San Simeón o Simón Estilita el Grande, Monje
Enero 5 - Julio 27
Martirologio Romano: Cerca de Antioquía, en Siria, san Simeón, monje, que durante muchos años vivió sobre una columna, por lo que recibió el sobrenombre de “Estilita”, y cuya vida y trato con todos fueron admirables (459).
Nace cerca del año 400 en el pueblo de Sisan, en Cilicia, cerca de Tarso, donde nació San Pablo. (Estilita significa: el que vive en una columna).
De pequeño se dedicaba a pastorear ovejas por los campos, pero un día, al entrar en una iglesia, oyó al sacerdote leer en el sermón de la Montaña las bienaventuranzas, en el capítulo 5 del evangelio de San Mateo. Se entusiasmó al oír que Jesús anuncia: "Dichosos serán los pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los puros de corazón porque ellos verán a Dios". Se acercó a un anciano y le preguntó qué debería hacer para cumplir esas bienaventuranzas y ser dichoso. El anciano le respondió: "Lo más seguro seria irse de religioso a un monasterio".
Se estaba preparando para ingresar a un monasterio, y pedía mucho a Dios que le iluminara qué debía hacer para lograr ser santo e irse al cielo, y tuvo un sueño: vio que empezaba a edificar el edificio de su santidad y que cavaba en el suelo para colocar los cimientos y una voz le recomendaba: "Ahondar más, ahondar más". Y al fin oyó que la voz le decía: "Sólo cuando seas lo suficientemente humilde, serás santo".
A los 15 años entró a un monasterio y como era muy difícil conseguir libros para rezar, se aprendió de memoria los 150 salmos de la S. Biblia, para rezarlos todos cada semana, 21 cada día.
Se le considera el inventor del cilicio, o sea de una cuerda hiriente que algunos penitentes se amarran en la cintura para hacer penitencia. Se ató a la cintura un bejuco espinoso y no se lo quitaba ni de día ni de noche. Esto para lograr dominar sus tentaciones. Un día el superior del monasterio se dio cuenta de que derramaba gotas de sangre y lo mandó a la enfermería, donde encontraron que la cuerda o cilicio se le había incrustado entre la carne. Difícilmente lograron quitarle la cuerda, con paños de agua caliente. Y el abad o superior le pidió que se fuera para otro sitio, porque allí su ejemplo de tan extrema penitencia podía llevar a los hermanos a exagerar en las mortificaciones.
Se fue a vivir en una cisterna seca, abandonada, y después de estar allí cinco días en oración se le ocurrió la idea de pasar los 40 días de cuaresma sin comer ni beber, como Jesús. Le consultó a un anciano y éste le dijo: "Para morirse de hambre hay que pasar 55 días sin comer. Puede hacer el ensayo, pero para no poner en demasiado peligro la vida, dejaré allí cerca de usted diez panes y una jarra de agua, y si ve que va desfallecer, come y bebe." Así se hizo. Los primeros 14 días de cuaresma rezó de pie. Los siguientes 14 rezó sentado. Los últimos días de la cuaresma era tanta su debilidad que tenía que rezar acostado en el suelo. El domingo de Resurrección llegó el anciano y lo encontró desmayado y el agua y los panes sin probar. Le mojó los labios con un algodón empañado en agua, le dio un poquito de pan, y recobró las fuerzas. Y así paso todas las demás cuaresmas de su larga vida, como penitencia de sus pecados y para obtener la conversión de los pecadores.
Se fue a una cueva del desierto para no dejarse dominar por la tentación de volverse a la ciudad, llamó a un cerrajero y se hizo atar con una cadena de hierro a una roca y mandó soldar la cadena para no podérsela quitar. Pero varias semanas después pasó por allí el Obispo de Antioquía y le dijo: "Las fieras sí hay que atarlas con cadenas, pero al ser humano le basta su razón y la gracia de Dios para no excederse ni irse a donde no debe". Entonces Simeón, que era humilde y obediente, se mandó quita la cadena.
De todos los países vecinos y aun de países lejanos venían a su cueva a consultarlo y a pedirle consejos y las gentes se le acercaban para tocar su cuerpo con objetos para llevarlos en señal de bendición, y hasta le quitaban pedacitos de su manto para llevarlos como reliquias.
Entonces para evitar que tanta gente viniera a distraerlo en su vida de oración, se ideó un modo de vivir totalmente nuevo y raro: se hizo construir una columna de tres metros para vivir allí al sol, al agua, y al viento. Después mandó hacer una columna de 7 metros, y más tarde, como la gente todavía trataba de subirse hasta allá, hizo levantar una columna de 17 metros, y allí pasó sus últimos 37 años de su vida.
Columna se dice "Stilos" en griego, por eso lo llamaron "Simeón el estilita".
No comía sino una vez por semana. La mayor parte del día y la noche la pasaba rezando. Unos ratos de pie, otros arrodillado y otros tocando el piso de su columna con la frente. Cuando oraba de pie, hacía reverencias continuamente con la cabeza, en señal de respeto hacia Dios. En un día le contaron más de mil inclinaciones de cabeza. Un sacerdote le llevaba cada día la Sagrada Comunión.
Para que nadie vaya a creer que estamos narrando cuentos inventados o leyendas, recordamos que la vida de San Simeón Estilita la escribió Teodoreto, quien era monje en aquel tiempo y fue luego Obispo de Ciro, ciudad cercana al sitio de los hechos. Un siglo más tarde, un famoso abogado llamado Evagrio escribió también la historia de San Simeón y dice que las personas que fueron testigos de la vida de este santo afirmaban que todo lo que cuenta Teodoreto es cierto.
Las gentes acudían por montones a pedir consejos. El les predicaba dos veces por día desde su columna y los corregía de sus malas costumbres. Y entre sermón y sermón oía sus súplicas, oraba por ellos y resolvía pleitos entre los que estaban peleados, para amistarlos otra vez. A muchos ricos los convencía para que perdonaran las deudas a los pobres que no les podían pagar.
Convirtió a miles de paganos. Un famoso asesino, al oírlo predicar, empezó a pedir perdón a Dios a gritos y llorando.
Algunos lo insultaban para probar su paciencia y nunca respondió a los insultos ni demostró disgusto por ellos.
Hasta Obispos venían a consultarlo, y el Emperador Marciano de Constantinopla se disfrazó de peregrino y se fue a escucharlo y se quedó admirado del modo tan santo como vivía y hablaba.
Para saber si la vida que llevaba en la columna era santidad y virtud y no sólo un capricho, los monjes vecinos vivieron y le dieron orden a gritos de que se bajara de la columna y se fuera a vivir con los demás. Simeón, que sabía que sin humildad y obediencia no hay santidad, se dispuso inmediatamente a bajarse de allí, pero los monjes al ver su docilidad le gritaron que se quedara otra vez allá arriba porque esa era la voluntad de Dios.
Murió el 5 de enero del año 459. Estaba arrodillado rezando, con la cabeza inclinada, y así se quedó muerto, como si estuviera dormido. El emperador tuvo que mandar un batallón de ejército porque las gentes querían llevarse el cadáver, cada uno para su ciudad. En su sepulcro se obraron muchos milagros y junto al sitio donde estaba su columna se construyó un gran monasterio para monjes que deseaban hacer penitencia.
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Fuente: oremosjuntos.com
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sábado, julio 27, 2013
miércoles, julio 24, 2013
Santos Gaspar, Melchor y Baltasar, Reyes Magos
Santos Gaspar, Melchor y Baltasar, Reyes Magos
Julio 23 - 24
(Siglo I) En el Evangelio no se dice que los magos o sabios de oriente hayan sido tres; pero la tradición que lo afirma es muy antigua y se funda sin duda en las tres clases de dones que el Evangelio menciona. Algunos de los frescos más antiguos de las catacumbas, representan a tres reyes, pero otros representan a dos, cuatro y aun seis magos, probablemente por motivos artísticos. Algunos de los Padres, como Orígenes (Hom. in Genesim 16:3), San Máximo de Turín y San León consideran como cosa probada que los magos eran tres. Tal vez en la determinación de este número influyó también el hecho de que frecuentemente se compara o se contrapone a los magos con los tres jóvenes que cantaron las alabanzas de Dios en el horno en llamas, a que se refiere el Antiguo Testamento.
En los frescos de las catacumbas, así como en los más antiguos grabados de los sarcófagos, se representa siempre a los magos con gorros frigios. La idea de que eran reyes se divulgó posteriormente y es posible que se originase en el salmo 71:10: "Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes; los reyes de Arabia y de Saba llevarán regalos." Según parece, San Cesario de Arles, que murió en el año 543, fue el primero en citar dicho salmo a este propósito (Migne, PL., vol. XXXIX, c. 2018) y, a partir del siglo VIII, los magos aparecen en todas las representaciones con la corona real.
Más tarde, el pueblo cristiano dio nombres propios a cada uno de los tres. Un manuscrito de París, que data del siglo VIII, les llama "Bithisarea, Melchior y Gathaspa." En una miniatura del Codex Egberti (c. 990) aparecen dos nombres: "Pudizar" y "Melchias." A pesar de estas ligeras divergencias, no cabe duda de que de ahí se derivaron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. En las pinturas posteriores de la Edad Media, uno de los magos es casi siempre un joven, otro de edad madura y el tercero muy anciano. La costumbre de representar a uno de los magos como hombre de la raza negra, data del siglo XV.

Según la leyenda, los restos de los magos reposan en la catedral de Colonia, en una capilla que constituye uno de los más bellos ejemplos del primor con que se trabajaba el metal en la Edad Media. No hay razón para dudar de que dichas reliquias sean las que fueron trasladadas en 1164, de 1a basílica de San Eustorgio, en Milán, después de que Federico Barbarroja las regaló al arzobispo de Colonia.
Pero la historia anterior de las reliquias es menos clara, por más que ya en el siglo IX, se las consideraba en Milán como las de los Reyes Magos. Se cuenta que habían sido transportadas de Constantinopla a Milán, probablemente en la época del emperador Zenón (474-491); pero ignoramos cómo se identificó a dichas reliquias con las de los magos y cómo fueron a dar a Constantinopla. Es indiscutible que en la Edad Media el culto de los magos era muy popular, sobre todo en Alemania. A su desarrollo contribuyeron las peregrinaciones a la catedral de Colonia y los "misterios" medievales, en donde los magos ocupaban un papel muy importante. Con frecuencia se les veneraba como los patronos de los viajeros.
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Véase Hugo Kehrer, Die heiligen Drei Könige, en Literatur und Kunst (2 vols., 1909); Kraus, Geschichte der christl. Kunst, vol. I, p. 151, y otros muchos pasajes; H. Detzel, Christliche Ikonographie (1896), vol. II, pp. 473-475; y G. Messina, I Magi a Betlemme (1933).
