domingo, abril 20, 2014

Evangelio Abril 20, 2014

¡Jesucristo vive!
Juan 20, 1-9.
Resurrección del Señor.
¡Pidamos a Cristo resucitado poder resucitar junto con Él, ya desde ahora!

Del santo Evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Oración introductoria
Jesús mío, yo te busco en mi peregrinar por este mundo. Concédeme la gracia de poseerte con plenitud y no permitas que me separe de tu amor. Por favor, Jesús, ayuda a nuestros familiares y a todos aquéllos que se hayan olvidado de ti.

Petición
Señor, que de ahora en adelante te busque en cada acontecimiento de mi vida.

Meditación del Papa Francisco
Las mujeres se encuentran con la novedad de Dios: Jesús ha resucitado, es el Viviente. Pero ante la tumba vacía y los dos hombres con vestidos resplandecientes, su primera reacción es de temor: estaban “con las caras mirando al suelo” – observa san Lucas –, no tenían ni siquiera valor para mirar. Pero al escuchar el anuncio de la Resurrección, la reciben con fe. Y los dos hombres con vestidos resplandecientes introducen un verbo fundamental: Recordad. “Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea... Y recordaron sus palabras”. Esto es la invitación a hacer memoria del encuentro con Jesús, de sus palabras, sus gestos, su vida; este recordar con amor la experiencia con el Maestro, es lo que hace que las mujeres superen todo temor y que lleven la proclamación de la Resurrección a los Apóstoles y a todos los otros. Hacer memoria de lo que Dios ha hecho por mí, por nosotros, hacer memoria del camino recorrido; y esto abre el corazón de par en par a la esperanza para el futuro. Aprendamos a hacer memoria de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. (S.S. Francisco, 30 de marzo de 2013).

Reflexión apostólica
Los discípulos corrieron al sepulcro vacío y creyeron. En mi vida diaria estoy llamado a correr, también, al encuentro del Señor. En la resurrección de Cristo tenemos la certeza de que nuestra vida no se acaba en el vacío. Nuestra existencia es un continuo peregrinar hacia el encuentro definitivo y eterno con Dios. Nos hiciste Señor para ti e inquieto está nuestro corazón hasta que no descanse en ti (cf. San Agustín).

¿Qué fue lo que vio esa mañana? Seguramente la sábana santa en perfectas condiciones, no rota ni rasgada por ninguna parte. Intacta, como la habían dejado en el momento de la sepultura. Sólo que ahora está vacía, como desinflada; como si el cuerpo de Jesús se hubiera desaparecido sin dejar ni rastro. Entendió entonces lo sucedido: ¡había resucitado! Pero Juan vio sólo unos indicios, y con su fe llegó mucho más allá de lo que veían sus sentidos. Con los ojos del cuerpo vio unas vendas, pero con los ojos del alma descubrió al Resucitado; con los ojos corporales vio una materia corruptible, pero con los ojos del espíritu vio al Dios vencedor de la muerte.

Lo que nos enseñan todas las narraciones evangélicas de la Pascua es que, para descubrir y reconocer a Cristo resucitado, ya no basta mirarlo con los mismos ojos de antes. Es preciso entrar en una óptica distinta, en una dimensión nueva: la de la fe. Todos los días que van desde la resurrección hasta la ascensión del Señor al cielo será otro período importantísimo para la vida de los apóstoles. Jesús los enseñará ahora a saber reconocerlo por medio de los signos, por los indicios. Ya no será la evidencia natural, como antes, sino su presencia espiritual la que los guiará. Y así será a partir de ahora su acción en la vida de la Iglesia.

Eso les pasó a los discípulos. Y eso nos ocurre también a nosotros. Al igual que a ellos, Cristo se nos “aparece” constantemente en nuestra vida de todos los días, pero muy difícilmente lo reconocemos. Porque nos falta la visión de la fe. Y hemos de aprender a descubrirlo y a experimentarlo en el fondo de nuestra alma por la fe y el amor.

Y esta experiencia en la fe ha de llevarnos paulatinamente a una transformación interior de nuestro ser a la luz de Cristo resucitado. "El mensaje redentor de Pascua –como nos dice un autor espiritual contemporáneo— no es otra cosa que la purificación total del hombre, la liberación de sus egoísmos, de su sensualidad, de sus complejos; purificación que, aunque implica una fase de limpieza y saneamiento interior –por medio de los sacramentos— sin embargo, se realiza de manera positiva, con dones de plenitud, como es la iluminación del Espíritu, la vitalización del ser por una vida nueva, que desborda gozo y paz, suma de todos los bienes mesiánicos; en una palabra, la presencia del Señor resucitado".

