martes, julio 25, 2017

Evangelio Julio 25, 2017

Día litúrgico: 25 de Julio: Santiago apóstol, patrón de España

Texto del Evangelio (Mt 20,20-28): En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre».

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».



«¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?»
Mons. Octavio RUIZ Arenas Secretario del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización - (Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, el episodio que nos narra este fragmento del Evangelio nos pone frente a una situación que ocurre con mucha frecuencia en las distintas comunidades cristianas. En efecto, Juan y Santiago han sido muy generosos al abandonar su casa y sus redes para seguir a Jesús. Han escuchado que el Señor anuncia un Reino y que ofrece la vida eterna, pero no logran entender todavía la nueva dimensión que presenta el Señor y, por ello, su madre va a pedir algo bueno, pero que se queda en las simples aspiraciones humanas: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino» (Mt 20,21).

De igual manera, nosotros escuchamos y seguimos al Señor, como lo hicieron los primeros discípulos de Jesús, pero no siempre logramos entender a cabalidad su mensaje y nos dejamos llevar por intereses personales o ambiciones dentro de la Iglesia. Se nos olvida que al aceptar al Señor, tenemos que entregarnos con confianza y de manera plena a Él, que no podemos pensar en obtener la gloria sin haber aceptado la cruz.

La respuesta que les da Jesús pone precisamente el acento en este aspecto: para participar de su Reino, lo que importa es aceptar beber de su misma «copa» (cf. Mt 20,22), es decir, estar dispuestos a entregar nuestra vida por amor a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos, con la misma actitud de misericordia que tuvo Jesús. El Papa Francisco, en su primera homilía, recalcaba que para seguir a Jesús hay que caminar con la cruz, pues «cuando caminamos sin la cruz, cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor».

Seguir a Jesús exige, por consiguiente, gran humildad de nuestra parte. A partir del bautismo hemos sido llamados a ser testigos suyos para transformar el mundo. Pero esta transformación sólo la lograremos si somos capaces de ser servidores de los demás, con un espíritu de gran generosidad y entrega, pero siempre llenos de gozo por estar siguiendo y haciendo presente al Señor.

«No sabéis lo que pedís. (…) sentarse a mi derecha o a mi izquierda (…) es para quienes está preparado por mi Padre»
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret - (Vic, Barcelona, España)

Hoy, en el fragmento del Evangelio de San Mateo encontramos múltiples enseñanzas. Me limitaré a subrayar una, la que se refiere al absoluto dominio de Dios sobre la historia: tanto la de todos los hombres en su conjunto (la humanidad), como la de todos y cada uno de los grupos humanos (en nuestro caso, por ejemplo, el grupo familiar de los Zebedeos), como la de cada persona individual. Por esto, Jesús les dice claramente: «No sabéis lo que pedís» (Mt 20,22).

Se sentarán a la derecha de Jesucristo aquellos para quienes su Padre lo haya destinado: «Sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre» (Mt 20,23). Así de claro, tal como suena. Precisamente decimos en español: «No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad del Señor». Y así es porque Dios es Dios. Digámoslo también a la inversa: si no fuera así, Dios no sería Dios.

Ante este hecho, que se sobrepone ineludiblemente a todo condicionamiento humano, a los hombres sólo nos queda, en un principio, la aceptación y la adoración (porque Dios se nos ha revelado como el Absoluto); la confianza y el amor mientras caminamos (porque Dios se nos ha revelado, a la vez, como Padre); y al final... al final, lo más grande y definitivo: sentarnos junto a Jesús (a su derecha o a su izquierda, cuestión secundaria en último término).