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Julio 23 - 24
(Siglo I) En el Evangelio no se dice que los magos o sabios de oriente hayan sido tres; pero la tradición que lo afirma es muy antigua y se funda sin duda en las tres clases de dones que el Evangelio menciona. Algunos de los frescos más antiguos de las catacumbas, representan a tres reyes, pero otros representan a dos, cuatro y aun seis magos, probablemente por motivos artísticos. Algunos de los Padres, como Orígenes (Hom. in Genesim 16:3), San Máximo de Turín y San León consideran como cosa probada que los magos eran tres. Tal vez en la determinación de este número influyó también el hecho de que frecuentemente se compara o se contrapone a los magos con los tres jóvenes que cantaron las alabanzas de Dios en el horno en llamas, a que se refiere el Antiguo Testamento.
En los frescos de las catacumbas, así como en los más antiguos grabados de los sarcófagos, se representa siempre a los magos con gorros frigios. La idea de que eran reyes se divulgó posteriormente y es posible que se originase en el salmo 71:10: "Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes; los reyes de Arabia y de Saba llevarán regalos." Según parece, San Cesario de Arles, que murió en el año 543, fue el primero en citar dicho salmo a este propósito (Migne, PL., vol. XXXIX, c. 2018) y, a partir del siglo VIII, los magos aparecen en todas las representaciones con la corona real.
Más tarde, el pueblo cristiano dio nombres propios a cada uno de los tres. Un manuscrito de París, que data del siglo VIII, les llama "Bithisarea, Melchior y Gathaspa." En una miniatura del Codex Egberti (c. 990) aparecen dos nombres: "Pudizar" y "Melchias." A pesar de estas ligeras divergencias, no cabe duda de que de ahí se derivaron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. En las pinturas posteriores de la Edad Media, uno de los magos es casi siempre un joven, otro de edad madura y el tercero muy anciano. La costumbre de representar a uno de los magos como hombre de la raza negra, data del siglo XV.

Según la leyenda, los restos de los magos reposan en la catedral de Colonia, en una capilla que constituye uno de los más bellos ejemplos del primor con que se trabajaba el metal en la Edad Media. No hay razón para dudar de que dichas reliquias sean las que fueron trasladadas en 1164, de 1a basílica de San Eustorgio, en Milán, después de que Federico Barbarroja las regaló al arzobispo de Colonia.
Pero la historia anterior de las reliquias es menos clara, por más que ya en el siglo IX, se las consideraba en Milán como las de los Reyes Magos. Se cuenta que habían sido transportadas de Constantinopla a Milán, probablemente en la época del emperador Zenón (474-491); pero ignoramos cómo se identificó a dichas reliquias con las de los magos y cómo fueron a dar a Constantinopla. Es indiscutible que en la Edad Media el culto de los magos era muy popular, sobre todo en Alemania. A su desarrollo contribuyeron las peregrinaciones a la catedral de Colonia y los "misterios" medievales, en donde los magos ocupaban un papel muy importante. Con frecuencia se les veneraba como los patronos de los viajeros.
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Véase Hugo Kehrer, Die heiligen Drei Könige, en Literatur und Kunst (2 vols., 1909); Kraus, Geschichte der christl. Kunst, vol. I, p. 151, y otros muchos pasajes; H. Detzel, Christliche Ikonographie (1896), vol. II, pp. 473-475; y G. Messina, I Magi a Betlemme (1933).
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Santos Melchor, Gaspar y Baltasar, Reyes Magos, Enero 6
Epifanía de Nuestro Señor, y los Santos Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar (Memoria Litúrgica)
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sábado, julio 20, 2013
Santa Liberata o Librada, Virgen y Mártir
Santa Liberata o Librada, Virgen y MártirEnero 10 - 18 - Julio 20
Nace Liberata en Balcagia, la actual Baiona de Pontevedra en Galicia (España), por el año 119, siendo hija de Lucio Castelio Severo, gobernador romano de Gallaecia y Lusitania y de su esposa Calsia, quien da a luz en un solo parto a nueve niñas, asustada Calsia, ( su marido esta fuera recorriendo sus dominios), por el múltiple alumbramiento y temiendo ser repudiada por infidelidad conyugal decide deshacerse de las criaturas y se las encomienda a su fiel servidora Sila, ordenándole que bajo el mayor secreteo las ahogara en el río Miñor.
Sila cristiana a carta cabal, lejos de cometer tan horrible crimen, las deja en casa de familias amigas y las criaturas fueron bautizadas por el obispo San Ovidio y criadas en la fe cristiana. Llegado el momento tuvieron que comparecer ante su propio padre acusadas de ser cristianas, el cual al saber que eran sus hijas las invita a que renuncien a Cristo a cambio de poder vivir rodeadas de los lujos y comodidades propias de su nacimiento.
Las
encarcela tratando de atemorizarlas pero logran huir de las garras de la cárcel
y se dispersaron. Todas ellas, no obstante acabarían siendo mártires cristianas.
La devoción popular sitúa a Liberata mártir en la cruz a la edad de 20 años el
18 de enero del 139. Su fiesta se celebra el 20 de julio por ser la fecha en que
se trasladaron sus reliquias desde la ciudad de Sigüenza a la Baiona gallega en
el año 1515.
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Autor: Xavier Villalta
viernes, mayo 24, 2013
San David I de Escocia, Rey
Enero 11 - Mayo 24
(Iglesia reformada de Escocia).
(1084-1183). Nació en Edimburgo y era hijo de santa Margarita de Escocia y
del rey Malcom III Canmore. A la muerte de sus padres, en 1093, él y sus
hermanos marcharon a Inglaterra, donde se encargó de ellos su tía Cristina,
monja del monasterio de Ramsey. Pero cuando su hermana Matilde se casó con el
rey Enrique I de Inglaterra, David pasó a la corte inglesa para completar su
formación.
Muerto su hermano Edgard, se le asignó el gobierno de la región de Cumbria, y a la muerte de su hermano Alejandro subió al trono de Escocia en 1124. Estaba casado con Matilde de Northumbria, lo que le había convertido en un barón inglés. Aunque no estavan bien delimitados los límites de los estados tuvo buenas relaciones con los daneses.
Durante el reinado de Esteban de Inglaterra se produjo una guerra civil y David entró en litigio. En 1135, conquistó varios castillos de la frontera y en los años sucesivos reinvindicó el condando de Northumbría e invadió Inglaterra septentrional. En el 1138, fue derrotado en Northallerton en la llamada "batalla del estandarte", pero consiguió un definitivo armisticio a cambio de Northumbría y de Cumbria. Pudo de esta forma regresar a su reino y dedicarse al bien de su pueblo.
Fue un rey justo, amante del buen orden que le dio una nueva estructura al sistema feudal del reino, introduciendo colonos anglo-normandos y nuevos sistemas jurídicos. Incentivó el desarrollo de las ciudades de Edimburgo, Berwick y Perth, haciendo florecer el comercio. Hombre religioso, creó el obispado de Glasgow y otras cuatro más. Además erigió numerosos monasterios en su afán de aumentar la extensión de la agricultura. Reorganizó la iglesia escocesa extrechando los lazos con Roma. Incrementó las donaciones a los benedictinos de Dunfermline, el convento que su madre había fundado y que luego fue el lugar de la sepultura y centro de su propio culto.
El célebre san Elredo de Rievaulx, que durante un tiempo fue preceptor de la familia, redactó un panegírico en el que señala las reticencias de David para aceptar el trono, la justicia que le distinguió como administrador y su apertura hacia el prójimo. Fue un hombre humilde y tenía una gran misericordia y generosidad con los pobres y enfermos.
La pureza del soberano fue siempre ejemplar, a menudo recitaba el oficio de
las lecturas, recibía con frecuencia el sacramento de la penitencia y la
Eucaristía: todo heredado de su madre santa Margarita. El único "pero" que se le
puede hacer es que enroló tropas bárbaras durante la invasión inglesa de 1138,
que dejaron un dramático recuerdo por sus atrocidades. Tuvo que lamentar la
muerte de su único hijo.
Cuando enfermó, todavía en el lecho de muerte oraba con los salmos y
exhortaba así a los presentes: "Permitidme pensar sólo a las cosas de Dios, para
que mi alma venga reforzada. Cuando me presente ante el trono de Dios, ninguno
de vosotros responderá por mí, ninguno de vosotros podrá protegerme, ni
liberarme de su mano".
Su cuerpo fue sepultado en el monasterio de Dunfermline y pronto le fue
concedido el traslado, suceso que en aquel tiempo equivalía a una canonización.
La influencia que este rey tuvo en su país ya sea en el campo político como en
el religioso fue profunda y perduró durante mucho tiempo, tanto que está
considerado uno de los más grandes soberanos del Medioevo. No ha sido
formalmente canonizado pero si tiene culto litúrgico, especialmente en la
Iglesia reformada de Escocia.
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jueves, marzo 21, 2013
Santa Franchea, Virgen
Santa Franchea, Virgen
Enero 1 - Marzo 21
(530), (cuya fiesta se celebra el primero de enero), es de carácter fabuloso y casi todo está contenido en la vida de San Endeo o Enda, su hermano.
Fanchea, que con otras doncellas irlandesas se había con sagrado a Dios, supo que Enda había tomado parte en una batida contra sus enemigos, uno de los cuales había muerto en la lucha. Los gritos de los vence dores, al volver de su expedición, se oyeron dentro del convento. Fanchea reconoció la voz de su hermano, pero al mismo tiempo, iluminada sobrenaturalmente, supo que él había sido llamado para servir a Dios en una vida de gran santidad. En conformidad con esto, le reprochó el hecho sangriento en el que se había envuelto y cuando él le prometió establecerse pacíficamente en casa, si le daba a una de las doncellas en matrimonio, ella aparentó estar pronta a cumplir con esta condición. Pero pidió a Dios que la doncella en cuestión muriera en ese mismo momento y cuando llevó a su hermano a ver a la novia que le había prometido, él solamente encontró un cuerpo rígido y pálido por la muerte.
Luego, al punto, Enda se entregó a una vida monástica pero aun así todavía le acudían pensamientos de hazañas guerreras; su hermana le inculcó que, cuando estas tentaciones vinieran, debería poner su mano sobre la cabeza rasurada y recordar que ceñía ahora, no una diadema real, sino la tonsura de su Señor Jesucristo. Finalmente, también por consejo suyo, Enda abandonó Irlanda y fue a Roma, a donde tras un largo tiempo, Fanchea fue a visitarlo con algunas de sus monjas. La travesía la realizó en forma milagrosa, tan sólo con extender su manto sobre las aguas. Una vez en Roma, rogó a Enda que volviese a Irlanda para bien de su pueblo.
El prometió hacerlo al año siguiente, pero al llegar Fanchea a casa, entregó su alma a Dios, antes de que él pudiera seguirla. Se ha afirmado que Santa Fanchea construyó un convento de monjas en Ross Oirthir o en Rossory, en Fermanagh, y que sus restos fueron depositados y venerados en Killaine, pero las pruebas no parecen muy satisfactorias.
