miércoles, julio 27, 2016

Evangelio Julio 27, 2016

Día litúrgico: Miércoles XVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,44-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.

»También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra».


«Vende todo lo que tiene y compra el campo»
Rev. D. Enric CASES i Martín - (Barcelona, España)

Hoy, Mateo pone ante nuestra consideración dos parábolas sobre el Reino de los Cielos. El anuncio del Reino es esencial en la predicación de Jesús y en la esperanza del pueblo elegido. Pero es notorio que la naturaleza de ese Reino no era entendida por la mayoría. No la entendían los sanedritas que le condenaron a muerte, no la entendían Pilatos, ni Herodes, pero tampoco la entendieron en un principio los mismos discípulos. Sólo se encuentra una comprensión como la que Jesús pide en el buen ladrón, clavado junto a Él en la Cruz, cuando le dice: «Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino» (Lc 23,42). Ambos habían sido acusados como malhechores y estaban a punto de morir; pero, por un motivo que desconocemos, el buen ladrón reconoce a Jesús como Rey de un Reino que vendrá después de aquella terrible muerte. Sólo podía ser un Reino espiritual.

Jesús, en su primera predicación, habla del Reino como de un tesoro escondido cuyo hallazgo causa alegría y estimula a la compra del campo para poder gozar de él para siempre: «Por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel» (Mt 13,44). Pero, al mismo tiempo, alcanzar el Reino requiere buscarlo con interés y esfuerzo, hasta el punto de vender todo lo que uno posee: «Al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra» (Mt 13,46). «¿A propósito de qué se dice buscad y quien busca, halla? Arriesgo la idea de que se trata de las perlas y la perla, perla que adquiere el que lo ha dado todo y ha aceptado perderlo todo» (Orígenes).

El Reino es paz, amor, justicia y libertad. Alcanzarlo es, a la vez, don de Dios y responsabilidad humana. Ante la grandeza del don divino constatamos la imperfección e inestabilidad de nuestros esfuerzos, que a veces quedan destruidos por el pecado, las guerras y la malicia que parecen insuperables. No obstante, debemos tener confianza, pues lo que parece imposible para el hombre es posible para Dios.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Mateo 13:44


Santo Evangelio según san Mateo 13:45


Santo Evangelio según san Mateo 13:46


Santoral Julio 27


-Beata Cunegunda, Religiosa
-Beata Lucía Bufalari de Rieti, Virgen
-Beata María Clemente de Jesús Crucificado Staszewska, Mártir
-Beata María de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, Religiosa
-Beata María Magdalena Martinengo, Virgen Clarisa Capuchina
-Beata María Pilar Izquierdo, Virgen

-Beato Andrés Jiménez Galera, Mártir
-Beato Bertoldo de Garsten, Abad
-Beato Felipe Hernández Martínez, Religioso Salesiano Mártir
-Beato Francisco Magín Tost Llavería, Mártir
-Beato Guillermo Davies, Presbítero y Mártir
-Beato Jacobo Papocchi de Montieri, Minero
-Beato Jaime Ortíz Alzueta, Religioso Mártir
-Beato José María Ruiz Cano, Sacerdote y Mártir
-Beato Joaquín Vilanova Camallonga, Presbítero y Mártir
-Beato Modesto Vegas Vegas, Presbítero y Mártir
-Beato Nevolour o Nevolone de Tavenisa o Faenza, Eremita
-Beato Raimundo Eloy Serra Rovira, Mártir
-Beato Raimundo Palmerio, Laico
-Beato Roberto Nutter, Mártir (Julio 26)
-Beato Roberto Sutton, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Rodolfo, Confesor
-Beato Zacarías Abadía Buesa, Religioso Mártir

-Nuestra Señora Madre de la Misericordia
-Victoria sobre los Turcos por los Caballeros de Rhodes en 1480 a través de la intercesión de Nuestra Señora

-San Alberto Pandoni, Obispo
-San Angelario de Ochrida
, Obispo (Busco Estampa)

-San Antonio Repiso Martínez de Orbe, Religioso
-San Arnaldo, Obispo
-San Aurelio de Córdoba, Esposo y Mártir
-San Bertoldo de Rachez, Abad
-San Celestino I, Papa
-San Celio, Confesor
-San Clemente de Ochrida
, Obispo
-San Conrado, Abad
-San Constantino de Éfeso, Mártir
-San Cristóbal, Mártir
-San Desiderato de Lons le Saunier y de Besançon, Obispo

