martes, enero 17, 2017

Evangelio Enero 17, 2017

Día litúrgico: Martes II del tiempo ordinario

Santoral 17 de Enero: San Antonio, abad

Texto del Evangelio (Mc 2,23-28): Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?». Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».

«El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado»
Rev. D. Ignasi FABREGAT i Torrents - (Terrassa, Barcelona, España)


Hoy como ayer, Jesús se las ha de tener con los fariseos, que han deformado la Ley de Moisés, quedándose en las pequeñeces y olvidándose del espíritu que la informa. Los fariseos, en efecto, acusan a los discípulos de Jesús de violar el sábado (cf. Mc 2,24). Según su casuística agobiante, arrancar espigas equivale a “segar”, y trillar significa “batir”: estas tareas del campo —y una cuarentena más que podríamos añadir— estaban prohibidas en sábado, día de descanso. Como ya sabemos, los panes de la ofrenda de los que nos habla el Evangelio, eran doce panes que se colocaban cada semana en la mesa del santuario, como un homenaje de las doce tribus de Israel a su Dios y Señor.

La actitud de Abiatar es la misma que hoy nos enseña Jesús: los preceptos de la Ley que tienen menos importancia han de ceder ante los mayores; un precepto ceremonial debe ceder ante un precepto de ley natural; el precepto del reposo del sábado no está, pues, por encima de las elementales necesidades de subsistencia. El Concilio Vaticano II, inspirándose en la perícopa que comentamos, y para subrayar que la persona ha de estar por encima de las cuestiones económicas y sociales, dice: «El orden social y su progresivo desarrollo se han de subordinar en todo momento al bien de la persona, porque el orden de las cosas se ha de someter al orden de las personas, y no al revés. El mismo Señor lo advirtió cuando dijo que el sábado había sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado (cf. Mc 2,27)».

San Agustín nos dice: «Ama y haz lo que quieras». ¿Lo hemos entendido bien, o todavía la obsesión por aquello que es secundario ahoga el amor que hay que poner en todo lo que hacemos? Trabajar, perdonar, corregir, ir a misa los domingos, cuidar a los enfermos, cumplir los mandamientos..., ¿lo hacemos porque toca o por amor de Dios? Ojalá que estas consideraciones nos ayuden a vivificar todas nuestras obras con el amor que el Señor ha puesto en nuestros corazones, precisamente para que le podamos amar a Él.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Enero 17



-Beata María Antonia París de San Pedro, Confesora
-Beata Eufemia Domitilla
-Beato Enrique de Comentina, Mártir Patriarca de Constantinopla
-Beato Gamalberto o Gamelberto, Presbítero
-Beato José Vaz, Orador

-La Huída a Egipto

-Nuestra Señora de la Paz, Roma (1483)
-Nuestra Señora de Pontmain, Francia (1871)

-San Antonio "El Grande", Abad (Memoria Litúrgica)
-San Antonio de Chernoezero
-San Antonio de Dymsk
-San Alfredo, Abad
-San Almano, Monje
-San Amalberto, Presbítero
-San Antón, Abad
-San Antonio de Krasny Kholm
-San Antonio de Roma, Monje
-San Apóstolo, el nuevo
-San Aquiles de Grecia, Abad
-San Diodoro, con sus compañeros Mártires
-San Elasipo, Mártir
-San Eltusipo, Mártir
-San Espeusipo de Langres, Mártir
-San Generoso, Abad
-San Genulfo o Genou, Ascético
-San Jenaro Sánchez Delgadillo, Sacerdote Mártir
-San Jorge, nuevo Mártir, Santo Patrono de Ioanina
-San José de Freising, Obispo
-San Juan, Confesor
-San Juan de Roma, Monje
-San Julián Sabas "el Viejo", Ermitaño (Busco Estampa)
-San Lupo, Obispo
-San Marcelo de Die, Obispo y Confesor
-San Mérulo de Roma, Monje
-San Mariano, con sus compañeros Mártires
-San Mariano, Diácono y Mártir
-San Melasipo de Capadocia, Mártir
-San Menio, Abad
-San Sabino, Obispo
-San Sulpicio el Pío, Obispo
-San Teodosio I El Grande
-San Turbon, Mártir

-Santa Junilla, Mártir

-Santa Leonilda, Virgen y Mártir
-Santa Leonisa, Mártir
-Santa Leonila de Capadocia, Abuela y Mártir
-Santa Milwida
-Santa Neosnadia, Virgen, una de las "Doce apóstoles de Irlanda"
-Santa Rosamunda, Princesa

-Venerable, Isabel del Sagrado Corazón de Jesús

lunes, enero 16, 2017

Evangelio Enero 16, 2017

Día litúrgico: Lunes II del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,18-22): Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen a Jesús: «¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día.

»Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos».


«¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?»
Rev. D. Joaquim VILLANUEVA i Poll - (Barcelona, España)

Hoy comprobamos cómo los judíos, además del ayuno prescrito para el Día de la Expiación (cf. Lev 16,29-34) observaban muchos otros ayunos, tanto públicos como privados. Eran expresión de duelo, de penitencia, de purificación, de preparación para una fiesta o una misión, de petición de gracia a Dios, etc. Los judíos piadosos apreciaban el ayuno como un acto propio de la virtud de la religión y muy grato a Dios: el que ayuna se dirige a Dios en actitud de humildad, le pide perdón privándose de aquellas cosas que, satisfaciéndole, le hubieran apartado de Él. 

Que Jesús no inculque esta práctica a sus discípulos y a los que le escuchan, sorprende a los discípulos de Juan y a los fariseos. Piensan que es una omisión importante en sus enseñanzas. Y Jesús les da una razón fundamental: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?» (Mc 2,19). El esposo, según la expresión de los profetas de Israel, indica al mismo Dios, y es manifestación del amor divino hacia los hombres (Israel es la esposa, no siempre fiel, objeto del amor fiel del esposo, Yahvé). Es decir, Jesús se equipara a Yahvé. Está aquí declarando su divinidad: llama a sus discípulos «los amigos del esposo», los que están con Él, y así no necesitan ayunar porque no están separados de Él.

La Iglesia ha permanecido fiel a esta enseñanza que, viniendo de los profetas e incluso siendo una práctica natural y espontánea en muchas religiones, Jesucristo la confirma y le da un sentido nuevo: ayuna en el desierto como preparación a su vida pública, nos dice que la oración se fortalece con el ayuno, etc.

Entre los que escuchaban al Señor, la mayoría serían pobres y sabrían de remiendos en vestidos; habría vendimiadores que sabrían lo que ocurre cuando el vino nuevo se echa en odres viejos. Les recuerda Jesús que han de recibir su mensaje con espíritu nuevo, que rompa el conformismo y la rutina de las almas avejentadas, que lo que Él propone no es una interpretación más de la Ley, sino una vida nueva.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Enero 16


-Beata Blanca, Abadesa
-Beata Juana María Condesa Llunch, Virgen Fundadora 

-Beato Ferreolo de Grénoble, Obispo Mártir
-Beato José Antonio Tovini, Maestro Laico Terciario Franciscano
-Beato Santiago de Luino
-Beato Máximo el Fool-for-Christ de Totma, Vologda

-Nuestra Señora del Refugio

-Nuestra Señora de Montserrat liberó a los cautivos de la tiranía de los Turcos, España 

-San Acurso o Acursio, Mártir Franciscano 

-San Ayuto o Adjutoy, Mártir Franciscano
-San Berardo de Corbio, y compañeros Mártires Franciscanos
-San Cosme de Jerusalén “el Méloda”, Obispo y Compositor de himnos Sagrados
-San Dana, Danacto, Dánax o Danacte, Mártir
-San Enrique de Nortumberland, Ermitaño (Busco Estampa)
-San Esteban de Brescia, Mártir
-San Fausto de Riez de Provenza, Obispo (Busco Estampa)
-San Fulgencio de Cartagena, Obispo
-San Flaviano, Anacoreta
-San Fursy o Furseo de Peronne o Aagny, Monje Abad
-San Frisio, Confesor
-San Generoso, Abad
-San Honorato de Arles, Obispo