Todo lo que hemos dicho de la historia de San Enda, antes de que se estableciera en Aranmore, es bastante legendario, excepto quizás lo que se refiere a su estancia en "Candida Casa", el monasterio fundado por San Niniano en Galloway. Después de su anhelada visita a Roma, donde fue ordenado sacerdote, Enda desembarcó en Drogheda y levantó iglesias en ambos lados del río Boyne. Después atravesó Irlanda y fue a visitar a Oengus, rey de Munster, quien estaba casado con otra de sus hermanas y vivía en Cashel. A su cuñado le pidió autorización para poder fundar una casa religiosa en la isla de Aran.
Oengus le exigió que escogiera un lugar más fértil y más cercano, pero cuando San Enda insistió en que Aran iba a ser el lugar de su renovación y que era lo suficientemente bueno para él, Oengus cedió, declarando que de buena gana lo entregaba a Dios y a Enda, cuyas oraciones pedía en retorno.
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Fuente: oremosjuntos.com
Enero 1 - Marzo 21
(530), (cuya fiesta se celebra el primero de enero), es de carácter fabuloso y casi todo está contenido en la vida de San Endeo o Enda, su hermano.
Fanchea, que con otras doncellas irlandesas se había con sagrado a Dios, supo que Enda había tomado parte en una batida contra sus enemigos, uno de los cuales había muerto en la lucha. Los gritos de los vence dores, al volver de su expedición, se oyeron dentro del convento. Fanchea reconoció la voz de su hermano, pero al mismo tiempo, iluminada sobrenaturalmente, supo que él había sido llamado para servir a Dios en una vida de gran santidad. En conformidad con esto, le reprochó el hecho sangriento en el que se había envuelto y cuando él le prometió establecerse pacíficamente en casa, si le daba a una de las doncellas en matrimonio, ella aparentó estar pronta a cumplir con esta condición. Pero pidió a Dios que la doncella en cuestión muriera en ese mismo momento y cuando llevó a su hermano a ver a la novia que le había prometido, él solamente encontró un cuerpo rígido y pálido por la muerte.
Luego, al punto, Enda se entregó a una vida monástica pero aun así todavía le acudían pensamientos de hazañas guerreras; su hermana le inculcó que, cuando estas tentaciones vinieran, debería poner su mano sobre la cabeza rasurada y recordar que ceñía ahora, no una diadema real, sino la tonsura de su Señor Jesucristo. Finalmente, también por consejo suyo, Enda abandonó Irlanda y fue a Roma, a donde tras un largo tiempo, Fanchea fue a visitarlo con algunas de sus monjas. La travesía la realizó en forma milagrosa, tan sólo con extender su manto sobre las aguas. Una vez en Roma, rogó a Enda que volviese a Irlanda para bien de su pueblo.
El prometió hacerlo al año siguiente, pero al llegar Fanchea a casa, entregó su alma a Dios, antes de que él pudiera seguirla. Se ha afirmado que Santa Fanchea construyó un convento de monjas en Ross Oirthir o en Rossory, en Fermanagh, y que sus restos fueron depositados y venerados en Killaine, pero las pruebas no parecen muy satisfactorias.
Todo lo que hemos dicho de la historia de San Enda, antes de que se estableciera en Aranmore, es bastante legendario, excepto quizás lo que se refiere a su estancia en "Candida Casa", el monasterio fundado por San Niniano en Galloway. Después de su anhelada visita a Roma, donde fue ordenado sacerdote, Enda desembarcó en Drogheda y levantó iglesias en ambos lados del río Boyne. Después atravesó Irlanda y fue a visitar a Oengus, rey de Munster, quien estaba casado con otra de sus hermanas y vivía en Cashel. A su cuñado le pidió autorización para poder fundar una casa religiosa en la isla de Aran.
Oengus le exigió que escogiera un lugar más fértil y más cercano, pero cuando San Enda insistió en que Aran iba a ser el lugar de su renovación y que era lo suficientemente bueno para él, Oengus cedió, declarando que de buena gana lo entregaba a Dios y a Enda, cuyas oraciones pedía en retorno.
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Fuente: oremosjuntos.com
lunes, marzo 11, 2013
San Eulogio de Córdoba, Presbítero y Mártir
San Eulogio de Córdoba, Presbítero y Mártir
Enero 9 - Marzo 11
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región de Andalucía, en Hispania, san Eulogio, presbítero y mártir, degollado por su preclara confesión de Cristo. Su memoria litúrgica se celebra el 9 de enero (859).
Etimológicamente: Eulogio = Aquel que habla bien.
Dicen que San Eulogio es la mayor gloria de España en el siglo noveno. Vivió en la ciudad de Córdoba, que estaba ocupada por los musulmanes o mahometanos, los cuales solamente permitían ir a misa a los que pagaban un impuesto especial por cada vez que fueran al templo, y castigaban con pena de muerte al que hablara en público de Jesucristo, fuera del templo.
Nació el año 800 de una familia que se conservaba fervientemente católica en medio de la apostasía general cuando la mayoría de los católicos había abandonado la fe por miedo al gobierno musulmán. Este santo será el que logrará renovar el fervor por la religión católica en su ciudad y los alrededores.
Su abuelo, que se llamaba también Eulogio, lo enseñó desde pequeño a que cada vez que el reloj de la torre daba las horas, dijera una pequeña oración, por ejemplo: "Dios mío, ven en mi auxilio, Señor, ven a prisa a socorrerme".
Tuvo por maestro a uno de los más grandes sabios de su tiempo, al famoso Esperaindeo, el cual lo formó muy bien en filosofía y otras ciencias. Como compañeros de estudios tuvo a Pablo Alvarez, el cual fue siempre su gran amigo y escribió más tarde la vida de San Eulogio con todos los detalles que logró ir coleccionado.
Su biógrafo lo describe así en su juventud: "Era muy piadoso y muy mortificado. Sobresalía en todas las ciencias, pero especialmente en el conocimiento de la Sagrada Escritura. Su rostro se conservaba siempre amable y alegre. Era tan humilde que casi nunca discutía y siempre se mostraba muy respetuoso con las opiniones de los otros, y lo que no fuera contra la Ley de Dios o la moral, no lo contradecía jamás. Su trato era tan agradable que se ganaba la simpatía de todos los que charlaban con él. Su descanso preferido era ir a visitar templos, casas de religiosos y hospitales. Los monjes le tenían tan grande estima que lo llamaban como consultor cuando tenían que redactar los Reglamentos de sus conventos. Esto le dio ocasión de visitar y conocer muy bien un gran número de casas religiosas en España".
Ordenado de sacerdote se fue a trabajar con un grupo de sacerdotes y pronto empezó a sobresalir por su gran elocuencia al predicar, y por el buen ejemplo de su santa conducta. Dice su biógrafo: "Su mayor afán era tratar de agradar cada día más y más a Dios y dominar las pasiones de su cuerpo". Decía confidencialmente: "Tengo miedo a mis malas obras. Mis pecados me atormentan. Veo su monstruosidad. Medito frecuentemente en el juicio que me espera, y me siento merecedor de fuertes castigos. Apenas me atrevo a mirar el cielo, abrumado por el peso de mi conciencia".
Eulogio era un gran lector y por todas partes iba buscando y consiguiendo nuevos libros para leer él y prestar a sus amigos. Logró obtener las obras de San Agustín y de varios otros grandes sabios de la antigüedad (cosa que era dificilísimo en esos tiempos en que los libros se copiaban a mano, y casi nadie sabía leer ni escribir) y nunca se guardaba para él solo los conocimientos que adquiría. Trataba de hacerlos llegar al mayor número posible de amigos y discípulos. Todos los creyentes de Córdoba, especialmente sacerdotes y religiosos se fueron reuniendo alrededor de Eulogio.
En el año 850 estalló la persecución contra los católicos de Córdoba. El gobierno musulmán mandó asesinar a un sacerdote y luego a un comerciante católico. Los creyentes más fervorosos se presentaron ante el alcalde de la ciudad para protestar por estas injusticias, y declarar que reconocían como jefe de su religión a Jesucristo y no a Mahoma. Enseguida los mandaron torturar y los hicieron degollar. Murieron jóvenes y viejos, en gran número. Algunos católicos que en otro tiempo habían renegado de la fe por temor, ahora repararon su falta de valor y se presentaron ante los perseguidores y murieron mártires.
Algunos más flojos decían que no había que proclamar en público las creencias, pero San Eulogio se puso al frente de los más fervorosos y escribió un libro titulado "Memorial de los mártires", en el cual narra y elogia con entusiasmo el martirio de los que murieron por proclamar su fe en Jesucristo.
A dos jóvenes católicas las llevaron a la cárcel y las amenazaron con terribles deshonras si no renegaban de su fe. Las dos estaban muy desanimadas. Lo supo San Eulogio y compuso para ellas un precioso librito: "Documento martirial", y les aseguró que el Espíritu Santo les concedería un valor que ellas nunca habían imaginado tener y que no les permitiría perder su honor. Las dos jóvenes proclamaron valientemente su fe en Jesucristo y le escribieron al santo que en el cielo rogarían por él y por los católicos de Córdoba para que no desmayaran de su fe. Fueron martirizada y pasaron gloriosamente de esta vida a la eternidad feliz.
El gobierno musulmán mandó a Eulogio a la cárcel y él aprovechó esos meses para dedicarse a meditar, rezar y estudiar. Al fin logra salir de la cárcel, pero encuentra que el gobierno ha destruido los templos, ha acabado con la escuela donde él enseñaba y que sigue persiguiendo a los que creen en Jesús.
Eulogio tiene que pasar diez años huyendo de sitio en sitio, por la ciudad y por los campos. Pero va recogiendo los datos de los cristianos que van siendo martirizados y los va publicando, en su "Memorial de los mártires".
En el año 858 murió el Arzobispo de Toledo y los sacerdotes y los fieles eligieron a Eulogio para ser el nuevo Arzobispo. Pero el gobierno se opuso. Algo más glorioso le esperaba en seguida: el martirio.
Había en Córdoba una joven llamada Lucrecia, hija de mahometanos, que deseaba vivir como católica, pero la ley se lo prohibía y quería hacerla vivir como musulmana. Entonces ella huyó de su casa y ayudada por Eulogio se refugió en casa de católicos. Pero la policía descubrió dónde estaba y el juez decretó pena de muerte para ella y para Eulogio.