-San Dionisio de Éfeso, Confesor
-San Eclesio Celio de Rávena, Obispo
-San Ermipo, Mártir
-San Ermolao, Presbítero
-San Eterio, Obispo
-San Félix de Córdoba, Esposo y Mártir
-San Félix, Mártir
-San Galactorio de Lescar, Obispo y Mártir
-San Gorazdo de Ochrida
, Obispo (Busco Estampa)

-San Hermipo, Mártir
-San Hermócrates, Mártir
-San Hermógenes, Mártir
-San Hermolao, Presbítero y Mártir
-San Hugo "el Pequeño" (o de Lincoln), Niño Mártir
-San Jorge de Córdoba, Diácono y Mártir

-San José María Díaz Sanjurjo, Obispo y Mártir (Julio 20)
-San Juan de Éfeso, Mártir
-San Malcos de Éfeso, Mártir
-San Martiniano de Éfeso, Mártir
-San Mauro de Biselli, Obispo y Mártir
-San Maximiano de Éfeso, Mártir

-San Melchor García Sampedro, Obispo y Mártir
-San Nahum de Ochrida, Obispo
-San Nemesio, Confesor
-San Nevolón, Zapatero
-San Pantaleemón, Mártir
-San Pantaleón de Nicomedia, Médico y Mártir
-San Sabas de Ochrida
, Obispo (Busco Estampa)

-San Serapión de Éfeso, Mártir
-San Sergio de Biselli, Mártir
-San Simeón o Simón Estilita el Grande, Monje Asceta
-San Tino, Papa
-San Urso de Loches, Abad
-San Valeriano, Obispo

-Santa Antusa de Mantinea o Constantinopla, Virgen Mártir Monja y Confesora
-Santa Jucunda, Mártir
-Santa Julia, Mártir

-Santa Juliana de Iluro, Mártir
-Santa Liliosa de Córdoba, Esposa y Mártir
-Santa Lucina, Mártir
-Santa Natalia de Córdoba, Esposa y Mártir
-Santa Sabigoto de Córdoba, Madre y Mártir
-Santa Semproniana de Iluro
, Mártir

-Santos Siete Durmientes de Éfeso, Mártires
-Santos Mártires Homeritas
-Santos Mártires de Salsete


martes, julio 26, 2016

Evangelio Julio 26, 2016

Día litúrgico: Martes XVII del tiempo ordinario

Santoral 26 de Julio: San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María

Texto del Evangelio (Mt 13,36-43): En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del  campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

»De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».


«Explícanos la parábola de la cizaña del campo»
Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu - (Rubí, Barcelona, España)

Hoy, mediante la parábola de la cizaña y el trigo, la Iglesia nos invita a meditar acerca de la convivencia del bien y del mal. El bien y el mal dentro de nuestro corazón; el bien y el mal que vemos en los otros, el que vemos que hay en el mundo.

«Explícanos la parábola» (Mt 13,36), le piden a Jesús sus discípulos. Y nosotros, hoy, podemos hacer el propósito de tener más cuidado de nuestra oración personal, nuestro trato cotidiano con Dios. —Señor, le podemos decir, explícame por qué no avanzo suficientemente en mi vida interior. Explícame cómo puedo serte más fiel, cómo puedo buscarte en mi trabajo, o a través de esta circunstancia que no entiendo, o no quiero. Cómo puedo ser un apóstol cualificado. La oración es esto, pedirle “explicaciones” a Dios. ¿Cómo es mi oración? ¿Es sincera?, ¿es constante?, ¿es confiada?

Jesucristo nos invita a tener los ojos fijos en el Cielo, nuestra casa para siempre. Frecuentemente vivimos enloquecidos por la prisa, y casi nunca nos detenemos a pensar que un día —lejano o no, no lo sabemos— deberemos dar cuenta a Dios de nuestra vida, de cómo hemos hecho fructificar las cualidades que nos ha dado. Y nos dice el Señor que al final de los tiempos habrá una tría. El Cielo nos lo hemos de ganar en la tierra, en el día a día, sin esperar situaciones que quizá nunca llegarán. Hemos de vivir heroicamente lo que es ordinario, lo que aparentemente no tiene ninguna trascendencia. ¡Vivir pensando en la eternidad y ayudar a los otros a pensar en ello!: paradójicamente, «se esfuerza para no morir el hombre que ha de morir; y no se esfuerza para no pecar el hombre que ha de vivir eternamente» (San Julián de Toledo).