En efecto, san Pablo lo expresó con incontenible emoción en este texto, que recoge la segunda lectura de este domingo de Pascua: "Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de allá arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con Él, en gloria" (Col 3, 1-4). ¡Pidamos a Cristo resucitado poder resucitar junto con Él, ya desde ahora!

Propósito
Haré una oración especial por todos mis familiares y compañeros difuntos. Demostraré mi alegría por la Resurrección de Jesús.

Diálogo con Cristo
Señor Jesucristo, te pido que nunca me separe de ti. Dame la gracia de amar y tratar a las demás personas con el amor y la bondad con que Tú lo has hecho. ¡Quédate siempre a mi lado, te necesito porque Tú mi fortaleza y mi esperanza. Señor, confío en Ti!
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Autor: H. Bernardo Siller | Fuente: Catholic.net

Santo Evangelio según san Juan 20:8


Nuestra Señora La Dolorosa del Colegio San Gabriel

Nuestra Señora La Dolorosa del Colegio San Gabriel
Abril 20

La Dolorosa del Colegio es un óleo de la Virgen, Quito, Ecuador

LA DOLOROSA DEL COLEGIO, Milagro de.- La noche del 20 de abril de 1906, 36 niños comprendidos entre los 10 y 17 años de edad, todos ellos estudiantes internos del Colegio San Gabriel de Quito -de los jesuitas-, se encontraban en el comedor de dicho plantel acompañados por el padre Andrés Roesch, Prefecto del Colegio, y el hermano Luis Alberdi.
De pronto y en medio de la natural inquietud juvenil de los niños, uno de ellos, Jaime Chávez, fijó sus ojos en el cuadro de La Dolorosa que colgaba en una de las paredes del comedor y pudo notar, entre asustado y emocionado, que la imagen de la Virgen abría y cerraba suavemente los ojos. Prodigiosamente parpadeó en repetidas ocasiones durante 15 minutos.

Fueron testigos de este milagro el P. Andrés Roesch sj, el Hno. Luis Alberdi y 36 alumnos. Tales acontecimientos transcurrieron dentro de un contexto, en el cual, la revolución liberal de 1895 venía propugnando un hostil laicismo para la educación en los establecimientos de enseñanza fiscal. Los católicos vieron en el prodigio de la Dolorosa una preocupación de la Madre de Dios con el futuro de la niñez y juventud ecuatorianas, despertando en todo el país un fuerte impulso de religiosidad.
Cada año los fieles celebran la procesión de la Virgen Dolorosa del Colegio en Quito, capital de Ecuador. He aquí el relato del año 2002.

QUITO, abril 21 de 2002.- El centro de esta ciudad ha sido, una vez más, testigo de la multitud de fieles que año a año crece, para asistir a la procesión de la Virgen Dolorosa del Colegio.
Con esta procesión realizada hoy domingo se concluyóla novena de la Dolorosa del Colegio, la cual fue encabezada por el Sr. Arzobispo de Quito, Cardenal Primado del Ecuador monseñor Antonio González Zumárraga quien fuera acompañado por la comunidad de los padres jesuitas, presidida ésta por su superior el Padre Federico Sanfeliú.

Desde el día 12 de abril se desarrolló la novena que comenzaba diariamente a las 3:25 a.m. con la eucaristía para continuar con el Rosario de la Aurora, a las 4:00 a.m, que se recitaba por las calles del Quito invernal, que fue temperado por el fervor de las 15 cuadras de fieles que lo realizaron madrugada tras madrugada. Durante todo el día, la Iglesia de la Compañía fue visitada por multitudes que llegaban hasta los pies del prodigioso cuadro de la Dolorosa del Colegio, para pedirle especiales favores para ellos y para el Ecuador católico, que no hace sino aumentar con el transcurso del tiempo.
La procesión de cierre terminó con un eucaristía en la atestada Catedral, que no fue capaz de recibir a todos los fervorosos devotos de la Virgen. El Cardenal González en su homilía hizo una especial súplica a la Dolorosa del Colegio "para que su Divino Hijo conduzca al Ecuador por los senderos de la rehabilitación religiosa y espiritual. Para que Ella remedie los graves problemas y necesidades de este país tan amado por la Providencia."

