimus”.

Como deseaba aprender, se dirigía frecuentemente a san Agustín para que le aclarara los puntos más controvertidos de la doctrina católica. A su laudable curiosidad se deben algunas obras del gran teólogo de Hipona, como el tratado Sobre la remisión de los pecados, Sobre el espíritu y la letra y el más célebre sobre la Trinidad (de Trinitate), que Marcelino no alcanzó a leer, porque había pagado con la vida la valentía de ponerse de parte de la tradición católica, en la conferencia que tuvo lugar en Cartago en el 411 entre obispos católicos y donatistas.

En efecto, Marcelino había obtenido la victoria para los católicos, y el emperador Onorio promulgó un decreto contra los donatistas. Éstos se vengaron acusándolo de complicidad con el usurpador Heracliano. La acusación era grave y Marcelino fue condenado a muerte por el conde Marino el 13 de septiembre.

Al año siguiente, el mismo emperador reconoció el error cometido por la justicia romana. Aclarada la situación, fueron sancionadas y aprobadas todas las decisiones del tribuno Marcelino, a quien la Iglesia honró como mártir por su fidelidad a la verdad aun ante la muerte.
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Fuente: oremosjuntos.com

viernes, septiembre 06, 2013

Beato Miguel Czartoryski, Presbítero y Mártir

Beato Miguel Czartoryski, Presbítero y Mártir
Abril 6 - Septiembre 6

Martirologio Romano: En Varsovia, ciudad de Polonia, beato Miguel Czartoryski, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que tras ser invadida Polonia durante la guerra, por mantener su fe fue fusilado en la parroquia del lugar. (1897-1944).

Juan nació en Pelkinie (Jaroslaw). Sacerdote dominico. Murió fusilado por los alemanes en Sluzew, la parroquia del lugar, por no querer renegar de su fe.
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viernes, agosto 09, 2013

Beato Melquíades (Ramón) Ramírez Zuloaga, Religioso y Mártir


Beato Melquíades (Ramón) Ramírez Zuloaga, Religioso y Mártir

Abril 10 - Agosto 9

Beato Colombiano de San Juan de Dios

Martirologio Romano: En Barcelona, en España, beatos Rubén de Jesús López Aguilar y sus seis compañeros, religiosos de la Orden de San Juan de Dios y mártires, que, en la persecución contra la fe, sufrieron la muerte por odio a la vida religiosa y así pasaron a presencia del Señor († 1936)

Integran este grupo de mártires: Rubén de Jesús López Aguilar, Arturo (Luis) Ayala Niño, Juan Bautista (José) Velázquez Peláez, Eugenio (Alfonso Antonio) Ramírez Salazar, Esteban (Gabriel) Maya Gutiérrez, Melquíades (Raimundo) Ramírez Zuluaga y Gaspar (Luis Modesto) Páez Perdono.

Desde 1934 estalló en España una horrorosa persecución contra los católicos, por parte de los comunistas, masones y la extrema izquierda. Desde 1936 hasta 1939, los comunistas españoles asesinaron a 4,100 sacerdotes seculares; 2,300 religiosos; 283 religiosas y miles y miles de laicos. Todos por la sola razón de pertenecer a la Iglesia Católica.

Unas de esas víctimas fueron los siete jóvenes colombianos, hermanos de la Comunidad de San Juan de Dios, que estaban estudiando y trabajando en España.

Eran de origen campesino o de pueblos religiosos y piadosos. Muchachos que se habían propuesto desgastar su vida en favor de los que padecían enfermedades mentales, en la comunidad que San Juan de Dios fundó para atender a los enfermos más abandonados. La Comunidad los había enviado a España a perfeccionarse en el arte de la enfermería y ellos deseaban emplear el resto de su vida en ayudar de la mejor manera posible a que los enfermos recobraran su salud mental y física y sobre todo su salud espiritual por medio de la conversión y del progreso en virtud y santidad.

Hacía pocos años que habían entrado en la Congregación y en España sólo llevaban dos años de permanencia. Hombres totalmente pacíficos que no buscaban sino hacer el bien a los más necesitados. No había ninguna causa para poderlos perseguir y matar, excepto el que eran seguidores de Cristo y de su Santa Religión.

Estos religiosos atenían una casa para enfermos mentales en Ciempozuelos cerca de Madrid, y de pronto llegaron unos enviados del gobierno comunista español y les ordenaron abandonar aquel plantel y dejarlo en manos de unos empleados marxistas que no sabían nada de medicina ni de dirección de hospitales pero que eran unas fieras en anticleralismo.

A los siete religiosos se los llevaron prisioneros a Madrid.

Cuando al embajador colombiano le contaron la noticia, pidió al gobierno que a estos compatriotas suyos por ser extranjeros los dejaran salir en paz del país, y les envió unos pasaportes y unos brazaletes tricolores para que los dejaran salir libremente. Y el Padre Capellán de las Hermanas Clarisas de Madrid les consiguió el dinero para que pagaran el transporte hacia Colombia, y así los envió en un tren a Barcelona avisándole al cónsul colombiano de esa ciudad que saliera a recibirlos. Pero en el tiquete de cada uno los guardas les pusieron una señal especial para que los apresaran.