-San Honorato de Fondi, Abad
-San José Vaz, Presbítero Misionero

-San Marcelo de Tarantasia, Obispo
-San Marcelo I, Papa y Mártir
-San Melas de Rinocorura, Obispo y Confesor (Busco Estampa)
-San Marino de Brescia, Mártir
-San Nicolás de Mitelene, Nuevomártir
-San Otón, Mártir Presbíteros Franciscano
-San Pánfilo de Cesaréa, y compañeros Mártires
-San Pedro de San Jerónimo, Mártir Presbíteros Franciscano
-San Rolando, Abad
-San Romilo de Ravenica,
-San Santiago de Tarantasia, Obispo
-San Teobardo, Monje
-San Ticiano de Oderzo, Obispo
-San Titiano de Venice, Obispo
-San Tolomeo, Mártir
-San Troverio o Triviero, Ascético Presbítero y Eremita
-San Valero o Valerio de Sorrento, Obispo

-Santa Estefanía, Virgen
-Santa Juana da Bagno de Romagna, Virgen
-Santa Neonilla, Mártir
-Santa Leonilla, Mártir
-Santa Liberada de Pavia, hermana de San Epifanio de Pavia

-Nuevos mártires Damascenos de Gabrovo

-Hiero mártires Damascenos de Hilandar de Mt Athos

-Mártires Danax el Reader, en Macedonia
-Mártires de Jonilla (Vovilla), en Capadocia
-Mártires de Turbo, en Capadocia
-Mártires de Neon, en Capadocia

-Veneración de las Preciosas Cadenas del Santo y Glorioso Padre Apostolado


 

domingo, enero 15, 2017

Evangelio Enero 15, 2017

Día litúrgico: Domingo II (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Jn 1,29-34): En aquel tiempo, vio Juan venir Jesús y dijo: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es por quien yo dije: ‘Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que Él sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios».


«He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»
Rev. D. Joaquim FORTUNY i Vizcarro - (Cunit, Tarragona, España)

Hoy hemos escuchado a Juan que, al ver a Jesús, dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). ¿Qué debieron pensar aquellas gentes? Y, ¿qué entendemos nosotros? En la celebración de la Eucaristía todos rezamos: «Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros / danos la paz». Y el sacerdote invita a los fieles a la Comunión diciendo: «Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo...».

No dudemos de que, cuando Juan dijo «he ahí el Cordero de Dios», todos entendieron qué quería decir, ya que el “cordero” es una metáfora de carácter mesiánico que habían usado los profetas, principalmente Isaías, y que era bien conocida por todos los buenos israelitas.

Por otro lado, el cordero es el animalito que los israelitas sacrifican para rememorar la pascua, la liberación de la esclavitud de Egipto. La cena pascual consiste en comer un cordero.

Y aun los Apóstoles y los padres de la Iglesia dicen que el cordero es signo de pureza, simplicidad, bondad, mansedumbre, inocencia... y Cristo es la Pureza, la Simplicidad, la Bondad, la Mansedumbre, la Inocencia. San Pedro dirá: «Habéis sido rescatados (...) con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo» (1Pe 1,18.19). Y san Juan, en el Apocalipsis, emplea hasta treinta veces el término “cordero” para designar a Jesucristo.

Cristo es el cordero que quita el pecado del mundo, que ha sido inmolado para darnos la gracia. Luchemos para vivir siempre en gracia, luchemos contra el pecado, aborrezcámoslo. La belleza del alma en gracia es tan grande que ningún tesoro se le puede comparar. Nos hace agradables a Dios y dignos de ser amados. Por eso, en el “Gloria” de la Misa se habla de la paz que es propia de los hombres que ama el Señor, de los que están en gracia.

Juan Pablo II, urgiéndonos a vivir en la gracia que el Cordero nos ha ganado, nos dice: «Comprometeos a vivir en gracia. Jesús ha nacido en Belén precisamente para eso (...). vivir en gracia es la dignidad suprema, es la alegría inefable, es garantía de paz, es un ideal maravilloso».
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Enero 15


-Beato Ángel de Gualdo Tadino, Eremita
-Beato Gaspar Daverio, Suddiacono Franciscano Mártir
-Beato Godefrido, Confesor
-Beato Juan Bodeo, Religioso Mártir
-Beato Nicolás Gross, Periodista y Mártir
-Beato Pedro de Castelman, Castelnau o Castronovo, Monje Presbítero y Mártir
-Beato Santiago de Villa "el Limosnero", Terciario y Mártir

-Nuestra Señora de los Pobres, Banneux, Bélgica (1933).