Llevado nuestro santo al más alto tribunal de la ciudad, uno de los fiscales le dijo: "Que el pueblo ignorante se deje matar por proclamar su fe, lo comprendemos. Pero Tú, el más sabio y apreciado de todos los cristianos de la ciudad, no debes ira sí a la muerte. Te aconsejo que te retractes de tu religión, y así salvarás tu vida". A lo cual Eulogio respondió: "Ah, si supieses los inmensos premios que nos esperan a los que proclamamos nuestra fe en Cristo, no sólo no me dirías que debo dejar mi religión, sino que tu dejarías a Mahoma y empezarías a creer en Jesús. Yo proclamo aquí solemnemente que hasta el último momento quiero ser amador y adorador de Nuestro Señor Jesucristo".
Un soldado le abofeteó la mejilla derecha y nuestro santo le presentó la mejilla izquierda y fue nuevamente abofeteado. Luego lo llevaron al lugar de suplicio y le cortaron la cabeza. Poco después martirizaron también a Santa Lucrecia.
San Eulogio: ¡Consíguenos un gran entusiasmo por nuestra religión!.
=
Fuente: EWTN.com
Enero 9 - Marzo 11
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región de Andalucía, en Hispania, san Eulogio, presbítero y mártir, degollado por su preclara confesión de Cristo. Su memoria litúrgica se celebra el 9 de enero (859).
Etimológicamente: Eulogio = Aquel que habla bien.
Dicen que San Eulogio es la mayor gloria de España en el siglo noveno. Vivió en la ciudad de Córdoba, que estaba ocupada por los musulmanes o mahometanos, los cuales solamente permitían ir a misa a los que pagaban un impuesto especial por cada vez que fueran al templo, y castigaban con pena de muerte al que hablara en público de Jesucristo, fuera del templo.
Nació el año 800 de una familia que se conservaba fervientemente católica en medio de la apostasía general cuando la mayoría de los católicos había abandonado la fe por miedo al gobierno musulmán. Este santo será el que logrará renovar el fervor por la religión católica en su ciudad y los alrededores.
Su abuelo, que se llamaba también Eulogio, lo enseñó desde pequeño a que cada vez que el reloj de la torre daba las horas, dijera una pequeña oración, por ejemplo: "Dios mío, ven en mi auxilio, Señor, ven a prisa a socorrerme".
Tuvo por maestro a uno de los más grandes sabios de su tiempo, al famoso Esperaindeo, el cual lo formó muy bien en filosofía y otras ciencias. Como compañeros de estudios tuvo a Pablo Alvarez, el cual fue siempre su gran amigo y escribió más tarde la vida de San Eulogio con todos los detalles que logró ir coleccionado.
Su biógrafo lo describe así en su juventud: "Era muy piadoso y muy mortificado. Sobresalía en todas las ciencias, pero especialmente en el conocimiento de la Sagrada Escritura. Su rostro se conservaba siempre amable y alegre. Era tan humilde que casi nunca discutía y siempre se mostraba muy respetuoso con las opiniones de los otros, y lo que no fuera contra la Ley de Dios o la moral, no lo contradecía jamás. Su trato era tan agradable que se ganaba la simpatía de todos los que charlaban con él. Su descanso preferido era ir a visitar templos, casas de religiosos y hospitales. Los monjes le tenían tan grande estima que lo llamaban como consultor cuando tenían que redactar los Reglamentos de sus conventos. Esto le dio ocasión de visitar y conocer muy bien un gran número de casas religiosas en España".
Ordenado de sacerdote se fue a trabajar con un grupo de sacerdotes y pronto empezó a sobresalir por su gran elocuencia al predicar, y por el buen ejemplo de su santa conducta. Dice su biógrafo: "Su mayor afán era tratar de agradar cada día más y más a Dios y dominar las pasiones de su cuerpo". Decía confidencialmente: "Tengo miedo a mis malas obras. Mis pecados me atormentan. Veo su monstruosidad. Medito frecuentemente en el juicio que me espera, y me siento merecedor de fuertes castigos. Apenas me atrevo a mirar el cielo, abrumado por el peso de mi conciencia".
Eulogio era un gran lector y por todas partes iba buscando y consiguiendo nuevos libros para leer él y prestar a sus amigos. Logró obtener las obras de San Agustín y de varios otros grandes sabios de la antigüedad (cosa que era dificilísimo en esos tiempos en que los libros se copiaban a mano, y casi nadie sabía leer ni escribir) y nunca se guardaba para él solo los conocimientos que adquiría. Trataba de hacerlos llegar al mayor número posible de amigos y discípulos. Todos los creyentes de Córdoba, especialmente sacerdotes y religiosos se fueron reuniendo alrededor de Eulogio.
En el año 850 estalló la persecución contra los católicos de Córdoba. El gobierno musulmán mandó asesinar a un sacerdote y luego a un comerciante católico. Los creyentes más fervorosos se presentaron ante el alcalde de la ciudad para protestar por estas injusticias, y declarar que reconocían como jefe de su religión a Jesucristo y no a Mahoma. Enseguida los mandaron torturar y los hicieron degollar. Murieron jóvenes y viejos, en gran número. Algunos católicos que en otro tiempo habían renegado de la fe por temor, ahora repararon su falta de valor y se presentaron ante los perseguidores y murieron mártires.
Algunos más flojos decían que no había que proclamar en público las creencias, pero San Eulogio se puso al frente de los más fervorosos y escribió un libro titulado "Memorial de los mártires", en el cual narra y elogia con entusiasmo el martirio de los que murieron por proclamar su fe en Jesucristo.
A dos jóvenes católicas las llevaron a la cárcel y las amenazaron con terribles deshonras si no renegaban de su fe. Las dos estaban muy desanimadas. Lo supo San Eulogio y compuso para ellas un precioso librito: "Documento martirial", y les aseguró que el Espíritu Santo les concedería un valor que ellas nunca habían imaginado tener y que no les permitiría perder su honor. Las dos jóvenes proclamaron valientemente su fe en Jesucristo y le escribieron al santo que en el cielo rogarían por él y por los católicos de Córdoba para que no desmayaran de su fe. Fueron martirizada y pasaron gloriosamente de esta vida a la eternidad feliz.
El gobierno musulmán mandó a Eulogio a la cárcel y él aprovechó esos meses para dedicarse a meditar, rezar y estudiar. Al fin logra salir de la cárcel, pero encuentra que el gobierno ha destruido los templos, ha acabado con la escuela donde él enseñaba y que sigue persiguiendo a los que creen en Jesús.
Eulogio tiene que pasar diez años huyendo de sitio en sitio, por la ciudad y por los campos. Pero va recogiendo los datos de los cristianos que van siendo martirizados y los va publicando, en su "Memorial de los mártires".
En el año 858 murió el Arzobispo de Toledo y los sacerdotes y los fieles eligieron a Eulogio para ser el nuevo Arzobispo. Pero el gobierno se opuso. Algo más glorioso le esperaba en seguida: el martirio.
Había en Córdoba una joven llamada Lucrecia, hija de mahometanos, que deseaba vivir como católica, pero la ley se lo prohibía y quería hacerla vivir como musulmana. Entonces ella huyó de su casa y ayudada por Eulogio se refugió en casa de católicos. Pero la policía descubrió dónde estaba y el juez decretó pena de muerte para ella y para Eulogio.
Llevado nuestro santo al más alto tribunal de la ciudad, uno de los fiscales le dijo: "Que el pueblo ignorante se deje matar por proclamar su fe, lo comprendemos. Pero Tú, el más sabio y apreciado de todos los cristianos de la ciudad, no debes ira sí a la muerte. Te aconsejo que te retractes de tu religión, y así salvarás tu vida". A lo cual Eulogio respondió: "Ah, si supieses los inmensos premios que nos esperan a los que proclamamos nuestra fe en Cristo, no sólo no me dirías que debo dejar mi religión, sino que tu dejarías a Mahoma y empezarías a creer en Jesús. Yo proclamo aquí solemnemente que hasta el último momento quiero ser amador y adorador de Nuestro Señor Jesucristo".
Un soldado le abofeteó la mejilla derecha y nuestro santo le presentó la mejilla izquierda y fue nuevamente abofeteado. Luego lo llevaron al lugar de suplicio y le cortaron la cabeza. Poco después martirizaron también a Santa Lucrecia.
San Eulogio: ¡Consíguenos un gran entusiasmo por nuestra religión!.
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Fuente: EWTN.com
sábado, febrero 23, 2013
San Policarpo de Esmirna, Obispo y Mártir
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| Litografía, Siglo XIX, Iluminado a mano |
Enero 26 - Febrero 23 - Marzo 28
Enero 26 es la fesividad antigua
Febrero 23 es la Memoria Liturgica
Marzo 28 es la Traslacion de las Reliquias
Padre Apostólico.
Martirologio Romano: Memoria de san Policarpo, obispo y mártir, discípulo
de san Juan y el último de los testigos de los tiempos apostólicos, que en
tiempo de los emperadores Marco Antonino y Lucio Aurelio Cómodo, cuando contaba
ya casi noventa años, fue quemado vivo en el anfiteatro de Esmirna, en Asia, en
presencia del procónsul y del pueblo, mientras daba gracias a Dios Padre por
haberle contado entre los mártires y dejado participar del cáliz de Cristo.
(c.72 - 155).
Al leer la vida, y especialmente el martirio
de este valiente discípulo de Jesucristo, se queda uno profundamente impresionado
por apreciar hasta qué punto calaron en sus oídos las enseñanzas de su
Maestro el Evangelista San Juan. Éste tuvo la dicha de recostar su cabeza sobre
el pecho del Maestro en la última Cena y allí aprendió la magnífica lección
de que "Dios es Amor" y ya nunca se le olvidará.
Lo repitió tantas veces y supo escanciar tan sabiamente las enseñanzas de su Evangelio en el corazón y en la mente de su discípulo Policarpo que calaron hondamente hasta la muerte de su generoso martirio. Quizá fue el mismo San Juan quien nombró Obispo de Esmirna, esta bella ciudad asiática, asentada a la ladera del monte Pagus y bañada por el mar Egeo, a Policarpo.
Desde su Sede dirigía, con gran amor y sabiduría, a su grey por los caminos del verdadero Evangelio y les alentaba para que no se dejaran nunca inficcionar por la herejía y para que fueran valientes para defender a Jesucristo contra los paganos si llegaba la hora de probar su fe. Si quisiéramos resumir la vida de este hombre, de este gran obispo, habría que hacerlo en una sola palabra: Amor. Amó y supo enseñar el amor único y verdadero.
Todo lo demás debía, decía él, ser colocado al servicio de este Amor... Dentro de este pentagrama deben colocarse todas las notas -léase toda la vida- del verdadero cristiano. De cuando en cuando decía a sus ovejas: "Todo el que no confesare que Jesucristo ha venido en carne, es un anticristo, y el que no confesare el testimonio de la cruz, procede del diablo, y el que torciere las sentencias del Señor en interés de sus propias concupiscencias, ése tal es primogénito de Satanás"... Aquellos hombres, embravecidos y hambrientos de sangre de cristianos, piden fieras contra aquel venerable anciano.