El Dr. Ignacio Ortiz Lozano, Cónsul colombiano en Barcelona describió así en 1937 al periódico El Pueblo de San Sebastián cómo fueron aquellas jornadas trágicas: "Este horrible suceso es el recuerdo más doloroso de mi vida. Aquellos siete religiosos no se dedicaban sino al servicio de caridad con los más necesitados. Estaban a 30 kilómetros de Madrid, en Ciempozuelos, cuidando locos. El día 7 de agosto de 1936 me llamó el embajador en Madrid (Dr. Uribe Echeverry) para contarme que viajaban con un pasaporte suyo en un tren y para rogarme que fuera a la estación a recibirlos y que los tratara de la mejor manera posible. Yo tenía ya hasta 60 refugiados católicos en mi consulado, pero estaba resuelto a ayudarles todo lo mejor que fuera posible. Fui varias veces a la estación del tren pero nadie me daba razón de su llegada. Al fin un hombre me dijo: "¿Usted es el cónsul de Colombia? Pues en la cárcel hay siete paisanos suyos".

Me dirigí a la cárcel pero me dijeron que no podía verlos si no llevaba una recomendación de la FAI (Federación Anarquista Española). Me fui a conseguirla, pero luego me dijeron que no los podían soltar porque llevaban pasaportes falsos. Les dije que el embajador colombiano en persona les había dado los pasaportes. Luego añadieron que no podían ponerlos en libertad porque la cédula de alguno de ellos estaba muy borrosa (Excusas todas al cual más de injustas y mentirosas, para poder ejecutar su crimen. La única causa para matarlos era que pertenecían a la religión católica). Cada vez me decían "venga mañana". Al fin una mañana me dijeron: "Fueron llevados al Hospital Clínico". Comprendí entonces que los habían asesinado. Fue el 9 de agosto de 1936.

El Melquíades (Ramón) Ramírez Zuloaga, nació en Sonsón, Antioquia (Colombia), el 13 de febrero de 1909 y fue bautizado con el nombre de Ramón. He aquí su partida de bautismo: " En la iglesia parroquial de Sonsón, a quince de febrero de mil novecintos nueve, el Pbro. Ignacio Botero, coadjutor del cura que suscribe, báutizo solemnemente a un niño nacido el trece del mismo mes, a quien nombró RAMON, hijo legítimo de Ananías Ramirez y Clotilde Zuluaga. Abuelos paternos: Isaias y Paula Orozco; maternos: Mariano y Josefina Ramírez. Fueron padrinos José Maria Zuluaga a quien advirtío el parentesco y obligaciones que contrajo. Doy fe, Daniel F. Sanchez".

En su partida de bautismo aparece el nombre de Ramón pero siempre se le conoció en su familia con doble nombre: Ramón Emilio, son cosas familiares que no infrecuentemente suceden. Hasta se da el caso de cambio total del nombre, como es de todos conocidos.
Es de advertir que hasta have algunos años en algunas Ordenes Religiosas sus miembros cambiaban el nombre al profesar, como se puede apreciar con el mártir sonsonés y sus compañeros.

En diciembre de 1913 es confirmado y a los 24 años de edad ingresa a la Orden Hospitalaria, y el 24 de diciembre de 1933 inicia su noviciado y profesa el 25 de diciembre de 1934.

Parece que fue líder de sus cohermanos mártires y se negó como ellos a aceptar las propuestas de renegar de la fe y de la vida religiosa, muriendo después de gritar, como tantos mártir hispanos: ¡VIVA CRISTO REY!.

Forman parte del grupo de 71 mártires hospitalarios beatificado en la plaza de San Pedro el 25 de octubre de 1992 por S.S. Juan Pablo II.
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Fuente: EWTN.com || www.diogirardota.org

domingo, julio 14, 2013

San Francisco Solano, Confesor, Vicepatrono y Apóstol de América

San Francisco Solano, c.1549-1610
Museo Nacional de Perú, Lima

San Francisco Solano, Confesor, Vicepatrono y Apóstol de América
Abril 18 - Julio 14


Presbítero Franciscano
Evangelizador de América Antiguamente se recordaba a San Francisco Solano el 18 de abril,
el Martirologio Romano actual lo festeja el 14 de julio

Martirologio Romano: En Lima, capital del Perú, san Francisco Solano, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que para salvar almas recorrió en todas las direcciones América Meridional, enseñando con palabras y con milagros a los indios y a los mismos colonizadores españoles la novedad de la vida cristiana (1610).

Etimológicamente: Francisco = Aquel que porta la bandera, es de origen germánico.
Fecha de canonización: 27 de diciembre de 1726 por el Papa Benedicto XIII.