Recogeremos lo que hayamos sembrado. Hay que luchar por dar hoy el 100%. Y que cuando Dios nos llame a su presencia le podamos presentar las manos llenas: de actos de fe, de esperanza, de amor. Que se concretan en cosas muy pequeñas y en pequeños vencimientos que, vividos diariamente, nos hacen más cristianos, más santos, más humanos.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Mateo 13:38


Sanoral Julio 26


-Beata Ana de San Basilio Cartier, Mártir
-Beata Angelina, Virgen
-Beata Camila Gentilli, Mártir
-Beata Catalina de Jesús de Jastamont, Mártir
-Beata Clara de Santa Rosalía du Bac, Mártir
-Beata Isabel Teresa del Corazón de Jesús Consolin, Mártir
-Beata María Magdalena Fontaine, Mártir
-Beata María Margarita de San Agustín Bonnet, y 4 compañeras Mártires
-Beata María Pierina de Micheli, Religiosa

-Beato Andrés de Phû Yên, Catequista Mártir
-Beato Eduardo Thwing, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Evangelista de Verona, Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Guillermo Webster, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Hugo de Sassoferrato o Actis, Monje
-Beato Jorge Swallowell, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Juan Ingram, Presbítero y Mártir

-Beato Juan Iraizos, Mercedario
-Beato Manuel Martín Sierra, Sacerdote y Mártir
-Beato Marcelo Gaucherii Labigne de Reignefort, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Mariano de San José (Santiago Altolaguirre Altolaguirre), Mártir
-Beato Pedro José Le Groing de la Romagère, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Peregrino de Verona, Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Roberto Nuter, Presbítero y Mártir

-Beato Tito Brandsma, Presbítero y Mártir
-Beato Vicente Pinilla, Presbítero y Mártir

-Nuestra Señora de la Fe, Cauchy
-Virgen del Puy

-San Alejandro, Confesor
-San Austindo de Auch, Obispo (Busco Estampa)
-San Benigno de Malcesine, Ermitaño y Confesor
-San Caro de Malcesine, Asceta Ermitaño
-San Doroteo, Mártir
-San Ebrulfo, Abad
-San Erasto de Filipos, Obispo y Mártir del NT

-San Fredesberto, Obispo
-San Georges Precca, Religioso
-San Godón, Abad
-San Hermolao de Nicomedia,
Presbítero y Mártir
-San Hugo, Monje
-San Jacinto de Porto, Mártir
(Busco Estampa)

-San Joaquín, Padre de la Santísima Virgen María y abuelo de Jesús (Memoria Litúrgica)
-San Joaquín y Santa Ana, Los padres de la Virgen María
(Memoria Litúrgica)

-San Jorge Preca, Presbítero Fundador
-San Olimpio de Roma, Esposo, Padre y Mártir
(Busco Estampa)

-San Pastor de Roma, Presbítero y Mártir
-San Simeón de Polirone, Monje y Ermitaño
-San Simeón, Anacoreta y Mártir
-San Sinfronio de Roma, y  compañeros Mártires
(Busco Estampa)

-San Teódulo de Roma, Mártir (Busco Estampa)
-San Valente de Verona, Obispo y Confesor

-Santa Ana, Madre de la Santísima Virgen María y abuela de Jesús
(Memoria Litúrgica)

-Santa Bartolomea Capitanio, Virgen Fundadora
-Santa Ciriaca, Mártir

-Santa Cristina, Mártir
-Santa Cristiana de Dendermonde, Princesa y Reclusa (Septiembre 7)
-Santa Eusebia, Mártir
-Santa Exuperia de Roma, Esposa, Madre y Mártir
(Busco Estampa)

-Santa Juana, Monja
-Santa Loeva, Virgen
-Santa Pompeya, Monja

-Santos Mártires de Seúl


lunes, julio 25, 2016

Evangelio Julio 25, 2016

Día litúrgico: 25 de Julio: Santiago apóstol, patrón de España

Texto del Evangelio (Mt 20,20-28): En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre».