El procónsul prefiere fuego, una gran hoguera... Quieren atarle para arrojarle a las llamas. El pide que no lo aten diciendo: "Aquél que me ha dado la voluntad de sufrir, me dará la fuerza". Antes de expirar, con gran asombro de todos los presentes exclama con valentía: "Dios de los ángeles, os doy gracias porque es un gran honor para mí poder acercar mis labios al cáliz que bebió Jesucristo, tu Hijo". Y aquel 22 de febrero del 155 expiraba santamente este "Padre de los cristianos y Príncipe del Asia".
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Fuente: oremosjuntos.com
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sábado, febrero 23, 2013
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viernes, febrero 22, 2013
La Cátedra del Apóstol San Pedro
La Cátedra del Apóstol San Pedro
Enero 18 - Febrero 22
Hoy se celebra la festividad de la Cátedra de San Pedro, una ocasión solemne que se remonta al cuarto siglo y con la que se rinde homenaje y se celebra el primado y la autoridad de San Pedro.
La palabra "cátedra" significa asiento o trono y es la raíz de la palabra catedral, la iglesia donde un obispo tiene el trono desde el que predica. Sinónimo de cátedra es también "sede" (asiento o sitial): la "sede" es el lugar desde donde un obispo gobierna su diócesis. Por ejemplo, la Santa Sede es la sede del obispo de Roma, el Papa.
Hace no muchos años, antes de rezar el Ángelus en este día, el Papa Juan Pablo II recordó que "la festividad litúrgica de la Cátedra de San Pedro subraya el singular ministerio que el Señor confió al jefe de los apóstoles, de confirmar y guiar a la Iglesia en la unidad de la fe. En esto consiste el ´ministerium petrinum´, ese servicio peculiar que el obispo de Roma está llamado a rendir a todo el pueblo cristiano. Misión indispensable, que no se basa en prerrogativas humanas, sino en Cristo mismo como piedra angular de la comunidad eclesial". "Recemos -dijo- para que la Iglesia, en la variedad de culturas, lenguas y tradiciones, sea unánime en creer y profesar las verdades de fe y de moral transmitidas por los apóstoles".
La cátedra es en realidad el trono que Carlos el Calvo regaló al papa Juan VIII y en el que fue coronado emperador el día de Navidad del año 875. Carlos el Calvo era nieto de Carlomagno. Durante muchos años la silla fue utilizada por el papa y sus sucesores durante las ceremonias litúrgicas, hasta que fue incorporada al Altar de la Cátedra de Bernini en 1666.
Tradiciones, leyendas y creencias afirmaron durante muchos años que la silla era doble y que algunas partes se remontaban a los primeros días de la era cristiana e incluso que la utilizó San Pedro en persona. La silla ha sido objeto de numerosos estudios a lo largo de los siglos y la última vez que fue extraída del nicho que ocupa en el altar de Bernini fue durante un período de seis años, entre 1968 y 1974. Los análisis efectuados en aquella ocasión apuntaban a que se trataba de una sola silla cuyas partes mas antiguas eran del siglo VI. Lo que se había tomado por una segunda silla era en realidad una cubierta que servía tanto para proteger el trono como para llevarlo en procesión.
Todos los años en esta fecha, el altar monumental que acoge la Cátedra de San Pedro permanece iluminado todo el día con docenas de velas y se celebran numerosas misas desde la mañana hasta el atardecer, concluyendo con la misa del Capítulo de San Pedro.
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Fuente: VIS - Servicio Informativo Vaticano
Enero 18 - Febrero 22
Para conmemorar dos importantes etapas en la misión realizada por el
Príncipe de los Apóstoles, san Pedro, y el establecimiento del cristianismo, en
Antioquía, primero, y luego a Roma, el Martirologio Romano celebraba el 22 de
febrero la Fiesta de la Cátedra de San Pedro en Antioquía, y el 18 de enero la
de su Cátedra en Roma.
La reciente reforma del calendario ha unificado las dos conmemoraciones el
22 de febrero, que proviene de una antigua tradición, atestiguada por la
«Depositio Martyrum» (siglo IV). En efecto, en este día se celebraba la Sede de
Roma, pero en la Galia se adelantó al 18 de enero, para evitar que la fiesta
cayera en tiempo de Cuaresma. Así, se produjo una duplicación, y se terminó por
introducir el 22 de febrero la fiesta de la Cátedra de San Pedro en
Antioquía.
=
Martirologio Romano: Fiesta de la cátedra de san Pedro, apóstol, al que
el Señor dijo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
En el día en que los romanos acostumbraban a recordar a sus difuntos, se
celebra la sede de aquel apóstol, cuyo sepulcro de conserva en el campo
Vaticano y ha sido llamado a presidir en la caridad a toda la Iglesia.Hoy se celebra la festividad de la Cátedra de San Pedro, una ocasión solemne que se remonta al cuarto siglo y con la que se rinde homenaje y se celebra el primado y la autoridad de San Pedro.
La palabra "cátedra" significa asiento o trono y es la raíz de la palabra catedral, la iglesia donde un obispo tiene el trono desde el que predica. Sinónimo de cátedra es también "sede" (asiento o sitial): la "sede" es el lugar desde donde un obispo gobierna su diócesis. Por ejemplo, la Santa Sede es la sede del obispo de Roma, el Papa.
Hace no muchos años, antes de rezar el Ángelus en este día, el Papa Juan Pablo II recordó que "la festividad litúrgica de la Cátedra de San Pedro subraya el singular ministerio que el Señor confió al jefe de los apóstoles, de confirmar y guiar a la Iglesia en la unidad de la fe. En esto consiste el ´ministerium petrinum´, ese servicio peculiar que el obispo de Roma está llamado a rendir a todo el pueblo cristiano. Misión indispensable, que no se basa en prerrogativas humanas, sino en Cristo mismo como piedra angular de la comunidad eclesial". "Recemos -dijo- para que la Iglesia, en la variedad de culturas, lenguas y tradiciones, sea unánime en creer y profesar las verdades de fe y de moral transmitidas por los apóstoles".
La cátedra es en realidad el trono que Carlos el Calvo regaló al papa Juan VIII y en el que fue coronado emperador el día de Navidad del año 875. Carlos el Calvo era nieto de Carlomagno. Durante muchos años la silla fue utilizada por el papa y sus sucesores durante las ceremonias litúrgicas, hasta que fue incorporada al Altar de la Cátedra de Bernini en 1666.
Tradiciones, leyendas y creencias afirmaron durante muchos años que la silla era doble y que algunas partes se remontaban a los primeros días de la era cristiana e incluso que la utilizó San Pedro en persona. La silla ha sido objeto de numerosos estudios a lo largo de los siglos y la última vez que fue extraída del nicho que ocupa en el altar de Bernini fue durante un período de seis años, entre 1968 y 1974. Los análisis efectuados en aquella ocasión apuntaban a que se trataba de una sola silla cuyas partes mas antiguas eran del siglo VI. Lo que se había tomado por una segunda silla era en realidad una cubierta que servía tanto para proteger el trono como para llevarlo en procesión.
Todos los años en esta fecha, el altar monumental que acoge la Cátedra de San Pedro permanece iluminado todo el día con docenas de velas y se celebran numerosas misas desde la mañana hasta el atardecer, concluyendo con la misa del Capítulo de San Pedro.
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Fuente: VIS - Servicio Informativo Vaticano
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domingo, febrero 17, 2013
San Fintán o Fintano, Abad y Fundador
San Fintán o Fintano, Abad y Fundador
Enero 3 - Febreo 17
Lo que sabemos, aparte de esto, se reduce a una lista de milagros, aunque no son estos tan extravagantes, como en la mayoría de los documentos hagiográficos irlandeses. La biografía de san Fintan deja la impresión de que se trataba de un hombre extraordinario, severo consigo mismo y muy bondadoso con los demás.
Se cuenta que los monasterios vecinos, bajo la dirección de san Kenneth, le hicieron una visita y se encontraron la comunidad de Clonenagh llena de alegría y hospitalidad, estuvieron varios días, hasta que se marcharon no volvieron a su fuerte vida ascética; quizás por ello atraía a tantos aspirantes. Entre sus discípulos se hallaba san Congal, que a su vez fue maestro de san Columbano de Bobbio.
Enero 3 - Febreo 17
Martirologio Romano: En el monasterio de Clúain Ednech en Irlanda, san
Fintano, abad, fundador de aquel cenobio y célebre por su austeridad de vida.
603.
Nació en Leinster en Irlanda. La biografía latina del santo, exagera los
detalles de su vida de penitente. Según ella, un ángel predijo a la madre de
Fintan la santidad de su futuro hijo. El niño tuvo, desde la infancia, el don de
profecía; fue educado por san Columba de Tyrgladas, quien le aconsejó retirarse
a la soledad en Clonenagh, en Leix, pronto se le unieron numerosos discípulos de
quién fue abad.
Unas letanías antiguas hablan de "los monjes de Fintan descendiente de
Eochaid, que sólo comían yerbas y bebían agua; no es posible nombrarles a todos,
pues fueron innumerables." En el mismo tono se expresa san Oengus: "El generoso
Fintan, nunca comió más que pan de avena silvestre, ni bebió más agua que la del
pantano." La austeridad de su vida fue tal que protestaron los monasterios
colindantes. Hizo una regla para los monjes irlandeses.
Lo que sabemos, aparte de esto, se reduce a una lista de milagros, aunque no son estos tan extravagantes, como en la mayoría de los documentos hagiográficos irlandeses. La biografía de san Fintan deja la impresión de que se trataba de un hombre extraordinario, severo consigo mismo y muy bondadoso con los demás.
Se cuenta que los monasterios vecinos, bajo la dirección de san Kenneth, le hicieron una visita y se encontraron la comunidad de Clonenagh llena de alegría y hospitalidad, estuvieron varios días, hasta que se marcharon no volvieron a su fuerte vida ascética; quizás por ello atraía a tantos aspirantes. Entre sus discípulos se hallaba san Congal, que a su vez fue maestro de san Columbano de Bobbio.
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martes, febrero 12, 2013
San Julián el Hospitalario, el Pobre
San Julián el Hospitalario, el Pobre
Enero 29 - Febrero 12 - Agosto 31
También llamado el Pobre, buenos apelativos para un personaje seguramente de leyenda, que vive fuera del tiempo histórico y que a menudo se confunde con otro Julián que fue mártir y que no tiene nada que ver con él.
El Hospitalario, patrón de los posaderos, dio su nombre a numerosas iglesias, hospitales y asilos, y se le evoca por dramáticas vicisitudes en las que la imaginación se inclina del lado de la santidad. Según la Leyenda Dorada fue un caballero a quien en una cacería el ciervo acosado predijo que daría muerte a sus padres.