El enigma de la elección y la predestinación divinas sólo se resuelve, por nuestra parte, con la confianza. Vale más un miligramo de confianza depositada en el corazón de Dios que todo el peso del universo presionando sobre nuestro pobre platillo de la balanza. De hecho, «Santiago vivió poco tiempo, pues ya en un principio le movía un gran ardor: despreció todas las cosas humanas y ascendió a una cima tan inefable que murió inmediatamente» (San Juan Crisóstomo).
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 25


-Beata María del Monte Carmelo, Religiosa
-Beata María Teresa Kowalska, Religiosa Virgen y Mártir

-Beato Alfonso Pacheco, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Ángel Dario Acosta Zurita, Sacerdote y Mártir
-Beato Antonio Lucci de Bobino, Obispo
-Beato Antonio Francisco, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Benito de la Virgen del Villar Solana Ruiz, Religioso y Mártir
-Beato Deogracias de San Agustín Palacios, Mártir
-Beato Dionisio Pamplona Polo, Presbítero y Mártir
-Beato Federico Rubio Álvarez, y compañeros Religiosos y Mártires
-Beato Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzum, Religioso y Mártir
-Beato Francisco Aranha, hermano profeso Mártir Jesuita
-Beato Juan María de la Cruz, Religioso y Mártir
-Beato Juan Soreth, Sacerdote Carmelita, Presbítero (Julio 24)
-Beato León de la Virgen del Rosario Inchausti, Mártir
-Beato Miguel Ludovico Brulard, Presbítero Carmelita Mártir (Busco Estampa)
-Beato Miguel Peiró Victorí, Mártir
-Beato Pedro del Sagrado Corazón Largo Redondo, y compañeros Mártires
-Beato Pedro de Avendaño, Mártir Mercedario
-Beato Pedro Berna, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Pedro, Presbítero y Mártir
-Beato Pedro Corradini de Mogliano, Religioso Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Primo Martínez, Mártir
-Beato Rodolfo Aquaviva, y compañeros Mártires
-Beato Vicente de San Luis Gonzaga Soler, Mártir

-Mare de Dèu de Sant Jaume – Lérida
-Nuestra Señora de Lac Bouchet, Quebec (1920)
-Santa María de la Orden de Santiago – Cuenca
-Virgen de Cuatrovitas

-San Agoncio, Mártir
-San Alberto, Mártir
-San Apoli de Egipto,
-San Banto de Tréveris, Presbítero (Busco Estampa)
-San Beato de Tréveris, Presbítero (Busco Estampa)
-San Bautista de Cangiano, Religioso

-San Bonifacio de Roma, Mártir
-San Cándido, Confesor
-San Canuto, Confesor
-San Clemente, Mártir
-San Cristóbal de Licia, Mártir
-San Cucufate de Barcelona, Mártir
-San Cugat, Mártir
-San Eloy Francisco, Mártir
-San Estercorio, Mártir
-San Eutropio, Mártir
-San Félix de Furcone, Mártir
-San Florencio de Furcone, Mártir
-San Jerónimo Ochoa, Mártir
-San Jerusalém, Mártir
-San José de la Virgen Dolorosa, Mártir
-San José Rada, Mártir
-San José Ricardo del Sagrado Corazón Díez, Mártir
-San Julián Benigno de San Nicolás de Tolentino Moreno, Mártir
-San Julián, Mártir
-San Magnerico de Tréveris, Obispo y Confesor
-San Manuel Martín Sierra, Mártir
-San Nesán, Confesor
-San Nonno, Mártir
-San Orso, Obispo
-San Pablo de Palestina, Mártir
(Busco Estampa)

-San Pedro de Moliano, Religioso
-San Santiago el Mayor, Apóstol Mártir (Patrón de España) (Solemnidad)
-San Teodemiro de Córdoba, Monje y Mártir
-San Turpión, Obispo
-San Vicente de San Luis Gonzaga Pinilla, Mártir
-San Yago, Apóstol y Mártir


-Santa Eugenia, Virgen y Mártir

-Santa Glosinda o Glodesindis de Metz, Abadesa
-Santa María del Carmen Sallés y Barangueras, Fundadora
-Santa Olimpia, Mártir
-Santa Olimpia u Olimpíada de Constantinopla, Viuda
-Santa Tea de Palestina, Mártir
-Santa Valentina de Palestina, Virgen y Mártir

lunes, julio 24, 2017

Evangelio Julio 24, 2017

Día litúrgico: Lunes XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,38-42): En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti». Mas Él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón».