Aquellos primeros misioneros que vinieron a nuestras tierras americanas junto con los conquistadores son de una grandeza casi sobrehumana. Entre ellos descuella la figura imponente de San Francisco Solano, el de una vida apostólica inconcebible que hoy vamos a presentar. ¿Cómo es posible realizar tanto trabajo en sólo veinte años, desde las costas de Panamá hasta las inmensidades peruanas, argentinas y uruguayas, para finalizar sus días de nuevo en el soñado Perú?...

Nace en Andalucía, ingresa en la Orden de San Francisco, y es un religioso y sacerdote sabio y santo.
Pero España es un campo muy estrecho para su celo apostólico, y a sus cuarenta años solicita venirse para nuestra América, donde tantas almas están sedientas de Dios.

Se embarca, llega a Cartagena y Portobello, y se detiene en Panamá durante cuatro meses, tan llenos de males y de dificultades, que mueren dos de sus compañeros. La vida del misionero empieza con grandes peligros, pero él no se va a rendir.

Toma una nave para el Perú, aunque el viaje se presenta difícil. Ante las costas de Colombia se produce la tragedia. La nave se parte en dos y en una lancha salvavidas pueden llegar algunos náufragos a la playa.

Francisco no intenta salvarse el primnero y se queda en la nave para dar ánimos a los que se ven del todo perdidos.

Vuelven las lanchas, y todos logran llegar a la arena entre grandes dificultades. El misionero es el último en abandonar el navío, se ata el hábito a la cintura, se lanza al mar, llega a la barca, y cuando alcanza la playa no le queda cubriendo su cuerpo más que la túnica. Decidido, se regresa a buscar su hábito, mientras dice a los compañeros aterrados:
- Voy por mi hábito. El Padre San Francisco me lo dio y a él se lo tengo que devolver.
Ese pobre hábito será su orgullo mayor y lo va a pasear con gallardía por aquellas tierras vírgenes.
Dos meses largos permanecen los náufragos en la playa inhóspita, comiendo sólo hierbas y los peces que llegan a sacar del mar como pueden. Francisco infunde ánimos a todos:
-¡Tranquilos! Dios nos sacará de aquí de una manera u otra.

Por fin, aparece una nave providencial, que recoge a los náufragos y los deja en el norte del Perú.
Francisco sigue a pie su camino hasta la lejana Lima, de donde arrancará ahora y donde acabará después su prodigioso apostolado.

Se arrodilla ante su superior, y le suplica con lágrimas casi en los ojos:
- ¡Padre, mándeme, mándeme a mí! Por amor a mi Señor Jesucristo, yo quiero ir a las misiones más difíciles.
El superior comprende que aquellos impulsos tan vehementes hacia las misiones más arriesgadas vienen de Dios, y autoriza todo:
- ¡Vaya, pues, y que Dios le acompañe siempre!
Francisco escala los Andes, sube a las alturas más encumbradas de Bolivia, desciende después hasta la Argentina y llega al Tucumán, donde va a tener el centro de su apostolado durante once años pro-digiosos, apostolado que se extenderá hasta el Estero y Paraguay.

Estudia con ahínco las lenguas de los indígenas, a los que trata con un amor enternecedor. Y, cuando una vez se ve ante varias tribus, sin conocer las lenguas de todos, confía en el Espíritu Santo, que renueva con él aquella vez el prodigio de Pentecostés. Todos sus oyentes lo han entendido, y exclaman atónitos:
- ¿Y cómo el Padre español habla a la vez todas nuestras lenguas?...
El caso de conversiones más famoso en la vida de Francisco Solano se dio en La Rioja.
Cuarenta y cinco caciques se dan cita en ella, y las autoridades se ponen al tanto, con los soldados a punto de entrar en acción ante el primer peligro.

Era Jueves Santo, y en la procesión, organizada por el santo misionero, formaba un grupo de disciplinantes. Desnudos de la cintura para arriba, y con el despiadado látigo en la mano, iban dándose duros golpes en las espaldas, en memoria de la flagelación de Jesús y haciendo así penitencia por los pecados de todos.

Los caciques indios se conmueven ante aquel espectáculo. Abrazan la fe católica que predica Francisco, y se hacen bautizar todos con muchos otros de sus tribus, después de la rigurosa instrucción a que los somete el misionero.

Dicen que llegaron hasta nueve mil los que se fueron bautizando después poco a poco, una vez recibida la debida instrucción. Todo fue fruto de aquella procesión tan devota y singular.
Los caciques, que habían venido al acecho como fieras, se habían convertido en corderitos mansos y obedientes...

El infatigable misionero, obediente a la voz de sus Superiores, regresa a Lima, donde permanecerá haciendo prodigios de santidad y de conversiones durante los seis últimos años de su vida.
Esta vida tan preciosa del misionero acaba mientras el sacerdote alza la Sagrada Hostia en la Misa que se celebra en su presencia por el moribundo.

Con el Cristo de la Hostia se alzaba hasta el Cielo uno de los mayores apóstoles que han recorrido nuestra América, tan prometedora...
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Autor: Pedro García, Misionero Claretiano

Francisco Solano, llamado "el Taumaturgo del nuevo mundo", por la cantidad de prodigios y milagros que obtuvo en Sudamérica, nació en 1549, en Montilla, Andalucía, España.
 