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

«¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?»
Mons. Octavio RUIZ Arenas Secretario del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización - (Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, el episodio que nos narra este fragmento del Evangelio nos pone frente a una situación que ocurre con mucha frecuencia en las distintas comunidades cristianas. En efecto, Juan y Santiago han sido muy generosos al abandonar su casa y sus redes para seguir a Jesús. Han escuchado que el Señor anuncia un Reino y que ofrece la vida eterna, pero no logran entender todavía la nueva dimensión que presenta el Señor y, por ello, su madre va a pedir algo bueno, pero que se queda en las simples aspiraciones humanas: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino» (Mt 20,21). 

De igual manera, nosotros escuchamos y seguimos al Señor, como lo hicieron los primeros discípulos de Jesús, pero no siempre logramos entender a cabalidad su mensaje y nos dejamos llevar por intereses personales o ambiciones dentro de la Iglesia. Se nos olvida que al aceptar al Señor, tenemos que entregarnos con confianza y de manera plena a Él, que no podemos pensar en obtener la gloria sin haber aceptado la cruz.

La respuesta que les da Jesús pone precisamente el acento en este aspecto: para participar de su Reino, lo que importa es aceptar beber de su misma «copa» (cf. Mt 20,22), es decir, estar dispuestos a entregar nuestra vida por amor a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos, con la misma actitud de misericordia que tuvo Jesús. El Papa Francisco, en su primera homilía, recalcaba que para seguir a Jesús hay que caminar con la cruz, pues «cuando caminamos sin la cruz, cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor».

Seguir a Jesús exige, por consiguiente, gran humildad de nuestra parte. A partir del bautismo hemos sido llamados a ser testigos suyos para transformar el mundo. Pero esta transformación sólo la lograremos si somos capaces de ser servidores de los demás, con un espíritu de gran generosidad y entrega, pero siempre llenos de gozo por estar siguiendo y haciendo presente al Señor.

«No sabéis lo que pedís. (…) sentarse a mi derecha o a mi izquierda (…) es para quienes está preparado por mi Padre»
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret - (Vic, Barcelona, España)

Hoy, en el fragmento del Evangelio de San Mateo encontramos múltiples enseñanzas. Me limitaré a subrayar una, la que se refiere al absoluto dominio de Dios sobre la historia: tanto la de todos los hombres en su conjunto (la humanidad), como la de todos y cada uno de los grupos humanos (en nuestro caso, por ejemplo, el grupo familiar de los Zebedeos), como la de cada persona individual. Por esto, Jesús les dice claramente: «No sabéis lo que pedís» (Mt 20,22).

Se sentarán a la derecha de Jesucristo aquellos para quienes su Padre lo haya destinado: «Sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre» (Mt 20,23). Así de claro, tal como suena. Precisamente decimos en español: «No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad del Señor». Y así es porque Dios es Dios. Digámoslo también a la inversa: si no fuera así, Dios no sería Dios.

Ante este hecho, que se sobrepone ineludiblemente a todo condicionamiento humano, a los hombres sólo nos queda, en un principio, la aceptación y la adoración (porque Dios se nos ha revelado como el Absoluto); la confianza y el amor mientras caminamos (porque Dios se nos ha revelado, a la vez, como Padre); y al final... al final, lo más grande y definitivo: sentarnos junto a Jesús (a su derecha o a su izquierda, cuestión secundaria en último término).

El enigma de la elección y la predestinación divinas sólo se resuelve, por nuestra parte, con la confianza. Vale más un miligramo de confianza depositada en el corazón de Dios que todo el peso del universo presionando sobre nuestro pobre platillo de la balanza. De hecho, «Santiago vivió poco tiempo, pues ya en un principio le movía un gran ardor: despreció todas las cosas humanas y ascendió a una cima tan inefable que murió inmediatamente» (San Juan Crisóstomo).
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Mateo 20:20


Santoral Julio 25


-Beata María del Monte Carmelo, Religiosa
-Beata María Teresa Kowalska, Religiosa Virgen y Mártir