Para evitar que sucediera tal cosa huyó de los suyos y entró al servicio de un lejano rey, y éste, como premio de sus hazañas guerreras, le casó con una noble viuda y le regaló un castillo. Muchos años después, Julián prestó ayuda a un aterido leproso que parecía al borde de la muerte, pero que de pronto, resplandeciente de luz y de hermosura, se levantó para anunciarle que Dios le había perdonado.
El que lava cristianamente su culpa con las virtudes de la hospitalidad y la pobreza, ve su historia bellamente engarzada con la de esta admirable esposa sin nombre, y nos transmite la emoción de un gesto terrible y alegórico, sangriento y esperanzado por el que figura en este libro.
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Fuente: oremosjuntos.com
Enero 29 - Febrero 12 - Agosto 31
También llamado el Pobre, buenos apelativos para un personaje seguramente de leyenda, que vive fuera del tiempo histórico y que a menudo se confunde con otro Julián que fue mártir y que no tiene nada que ver con él.
El Hospitalario, patrón de los posaderos, dio su nombre a numerosas iglesias, hospitales y asilos, y se le evoca por dramáticas vicisitudes en las que la imaginación se inclina del lado de la santidad. Según la Leyenda Dorada fue un caballero a quien en una cacería el ciervo acosado predijo que daría muerte a sus padres.
Para evitar que sucediera tal cosa huyó de los suyos y entró al servicio de un lejano rey, y éste, como premio de sus hazañas guerreras, le casó con una noble viuda y le regaló un castillo. Muchos años después, Julián prestó ayuda a un aterido leproso que parecía al borde de la muerte, pero que de pronto, resplandeciente de luz y de hermosura, se levantó para anunciarle que Dios le había perdonado.
El que lava cristianamente su culpa con las virtudes de la hospitalidad y la pobreza, ve su historia bellamente engarzada con la de esta admirable esposa sin nombre, y nos transmite la emoción de un gesto terrible y alegórico, sangriento y esperanzado por el que figura en este libro.
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Fuente: oremosjuntos.com
jueves, enero 31, 2013
San Juan Bosco, Presbítero y Fundador
San Juan Bosco, Presbítero y Fundador
Enero 31
Presbítero y Fundador de la Sociedad Salesiana y del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora
Martirologio Romano: Memoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez áspera, fue ordenado sacerdote y en la ciudad de Turín, en Italia, se dedicó con todas sus fuerzas a la formación de adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo en este día en la ciudad de Turín, en Italia (1888).
Fecha de canonización: 1 de abril de 1934 por el Papa Pío XI.
San Juan Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en Castelnuovo de Asti, y recibió de su madre Margarita Occhiena una sólida educación cristiana y humana. Dotado de inteligencia, memoria, voluntad y agilidad física no comunes, desde niño fue seguido por sus coetáneos, a quienes organizaba juegos que interrumpía al toque de las campanas para llevarlos a la iglesia. Fue ordenado sacerdote en Turín en 1841, y allí comenzó su actividad pastoral con San José Cafasso.
Su programa, o mejor, su pasión era la educación de los jóvenes, los más pobres y abandonados. Reunió un grupito que llevaba a jugar, a rezar y a menudo a comer con él. La incómoda y rumorosa compañía de Don Bosco (así se lo llamaba y se lo llama familiarmente) tenía que estar cambiando de lugar continuamente hasta que por fin encontró un lugar fijo bajo el cobertizo Pinardi, que fue la primera célula del Oratorio. Con la ayuda de mamá Margarita, sin medios materiales y entre la persistente hostilidad de muchos, Don Bosco dio vida al Oratorio de San Francisco de Sales: era el lugar de encuentro dominical de los jóvenes que quisieran pasar un día de sana alegría, una pensión con escuelas de arte y oficios para los jóvenes trabajadores, y escuelas regulares para los estudios humanísticos, según una pedagogía que sería conocida en todo el mundo como “método preventivo” y basada en la religión, la razón y el amor. “La práctica del método preventivo se base toda en las palabras de San Pablo que dice: La caridad es benigna y paciente; sufre todo, pero espera todo y aguanta todo”.
Para asegurar la continuidad de su obra, San Juan Bosco fundó la Pía Sociedad de San Francisco de Sales (los Salesianos) y Hijas de María Auxiliadora (las Salesianas). Fue un fecundísimo escritor popular, fundó escuelas tipográficas, revistas y editoriales para el incremento de la prensa católica, la “buena prensa”. Aunque ajeno a las luchas políticas, prestó su servicio como intermediario entre la Santa Sede, el gobierno italiano y la casa Saboya.
Fue un santo risueño y amable, se sentía “sacerdote en la casa del pobre; sacerdote en el palacio del Rey y de los Ministros”. Buen polemista contra la secta de los Valdeses, según la mentalidad del tiempo, nunca se avergonzó de sus amistades con los protestantes y los hebreos de buena voluntad: “Condenamos los errores, escribió en el “Católico”, pero respetamos siempre a las personas”. San Juan Bosco murió el 31 de enero de 1888 y fue canonizado por Pío XI en 1934.
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Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
Enero 31
Presbítero y Fundador de la Sociedad Salesiana y del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora
Martirologio Romano: Memoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez áspera, fue ordenado sacerdote y en la ciudad de Turín, en Italia, se dedicó con todas sus fuerzas a la formación de adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo en este día en la ciudad de Turín, en Italia (1888).
Fecha de canonización: 1 de abril de 1934 por el Papa Pío XI.
San Juan Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en Castelnuovo de Asti, y recibió de su madre Margarita Occhiena una sólida educación cristiana y humana. Dotado de inteligencia, memoria, voluntad y agilidad física no comunes, desde niño fue seguido por sus coetáneos, a quienes organizaba juegos que interrumpía al toque de las campanas para llevarlos a la iglesia. Fue ordenado sacerdote en Turín en 1841, y allí comenzó su actividad pastoral con San José Cafasso.
Su programa, o mejor, su pasión era la educación de los jóvenes, los más pobres y abandonados. Reunió un grupito que llevaba a jugar, a rezar y a menudo a comer con él. La incómoda y rumorosa compañía de Don Bosco (así se lo llamaba y se lo llama familiarmente) tenía que estar cambiando de lugar continuamente hasta que por fin encontró un lugar fijo bajo el cobertizo Pinardi, que fue la primera célula del Oratorio. Con la ayuda de mamá Margarita, sin medios materiales y entre la persistente hostilidad de muchos, Don Bosco dio vida al Oratorio de San Francisco de Sales: era el lugar de encuentro dominical de los jóvenes que quisieran pasar un día de sana alegría, una pensión con escuelas de arte y oficios para los jóvenes trabajadores, y escuelas regulares para los estudios humanísticos, según una pedagogía que sería conocida en todo el mundo como “método preventivo” y basada en la religión, la razón y el amor. “La práctica del método preventivo se base toda en las palabras de San Pablo que dice: La caridad es benigna y paciente; sufre todo, pero espera todo y aguanta todo”.
Para asegurar la continuidad de su obra, San Juan Bosco fundó la Pía Sociedad de San Francisco de Sales (los Salesianos) y Hijas de María Auxiliadora (las Salesianas). Fue un fecundísimo escritor popular, fundó escuelas tipográficas, revistas y editoriales para el incremento de la prensa católica, la “buena prensa”. Aunque ajeno a las luchas políticas, prestó su servicio como intermediario entre la Santa Sede, el gobierno italiano y la casa Saboya.
Fue un santo risueño y amable, se sentía “sacerdote en la casa del pobre; sacerdote en el palacio del Rey y de los Ministros”. Buen polemista contra la secta de los Valdeses, según la mentalidad del tiempo, nunca se avergonzó de sus amistades con los protestantes y los hebreos de buena voluntad: “Condenamos los errores, escribió en el “Católico”, pero respetamos siempre a las personas”. San Juan Bosco murió el 31 de enero de 1888 y fue canonizado por Pío XI en 1934.
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Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
San Eusebio de Rankwéil, Mártir y Monje y Eremita de San Galo
En San Galo, Suiza, 884. Los campesinos le cortaron la cabeza con una hoz porque reprendía sus excesos. A pesar de su nombre griego, San Eusebio parece haber sido un irlandés que abandonó su país, como tantos otros peregrinos, y acabó por tomar el hábito monástico en la famosa abadía de Saint-Gall, en Suiza. Sin embargo, no permaneció ahí sino que, con la aprobación de sus superiores, llevó vida eremítica en el Monte San Víctor, cerca de Rottris en el Voralberg.
Treinta años más tarde, como recriminase un día a ciertos campesinos del lugar por la vida impía que llevaban, uno de ellos le mató con un azadón. Carlos el Grueso erigió ahí, por la misma época, un "monasterium scottorum" (monasterio de los irlandeses).
=
Fuente: oremosjuntos.com
San Waldo de Évreux, Obispo
Enero 31
Martirologio Romano: En el territorio de Coutances en Neustria, hoy en
Francia, san Waldo o Gaudo, obispo de Évreux. s. VII.
Lo único cierto que tenemos es: hubo un obispo Gaudo en Évreux, que vivió con probabilidad en el siglo VII, cuya fama de santidad fue suficiente para que las historias locales lo recordaran con el título de santo, aunque nosotros no tengamos ya modo de saber qué fue lo que alimentó y sostuvo esa convicción.
La mayoría de los calendarios franceses celebran este día, a san Gaudo, obispo de Évreux, que murió en el s. V.
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San Agustín Pak Chong-won y cinco compañeros, Mártires
Enero 31
Martirologio Romano: En Corea,
santos mártires Agustín Pak Chong-Won, catequista, y cinco compañeros, que,
después de ser torturados, con impávida fortaleza profesaron su fe cristiana y
glorificaron a Dios con su decapitación. (1788-1840).
san Pedro Hong Pyong-Ju
Este grupo se compone de seis laicos coreanos: Agustín Pak Chong-Won, Pedro Hong Pyong-Ju, Maddalena Son So-Byog, Águeda Yi Kiong-I, Maria Yi In-Dok y Águeda Kwon Chin-I.
Este grupo se compone de seis laicos coreanos: Agustín Pak Chong-Won, Pedro Hong Pyong-Ju, Maddalena Son So-Byog, Águeda Yi Kiong-I, Maria Yi In-Dok y Águeda Kwon Chin-I.
Agustín Pak nació en Seúl (Corea). Pertenecía a una familia de la capital de nivel medio; sin embargo, perdió a su padre de niño y cayó en la pobreza; en esas duras condiciones permaneció file a su fe cristiana: Con el paso del tiempo consideró un deber procurar no sólo la instrucción de los cristianos, por lo que llegó a ser un experto catequista, sino intentar llevar el bautismo a los infieles que estuvieran en peligro de muerte.