Su padre era alcalde de la ciudad, y el jovencito desde muy pequeño se caracterizó por su habilidad en poner paz entre los que se peleaban. Cuando había algún duelo a espada, bastaba que Francisco corriera a donde los combatientes a suplicarles que no se pelearan más, para que hicieran las paces.
Estudió con los Jesuitas, pero entró a la comunidad Franciscana porque le atraían mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos de San Francisco. Los primero años de sacerdocio los dedicó a predicar con gran provecho en el sur de España. Sus sermones no tenían nada de rebuscado ni de elegante, pero llegaban hasta el fondo del corazón de los pecadores y conseguían grandes conversiones. Es que rezaba mucho antes de cada predicación.

Primer contagio. Llegó a Andalucía la peste del tifo negro y Francisco y su compañero Fray Buenaventura se dedicaron a atender a los enfermos más abandonados. Buenaventura se contagió y murió (y ahora es santo también) luego se contagió también Francisco y creyó que ya le había llegado la hora de partir para la eternidad, pero luego, de la manera más inesperada, quedó curado. Con eso se dio cuenta de que Dios lo tenía para obras apostólicas todavía más difíciles.

Pidió a sus superiores que lo enviaran de misionero al Africa, y no le fue aceptada su petición. Pero poco después el rey Felipe II pidió a los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica y entonces sí fue enviado Francisco a extender la religión por estas tierras. Fue una gran alegría para su corazón.

Y sucedió que una terrible tempestad lanzó el barco contra unas rocas frente a Panamá y se partió en dos. No había sino una embarcación para volver a tierra firme, y el misionero prefirió aguardar allá en esos escollos con los esclavos negros que él había venido instruyendo durante el viaje y acompañarlos hasta que llegara otra barca a salvarlos. Y aprovechó esos tres días de terror y peligro, para acabar de instruirlos y bautizarlos allí mismo. Varios de ellos perecieron luego entre aquellas olas pero ya habían sido bautizados.

La pequeña embarcación los llevó a unas costas inhospitalarias y allá pasaron días terribles de hambre y peligros. Cuando los marineros se desesperaban lo único que podía calmarlos era la intervención del Padre Francisco. Cuando había peleas, al único que le hacían caso para dejar de pelear, era el Padre Solano. Al fin lograron que un barco los recogiera y los llevara a la ciudad de Lima.

Fray Francisco Solano recorrió el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indios. Pero su viaje más largo fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo. Más de 3,000 kilómetros y sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas.

Y le sucedió en aquel gran viaje misionero, que lograba aprender con extraordinaria facilidad los dialectos de aquellos indios a las dos semanas de estar con ellos. Y le entendían todos admirablemente sus sermones. Sus compañeros misioneros se admiraban grandemente de este prodigio y lo consideraban un verdadero milagro de Dios. Pero lo más admirable es que las tribus de indios, aun las más belicosas, y opuestas a los blancos, recibían los sermones del santo con una docilidad y un provecho que parecían increíbles. Dios le había concedido la eficacia de la palabra y la gracia de conseguir la simpatía y buena voluntad de sus oyentes.

Fray Francisco llegaba a las tribus más guerreras e indómitas y aunque al principio lo recibían al son de batalla, después de predicarles por unos minutos con un crucifijo en la mano, conseguía que todos empezaran a escucharle con un corazón dócil y que se hicieran bautizar por centenares y miles.
Un Jueves Santo estando el santo predicando en La Rioja (Argentina) llegó la voz de que se acercaban millares de indios salvajes a atacar la población. El peligro era sumamente grande, todos se dispusieron a la defensa, pero Fray Francisco salió con su crucifijo en la mano y se colocó frente a los guerreros atacantes y de tal manera les habló (logrando que lo entendieran muy bien en su propio idioma) que los indígenas desistieron del ataque y poco después aceptaron ser evangelizados y bautizados en la religión católica.

El Padre Solano tenía una hermosa voz y sabía tocar muy bien el violín y la guitarra. Y en los sitios que visitaba divertía muy alegremente a sus oyentes con sus alegres canciones. Un día llegó a un convento donde los religiosos eran demasiado serios y recordando el espíritu de San Francisco de Asís que era vivir siempre interior y exteriormente alegres, se puso a cantarles y hasta a danzar tan jocosamente que aquellos frailes terminaron todos cantando, riendo y hasta bailando en honor del Señor Dios.

San Francisco Solano misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de Argentina, siempre a pie, convirtiendo innumerables indígenas y también muchísimos colonos españoles. Su paso por cada ciudad o campo, era un renacer del fervor religioso. Un día en el pueblo llamado San Miguel, estaban en un toreo, y el toro feroz se salió del corral y empezó a cornear sin compasión por las calles. Llamaron al santo y éste se le enfrentó calmadamente al terrible animal. Y la gente vio con admiración que el bravísimo toro se le acercaba a Fray Francisco y le lamía las manos y se dejaba llevar por él otra vez al corral.

