martes, junio 30, 2015

Evangelio Junio 30, 2015

Día litúrgico: Martes XIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 8,23-27): En aquel tiempo, Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero Él estaba dormido. Acercándose ellos le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Díceles: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?».

«Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza»
Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet
(Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Hoy, Martes XIII del tiempo ordinario, la liturgia nos ofrece uno de los fragmentos más impresionantes de la vida pública del Señor. La escena presenta una gran vivacidad, contrastando radicalmente la actitud de los discípulos y la de Jesús. Podemos imaginarnos la agitación que reinó sobre la barca cuando «de pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas» (Mt 8,24), pero una agitación que no fue suficiente para despertar a Jesús, que dormía. ¡Tuvieron que ser los discípulos quienes en su desesperación despertaran al Maestro!: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» (Mt 8,25).

El evangelista se sirve de todo este dramatismo para revelarnos el auténtico ser de Jesús. La tormenta no había perdido su furia y los discípulos continuaban llenos de agitación cuando el Señor, simplemente y tranquilamente, «se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza» (Mt 8,26). De la Palabra increpatoria de Jesús siguió la calma, calma que no iba destinada sólo a realizarse en el agua agitada del cielo y del mar: la Palabra de Jesús se dirigía sobre todo a calmar los corazones temerosos de sus discípulos. «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?» (Mt 8,26).

Los discípulos pasaron de la turbación y del miedo a la admiración propia de aquel que acaba de asistir a algo impensable hasta entonces. La sorpresa, la admiración, la maravilla de un cambio tan drástico en la situación que vivían despertó en ellos una pregunta central: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?» (Mt 8,27). ¿Quién es el que puede calmar las tormentas del cielo y de la tierra y, a la vez, las de los corazones de los hombres? Sólo quien «durmiendo como hombre en la barca, puede dar órdenes a los vientos y al mar como Dios» (Nicetas de Remesiana).

Cuando pensamos que la tierra se nos hunde, no olvidemos que nuestro Salvador es Dios mismo hecho hombre, el cual se nos acerca por la fe.
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Fuente: evangeli.net

Santo Evangelio según san Mateo 8:26


Santo Evangelio según san Mateo 8:27


Santoral Junio 30


-Beato Antonio de San Pedro, Laico Mercedario
-Beato Antonio Tremoulières, Mercedario
-Beato Basilio Velyckovskyj, Obispo y Mártir
-Beato Felipe Powell, Sacerdote y Mártir
-Beato Genaro María Sarnelli, Redentorista
-Beato Zenon Kovalyk, Sacerdote y Mártir

-Nuestra Señora de Calais, Francia (1347) (Busco Estampa) 

-San Adolfo de Osnabruck, Obispo
-San Alpiniano de Limoges
-San Andrónico, Discípulo de san Pablo
-San Austricliniano de Limoges
-San Basílides de Alejandría, Mártir
-San Bertrando o Beltrán de Le Mans, Obispo
-San Ladislao I de Waradin, Rey de Hungría
-San Marcial de Limoges, Obispo y Confesor
-San Ostiano de Viviers, Presbítero y Confesor Ermitaño
-San Otón de Bamberg, Obispo
-San Pedro de Asti, Confesor
-San Pedro Li Quanhui, Mártir (Busco Estampa) 
-Santos Protomártires de la Santa Iglesia Romana (Memoria Litúrgica)
-San Ramón Li Quanzhen, Mártir (Busco Estampa)
-San Teobaldo de Provins o Salánica, Presbítero y Eremita
-San Vicente Dô Yên, Mártir

-Santa Emiliana de Roma, Mártir (Busco Estampa)
-Santa Erentrudis de Salzburgo, Abadesa
-Santa Junía, Discípula de san Pablo
-Santa Lucina de Roma, Discípula de los Apóstoles

-Venerable Pierre Toussaint, Esclavo