«Maestro, queremos ver una señal hecha por ti»
P. Joel PIRES Teixeira - (Faro, Portugal)

Hoy, Jesús es puesto a prueba por «algunos escribas y fariseos» (Mt 12,38; cf. Mc 10,12), que se sienten amenazados por la persona de Jesús, no por razones de fe, sino de poder. Con miedo a perder su poder, procuran desacreditar a Jesús, provocándolo. Estos “algunos” muchas veces somos nosotros mismos, cuando nos dejamos llevar por nuestros egoísmos e intereses individuales. O también cuando miramos a la Iglesia como una realidad meramente humana y no como un proyecto del amor de Dios hacia cada uno de nosotros.

La respuesta de Jesús es clara: «Ninguna señal les será dada» (cf. Mt 12,39), no por miedo, sino para enfatizar y recordar que las “señales” son la relación de comunicación y amor entre Dios y la humanidad; no se trata de una relación de intereses y poderes individuales. Jesús recuerda que hay muchas señales dadas por Dios; y que no es provocándole o chantajeándole como se consigue llegar a Él.

Jesús es la señal más grande. En este día la Palabra es una invitación para que cada uno de nosotros comprenda, con humildad, que sólo un corazón convertido, vuelto hacia Dios, puede acoger, interpretar y ver esta señal que es Jesús. La humildad es la realidad que nos acerca no solamente a Dios, sino también a la humanidad. Por la humildad reconocemos nuestras limitaciones y virtudes, pero sobre todo vemos a los otros como hermanos y a Dios como Padre.

Como nos recordaba el Papa Francisco, «¡El Señor es verdaderamente paciente con nosotros! No se cansa nunca de recomenzar desde el inicio cada vez que nosotros caemos». Por eso, a pesar de nuestras faltas y provocaciones, el Señor está con los brazos abiertos para acoger y recomenzar. Procuremos, por tanto, que nuestra vida, y hoy en particular, esta palabra se haga realidad en nosotros. La alegría del cristiano está en ser reconocido por el amor que se ve en su vida, amor que brota de Jesús.

«Maestro, queremos ver una señal hecha por ti»
+ Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué - (Manresa, Barcelona, España)

Hoy contemplamos en el Evangelio a algunos maestros de la Ley y fariseos deseando que Jesús demuestre su procedencia divina con una señal prodigiosa (cf. Mt 12,38). Ya había realizado muchas, suficientes para mostrar no solamente que venía de Dios, sino que era Dios. Pero, aun con los muchos milagros realizados, no tenían bastante: por más que hubiera hecho, no habrían creído.

Jesús, con tono profético, tomando ocasión de una señal prodigiosa del Antiguo Testamento, anuncia su muerte, sepultura y resurrección: «De la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches» (Mt 12,40), saliendo de ahí lleno de vida.

Los de Nínive, por la conversión y la penitencia, recobraron la amistad con Dios. También nosotros, por la conversión, la penitencia y el bautismo, hemos sido sepultados con Cristo, y vivimos por Él y en Él, ahora y por siempre, habiendo dado un verdadero paso “pascual”: paso de muerte a vida, del pecado a la gracia. Liberados de la esclavitud del demonio, llegamos a ser hijos de Dios. Es “el gran prodigio”, que ilustra nuestra fe y la esperanza de vivir amando como Dios manda, para poseer a Dios Amor en plenitud.