El prelado manifestó "¡Oh Santísima Virgen, Dolorosa del Colegio Patrona de la educación católica del Ecuador, protege a nuestra niñez y nuestra juventud y mantened en ellos la fe incontaminada. Dad a los padres de familia la libertad de escoger para sus hijos la educación católica en los establecimientos fiscales; que el Legislativo apruebe la ley de libertad de enseñanza para los colegios estatales!"

"Proteged también a nuestras ciudades de la costa de las terribles inclemencias de la naturaleza, que azotan a sus habitantes en estos días. Madre dolorosa al pie de la Cruz, Madre espiritual de todos los hombres, Madre espiritual de los ecuatorianos, os agradecemos todos los beneficios de la Redención, y también por estos casi 100 años de favores, recibidos a través de vuestra advocación de la Dolorosa del Colegio. Animo a todos los ecuatorianos para que amemos a la Virgen Santísima, filialmente y constantemente".
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Dolorosa del Colegio: Enviado por: Antonio Modernell Mateus.
Urbanización Campo Alegre, Calle Picaflor 903 y Platero, Quito - Ecuador
Telfs. (5932) 2442585 y (5932) 2258840
EL VÍA CRUCIS DE LA VIRGEN DOLOROSA
Escrito por Madre Adela Galindo, Fundadora, SCTJM

En la Pasión y Crucifixión hay dos personajes que pagaron con sus propias vidas el precio de nuestra redención: Cristo, nuestro Salvador y redentor, que con su sangre preciosa, lavó nuestros pecados y nos abrió la puerta del Cielo. Y María, la Madre dolorosa, la corredentora, que por su amor inmenso hacia Jesús, padece la agonía de su hijo, y así consumida de dolor, inmersa en el cáliz de la sangre redentora de su Hijo, comparte plenamente el sacrificio salvífico de Jesús.  ...y todo por amor a nosotros!

El Camino del Calvario, no solo fue recorrido por Cristo. La Vía dolorosa es también el camino que María recorre, acompañando y consolando a su Hijo. Su campana y su consuelo son silentes y escondidos, desde un rincón de la calle, Ella camina presenciando todo el dolor de su hijo. María desde su lugar, vive la pasión de su amado Hijo dándole la fuerza y la gracia de su amor.