A imitación de su patrono San Francisco de Asís, el padre solano sentía gran cariño por los animalillos de Dios. Las aves lo rodeaban muy frecuentemente, y luego a una voz suya, salían por los aires revoloteando, cantando alegremente como si estuvieran alabando a Dios.

Por orden de sus superiores, los últimos años los pasó Fray Francisco en la ciudad de Lima predicando y convirtiendo pecadores. Entraba a las casas de juegos y hacía suspender aquellos vicios y llevaba a los jugadores a los templos. En los teatros, en plena función inmoral hacía suspender la representación y echaba un fogoso sermón desde el escenario, haciendo llorar y arrepentirse a muchos pecadores. En plena plaza predicaba al pueblo anunciando terribles castigos de Dios si seguían cometiendo tantos pecados y esto conseguía muchas conversiones.

Un día estando predicando en una misa empezó a temblar. Las gentes quisieron salir huyendo, pero él les dijo: "Si piden perdón a Dios, no les sucederá nada malo". Todos pidieron perdón y nada malo sucedió aquel día allí. Otro día en pleno sermón exclamó: "Por las maldades de estas gentes, todo lo que está a mi alrededor será destruido y no quedará sino el sitio desde donde estoy predicando". Y así sucedió años después. llegó un terremoto y destruyó el templo y todos los alrededores, y el único sitio que quedó sin que le pasara nada, fue aquel desde donde el santo había predicado.

En mayo de 1610 empezó a sentirse muy débil. Los médicos que lo atendían se admiraban de su paciencia y santidad. El 14 de julio, una bandada de pajaritos entró cantando a su habitación y el Padre Francisco exclamó: "Que Dios sea glorificado", y expiró. Desde lejos las gentes vieron una rara iluminación en esa habitación durante toda la noche. San Francisco Solano: pídele a Dios muchas bendiciones para América.
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Fuente: EWTN

martes, mayo 14, 2013

Santa Gema Galgani, Virgen

Santa Gema Galgani, Virgen
Abril 11 - Mayo 14

Martirologio Romano: En Lucca, en Italia, santa Gema Galgani, virgen, quien, insigne por la contemplación de la Pasión y por los dolores soportados con paciencia, a la edad de veinticinco años consumó su angélica vida el día de Sábado Santo.

Fecha de canonización: 2 mayo de 1940 por el Papa Pío XII.
La historia de esta santa, tan cercana a nosotros por el tiempo (1878-1903) y por las costumbres de la vida cotidiana, tiene cosas increíbles por los fenómenos místicos de que fue protagonista.

En ciertos períodos de su atormentada vida soportó vejámenes de toda clase. El demonio se le aparecía hasta bajo la figura del confesor para sugerirle obscenidades. Otras veces se le aparecía como un ángel luminoso; cuando se veía desenmascarado, desaparecía en una gran llama roja dejando en el suelo una estela de ceniza. A veces la golpeaba y la dejaba exánime en el suelo, en donde la encontraban con el rostro tumefacto y con los huesos dislocados.

Pero la animaba a menudo la compañía de Cristo, de la Virgen y de su ángel custodio. Así narró ella misma, por obediencia, los acontecimientos que precedieron el misterioso fenómeno de los estigmas: “Era la noche del 8 de junio de 1899, cuando de repente siento un dolor interno de mis pecados... Apareció Jesús, con todas las heridas abiertas; pero de esas heridas ya no salía sangre, sino que salían unas como llamas de fuego, que vinieron a tocar mis manos, mis pies y mi corazón.

Creí morir...”.
Las llagas que se habían abierto aparecían cada semana de las ocho de la noche del jueves hasta las tres de la tarde del viernes, acompañadas con el éxtasis. Ante estos fenómenos misteriosos, que fueron pronto motivo de curiosidad de los vecinos de Lucca en donde vivía Gema, la gente comenzó a llamarla: “la niña de la gracia”. Era una jovencita crecida rápidamente y madurada por la experiencia del dolor.

Era hija de un farmacéutico de la provincia de Lucca, y cuando tenía ocho años perdió a la madre. Cuidaron de ella los siete hermanos. Pocos años después murió también el padre y ella, curada prodigiosamente de una grave enfermedad que la atormentaba, pidió entrar al convento, pero su petición fue rechazada. Fue recibida en casa del caballero Mateo Giannini, y allí llevó una vida muy retirada, serena y obediente a las directivas del padre espiritual y de las Hermanas pasionistas que se preocuparon de ella. Debajo de los guantes y del modestísimo vestido ocultaba los signos de su participación en la pasión de Cristo.

Mientras tanto las manifestaciones de su santidad habían superado los límites del barrio y de la ciudad. Muchos, que habían ido a su casa movidos por la curiosidad, salían transformados en su espíritu. La enfermedad ósea que la había atacado desde muy joven volvió a aparecer y la hacía sufrir atrozmente. Comprendió que su calvario estaba por terminar. Pero en su humildad no creía haber pagado suficientemente con la moneda del sufrimiento el privilegio de haber sido asociada a la pasión de Cristo.