-Beato Alfonso Pacheco, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Ángel Dario Acosta Zurita, Sacerdote y Mártir
-Beato Antonio Lucci de Bobino, Obispo
-Beato Antonio Francisco, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Benito de la Virgen del Villar Solana Ruiz, Religioso y Mártir
-Beato Deogracias de San Agustín Palacios, Mártir
-Beato Dionisio Pamplona Polo, Presbítero y Mártir
-Beato Federico Rubio Álvarez, y compañeros Religiosos y Mártires
-Beato Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzum, Religioso y Mártir
-Beato Francisco Aranha, hermano profeso Mártir Jesuita
-Beato Juan María de la Cruz, Religioso y Mártir
-Beato Juan Soreth, Sacerdote Carmelita, Presbítero (Julio 24)
-Beato León de la Virgen del Rosario Inchausti, Mártir
-Beato Miguel Ludovico Brulard, Presbítero Carmelita Mártir (Busco Estampa)
-Beato Miguel Peiró Victorí, Mártir
-Beato Pedro del Sagrado Corazón Largo Redondo, y compañeros Mártires
-Beato Pedro de Avendaño, Mártir Mercedario
-Beato Pedro Berna, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Pedro, Presbítero y Mártir
-Beato Pedro Corradini de Mogliano, Religioso Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Primo Martínez, Mártir
-Beato Rodolfo Aquaviva, y compañeros Mártires
-Beato Vicente de San Luis Gonzaga Soler, Mártir

-Mare de Dèu de Sant Jaume – Lérida
-Nuestra Señora de Lac Bouchet, Quebec (1920)
-Santa María de la Orden de Santiago – Cuenca
-Virgen de Cuatrovitas

-San Agoncio, Mártir
-San Alberto, Mártir
-San Apoli de Egipto,
-San Banto de Tréveris, Presbítero (Busco Estampa)
-San Beato de Tréveris, Presbítero (Busco Estampa)
-San Bautista de Cangiano, Religioso

-San Bonifacio de Roma, Mártir
-San Cándido, Confesor
-San Canuto, Confesor
-San Clemente, Mártir
-San Cristóbal de Licia, Mártir
-San Cucufate de Barcelona, Mártir
-San Cugat, Mártir
-San Eloy Francisco, Mártir
-San Estercorio, Mártir
-San Eutropio, Mártir
-San Félix de Furcone, Mártir
-San Florencio de Furcone, Mártir
-San Jerónimo Ochoa, Mártir
-San Jerusalém, Mártir
-San José de la Virgen Dolorosa, Mártir
-San José Rada, Mártir
-San José Ricardo del Sagrado Corazón Díez, Mártir
-San Julián Benigno de San Nicolás de Tolentino Moreno, Mártir
-San Julián, Mártir
-San Magnerico de Tréveris, Obispo y Confesor
-San Manuel Martín Sierra, Mártir
-San Nesán, Confesor
-San Nonno, Mártir
-San Orso, Obispo
-San Pablo de Palestina, Mártir
(Busco Estampa)

-San Pedro de Moliano, Religioso
-San Santiago el Mayor, Apóstol Mártir (Patrón de España) (Solemnidad)
-San Teodemiro de Córdoba, Monje y Mártir
-San Turpión, Obispo
-San Vicente de San Luis Gonzaga Pinilla, Mártir
-San Yago, Apóstol y Mártir


-Santa Eugenia, Virgen y Mártir
-Santa Glosinda o Glodesindis de Metz, Abadesa
-Santa María del Carmen Sallés y Barangueras, Fundadora
-Santa Olimpia, Mártir
-Santa Olimpia u Olimpíada de Constantinopla, Viuda
-Santa Tea de Palestina, Mártir
-Santa Valentina de Palestina, Virgen y Mártir

domingo, julio 24, 2016

Evangelio Julio 24, 2016

Día litúrgico: Domingo XVII (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 11,1-13): Un día que Jesús estaba en oración, en cierto lugar, cuando hubo terminado, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan lo enseñó a sus discípulos». Les dijo: «Cuando oréis, decid: ‘Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos cada día el pan que necesitamos. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos todos los que nos han ofendido. Y no nos expongas a la tentación’».

También les dijo Jesús: «Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle’. Sin duda, aquel le contestará desde dentro: ‘¡No me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada’. Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite. Por esto os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre. ¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!».


«Jesús estaba en oración… ‘Señor, enséñanos a orar’»
Abbé Jean GOTTIGNY - (Bruxelles, Bélgica)

Hoy, Jesús en oración nos enseña a orar. Fijémonos bien en lo que su actitud nos enseña. Jesucristo experimenta en muchas ocasiones la necesidad de encontrarse cara a cara con su Padre. Lucas, en su Evangelio, insiste sobre este punto. 

