Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo (A)
Texto del Evangelio (Jn 6,51-58): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judÃos: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».
DiscutÃan entre sà los judÃos y decÃan: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último dÃa. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mÃ, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mÃ. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».
«Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida»
P. Esteban SALAZAR González - (Puerto Vallarta, México)
Hoy, la celebración del Corpus Christi nos da la oportunidad, por una parte, de valorar y agradecer el gran regalo que se nos ofrece en el Sacramento de la EucaristÃa. En ella se realiza la promesa del Señor: «Yo estoy con vosotros todos los dÃas hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). Presencia sacramental que se inicia en la Última Cena, cuando Jesús “parte y reparte” su Cuerpo y su Sangre, regalo que habrÃa de continuarse gracias a que también en esa misma Cena les comparte el poder de seguir haciéndolo presente: «Haced esto en memoria mÃa» (Lc 22,19).
San Juan, en su Evangelio, nos dice que cada uno de los signos que Jesús realizaba era con la finalidad de despertar y fortalecer la fe en Él (cf. Jn 20,31). San Pablo, por su parte, subraya la gran importancia de la Resurrección: «Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe» (1Co 15,17). Pero esa fe tiene que ser alimentada, y la mejor manera de lograrlo es comiendo el Cuerpo mismo del Señor: «Mi carne es verdadera comida» (Jn 6,55). Por ello, esta festividad nos recuerda también la responsabilidad que tenemos, no sólo de estar bien preparados para recibirlo, sino también de “comerlo de verdad”.
En efecto, su Cuerpo nos dará vida en la medida en que lo asimilemos. Asà como sucede con cualquier alimento que le demos a nuestro cuerpo —para que nos sea de utilidad— tiene que ser asimilado, asà también el Cuerpo del Señor será fuente de fortaleza y vida tanto cuanto le permitamos ser parte de nosotros mismos. Por eso, según León XIV, «la participación en la liturgia no termina en el templo, sino que transforma la vida cotidiana».
Dicho de otra manera, nuestra Comunión con el Señor, la Sagrada EucaristÃa, el Corpus Christi será realmente eficaz en nosotros tanto como nuestra vida sea verdadero signo para que los demás crean. El mismo Señor nos lo sugirió con estas palabras: «Que vuestra luz brille delante de los hombres, para que vean nuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,16).
Pensamientos para el Evangelio de hoy
- «Jesús nos habla con ternura cuando se ofrece a los suyos en la santa comunión. ¿Qué más podrÃa darme, mi Jesús, además que su carne en alimento? No, Dios no podrÃa hacer más, ni mostrarme un amor más grande» (Santa Teresa de Calcuta)
- «Jesús, Pan de vida eterna, bajó del cielo y se hizo carne gracias a la fe de MarÃa SantÃsima. Pidamos a la Virgen que nos ayude a redescubrir la belleza de la EucaristÃa, y a hacer de ella el centro de nuestra vida» (Francisco)
- «La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la EucaristÃa en la comunión da como fruto principal la unión Ãntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: ‘Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mà y yo en él’ (Jn 6,56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banquete eucarÃstico» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.391)
=
Fuente: https://evangeli.net

Gloria a ti Sr Jesús
ResponderBorrar