Murió a los 25 años, el 11 de abril de 1903. era la mañana del sábado santo.
Due canonizada por S.S. Pío XII el 2 de Mayo de 1940, su canonización afrontó la firme oposición de aquellos que deseaban evitar se diara atención a sus visiones y estigmas.
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Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
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ORACIÓN COMPUESTA POR SANTA GEMA
Aquí me tenéis postrada
a vuestros pies santísimos,
mi querido Jesús,
para manifestaros en cada instante
mi reconocimiento y gratitud
por tantos y tan continuos favores
como me habéis otorgado y que todavía
queréis concederme.
Cuantas veces os he invocado,
¡oh Jesús!
me habéis dejado siempre satisfecha;
he recurrido a menudo a Vos,
y siempre me habéis consolado.
¿Cómo podré expresaros mis
sentimientos, amado Jesús?
Os doy gracias…;
pero otra gracia quiero de Vos,
¡oh Dios mío!,
si es de vuestro agrado…
(aquí se manifiesta la gracia que se desea conseguir).
Si no fuerais todopoderoso no os haría esta súplica.
¡Oh Jesús!,
tened piedad de mí.
Hágase en todo vuestra santísima voluntad.
Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
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(en ital. Gemma Galgani), (n. Lucca, 12 de marzo de 1878 - m. Pisa, 11 de abril de 1903), fue una joven y mística pasionista italiana.

Gema era una de los hijos del boticario Emilio Galgani y su esposa Aurelia Morelli, quien murió cuando ella tenía siete años. Ella quedó huérfana de padre a los 18, y tras ayudar a su tía a criar a sus hermanos menores y rechazar a dos pretendientes atraídos por su notable belleza física, fue contratada como ama de llaves por la familia Giannini, que le tomó mucho cariño y prácticamente la adoptó. Con ellos, Gema se trasladó a la ciudad de Lucca; allí se hizo amiga de la Venerable María Eugenia Giannini, más tarde también pasionista italiana. Después de la muerte de su amiga, sería la fundadora de la Congregación "Hijas de Santa Gema".

Gema se caracterizó no solo por su piedad, se destacó también por su amor a Cristo y la Eucaristía, y es sobre todo, una de las primeras mujeres estigmatizadas del siglo XX, junto con la alemana Teresa Neumann. Tres días a la semana, por al menos tres años, Gema mostraba estigmas en las manos y los pies, que luego desaparecían. También era famosa por sus visiones de su Ángel de la Guarda, a quien incluso una que otra vez le pedía que le llevase recados si estaba demasiado ocupada, generalmente enviando cartas al correo que iban destinadas a su director espiritual.

Muchacha de delicada salud, a los 20 años Gema se curó milagrosamente de una grave meningitis; ella atribuyó su curación a San Gabriel de la Dolorosa, entonces Venerable, a quien le había rezado fervorosamente mientras recibía tratamiento. Esa misma mala salud no permitió que fuese aceptada como religiosa Pasionista, pero igualmente recibe los honores correspondiente a la Orden y es especialmente popular entre sus adherentes.

Gema murió probablemente de tuberculosis en Lucca, el 11 de abril de 1903, a la edad de 25 años, y fue beatificada por el Papa Pío XI el 14 de mayo de 1933, en la Basílica de San Pedro. Canonizada por el Papa Pío XII en 1940, se convirtió así en la primera santa italiana del siglo XX. Sus restos mortales descansan en el Santuario Pasionista de su localidad, Luca (Italia), donde se congregan cada año miles de peregrinos.

En la zona central de Chile, la devoción a Santa Gema Galgani se expandió gracias a misioneros de la Orden de los Padres Pasionistas; aparte del Santuario - Parroquia de Santa Gema y el colegio del mismo nombre, localizados en la comuna de Nuñoa en Santiago, hay santuarios dedicados a ella en Los Andes (Parroquia Santo Cristo de la Salud - Pasionistas, tanto en el Templo principal, con misa los días 14, como en capilla en sector periférico) y en Codegua, junto al Puente Estero Seco.

La fiesta principal de Santa Gema Galgani, según el calendario litúrgico de la Iglesia Católica es el día 14 de mayo, en recuerdo de su beatificación. En los santuarios se acostumbra a celebrar los días 14 de cada mes, con Misas, bendiciones de niños, de enfermos, veneración de reliquias, entre otras prácticas.

Nacimiento 12 de marzo de 1878, Lucca, Italia
Fallecimiento 11 de abril de 1903, Pisa, Italia
Canonización Por Pío XII en 1940, Ciudad del Vaticano
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martes, abril 30, 2013

San Pío V, Papa

San Pío V, CCXXV Papa
Abril 30 - Mayo 1


Martirologio Romano: San Pío V, papa, de la Orden de Predicadores, que, elevado a la sede de Pedro, se esforzó con gran piedad y tesón apostólico en poner en práctica los decretos del Concilio de Trento acerca del culto divino, la doctrina cristiana y la disciplina eclesiástica, promoviendo también la propagación de la fe. Se durmió en el Señor en Roma, el día primero del mes de mayo (1572).