Exhortaba a los cristianos que le rodeaban a que desarraigaran de su vida
todo vicio y falta grave, aunque lo hacía con dulzura y delicadeza, de modo que
aun aquellos a los que reconvenía lo escuchaban con buena disposición. Estaba
casado con santa Bárbara Ko Suni, y el matrimonio vivía en la clandestinidad,
entregado a confortar a los cristianos perseguidos y cautivos. Tenía 52
años.
Pedro Hong Pyong-Ju, nacido en Sosan, Chungcheong-do, era otro catequista que se las arreglaba para acercarse a la cárcel a dar ánimos a los creyentes y, junto con su hermano Pablo Hong, arriesgaban su vida escondiendo a los misioneros y dando catequesis de forma clandestina. Tenía 41 años.
Pero fueron apresados, y durante seis sesiones de interrogatorio recibieron torturas tan horribles, que ya no eran capaces de utilizar por sí mismos las manos ni los pies. Luego de unos días fueron nuevamente torturados, y condenados a muerte. Bárbara murió el 29 de diciembre, pero Agustín deberá esperar aun un mes más.
Junto a él da su testimonio cristiano Magdalena Son So-Byog, de 38 años, nacida en Seúl; Águeda Yi Kiong-I, Águeda Kwon Chin-I y María Yi In-Dok, las tres jóvenes, de Seúl, de 26, 20 y 21 años respectivamente. Todos fueron martirizados en Dangkogae en Corea del Sur por confesar la fe en Cristo, el 31 de enero de 1840.
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Beata Ludovica Albertoni, Viuda, Terciaria Franciscana
Beata Ludovica Albertoni, Viuda, Terciaria Franciscana
Enero 31
Martirologio Romano: En Roma, beata Ludovica Albertoni, que educó cristianamente a sus hijos y, al morir su esposo, entró en la Tercera Orden de San Francisco y prestó ayuda a los necesitados hasta tal punto que de ser rica llegó a ser pobre (1533).
Fecha de beatificación: Culto confirmado el 28 de enero de 1671 por el Papa Clemente X.
Nació en Roma de familia noble en 1473. A los dos años murió su padre y, al casarse nuevamente su madre, ella fue encomendada a las tías paternas y a la abuela materna. A los veinte años se casó y tuvo tres hijas. Sus características fueron la fidelidad a los propios deberes y el amor para con los pobres. Amó a su esposo con santo afecto. Se dedicó a la educación de sus hijas dirigiendo su oración y sus lecturas. Cuando tenía treinta y tres años enviudó, duro golpe que finalmente supo aceptar con resignación.
A la muerte de su esposo se suscitaron problemas de herencia que le causaron vejaciones de parte de los parientes. Vivió todo el drama del saqueo de Roma y se prodigó a favor de los necesitados. Dedicaba parte de la noche al descanso, el resto a la penitencia. Solía repetir: «¿Cómo es posible vivir sin sufrir, cuando se contempla a nuestro Dios colgado en una Cruz?». Por la mañana participaba en la eucaristía y recibía devotamente la comunión. Luego distribuía el tiempo del día entre los trabajos de casa y la asistencia a los pobres y enfermos, a quienes visitaba en casa o en los hospitales. Dedicaba todos sus cuidados a las muchachas abandonadas o en peligro.
Decía a menudo: «Dios nos dio los bienes de la tierra para que los compartamos con los que los necesitan». Distribuyó todos sus bienes entre los pobres y pasó los últimos años de su vida en la más grande pobreza. Murió el 31 de enero de 1533 a los 60 años de edad. Todo Roma lloró su muerte juzgándola como la pérdida de la madre de todos. Su cuerpo se venera en la iglesia de San Francisco a Ripa, en Roma.
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Autor: Ferrini-Ramírez | Fuente: Franciscanos.org
Enero 31
Martirologio Romano: En Roma, beata Ludovica Albertoni, que educó cristianamente a sus hijos y, al morir su esposo, entró en la Tercera Orden de San Francisco y prestó ayuda a los necesitados hasta tal punto que de ser rica llegó a ser pobre (1533).
Fecha de beatificación: Culto confirmado el 28 de enero de 1671 por el Papa Clemente X.
Nació en Roma de familia noble en 1473. A los dos años murió su padre y, al casarse nuevamente su madre, ella fue encomendada a las tías paternas y a la abuela materna. A los veinte años se casó y tuvo tres hijas. Sus características fueron la fidelidad a los propios deberes y el amor para con los pobres. Amó a su esposo con santo afecto. Se dedicó a la educación de sus hijas dirigiendo su oración y sus lecturas. Cuando tenía treinta y tres años enviudó, duro golpe que finalmente supo aceptar con resignación.
A la muerte de su esposo se suscitaron problemas de herencia que le causaron vejaciones de parte de los parientes. Vivió todo el drama del saqueo de Roma y se prodigó a favor de los necesitados. Dedicaba parte de la noche al descanso, el resto a la penitencia. Solía repetir: «¿Cómo es posible vivir sin sufrir, cuando se contempla a nuestro Dios colgado en una Cruz?». Por la mañana participaba en la eucaristía y recibía devotamente la comunión. Luego distribuía el tiempo del día entre los trabajos de casa y la asistencia a los pobres y enfermos, a quienes visitaba en casa o en los hospitales. Dedicaba todos sus cuidados a las muchachas abandonadas o en peligro.
Decía a menudo: «Dios nos dio los bienes de la tierra para que los compartamos con los que los necesitan». Distribuyó todos sus bienes entre los pobres y pasó los últimos años de su vida en la más grande pobreza. Murió el 31 de enero de 1533 a los 60 años de edad. Todo Roma lloró su muerte juzgándola como la pérdida de la madre de todos. Su cuerpo se venera en la iglesia de San Francisco a Ripa, en Roma.
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Autor: Ferrini-Ramírez | Fuente: Franciscanos.org
Beata María Cristina de Saboya, Reina
Beata María Cristina de Saboya, Reina
Enero 31
Nació el 14 de Noviembre de 1812 en Cagliari (Italia), y murió e31 de Enero de 1836 en Nápoles (Italia) María Cristina de Savoia era una joven laica de la arquidiócesis de Nápoles, era casada, y al mismo tiempo era reina de las dos Sicilia
Murió a los 23 años en olor de santidad, pero eso no se reconoció hasta 1937. Luego todo se paró.
Su causa de beatificación fue introducida el nueve de julio de mil ochocientos cincuenta y nueve, la Congregación para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número del protocolo el doscientos cincuenta y ocho, sus virtudes heroicas fueron declaradas el seis de mayo de mil novecientos treinta y siete, si obtiene un favor o gracia especial a través de la Venerable María Cristina de Savoia, por favor comunicar a Monastero di S. Chiara, Via S. Chiara, 49/c, 80134 Napoli, Italia.
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Fuente: oremosjuntos.com
Durante los tres primeros años de matrimonio, María Cristina y Fernando no tuvieron hijos, hasta que al final ella quedó embarazada en 1835. Tal vez algo presagiaba, porque poco antes del parto le dijo a su hermana: "Esta vieja se va a Nápoles a dar a luz y morir". Y así fue. El heredero nació el 16 de enero de 1836, y el día 31 María Cristina falleció por las complicaciones del parto. Dos días antes había tomado al niño y, entregándoselo a su marido, le había dicho: "Responderás de él ante Dios y ante el pueblo. Y cuando crezca dile que muero por él". Fue enterrada en la napolitana basílica de Santa Clara.
La fama de santidad con la que murió dio origen a la temprana incoación de un proceso de canonización. Al parecer, entre los documentos del mismo hay referencia a algún milagro obtenido por su intercesión. En cualquier caso, tras la unidad de Italia las presiones anticlericales hacían poco aconsejable elevar a los altares a una reina, y menos aún Borbón. No fue hasta 1937 que Pío XI decretó la heroicidad de sus virtudes y la declaró Venerable.
"Luego, todo se cerró", lamenta Cardini. Tal vez hasta que, el 14 de noviembre, con la evocación de su nacimiento, todo se ponga en marcha de nuevo.
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Fracmento tomado de: Franco Cardini religionenlibertad.com
Maria Cristina de Saboya nació en Cagliari el 14 de noviembre de 1812, fue la última hija de Vittorio Emanuel I, rey de Cerdeña, y de la Archiduquesa Maria Teresa de Austria-Este. La educaron esegún los principios de una rigurosa religiosidad católica. A los nueve años, después de la abdicación de su padre, la familia se mudó a Génova, en donde frecuentemente visitaba a su hermana, la duquesa de Modena y Lucca.
Enero 31
Nació el 14 de Noviembre de 1812 en Cagliari (Italia), y murió e31 de Enero de 1836 en Nápoles (Italia) María Cristina de Savoia era una joven laica de la arquidiócesis de Nápoles, era casada, y al mismo tiempo era reina de las dos Sicilia
Murió a los 23 años en olor de santidad, pero eso no se reconoció hasta 1937. Luego todo se paró.
Su causa de beatificación fue introducida el nueve de julio de mil ochocientos cincuenta y nueve, la Congregación para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número del protocolo el doscientos cincuenta y ocho, sus virtudes heroicas fueron declaradas el seis de mayo de mil novecientos treinta y siete, si obtiene un favor o gracia especial a través de la Venerable María Cristina de Savoia, por favor comunicar a Monastero di S. Chiara, Via S. Chiara, 49/c, 80134 Napoli, Italia.
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Fuente: oremosjuntos.com
Durante los tres primeros años de matrimonio, María Cristina y Fernando no tuvieron hijos, hasta que al final ella quedó embarazada en 1835. Tal vez algo presagiaba, porque poco antes del parto le dijo a su hermana: "Esta vieja se va a Nápoles a dar a luz y morir". Y así fue. El heredero nació el 16 de enero de 1836, y el día 31 María Cristina falleció por las complicaciones del parto. Dos días antes había tomado al niño y, entregándoselo a su marido, le había dicho: "Responderás de él ante Dios y ante el pueblo. Y cuando crezca dile que muero por él". Fue enterrada en la napolitana basílica de Santa Clara.
La fama de santidad con la que murió dio origen a la temprana incoación de un proceso de canonización. Al parecer, entre los documentos del mismo hay referencia a algún milagro obtenido por su intercesión. En cualquier caso, tras la unidad de Italia las presiones anticlericales hacían poco aconsejable elevar a los altares a una reina, y menos aún Borbón. No fue hasta 1937 que Pío XI decretó la heroicidad de sus virtudes y la declaró Venerable.
"Luego, todo se cerró", lamenta Cardini. Tal vez hasta que, el 14 de noviembre, con la evocación de su nacimiento, todo se ponga en marcha de nuevo.