Gran prodigio, tanto el de la Pascua de Jesús como el de la nuestra por el bautismo. Nadie los ha visto, ya que Jesús salió del sepulcro, lleno de vida, y nosotros del pecado, llenos de vida divina. Lo creemos y vivimos evitando caer en la incredulidad de quienes quieren ver para creer, o de los que quisieran a la Iglesia sin la opacidad de los humanos que la componemos. Que nos baste el hecho Pascual de Cristo, que tan hondamente repercute en todos los humanos y en toda la creación, y es causa de tantos “milagros de la gracia”.

La Virgen María se fió de la Palabra de Dios, y no tuvo que correr al sepulcro para embalsamar el cuerpo de su Hijo y para comprobar el sepulcro vacío: simplemente creyó y “vio”.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 24


-Beata Beatriz, Religiosa
-Beata Cristina la «Admirable»,
-Beata Juana de Orvieto, Virgen
-Beata Luisa de Saboya, Princesa Viuda Religiosa
-Beata María Ángeles de San José (Marciana) Valtierra Tordesillas, Mártir
-Beata María Pérez Jiménez, Confesora
-Beata María Pilar de San Francisco Borja (Jacoba) Martínez García, y compañeras, Virgenes y Mártires
-Beata Mercedes del Sagrado Corazón (Mercedes Prat y Prat), Mártir
-Beata Teresa del Niño Jesús y de San Juan de la Cruz (Eusebia) García y García, Virgen y Mártir

-Beato Agustín de Biella, Presbítero
-Beato Antonio Torriani (De la Torre de Láquila), Médico Presbítero Agustino
-Beato Antonio Enrique Canut Isus, Religioso y Mártir
-Beato Antonio Lucci, Obispo
-Beato Antonio Torrero Luque, Religioso y Mártir
-Beato Cecilio Vega Domínguez, Sacerdote y Mártir
-Beato Diego Martínez, Protomartir del Perú
-Beato Francisco Polvorinos Gómez, Sacerdote y Mártir
-Beato Felipe del Corazón de María, Mártir
-Beato Germán de Jesús, Confesor
-Beato Javier Bordás Piferrer, Religioso Salesiano y Mártir
-Beato José Lambton, Mártir
-Beato José Máximo Moro Briz, Sacerdot y Mártir (Busco Estampa)
-Beato José Sales, Presbítero
-Beato Juan Antonio Pérez Mayo, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Solórzano, Mártir Mercedario
-Beato Justo González Lorente, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Pedro Cotillo Fernández, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Tavelli de Tossignano, Obispo
-Beato Manuel Gutiérrez Martín, Sacerdote y Mártir
-Beato Nicolás Garlick, Mártir
-Beato Nicolás Hermansson, Obispo (Busco Estampa)
-Beato Pascual Aláez Medina, Sacerdote y Mártir
-Beato Pedro de Barellis, Cardenal Mercedario
-Beato Ricardo Simpson, Mártir
-Beato Roberto Ludlam, Mártir
-Beato Rogaciano (Ignacio González Calzada), Religioso y Mártir
-Fundación de Nuestra Señora de Cambrón, Francia (1148)

-San Antinógenes, Mártir
-San Arnulfo, Mártir
-San Bernardo, Religioso 
-San Blátmaco, Mártir
-San Boriso, Mártir
-San Calcedonio, Mártir
-San Capitón, Mártir
-San Chárbel (José) Makhluf, Presbítero y Eremita (Diciembre 24) (Memoria Litúrgica)
-San Declano de Ardmore, Obispo
-San Efrén de Egipto, Mártir
-San Estercacio, Mártir
-San Fantino el Viejo, el Taumaturgo Confesor
-San Fergus, Confesor
-San José Fernández de Ventosa, Presbítero y Mártir
-San Juan Boste, Presbítero y Mártir
-San Julio, Mártir
-San Meneo, Mártir
-San Menio, Mártir
-San Mercurio de Egipto, Mártir
-San Milliau de Tréguier, Conde y Mártir
-San Niceta, Mártir
-San Nicetas, Mártir
-San Nicolás de Hermansön, Obispo
-San Pavacio, Obispo
-San Sisebuto, Confesor
-San Sisenando, Mártir
-San Ursicinio, Obispo
-San Ursicino, Obispo
-San Vicente de Roma, Mártir
-San Víctor de Mérida, Mártir
-San Victorino de Amiterno, Mártir