Etimológicamente: Pío = Aquel que es piadoso, es de origen latino.
Se le recuerda principalmente como “el Papa de la victoria de Lepanto”, no porque fuera un hombre belicoso, sino porque con su autoridad y con su prestigio personal logró imponer una tregua en las discordias caseras de los Estados europeos y llevarlos a una “santa alianza” para detener la amenazadora avanzada de los turcos. El 7 de octubre la armada Cristiana obtuvo en las aguas de Lepanto una definitiva victoria contra la flota turca. Ese mismo día Pío V, que no disponía de los rápidos medios de comunicación de hoy, ordenó que tocaran todas las campanas de Roma, invitando a los fieles a darle gracias a Dios por la victoria obtenida.

Michele Ghisleri elegido Papa en 1566 con el nombre de Pío V, nació en Bosco Marengo, Provincia de Alessandria (Italia) en 1504. A los 14 años entró a la Orden de los dominicos. Una vez ordenado sacerdote, atravesó todas las etapas de una carrera excepcional: professor, prior del convento, superior provincial, inquisidor en Como y en Bérgamo, obispo de Sutri y Nepi, cardenal, grande inquisidor, obispo de Mondoví, y Papa.

Pío V fue sobre todo un gran reformador. Entre las reformas que promovió, siguiendo el concilio de Trento, recordamos la obligación de residencia para los obispos, la clausura de los religiosos, el celibato y la santidad de vida de los sacerdotes, las visitas pastorales de los obispos, el impulso a las misiones, la corrección de los libros litúrgicos, la censura de las publicaciones. La rígida disciplina que el santo Pontífice impuso a la Iglesia fue también norma constante de su vida. Vivía el ideal ascético del fraile mendicante.

Condescendiente con los humildes, paterno con la gente sencilla, pero sumamente severo con cuantos comprometían la unidad de la Iglesia, no dudó en excomulgar y decretar la destitución de la reina de Inglaterra, Isabel I, a sabiendas de las consecuencias trágicas que esto acarrearía a los católicos ingleses.

Pío V murió el 1 de mayo de 1572, a los 68 años de edad. Fue canonizado 22 de mayo de 1712 por el Papa Clemente XI.
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Fuente: Archidiócesis de Madrid

Santa Sofía de Fermo, Virgen y Mártir

 
Santa Sofía de Fermo, Virgen y Mártir
Abril 30

Calendario anterior: 12 de abril

Martirologio Romano: Santa Sofía, virgen y mártir, en Fermo, de la marca de Ancona. Esta Santa recibió la palma del martirio por su constancia en confesar a Nuestro Señor Jesucristo durante la persecución de Diocleciano. (+250)

Muy poco es lo que se sabe de esta Santa, y ofrece muy poca certeza. La tradición local de la ciudad de Fermo asegura que fue una virgen conciudadana que, en el año 250, en tiempos de la séptima persecución de Decio, sufrió el martirio, siendo probablemente decapitada. Esto se deduce porque su cráneo se conserva en dicha catedral de Fermo. A esta virgen mártir vecina de Fermo se la conmemora localmente el día 30 de abril.

Sin embargo, el hagiógrago Lanzione sostiene que esta virgen mártir Sofía de Fermo no es más que un desdoblamiento de la viuda mártir Santa Sofía de Roma -la madre de las niñas mártires Pistis, Elpis y Ágape, de las que hablé el mes pasado-. No parece posible, tampoco, identificarla con otras mártires del mismo nombre.

Baronio, haciendo gala de su habitual escaso rigor, introdujo a la mártir de Fermo en el Martirologio Romano apoyándose únicamente en una lista de Santos venerados en Fermo. Esta lista fue transmitida por monseñor Giulio Ricci de Fermo al “hermano Flaminio” el día 5 de agosto de 1581. El tal Flaminio era sacerdote del Oratorio y amigo de Baronio; lo que hace pensar que la introducción de esta mártir en el Martirologio fue más un asunto de favor entre amigos que una decisión seria y meditada.

Para más inri, la dicha lista no daba ninguna información sobre esta presunta mártir de Fermo, por lo que es imposible ampliar detalles sobre la misma. Aparte del cráneo conservado en una urna en la catedral de esta ciudad italiana, nada más parece poder saberse sobre esta enigmática y oscura mártir.
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Bibliografía:
- VVAA, Bibliotheca sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Città Nuova Editrice, Roma 1987.
Meldelen - Fuente: preguntasantoral.es

San Adiutor, Adjoutr, Ajutre o Ayutre de Vernon, Penitente

San Adiutor, Adjoutr, Ajutre o Ayutre de Vernon, Penitente
Abril 30

Patrono de nadadores.