¿De qué hablaban aquel día? No lo sabemos. En cambio, en otra ocasión, nos ha llegado un fragmento de la conversación entre su Padre y Él. En el momento en que fue bautizado en el Jordán, cuando estaba orando, «y vino una voz del cielo: ‘Tú eres mi hijo; mi amado, en quien he puesto mi complacencia’» (Lc 3,22). Es el paréntesis de un diálogo tiernamente afectuoso.

Cuando, en el Evangelio de hoy, uno de los discípulos, al observar su recogimiento, le ruega que les enseñe a hablar con Dios, Jesús responde: «Cuando oréis, decid: ‘Padre, santificado sea tu nombre…’» (Lc 11,2). La oración consiste en una conversación filial con ese Padre que nos ama con locura. ¿No definía Teresa de Ávila la oración como “una íntima relación de amistad”: «estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama»?

Benedicto XVI encuentra «significativo que Lucas sitúe el Padrenuestro en el contexto de la oración personal del mismo Jesús. De esta forma, Él nos hace participar de su oración; nos conduce al interior del diálogo íntimo del amor trinitario; por decirlo así, levanta nuestras miserias humanas hasta el corazón de Dios».

Es significativo que, en el lenguaje corriente, la oración que Jesucristo nos ha enseñado se resuma en estas dos únicas palabras: «Padre Nuestro». La oración cristiana es eminentemente filial.

La liturgia católica pone esta oración en nuestros labios en el momento en que nos preparamos para recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. Las siete peticiones que comporta y el orden en el que están formuladas nos dan una idea de la conducta que hemos de mantener cuando recibamos la Comunión Eucarística.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Lucas 11:1


Santo Evangelio según san Lucas 11:2


Santo Evangelio según san Lucas 11:3


Santoral Julio 24


-Beata Beatriz, Religiosa
-Beata Cristina la «Admirable»,
-Beata Juana de Orvieto, Virgen
-Beata Luisa de Saboya, Pricesa Viuda Religiosa
-Beata María Ángeles de San José (Marciana) Valtierra Tordesillas, Mártir
-Beata María Pérez Jiménez, Confesora
-Beata María Pilar de San Francisco Borja (Jacoba) Martínez García, y compañeras, Virgenes y Mártires
-Beata Mercedes del Sagrado Corazón (Mercedes Prat y Prat), Mártir
-Beata Teresa del Niño Jesús y de San Juan de la Cruz (Eusebia) García y García, Virgen y Mártir 

-Beato Agustín de Biella, Presbítero
-Beato Antonio Torriani (De la Torre de Láquila), Médico Presbítero Agustino
-Beato Antonio Enrique Canut Isus, Religioso y Mártir
-Beato Antonio Lucci, Obispo
-Beato Antonio Torrero Luque, Religioso y Mártir
-Beato Cecilio Vega Domínguez, Sacerdote y Mártir
-Beato Diego Martínez, Protomartir del Perú
-Beato Francisco Polvorinos Gómez, Sacerdote y Mártir
-Beato Felipe del Corazón de María, Mártir
-Beato Germán de Jesús, Confesor
-Beato Javier Bordás Piferrer, Religioso Salesiano y Mártir
-Beato José Lambton, Mártir
-Beato José Máximo Moro Briz, Sacerdot y Mártir (Busco Estampa)
-Beato José Sales, Presbítero
-Beato Juan Antonio Pérez Mayo, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Solórzano, Mártir Mercedario
-Beato Justo González Lorente, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Pedro Cotillo Fernández, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Tavelli de Tossignano, Obispo
-Beato Manuel Gutiérrez Martín, Sacerdote y Mártir
-Beato Nicolás Garlick, Mártir
-Beato Nicolás Hermansson, Obispo (Busco Estampa)
-Beato Pascual Aláez Medina, Sacerdote y Mártir
-Beato Pedro de Barellis, Cardenal Mercedario
-Beato Ricardo Simpson, Mártir
-Beato Roberto Ludlam, Mártir
-Beato Rogaciano (Ignacio González Calzada), Religioso y Mártir
-Fundación de Nuestra Señora de Cambrón, Francia (1148)