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Fracmento tomado de: Franco Cardini religionenlibertad.com
Reina de las Dos Sicilias
Martirologio Romano: En Nápoles, Italia, Beata María Cristina de Saboya, Reina, que se destacó por sus virtudes, obras de piedad y prácticas religiosas. († 1836)
Martirologio Romano: En Nápoles, Italia, Beata María Cristina de Saboya, Reina, que se destacó por sus virtudes, obras de piedad y prácticas religiosas. († 1836)
Maria Cristina de Saboya nació en Cagliari el 14 de noviembre de 1812, fue la última hija de Vittorio Emanuel I, rey de Cerdeña, y de la Archiduquesa Maria Teresa de Austria-Este. La educaron esegún los principios de una rigurosa religiosidad católica. A los nueve años, después de la abdicación de su padre, la familia se mudó a Génova, en donde frecuentemente visitaba a su hermana, la duquesa de Modena y Lucca.
Ya desde 1817, cuando tenía 5 años, Francisco I, rey de Nápoles, había
pensado en ella como posible esposa de su hijo Fernando. Y a éste, dos años
mayor, le gustó la idea en cuanto empezó a pensar en ello como príncipe. Así que
al subir al trono en 1830 empezó un tira y afloja diplomático (la madre de María
Cristina, María Teresa de Austria-Este, se oponía por la epilepsia de Fernando)
hasta que todos concordaron.
Todos, salvo María Cristina. A todos había insistido en que a las pompas
del mundo prefería el retiro del claustro y la paz del corazón. Pero entendiendo
que era su deber como hija y heredera, el 21 de noviembre de 1832 contrajo
matrimonio en Génova.
Según Harold Acton (1904-1994), erudito británico estudioso de los Borbones
de Nápoles, "cuando llegó la hora de vestirse, rompió en lágrimas y sus damas de
honor no sabían cómo consolarla. María Cristina les explicó que no podía apartar
de sí el terror al matrimonio, hacia el cual no sentía la más mínima
inclinación". Sin embargo, durante toda la ceremonia mantuvo el tipo y el gesto
correctos.
El matrimonio con Fernando II de las Dos Sicilias, fue celebrado en el
santuario de Voltri, cerca de Génova, el 21 de noviembre de 1832.
Durante el breve periodo en que fue reina, Maria Cristina, a quien sus
contemporáneos describen come una dama fina y dulce y de salud delicada, se
dedicó sobre todo a obras de piedad y a las prácticas religiosas. En el convento
de Santo Domingo Soriano fundó un hogar para los necesitados.
Fernando y ella fueron felices en su matrimonio, aunque la leyenda negra
unitarista difamó esa verdad. María Cristina orientó a su esposo y rey hacia las
obras de caridad. Muy devota, se había consagrado a la Virgen desde muy pequeña,
y leía a diario la Biblia en la corte, donde procuraba que todos asistiesen a
misa el domingo. No tenía respetos humanos, y cuando iba en su carroza y se
cruzaba con un sacerdote que llevaba el viático en procesión a un enfermo,
mandaba parar y se arrodillaba a su paso. Facilitó muchos matrimonios de
personas pobres que no tenían dinero haciéndoles donativos, y su preocupación
por los más necesitados la hacía muy querida por casi todos.
Muchas veces obtuvo de su marido la mitigación de una política represiva
contra los condenados políticos, y consiguió se les conmutara la pena de
muerte.
Murió el 31 de enero de 1836 al dar a luz su primer hijo, el futuro
Francisco II.
Pese a morir en olor de santidad cuestiones políticas frenaron su causa,
cuando murió faltaba poco para que se pusiese en marcha un proceso que ni
políticamente (por el carácter revolucionario del evento) ni religiosamente (por
su carácter masónico) admitía que una Borbón devota y piadosa fuese elevada a
los altares y convertida en icono popular.
El 2 de mayo de 2013 S.S. Francisco firmó el decreto reconociemdo un
milagro atribuido a su intercesión lo cual permitirá su próxima
beatificación.
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Fuente: Religión en Libertad
San Julio o Juliano de Orta, Presbítero
San Julio o Juliano de Orta, Presbítero
Enero 31
†: c.s. V - país: Italia
canonización: pre-congregación
En la ciudad de Novara, en la Liguria, san Julio, presbítero.
Julio habría sido presbítero, y se le atribuye la construcción de varias iglesias, y en especial la que se encuentra en el lago D'Orta, en el alto Novara, dedicada originalmente a los santos Pedro y Pablo, y que actualmente está dedicada a él y guarda sus reliquias. Naturalmente, de la construcción original de san Julio no quedan vestigios, ya que lo más atrás que se pueden remontar los antecedentes de la actual es hasta el siglo IX, sin embargo esta habría sido construida sobre una fundación del santo, y servido luego como lugar de su sepultura. En esa región permanece vivo su culto.
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Breve noticia basada en datos aportados por el erudíto (aunque lamentablemente anónimo) artículo de Santi e beati. Acta Sanctorum, enero, II, pág 1100-1104, trae una "Vita" anónima, aunque muy tardía y según parece nada fiable.
Tomado de: Abel Della Costa - El Testigo Fiel
San Maedoc de Ferns, Obispo
San Maedoc de Ferns, Obispo
Enero 31
Enero 31
†: c. 626 - país: Irlanda
otras formas del nombre: Aidano, Aiden, Edan, Maedoc, Modoc
canonización: culto local
En
Ferns, de Hibernia, san Maedóc o Aidano, obispo, que fue el fundador
del monasterio de este lugar y se distinguió por su austeridad.
La «Vita» habla de que un fantástico sueño sirvió a sus padres de presagio de la santidad del niño, y una gran luz se habría esparcido por el cuarto al nacer. Este documento, que ha llegado en recensiones irlandesas y latinas resulta ser una narración de milagros que el santo realiza, desde niño, en toda ocasión. Lo que puede entresacarse es que fue consagrado bien pronto a Dios, y que llevó una vida de oración y austeridad en el territorio de Leinster. Divulgada la fama de su santidad y sus milagros, el santo se retiró a Gales, para poder dedicarse al estudio de la Sagrada Escritura, y fue acogido entre sus monjes por san David. También en relación con este santo obispo y con la estancia de san Maedoc en su monasterio se narran innumerables milagros. Vuelto a Irlanda Maedoc habría fundado un monasterio según la regla aprendida en Gales, pero su labor como abad le ganó prestigio también fuera del monasterio, y fue nombrado obispo de Ferns, en el Leinster meridional.
Murió en el 626, y su fiesta se celebra en toda Irlanda, donde le están dedicadas multitud de iglesias. En el Museo Nacional de Dublin están expuesto su relicario, su campana y su morral. No debe confundirse con san Aidan de Lindisfarne, cuya memoria es el 31 de agosto.
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Ver Acta Sanctorum, enero II, 1111ss, donde se reproduce, además de lso comentarios críticos, la Vita mencionada en el artículo. En Catholic Encyclopedia hay también una entrada bien compuesta acerca del santo, con bibliografía. El presente escrito, aunque no es traducción directa, sigue los lineamientos del de Gian Michele Fusconi en Enciclopedia dei Santi.
Tomado de: Abel Della Costa - El Testigo Fiel
San Geminiano de Médena, Obispo
San Geminiano de Médena, Obispo
Enero 31
390. Se tienen muy pocos datos sobre la vida de Geminiano, y sólo se sabe que fue obispo de Módena. El Martirologio Romano dice que obró milagros maravillosos.
Pero la cronología no está de acuerdo con los hechos que se le atribuyen. Si se toman en cuenta los datos que dan los bolandistas, habría de admitirse que hubo en Módena dos obispos que se llamaron Geminiano. No es probable que nuestro santo haya sido diácono de Antonio, obispo de Módena y que a la muerte de éste fuera elegido como sucesor suyo.
Una vez obispo, podría haber sido él quien dio hospitalidad a San Atanasio, cuando atravesó Italia, camino del exilio rumbo a Galia. Se añade que Geminiano fue un adversario declarado de la herejía de Joviniano. Parece que murió en el año 348.Con bastante verosimilitud se cree que en el siglo X se estableció en Módena una confraternidad, bajo la advocación de San Geminiano. Las reliquias de este santo fueron trasladadas a la nueva catedral, el año de 1106.
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Fuente: oremosjuntos.com
Enero 31
390. Se tienen muy pocos datos sobre la vida de Geminiano, y sólo se sabe que fue obispo de Módena. El Martirologio Romano dice que obró milagros maravillosos.
Pero la cronología no está de acuerdo con los hechos que se le atribuyen. Si se toman en cuenta los datos que dan los bolandistas, habría de admitirse que hubo en Módena dos obispos que se llamaron Geminiano. No es probable que nuestro santo haya sido diácono de Antonio, obispo de Módena y que a la muerte de éste fuera elegido como sucesor suyo.
Una vez obispo, podría haber sido él quien dio hospitalidad a San Atanasio, cuando atravesó Italia, camino del exilio rumbo a Galia. Se añade que Geminiano fue un adversario declarado de la herejía de Joviniano. Parece que murió en el año 348.Con bastante verosimilitud se cree que en el siglo X se estableció en Módena una confraternidad, bajo la advocación de San Geminiano. Las reliquias de este santo fueron trasladadas a la nueva catedral, el año de 1106.
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Fuente: oremosjuntos.com
San Ciro de Alejandría y San Juan de Roma, Soldado, Mártires
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| San Ciro de Alejandría |
Enero 31
Roma, s. IV. Ciro era un médico de Alejandría a quien el ejercicio de su profesión había dado múltiples ocasiones de atraer a los paganos a la fe de Jesucristo. Juan, que era árabe, al saber que una dama llamada Anastasia y sus tres hijas eran torturadas en Canopo de Egipto, por el nombre de Cristo, fue a dicha ciudad para animarlas a sufrir, acompañado de Ciro.
Ambos fueron aprehendidos y cruelmente golpeados; los verdugos les quemaron los costados con antorchas encendidas y echaron sal sobre sus heridas, en presencia de Anastasia y sus hijas, quienes fueron también torturadas. Finalmente, las cuatro mujeres fueron decapitadas, mientras que a Ciro y Juan se les cortó la cabeza, algunos días más tarde, el 31 de enero. Las Iglesias siria, egipcia, griega y latina veneran la memoria de los mártires.
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| San Juan de Roma, Soldado |
San Cirilo narra un hecho interesante: para acabar con los ritos supersticiosos de Isis que sobrevivían todavía en Menuti de Egipto a principios del siglo V, el mejor medio que encontró San Cirilo fue trasladar a dicha ciudad las reliquias de los santos Ciro y Juan. El gran santuario que fue construido en Menuthi se convirtió en un famoso sitio de peregrinación.
El nombre actual de la ciudad es Abukir, célebre por la victoria del almirante Nelson en 1798 y por el desembarco de Sir Ralph Abercrombie en 1801. Abukir es un nombre derivado de Ciro, el primero de nuestros mártires. Por extraño que parezca, en los alrededores de Roma existe la pequeña iglesia.
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Fuente: oremosjuntos.com
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