Primera Estación: "Jesús condenado a Muerte" Oh Madre Dolorosa... ¿qué sintió tu corazón cuando escuchaste la sentencia de muerte que imponían a tu adorado hijo? Tu que le diste vida, que lo llevaste en tus entrañas, que le amamantaste, que lo viste crecer, caminar, hablar ... y ahora serias testigo de su muerte. !Qué dolor Madre para ti verlo recorrer el camino pedregoso y estrecho que lo llevaría hacia su crucifixión!  María, Madre del injustamente condenado, se que tu hubieras querido tomar el lugar de Jesús, pero sabias que era el momento de su martirio. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Segunda Estación: "Jesús carga con su Cruz" Oh Madre Dolorosa...tu que has sentido el gran dolor de ver a tu hijo con una corona de espinas enterrada en su tierna cabeza; tu que le has visto su cuerpo todo latigado, sangrando,  y su carne toda llagada... Ahora tienes que ver como, sin ninguna consideración, en esa piel tan herida y adolorida, le colocan una cruz. Tu, Madre, sientes en tu corazón, el peso apremiante de ese madero que colocan sobre los hombros de tu amado Hijo. Y tu María, sin poder tomar su Cruz aunque eso era lo que tu corazón deseaba hacer. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Tercera Estación: "Jesús cae por primera vez" Oh Madre Dolorosa... tu que viviste para cuidar a tu hijo, ¡qué duro fue para ti verlo ahí indefenso! María, todo tu ser reaccionó y quisiste ir a recoger a Jesús, acariciarle, mitigarle su dolor, igual que cuando niño se caía y tu le limpiabas, le curabas. Pero, no podías hacerlo, debías solo orar y pedirle al Padre Celestial, que le diera las fuerzas necesarias para continuar...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Cuarta Estación: "Jesús se encuentra con su Madre" Oh Madre Dolorosa... tu corazón no aguanta más el deseo de darle un poco de cariño a tu hijo. Entonces, te adentras entre la multitud gritando el nombre que tantas veces llamabas para que fuera a comer, a estudiar: "¡Jesús, Jesús, Mi hijo...!" y por fin logras llegar a donde está tu hijo Jesús. Tus ojos llenos de lágrimas y angustia ...sus ojos llenos de dolor, soledad, mendigando de los hombres un poco de amor... En ese momento tomaste fuerzas del amor que le tienes y con tu mirada silenciosa pero mucho más elocuentes que las palabras, le dices: "Adelante hijo, hay un propósito para todo este dolor... la salvación de los hombres, de aquellos a quienes quieres devolverles el poder ser hijos de Tu Padre Celestial. Y regresas, Madre, silenciosa a tu lugar, escondida entre la muchedumbre, guardando todo esto en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Quinta Estación: "Simón Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz" Oh Madre Dolorosa... qué alivio sentiste cuando viste que un hombre va ayudar a tu pobre y destrozado hijo, a cargar con esa cruz tan pesada. No sabes quien es ese hombre, sabes que no lo have por amor o por compasión pues le están obligando a llevar la cruz de tu hijo. Pero lo único que sabes es que jamás olvidarás el rostro de aquel hombre que alivió el dolor de tu hijo... oras y pides a Dios que mientras carga la cruz, la sangre de Jesús, que corre por el madero, toque su corazón y le haga comprender cuánto amor se revela en esa cruz, cuánta misericordia se manifiesta en ese evento del cual el está siendo participe. Y tu, Madre recordarás por siempre el rostro del aquel extraño que desde ese momento se convirtió para ti en un hijo. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Sexta Estación: "Verónica limpia el rostro de Jesús" Oh Madre Dolorosa, has estado orando y suplicando al Padre que mueva el corazón de alguien para que generosamente corra al auxilio de tu hijo. Deseabas que fuera una mujer, para que con su delicadeza maternal, aliviara tanta aspereza y brusquedad que ha recibido Jesús. Y cuando vez a la Verónica acercarse a limpiar el rostro todo desfigurado de tu hijo, sientes que tu corazón va a estallar. Ves como su velo blanco y limpio se posa sobre el rostro sangriento y sudado de tu amado Jesús... Y tu sabes Madre, que ante una acción tan amorosa, tu hijo va a dejar una huella de su presencia... El rostro de tu hijo, grabado en un velo blanco... así como está grabado en tu Inmaculado Corazón. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Séptima Estación: "Jesús cae por segunda vez" Oh Madre Dolorosa... sientes que con Jesús tu también vas a caer... Tratas de ir a socorrerlo, pero un soldado te detuvo. Tu corazón parece que va a desfallecer, puedes imaginarte el dolor que debe sentir tu hijo Jesús al caer y volver a caer sobre las piedras, rasgándose las rodillas y abriéndosele más las llagas de los azotes. Madre, ¿qué sentías, qué deseabas...? Solo si pudieras llegar hacia donde estaba tu amado hijo, y le dieras un poco de agua, un poco de ternura... Madre tu querías darle todo con tal de aliviar su sufrimiento y su fatiga... Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Octava Estación: "Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús" Oh Madre Dolorosa... tus lagrimas han ido humedeciendo el camino tan seco y árido que recorre tu hijo; tus lágrimas de amor y sacrificio van mezclándose con la sangre de tu hijo que cae sobre la tierra. Sufres al ver la frialdad de los hombres ante espectáculo tan doloroso... pero de pronto encuentras que unas mujeres lloran de compasión al ver a tu hijo tan destrozado... y descubres que Jesús se detiene ante ellas... Les dice que no lloren por El, sino que lloren mas bien por ellas y sus hijos... Quizás ellas no entendieron Madre, pero tu si comprendiste la profundidad de aquellas palabras de tu hijo. Sabias en tu corazón, que El las llamaba a un arrepentimiento verdadero, a que lloraran mas bien por sus propios pecados. Tu amado hijo, en medio de su gran sufrimiento seguía siendo el gran maestro de los hombres...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Novena Estación: "Jesús cae por tercera vez" Oh Madre Dolorosa... ves como los soldados obligan a tu hijo a apresurar el paso para así ya acabar con tan incomoda misión. Lo hacen caminar tan rápido, que Jesús en su debilidad y agotamiento, tropieza y cae de nuevo. Los soldados le gritan y le golpean para que se levante... y tu Madre sufriente, lo único que deseas es susurrar en el oído de tu hijo aquellos cánticos de amor, aquellos versos tiernos y dulces que le cantabas por las noches. Deseabas abrazarlo y ayudarle a levantarse para que llegara a su meta final, la cruz. Ya le queda muy poco, y tu corazón está tan desgarrado de compasión por tu hijo que lo único que deseas es que ya llegue a su descanso...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Décima Estación: "Jesús es despojado de sus vestiduras" Oh, querida Madre Dolorosa... en este momento recuerdas ese glorioso momento cuando tuviste a Jesús por primera vez en tus brazos en medio de la pobreza del portal de Belén. Lo envolviste en pañales y lo colocaste en un pesebre. Querías que no pasara frío, que no estuviera desnudo, sino que esa ropita que le habías hecho con tanto amor cubriera su inmaculado cuerpo. Qué dolor para ti, María, ver a tu hijo despojado de su ropa... tu que viviste para cubrirlo, protegerlo y cuidarlo, hoy lo ves indefenso, desnudo... muriendo en la misma pobreza en que nació. Y de pronto ves, Madre, en el rostro de Jesús un gesto de profundo dolor, y es que al quitarle la túnica, también arrancaron pedazos de su cuerpo que se habían pegado a la tela...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste por que confiabas en el amor del Padre!