-Santa Aquilesia, Mártir
-Santa Aquilina de Lysia, Mártir
-Santa Cunegonda o Kinga, Reina de Polonia
-Santa Eufrasia de Tebaida, Virgen y Eremita
-Santa Eufrasia de Tebaida, Virgen y Mártir
-Santa Gerburga, Abadesa
-Santa Gracia, Mártir
-Santa María, Mártir
-Santa María Ángeles de San José, Religiosa
-Santa María del Pilar de San Francisco de Borja, Religiosa y Mártir
-Santa Niceta de Lysia, Mártir
-Santa Segulena o Sigolena de Albi, Viuda
-Santa Teresa del Niño Jesús, Mártir 

-Santos Mártires de Guadalajara

domingo, julio 23, 2017

Evangelio Julio 23, 2017

Día litúrgico: Domingo XVI (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,24-43): En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.

»Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’».

Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: «Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo».

Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».


«Algún enemigo ha hecho esto»
P. Ramón LOYOLA Paternina LC - (Barcelona, España)

Hoy, Cristo. Siempre, Cristo. De Él venimos; de Él vienen todas las buenas semillas sembradas en nuestra vida. Dios nos visita —como dice el Kempis— con la consolación y con la desolación, con el sabor dulce y el amargo, con la flor y la espina, con el frío y el calor, con la belleza y el sufrimiento, con la alegría y la tristeza, con el valor y con el miedo... porque todo ha quedado redimido en Cristo (Él también tuvo miedo y lo venció). Como nos dice san Pablo, «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rom 8,28). 

Todo esto está bien, pero... existe un misterio de iniquidad que no procede de Dios y que nos sobrepasa y que devasta el jardín de Dios que es la Iglesia. Y quisiéramos que Dios fuese “como” más poderoso, que estuviese más presente, que mandase más y no dejase actuar esas fuerzas desoladoras: «¿Quieres, pues, que vayamos a recoger [la cizaña]?» (Mt 13,28). Esto lo decía el Papa San Juan Pablo II en su último libro Memoria e identidad: «Sufrimos con paciencia la misericordia de Dios», que espera hasta el último momento para ofrecer la salvación a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de su misericordia: «Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega» Mt 13,30. Y como es el Señor de la vida de cada persona y de la historia de la humanidad, mueve los hilos de nuestras existencias, respetando nuestra libertad, de modo que —junto con la prueba— nos da la gracia sobreabundante para resistir, para santificarnos, para ir hacia Él, para ser ofrenda permanente, para hacer crecer el Reino.

Cristo, divino pedagogo, nos introduce en su escuela de vida a través de cada encuentro, cada acontecimiento. Sale a nuestro paso; nos dice —No temáis. Ánimo. Yo he vencido al mundo. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin (cf. Jn 16,33; Mt 28,20). Nos dice también: —No juzguéis; más bien —como yo— esperad, confiad, rezad por los que yerran, santificadlos como miembros que os interesan mucho por ser de vuestro propio cuerpo.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 23


-Beata Brígida de Holanda, Viuda, Terciaria Dominica (Junio 12)
-Beata Catalina Caldés Socias, Mártir
-Beata Juana de Orvieto, Mártir
-Beata Margarita María López de Maturana, Mártir
-Beata Prudencia Canyelles Ginesta, Mártir