Martirologio Romano: En Vernon, cerca del río Sena, san Adyutor, que, hecho prisionero en una guerra y martirizado por razón de su fe, al regresar a su patria se retiró a un lugar apartado para llevar vida penitente. M. 1131.

Caballero normando, señor de Vernon-sur-Seine, que fue a las cruzadas con Godofredo de Buillon, allí fue apresado y huyo a nado, pero volvieron a capturarle y estuvo preso durante 17 años. Después de pedir auxilio a santa Magdalena y a san Bernardo de Tiron se adormeció, y durante el sueño se le trasladó, encadenado, desde la prisión a un bosque próximo a Vernon.
 
Se hizo monje en la abadía de Tiron; regresó a su señorío donde llevó una vida de ermitaño. Murió en Tirón.
 
Esta leyenda es resultado de una contaminación con la de santa Magdalena: el arrebatamiento de la santa inspiró al hagiógrafo la fábula de san Adyutor, liberado de la prisión por los ángeles y transportado por el aire desde Palestina hasta Normandia. Patrón de Vernon.
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San Mercurial de Forlí, Obispo

San Mercurial de Forlí, Obispo
Abril 30

Martirologio Romano: En Forlí, en la Emilia, san Mercurial, obispo, a quien la tradición considera como el instaurador de esta sede episcopal. c. 406.
 
Fue el primer obispo de Forlí; combatió el paganismo y el arrianismo. Sobre su vida nacieron muchas leyendas.

Los testimonios más antiguos sobre san Mercurial se refieren a su culto, y a las iglesias que se le dedicaron, como la actual basílica de Forli que está bajo su patrocinio. Entre el 1050 y el 1084, un escritor anónimo (que fue identificado como san Pedro Damián) escribió la primera “Vita”, basándose en las pinturas que habían en la antigua basílica.
 
En esta biografía se sitúan dos elementos característicos: en Rímini un juez pagano llamado Tauro, isultó a los cristianos y en particular se rió de la Eucaristía, que para él no era más que una comida para digerirse como otros alimentos. Los santos obispos de la región, Mercurial de Forlì, Rufilo de Forlmpopoli, León de Montefeltro, Gaudencio de Rimini y Geminiano de Módena, para que no se resintiera la fe de sus fieles, aceptaron el desafío de Tauro, todos juntos consagraron las sagradas especies y le dijeron: ahora las comes, pero después morirás en una muerte ignominiosa. Hay que decir que las afirmaciones de Tauro coinciden con las enseñanzas de Berengario de Tours, que en tiempos que se escribió esta biografía, causaba mucho daño entre los fieles.

El segundo episodio se refiere a un dragón que en aquel tiempo aterrorizaba la zona entre Forlì y Forlimpopoli. De común acuerdo los obispos Mercurial y Rufilo, se enfrentaron al dragón, le colocaron sus estolas en el cuello y de esta forma lo inmovilizaron y lo encerraron en un profundo pozo, donde, según la tradición, en el día de la fiesta de san Mercurial, se agita y tiembla.

Mercurial murió un 30 de abril, después de exhortar a sus fieles a permanecer fieles en la fe; fue sepultado en un mausoleo y en su honor fue edificada la iglesia. El hagiógrafo Lanzoni demostró que el autor de la “Vita” interpretó de forma errónea las pinturas que existían en la primitiva iglesia ya que había cuatro escenas que debían reagruparse en dos ciclos que representaban el triunfo del Cristianismo sobre la idolatría y el triunfo de la ortodoxia sobre el arrianismo. Hay que hacer notar, que a mitad del s. XI, se pensaba que Mercurial había sido contemporáneo de los obispos santos de la región.

En 1232, se formó una segunda leyenda basadas de nuevo en las pinturas, en este caso de la segunda basílica, también desaparecida, en la que se decía que Mercurial peregrinó a Jerusalén y regresó con muchas reliquías y liberó al pueblo de Forlì de la esclavitud del rey visigodo de España, Alarico, al que había curado de una enfermedad y como recompensa obtuvo la libertad de dos mil esclavos forlineses. En esta ciudad hay un barrio existe un barrio, que data del siglo XI, con el nombre de “Schiavonia” que recuerda a los esclavos liberados.

Más tarde. en el s. XVII, los escritores forlineses se encontraron ante una dificultad, pues según las tradiciones locales con aquellas de Rímini, se pensaba que todo el grupo de santos obispos antes citado, estuvieron presentes en el Concilio de Rímini en el 359. Algunos modificaron nombres de personas y de lugares, cambiaron Alarico por Atanarico, redujeron el pontificado de Mercurial a los años 359-406; otros pensaron que hubo en Forlì dos o tres obispos de nombre Mercurial, y que estuvieron al mando de la diócesis en los siguientes periodos: 130-156, 359-406 y 442-449.

Lanzoni ha demostrado lo absurdo de estas leyendas y él afirma que el Mercurial del s. IV, fue el primer obispo de Forlì y que el día 30 de abril es la celebración del traslado de su cuerpo del cementerio a la primitiva basílica. Patrón de Forlí.
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