Undécima Estación: "Jesús es clavado en la cruz" Oh, Madre Dolorosa... te preguntas si no es suficiente todo lo que le han hecho, todavía falta más... Ves como colocan a tu hijo en la cruz, ni siquiera podrá pasar sus últimos momentos con algún descanso. No, ahora ves como amarran a la cruz su cuerpo todo herido. Pero, Virgen Mártir, tu corazón se detuvo al oír los martillazos que atravesaban sus huesos. Sus manos y sus pies completamente taladrados por esos clavos. Tu, María, recibes esos clavos, como si verdaderamente te clavaran a ti. Quisieras decirles a los soldados que todo eso no era necesario...no necesitaban clavos para mantener a tu hijo Jesús en la cruz, su amor por los hombres lo hubiera sostenido allí, en la cruz hasta la muerte...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Duodécima Estación: "Jesús muere en la Cruz" Madre Dolorosa, ahí estás tu, al pie de la Cruz de tu hijo... firme, de pie como toda una Reina. Al lado de tu hijo, ofreciéndote tu como sacrificio de consolación. Y ves como un soldado traspasa con una lanza el corazón de tu hijo... y tu corazón Maria es en ese momento traspasado espiritualmente por la misma lanza... La unión indisoluble de tu corazón con el corazón de Jesús, queda revelada para toda la eternidad.

Tu corazón recibe místicamente los efectos del traspaso físico del corazón de tu Hijo. Oh Madre, tu hijo ha muerto, y sientes el dolor, el vacío, la soledad, pero también el descanso de saber que ya el mundo con toda su hostilidad no le pueden hacer mas daño... Qué grande eres María; tu, igual que tu hijo Jesús, llegaste hasta el final. Es en la cima del Monte Calvario, en esa cruz donde tu hijo es elevado en su trono de Rey, que tu te conviertes en Reina. Tu reinado María, lo alcanza tu gran amor y tu fidelidad en el dolor. Todo parece acabado... y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...
¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Décima tercera Estación: "Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su Madre" Oh Madre Dolorosa, ahora si puedes tener a tu hijo en tus brazos. Te parece mentira, que aquel niño que tantas veces acunaste, arrullaste y estrechaste contra tu pecho, luce hoy como un despojo humano. Pero lo único que importa en ese momento es tenerlo a El de nuevo en tus brazos maternales. Sabes que el no puede sentir tus caricias, ni tus besos, pero aun así lo besas y lo acaricias... quieres como borrarle el horror de lo que los hombres le hicieron a través de tu ternura y de tu amor. Madre, cómo lo estrechabas, cómo abrazabas ese cuerpo tan desfigurado... sabias que El había llevado sobre si toda nuestra culpa, que con su dolor El había sanado las llagas de nuestros pecados, que con su ser todo destrozado El había devuelto la belleza a nuestras almas...
Y al mirarlo ahí posando inmóvil en tus brazos solo pensabas que El vivió para amar y ahí estaba la prueba más grande de su amor.
Y por eso... todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste por que confiabas en el amor del Padre!