-Beato Anacario Benito Nozal, Religioso y Mártir
-Beato Basilio Hopko, Obispo
-Beato Benito Solana Ruiz, Religioso y Mártir
-Beato Cristino Gondek, Sacerdote y Mártir 
-Beato Emllio Arce Díez, Mártir 
-Beato Epifanio Sierra Conde, Religioso y Mártir 
-Beato Eufrasio de Celis Santos, Religioso y Mártir
-Beato Felipe Ruiz Fraile, Religioso y Mártir
-Beato Felipe Valcobado Granado, Mártir
-Beato Félix Ugalde Irurzun, Religioso y Mártir 
-Beato Fulgencio Calvo Sánchez, Religioso y Mártir
-Beato Francisco Mayol Oliver, Religioso Misionero y Mártir 
-Beato Germán Pérez Giménez, y 8 compañeros Mártires
-Beato Honorato Carracedo Ramos, Religioso y Mártir
-Beato Ildefonso García Nozal, Religioso y Mártir
-Beato José Estalayo García, Religioso y Mártir
-Beato José María Ruiz Martínez, Religioso y Mártir
-Beato José Osés Saínz, Religioso y Mártir
-Beato José Sala Picó, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Pedro Bengoa Aranguren, Religioso y Mártir
-Beato Julio Mediavilla Concejero, Religioso y Mártir
-Beato Justiniano Cuesta Redondo, religioso y mártir
-Beato Laurino Proaño Cuesta, Religioso y Mártir
-Beato Manuel Pérez Jiménez, Mártir
-Beato Maurilio Macho Rodríguez, Religioso y Mártir

-Beato Miguel Pons Ramis, Religioso Misionero y Mártir
-Beato Nicéforo Díez Tejerina de Daimiel, y 5 compañeros Mártires
-Beato Pablo María Leoz Portillo, Religioso y Mártir
-Beato Pablo Noguera Trias, Sacerdote y Mártir
-Beato Pedro Largo Redondo, Religioso y Mártir
-Beato Pedro Ruiz de los Paños, Sacerdote y Mártir
-Beato Simón Reynés Solivellas, y 5 compañeros Misioneros y Mártires
-Beato Tomás Cuartero Gascón, Religioso y Mártir
-Beato Vicente Díaz Tejeira, Mártir
-Beato Zacarías Fernández Crespo de Daimiel, Religioso y Mártir


-Institución de la Orden de Nuestra Señora de Premontre, Lancaster, Inglaterra

-Nuestra Señora de la Divina Gracia
-Nuestra Señora del Corpiño

-San Abilio Ramos, Religioso y Mártir
-San Apolinar de Rávena, Obispo y Mártir (Julio 20)
-San Apolonio, Mártir
-San Bernardo de Alcira, Monje y Mártir (Agosto 21)
-San Casiano, Monje
-San Eugenio, Mártir
-San Ezequiel, Profeta del A.T.
-San Hidulfo, Confesor
-San Juan Casiano, Monje Abad
-San Lasar, Confesor
-San Liborio de Le Mans, Obispo y Confesor (Abril 9)
-San Mohamed, Monje y Mártir
-San Olimpio, Confesor
-San Plenmondo, Obispo
-San Rasifo, Mártir
-San Raveno, Presbítero y Mártir
-San Severo de Bizia, Mártir
-San Talo de Laodicea, Mártir
-San Teófilo, Mártir
-San Trófimo de Laodicea, Mártir
-San Valeriano de Cimiez, Obispo y Monje
-San Vicente, Mártir
-San Vodino, Obispo

-Santa Ana Wang, Mártir
-Santa Brígida de Suecia, Virgen Fundadora, Patrona de Europa (Memoria Litúrgica)
-Santa Cunegunda, Religiosa
-Santa Erundina de Roma, Virgen
-Santa Gracia de Alcira, Monja y Mártir (Agosto 21)
-Santa María de Alcira, Monja y Mártir (Agosto 21)
-Santa Primitiva, Mártir
-Santa Redempta de Roma, Virgen
-Santa Redenta, Mártir
-Santa Rómula de Roma, Virgen Fundadora
-Santa Zaida de Alcira, Monja y Mártir
-Santa Zoraida de Alcira, Monja y Mártir

-Santos Mártires de Daimiel
-Santos Gaspar, Melchor y Baltasar, Reyes Magos (Enero 6, Julio 23 y 24)


sábado, julio 22, 2017

Evangelio Julio 22, 2017

Día litúrgico: 22 de Julio: Santa María Magdalena

Texto del Evangelio (Jn 20,1-2.11-18): El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».

Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» —que quiere decir: “Maestro”—. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.


«Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench - (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy celebramos con gozo a santa María Magdalena. ¡Con gozo y provecho para nuestra fe!, porque su camino muy bien podría ser el nuestro. La Magdalena venía de lejos (cf. Lc 7,36-50) y llegó muy lejos… En efecto, en el amanecer de la Resurrección, María buscó a Jesús, encontró a Jesús resucitado y llegó al Padre de Jesús, el “Padre nuestro”. Aquella mañana, Jesucristo le descubrió lo más grande de nuestra fe: que ella también era hija de Dios. 

En el itinerario de María de Magdala descubrimos algunos aspectos importantes de la fe. En primer lugar, admiramos su valentía. La fe, aunque es un don de Dios, requiere coraje por parte del creyente. Lo natural en nosotros es tender a lo visible, a lo que se puede agarrar con la mano. Puesto que Dios es esencialmente invisible, la fe «siempre tiene algo de ruptura arriesgada y de salto, porque implica la osadía de ver lo auténticamente real en aquello que no se ve» (Benedicto XVI). María viendo a Cristo resucitado “ve” también al Padre, al Señor.

Por otro lado, al “salto de la fe” «se llega por lo que la Biblia llama conversión o arrepentimiento: sólo quien cambia la recibe» (Papa Benedicto). ¿No fue éste el primer paso de María? ¿No ha de ser éste también un paso reiterado en nuestras vidas?

En la conversión de la Magdalena hubo mucho amor: ella no ahorró en perfumes para su Amor. ¡El amor!: he aquí otro “vehículo” de la fe, porque ni escuchamos, ni vemos, ni creemos a quien no amamos. En el Evangelio de san Juan aparece claramente que «creer es escuchar y, al mismo tiempo, ver (…)». En aquel amanecer, María Magdalena arriesga por su Amor, oye a su Amor (le basta escuchar «María» para re-conocerle) y conoce al Padre. «En la mañana de la Pascua (…), a María Magdalena que ve a Jesús, se le pide que lo contemple en su camino hacia el Padre, hasta llegar a la plena confesión: ‘He visto al Señor’ (Jn 20,18)» (Papa Francisco).

«Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor»
Rev. D. Albert SOLS i Lúcia - (Barcelona, España)

Hoy celebramos la fiesta de Santa María Magdalena. Suele ser propio de la juventud apasionarse locamente por alguna película llegando a la identificación personal con alguno de los protagonistas. Los cristianos deberíamos ser siempre jóvenes en este sentido ante la vida del mismo Jesús de Nazaret, y sabernos identificar con esta gran mujer de la que habla el Evangelio, María Magdalena. Siguió los caminos de Jesús, escuchó su Palabra. Cristo supo corresponder y le concedió el privilegio histórico de ser la primera a quien le fue comunicado el hecho de la resurrección. 

Dice el evangelista que ella al principio no lo reconoció, sino que lo confundió con un campesino del lugar. Pero cuando el Señor la llamó por su nombre:«María», tal vez por la manera peculiar de decírselo, entonces esta santa mujer no dudó ni un instante: «Ella se vuelve y le dice en hebreo: 'Rabbuní' —que quiere decir: “Maestro”—» (Jn 20,16). Después de su encuentro con Jesús, ella fue la primera que corrió a anunciarlo a los demás discípulos: «Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras» (Jn 20,18).