-San Abacuc, Profeta
-San Ableberto o Emeberto de Cambrai, Obispo
-San Alejandro, Fundador
-San Amaro, Confesor
-San Arnoldo Janssen, Presbítero y Fundador
-San Arsenio de Arno, Ermitaño
-San Arsenio de Reggio Calabria, Ermitaño y Confesor
-San Barlaam de Keretsk
-San Bonito, Bonnet o Bont de Clermont, Monje y Obispo
-San Berardo, Presbítero y Mártir
-San Blaithmaic, Blathmac o Blaithmale, Mártir
-San Botonto de Roma, Mártir
-San Ceovulfo o Ceolulfo de Nortumbria, Rey
-San Conrado, Abad
-San Cosme de Jerusalén “el Méloda”, Obispo y Compositor de himnos Sagrados (Enero 16)
-San Diego de Soto Martire, Mercedario
-San Efiso o Efisio de Cagliari, Mártir
-San Eligio, Confesor
-San Elpido, Mártir
-San Eugipio, Sacerdote
-San Francisco Fernández de Capillas, Presbítero Dominico y Mártir
-San Gabriel de Lesnov, Fundador
-San Helen
-San Isidoro, Monje egipcio
-San Jaime de Castro, Mártir
-San Juan Calibita o Calibites o de la Choza
-San Lleudadd o Laudatus, Bardsey y País de Gales
-San Malardo o Melar de Chartres, Obispo
-San Macario el viejo Monje, discípulo de San Antonio
-San Mauro de Glanfeuil, Monje Abad
-San Máximo de Nola, Obispo
-San Miqueas el joven, Profeta
-San Pansopius de Alejandría, el Mártir
-San Pablo de Tebes, Ascético y Ermitaño
-San Plácido, Monje
-San Probo de Rieti, Obispo (Busco Estampa)
-San Romedio de Trento, Ermitaño
-San Saúl, padre de San Asap de Gales
-San Sawyl Felyn, Rey de Dyfed
-San Viator de Bérgamo, Obispo

-Santa Brita, Virgen
-Santa Ita, Monja Virgen y Fundadora
-Santa Maura, Virgen
-Santa Perozhavr Sivnieli
-Santa Raquel, Esposa de Jacob
-Santa Salomé Ugiarmeli
-Santa Secundina de Anagni, Virgen y Mártir
-Santa Tarsicia o Tarsitia, Virgen y y Mártir (Busco Estampa)


sábado, enero 14, 2017

Evangelio Enero 14, 2017

Día litúrgico: Sábado I del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,13-17): En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?». Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

«No he venido a llamar a justos, sino a pecadores»
Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart - (Tarragona, España)

Hoy, en la escena que relata san Marcos, vemos cómo Jesús enseñaba y cómo todos venían a escucharle. Es manifiesto el hambre de doctrina, entonces y también ahora, porque el peor enemigo es la ignorancia. Tanto es así, que se ha hecho clásica la expresión: «Dejarán de odiar cuando dejen de ignorar».

Pasando por allí, Jesús vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado donde cobraban impuestos y, al decirle «sígueme», dejándolo todo, se fue con Él. Con esta prontitud y generosidad hizo el gran “negocio”. No solamente el “negocio del siglo”, sino también el de la eternidad.

Hay que pensar cuánto tiempo hace que el negocio de recoger impuestos para los romanos se ha acabado y, en cambio, Mateo —hoy más conocido por su nuevo nombre que por el de Leví— no deja de acumular beneficios con sus escritos, al ser una de las doce columnas de la Iglesia. Así pasa cuando se sigue con prontitud al Señor. Él lo dijo: «Y todo el que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campo por mi nombre, recibirá el ciento por uno y gozará de la vida eterna» (Mt 19,29).

Jesús aceptó el banquete que Mateo le ofreció en su casa, juntamente con los otros cobradores de impuestos y pecadores, y con sus apóstoles. Los fariseos —como espectadores de los trabajos de los otros— hacen presente a los discípulos que su Maestro come con gente que ellos tienen catalogados como pecadores. El Señor les oye, y sale en defensa de su habitual manera de actuar con las almas: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mc 2,17). Toda la Humanidad necesita al Médico divino. Todos somos pecadores y, como dirá san Pablo, «todos han pecado y se han privado de la gloria de Dios» (Rm 3,23).