Décima cuarta Estación: "Jesús es colocado en el sepulcro" Madre Dolorosa, tu nunca dejas a tu hijo, vas con los que lo llevan a enterrar, pues quieres acompañarle hasta su tumba. Tu quisieras arreglar su cuerpo, vestirlo, ponerle un manto blanco, suave y perfumado, pero nada de eso se te permite hacer. Recuerdas en ese momento, los nueve meses que lo tuviste en tu vientre. Donde lo guardabas con tanto amor, refugiándolo y cuidándolo del maltrato del mundo. Y es así como lo depositas en esta tumba. Es hora de dejarlo y de cerrar la puerta del sepulcro. Qué dolor Madre, saber que El se queda ahí, y que tu debes continuar aquí en la tierra, enfrentándote a la oscuridad, a la burla, a la indiferencia, al desprecio que aun después de muerto sigan haciéndole los hombres. María, tu caminas despacio como no queriendo separarte de tu hijo... pero... una gran paz envuelve tu corazón traspasado de dolor... La paz y el gozo de saber que tu hijo muy pronto... RESUCITARÁ
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Feliz Pascua de Resurrección!!!

Feliz Pascua de Resurrección!!!
“¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?”

Oración... Señor Resucitado

Oración... Señor Resucitado

Santoral Abril 20


-Beata Clara Bosalta, Fundadora
-Beata Oda u Odette Thorebaix, Virgen, Monja Premonstratense
 


-Beato Anastasio Pankiewicz, Mártir Franciscano
-Beato Antonio Page, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Domingo Veragale o Vernagalli, Monje y Presbítero
-Beato Francisco Page, Presbítero y Mártir
-Beato Geraldo de Salles, Eremita Fundador
-Beato Guillermo Thompson, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Hugo de Anzy-le-Duc, Presbítero
-Beato Jacobo Bell, Mártir
-Beato Juan Finch, Mártir
-Beato Mauricio MacKenraghty, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Simón Rinalducci de Todi, Presbítero Agustino
-Beatos Ricardo Sageant, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Roberto Watkinson, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)

-Nuestra Señora del Buen Pastor 
-Nuestra Señora de Schier, Bavaria
-NuestraSeñora La Dolorosa del Colegio San Gabriel, Quito, Ecuador


-San Acíndino, Mártir
-San Adjutor, Ermitaño
-San Alberto, Niño Mártir
-San Anastasio II de Antioquía, Obispo y Mártir
-San Aniceto, Papa y Mártir
-San Antonino, Mártir
-San Cesáreo, Mártir
-San Cesario, Mártir
-San Crisófono, Crisóforo, o Cristóforo, Mártir
-Santo Domingo de Leonisa, Confesor
-San Domnino de Digne, Obispo 
-San Domnino, Mártir
-San Endón, Abad
-San Gerardo de Selles, Confesor
-San Lutardo, Obispo
-San Marciano o Mariano de Auxerre, Monje
-San Marcelino de Embrun, Obispo
-San Marciano, Presbítero
-San Mardovino, Monje
-San Secundino de Córdoba, Mártir (Busco Estampa)
-San Seriano, Mártir
-San Serviliano, Mártir
-San Serviano o Severiano de Roma, Mártir (Busco Estampa)
-San Sulpicio de Roma, Mártir (Busco Estampa)
-San Teodoro Triquino o Triguines, Eremita
-San Teonás Antonino, Mártir
-San Teótimo el filósofo, Obispo
-San Triquinas o Triquinio, Ermitaño
-San Valderedo, Obispo
-San Vandelino, Abad
-San Vicente, Mártir
-San Víctor, Mártir
-San Vihonio, Obispo
-San Vihón o Wihón de Osnabruck, Abad y Obispo
-San Zaqueo, el Publicano
-San Zenón, Mártir
-San Zótico, Mártir

-Santa Acindina, Mártir
-Santa Bernicia, Mártir
-Santa Domnina, Mártir
-Santa Eileana o Heliena de Laurino, Virgen Ermitaña
-Santa Endelienda, Virgen
-Santa Hildegunda, Monja
-Santa Inés de Montepulciano, Religiosa

-Santa Prosdocia, Mártir
-Santa Sara de Antioquía, Mártir


♥- Indice Cuaresma y Semana Santa


-Hoy iniciamos el tiempo de Cuaresma

-Día litúrgico: Miércoles de Ceniza
-Día 1- Miércoles de Ceniza

Ciclo A
-Primer Domingo de Cuaresma
-Segundo Domingo de Cuaresma
-Tercer Domingo de Cuaresma
-Cuarto Domingo de Cuaresma
-Quinto Domingo de Cuaresma