-San Antinógenes, Mártir
-San Arnulfo, Mártir
-San Bernardo, Religioso 
-San Blátmaco, Mártir
-San Boriso, Mártir
-San Calcedonio, Mártir
-San Capitón, Mártir
-San Chárbel (José) Makhluf, Presbítero y Eremita (Diciembre 24) (Memoria Litúrgica)
-San Declano de Ardmore, Obispo
-San Efrén de Egipto, Mártir
-San Estercacio, Mártir
-San Fantino el Viejo, el Taumaturgo Confesor
-San Fergus, Confesor
-San José Fernández de Ventosa, Presbítero y Mártir
-San Juan Boste, Presbítero y Mártir
-San Julio, Mártir
-San Meneo, Mártir
-San Menio, Mártir
-San Mercurio de Egipto, Mártir
-San Milliau de Tréguier, Conde y Mártir
-San Niceta, Mártir
-San Nicetas, Mártir
-San Nicolás de Hermansön, Obispo
-San Pavacio, Obispo
-San Sisebuto, Confesor
-San Sisenando, Mártir
-San Ursicinio, Obispo
-San Ursicino, Obispo
-San Vicente de Roma, Mártir
-San Víctor de Mérida, Mártir
-San Victorino de Amiterno, Mártir

-Santa Aquilesia, Mártir
-Santa Aquilina de Lysia, Mártir
-Santa Cunegonda o Kinga, Reina de Polonia
-Santa Eufrasia de Tebaida, Virgen y Eremita
-Santa Eufrasia de Tebaida, Virgen y Mártir
-Santa Gerburga, Abadesa
-Santa Gracia, Mártir
-Santa María, Mártir
-Santa María Ángeles de San José, Religiosa
-Santa María del Pilar de San Francisco de Borja, Religiosa y Mártir
-Santa Niceta de Lysia, Mártir
-Santa Segulena o Sigolena de Albi, Viuda
-Santa Teresa del Niño Jesús, Mártir 

-Santos Mártires de Guadalajara

sábado, julio 23, 2016

Evangelio Julio 23, 2016

Día litúrgico: Sábado XVI del tiempo ordinario

Santoral 23 de Julio: Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa

Texto del Evangelio (Mt 13,24-30): En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’».

«Dejad que ambos crezcan juntos»
Rev. D. Manuel SÁNCHEZ Sánchez - (Sevilla, España)

Hoy consideramos una parábola que es ocasión para referirse a la vida de la comunidad en la que se mezclan, continuamente, el bien y el mal, el Evangelio y el pecado. La actitud lógica sería acabar con esta situación, tal como lo pretenden los criados: «¿Quieres que vayamos a recogerla?» (Mt 13,28). Pero la paciencia de Dios es infinita, espera hasta el último momento —como un padre bueno— la posibilidad del cambio: «Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega» (Mt 13,30). 

Una realidad ambigua y mediocre, pero en ella crece el Reino. Se trata de sentirnos llamados a descubrir las señales del Reino de Dios para potenciarlo. Y, por otro lado, no favorecer nada que ayude a contentarnos en la mediocridad. No obstante, el hecho de vivir en una mezcla de bien y mal no debe impedir el avanzar en nuestra vida espiritual; lo contrario sería convertir nuestro trigo en cizaña. «Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?» (Mt 13,27). Es imposible crecer de otro modo, ni podemos buscar el Reino en ningún otro lugar que en esta sociedad en la que estamos. Nuestra tarea será hacer que nazca el Reino de Dios.

El Evangelio nos llama a no dar crédito a los “puros”, a superar los aspectos de puritanismo y de intolerancia que puedan haber en la comunidad cristiana. Fácilmente se dan actitudes de este tipo en todos los colectivos, por sanos que intenten ser. Encarados a un ideal, todos tenemos la tentación de pensar que unos ya lo hemos alcanzado, y que otros están lejos. Jesús constata que todos estamos en camino, absolutamente todos.

Vigilemos para no dejar que el maligno se cuele en nuestras vidas, cosa que ocurre cuando nos acomodamos al mundo. Decía santa Ángela de la Cruz que «no hay que dar oído a las voces del mundo, de que en todas partes se hace esto o aquello; nosotras siempre lo mismo, sin inventar variaciones, y siguiendo la manera de hacer las cosas, que son un tesoro escondido; son las que nos abrirán las puertas del cielo». Que la Santísima Virgen María nos conceda acomodarnos sólo al amor.
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Fuente: evangeli.net
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