Respondamos con la misma prontitud con que María respondió siempre a su vocación de corredentora.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Enero 14


-Beata Alfonsa Clerici, Virgen

-Beato Bucardo, Monje
-Beato Odón de Novara, Monje Cartujo, Presbítero
-Beato Odorico de Pordenone, Sacerdote Misionero Franciscano
-Beato Pedro Donders, Presbítero Redentorista
-Beato Rogerio de Todi, Fraile 

-Nuestra Señora de la Palabra, Montserrat, España

-La Divina Pastora, Venezuela


-Patrocinio de Santa Filomena, Virgen y Mártir 

-San Baetano, Abad
-San Barbescemin, Obispo
-San Caldeolo de Viena, Obispo

-San Dacio de Milán, Obispo
-San Engelmaro
de Baviera, Mártir
-San Eufrasio de Africa, Obispo

-San Eufrasio de Auvernia, Obispo
-San Esteban de Constantinopla, Archimandrita
-San Félix de Nola, Confesor y Mártir
-San Fulgencio de Ecija, hermano de San Isidoro y obispo
-San Glicerio o Glycerio de Antioquía, Diácono y Mártir (Busco Estampa)
-San Godefrido, Monje
-San Guillermo, Abad
-San Julián Sabas, el Antiguo
-San Malaquías, Profeta
-San Ponciano de Spoleto, Mártir
-San Potito de Cerdeña, Mártir
-San Platon de Revel, Obispo
-San Prisco, Mártir
-San Prisciliano, Mártir
-San Sabas de Serbia, Arzobispo
-San Teodemario, Monje


-Santa Benita, Mártir
-Santa Benedicta, Mártir
-Santa Macrina "la Vieja", Abuela y Educadora de San Basilio el Grande
-Santa Nino (Nina, Cristiana) de Georgia, Virgen

-Santos Monjes del Monte Sinaí y Raiti, 38 Monjes y Mártires
-Santos Monjes de Raiti, 33 Monjes y Mártires



viernes, enero 13, 2017

Evangelio Enero 13, 2017

Día litúrgico: Viernes I del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,1-12): Entró de nuevo en Cafarnaum; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y Él les anunciaba la Palabra.

Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde Él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?». Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda?’ Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico-: ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’».

Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida».


«Hijo, tus pecados te son perdonados (...). A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa»
Rev. D. Joan Carles MONTSERRAT i Pulido - (Cerdanyola del Vallès, Barcelona, España)

Hoy vemos nuevamente al Señor rodeado de un gentío: «Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio» (Mc 2,2). Su corazón se deshace ante la necesidad de los otros y les procura todo el bien que se puede hacer: perdona, enseña y cura a la vez. Ciertamente, les dispensa ayuda a nivel material (en el caso de hoy, lo hace curando una enfermedad de parálisis), pero —en el fondo— busca lo mejor y primero para cada uno de nosotros: el bien del alma.

Jesús-Salvador quiere dejarnos una esperanza cierta de salvación: Él es capaz, incluso, de perdonar los pecados y de compadecerse de nuestra debilidad moral. Antes que nada, dice taxativamente: «Hijo, tus pecados te son perdonados» (Mc 2,5). Después, lo contemplamos asociando el perdón de los pecados —que dispensa generosa e incansablemente— a un milagro extraordinario, “palpable” con nuestros ojos físicos. Como una especie de garantía externa, como para abrirnos los ojos de la fe, después de declarar el perdón de los pecados del paralítico, le cura la parálisis: «‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’. Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos» (Mc 2,11-12).

Este milagro lo podemos revivir frecuentemente nosotros con la Confesión. En las palabras de la absolución que pronuncia el ministro de Dios («Yo te absuelvo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo») Jesús nos ofrece nuevamente —de manera discreta— la garantía externa del perdón de nuestros pecados, garantía equivalente a la curación espectacular que hizo con el paralítico de Cafarnaum.

Ahora comenzamos un nuevo tiempo ordinario. Y se nos recuerda a los creyentes la urgente necesidad que tenemos del encuentro sincero y personal con Jesucristo misericordioso. Él nos invita en este tiempo a no hacer rebajas ni descuidar el necesario perdón que Él nos ofrece en su alcoba, en la Iglesia.
=
Fuente: evangeli.net