Ciclo B
-Primer Domingo de Cuaresma
-Segundo Domingo de Cuaresma
-Tercer Domingo de Cuaresma
-Cuarto Domingo de Cuaresma
-Quinto Domingo de Cuaresma

CicloC
-Primer Domingo de Cuaresma
-Segundo Domingo de Cuaresma
-Tercer Domingo de Cuaresma
-Cuarto Domingo de Cuaresma
-Quinto Domingo de Cuaresma


Una Reflexión por cada día de la Cuaresma

-Día 1º. MIÉRCOLES DE CENIZA
-Día 2º JUEVES
-Día 3º VIERNES
-Día 4º SABADO
-Día 5º. DOMINGO PRIMERO
-Día 6º. LUNES PRIMERO
-Día 7º. MARTES PRIMERO
-Día 8º. MIÉRCOLES PRIMERO
-Día 9º. JUEVES PRIMERO
-Día 10º. VIERNES PRIMERO
-Día 11º. SÁBADO PRIMERO
-Día 12º. DOMINGO SEGUNDO
-Día 13º. LUNES SEGUNDO
-Día 14º. MARTES SEGUNDO
-Día 15º. MIÉRCOLES SEGUNDO
-Día 16º. JUEVES SEGUNDO
-Día 17º. VIERNES SEGUNDO
-Día 18º. SÁBADO SEGUNDO
-Día 19º. DOMINGO TERCERO
-Día 20º. LUNES TERCERO
-Día 21º. MARTES TERCERO
-Día 22º. MIERCOLES TERCERO
-Día 23º. JUEVES TERCERO
-Día 24º. VIERNES TERCERO
-Día 25º. SÁBADO TERCERO
-Día 26º. DOMINGO CUARTO
-Día 27º. LUNES CUARTO
-Día 28º. MARTES CUARTO
-Día 29º. MIERCOLES CUARTO
-Día 30º. JUEVES CUARTO
-Día 31º. VIERNES CUARTO
-Día 32º. SÁBADO CUARTO
-Día 33º. DOMINGO QUINTO
-Día 34º. LUNES QUINTO
-Día 35º. MARTES QUINTO
-Día 36º. MIERCOLES QUINTO
-Día 37º. JUEVES QUINTO
-Día 38º. VIERNES QUINTO
-Día 39º. SÁBADO QUINTO
-Día 40º. DOMINGO DE RAMOS

-Viernes de Dolores
-Sábado de Pasión
-Domingo de Ramos
-Breve Historia del Domingo de Ramos


-Domingo de Ramos, abre solemnemente la Semana Santa
-Entrada Triunfal, cuando Jesús ingresó en la ciudad de Jerusalén

-Estampita y Oración para el Domingo de Ramos

-El verdadero significado de la SEMANA SANTA

-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz

-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Primera Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Segunda Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Tercera Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Cuarta Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Quinta Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Sexta Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Séptima Palabra

Una Reflexión por cada día de la Semana Santa
-LUNES SANTO
-MARTES SANTO
-MIERCOLES SANTO
-JUEVES SANTO
-VIERNES SANTO
-SÁBADO SANTO
-DOMINGO SANTO

Semana Santa
 
-Lunes Santo
-¿Qué celebramos los cristianos? LUNES SANTO

-Martes Santo
-El Beso de Judas - Martes Santo 

-Miércoles Santo
-Jesús lava los pies de sus Discípulos
-Lavatorio de los pies
-Lavatorio de los pies

-Jueves Santo
-Amense como yo los Amo
-La Ultima Cena

-Viernes Santo
-Jesús en el Huerto de Getsemaní o de Los Olivos
-Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario, Viernes Santo
-Adoración de la Santa Cruz
-Fecha de la Crucifixión de Cristo
-La "Visita de las Siete Casas"
-Las siete estaciones, visitas o casas

-Sábado Santo
-Himno: Brazos Rígidos y Yertos
-Jesús está sepultado. Es un día de reflexión y silencio

-Domingo de Resurrección
-¿Cómo se celebra el Domingo de Pascua?
-Oración... Señor Resucitado
-Feliz Pascua de Resurrección!!!

-Lunes de Pascua

-Oración a la Sangre de Cristo

-Las Estaciones del Via Crucis †
-Estaciones del Via Crucis †
-†Estampitas con Oración, Estaciones del Via Crucis †