El cristiano, que en su programa diario de vida cuida el trato con Cristo, en la Eucaristía haciendo un rato de oración contemplativa y cultiva la lectura asidua del Evangelio de Jesús, también tendrá el privilegio de escuchar la llamada personal del Señor. Es el mismo Cristo que nos llama personalmente por nuestro nombre y nos anima a seguir el camino firme de la santidad.

«La oración es conversación y diálogo con Dios: contemplación para los que se distraen, seguridad de las cosas que se esperan, igualdad de condición y de honor con los ángeles, progreso e incremento de los bienes, enmienda de los pecados, remedio de los males, fruto de los bienes presentes, garantía de los bienes futuros» (San Gregorio de Nisa).

Digámosle al Señor: —Jesús, que mi amistad contigo sea tan fuerte y tan profunda que, como María Magdalena, sea capaz de reconocerte en mi vida.
=
Fuente: evangeli.net

Sanoral Julio 22


-Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento Arias, Fundadora

-Beato Agustín de Biella Fangi, Sacerdote, Presbítero Dominico
-Beato Clemente de los Sagrados Corazones, y 5 compañeros Mártires Carmelitas
-Beato Eliseo de Jesús Crucificado, y 5 compañeros Mártires Carmelitas
-Beato Eusebio del Niño Jesús, y 5 compañeros Mártires
-Beato Hermilo de San Eliseo, y 5 compañeros Mártires Carmelitas
-Beato Jacobo o Jaime Lombardie, Presbítero y Mártir
-Beato José Agustín del Santísimo Sacramento, y 5 compañeros Mártires Carmelitas
-Beato Luis de Jesús, Mártir (Noviembre 6)
-Beato Pablo de Lara, Mercedario
-Beato Perfecto de la Virgen del Carmen, y 5 compañeros Mártires Carmelitas

-Nuestra Señora de la Seguridad o del Escondite Seguro, Overloon, Holanda

-San Acto, Abad
-San Agustín Fangi, Religioso
-San Aiaboso, Confesor
-San Anastasio de Suania, Monje (Busco Estampa)
-San Andrés Wang Tianging, Mártir
-San Andrés, Confesor
-San Atón, Obispo
-San Áureo, Mártir
-San Biteo, Abad
-San Cirilo de Antioquia, Obispo y compañeros Mártires (Busco Estampa)
-San Andrés de Antioquía, Mártir (Busco Estampa)
-San Cirilo, Mártir
-San Dabio, Presbítero
-Santo Domingo, Confesor
-San Esteban, Confesor
-San Esterteo, Mártir
-Santos Felipe Evans y Juan Lloyd, Presbíteros y Mártires
-San Felipe Evans, Sacerdote y Mártir
-San Gualterio de Lodi, Fundador
-San Hilario, Obispo
-San Jerónimo de Pavía, Obispo (Busco Estampa)
-San José de Palestina, Confesor
-San José, Conde
-San Juan Lloyd, Presbítero y Mártir
-San Justo, Obispo

-San Lorenzo de Brindis,
Predicador Presbítero y Doctor de la Iglesia

-San Meneleo de Menat o Auvergne, Abad
-San Movean, Abad
-San Osén, Confesor
-San Pancracio, Obispo
-San Platón de Ancira, Mártir
-San Salviano, Presbítero
-San Tebelio, Mártir
-San Teófilo de Chipre, Pretor y Mártir
-San Teófilo el joven, Mártir
-San Walter, Monje
-San Vandregisilo de Fontenelle, Abad
-San Wandrilo, Abad

-Santa Ana Wang, Mártir
-Santa Levina, Mártir
-Santa Lucía Wang-Wang, Madre y Mártir
(Busco Estampa)

-Santa María Wang Lizhi, Mártir
-Santa María Magdalena, Penitente y Discípula del Señor (Memoria Litúrgica)
-Santa Síntica de Filipos, discípula de San Pablo
-Santa Síntiques, discípula de San Pablo, Mártir

-Santos Mártires de Numidia
-Santos Mártires Masilitanos, Mártires (Busco Estampa)