sábado, agosto 19, 2017

Evangelio Agosto 19, 2017

Día litúrgico: Sábado XIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 19,13-15): En aquel tiempo, le presentaron a Jesús unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos». Y, después de imponerles las manos, se fue de allí.

«Le presentaron a Jesús unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench - (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy nos es dado contemplar una escena que, desgraciadamente, es demasiado actual: «Le presentaron a Jesús unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían» (Mt 19,13). Jesús ama especialmente a los niños; nosotros, con los pobres razonamientos típicos de “gente mayor”, les impedimos acercarse a Jesús y al Padre: —¡Cuando sean mayores, si lo desean, ya escogerán...! Esto es un gran error.

Los pobres, es decir, los más carentes, los más necesitados, son objeto de particular predilección por parte del Señor. Y los niños, los pequeños son muy “pobres”. Son pobres de edad, son pobres de formación... Son indefensos. Por esto, la Iglesia —“Madre” nuestra— dispone que los padres lleven pronto a sus hijos a bautizar, para que el Espíritu Santo ponga morada en sus almas y entren en el calor de la comunidad de los creyentes. Así lo indican tanto el Catecismo de la Iglesia como el Código de Derecho Canónico, ordenamientos del máximo rango de la Iglesia (que, como toda comunidad, debe tener sus ordenamientos).

¡Pero no!: ¡cuando sean mayores! Es absurda esta manera de proceder. Y, si no, preguntémonos: —¿Qué comerá este niño? Lo que le ponga su madre, sin esperar a que el niño especifique qué es lo que prefiere. —¿Qué idioma hablará este niño? El que le hablen sus padres (de otra manera, el niño nunca podrá escoger ninguna lengua). —¿A qué escuela irá este niño? A la que sus padres le lleven, sin esperar que el chico defina los estudios que prefiere...

—¿Qué comió Jesús? Aquello que le puso su Madre, María. —¿Qué lengua habló Jesús? La de sus padres. —¿Qué religión aprendió y practicó el Niño Jesús? La de sus padres, la religión judía. Después, cuando ya fue mayor, pero gracias a la instrucción que había recibido de sus padres, fundó una nueva religión... Pero, primero, la de sus padres, como es natural.
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Fuente: evangeli.net

viernes, agosto 18, 2017

Evangelio Agosto 18, 2017

Día litúrgico: Viernes XIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 19,3-12): En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?». Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre».

Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?». Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio».

Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse». Pero Él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda».


«Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre»
Fr. Roger J. LANDRY - (Hyannis, Massachusetts, Estados Unidos)

Hoy, Jesús contesta a las preguntas de sus contemporáneos acerca del verdadero significado del matrimonio, subrayando la indisolubilidad del mismo.

Su respuesta, sin embargo, también proporciona la base adecuada para que los cristianos podamos responder a aquellos que intentan buscar la ampliación de la definición de matrimonio para las parejas homosexuales.

Al hacer retroceder el matrimonio al plan original de Dios, Jesús subraya cuatro aspectos relevantes por los cuales sólo pueden ser unidos en matrimonio un hombre y una mujer:

1) «El Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra» (Mt 19,4). Jesús nos enseña que, en el plan divino, la masculinidad y la feminidad tienen un gran significado. Ignorarlo, pues, es ignorar lo que somos.

2) «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer» (Mt 19,5). El plan de Dios no es que el hombre abandone a sus padres y se vaya con quien desee, sino con una esposa.

3) «De manera que ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Esta unión corporal va más allá de la poco duradera unión física que ocurre en el acto conyugal. Se refiere a la unión duradera que se presenta cuando un hombre y una mujer, a través de su amor, conciben una nueva vida que es el matrimonio perdurable o unión de sus cuerpos. Es obvio que un hombre con otro hombre, o una mujer con otra mujer, no pueden considerarse un único cuerpo de esa forma.

4) «Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre» (Mt 19,6). Dios mismo ha unido en matrimonio al hombre y a la mujer, y siempre que intentemos separar lo que Él ha unido, lo estaremos haciendo por nuestra cuenta y a expensas de la sociedad.

En su catequesis sobre el Génesis, el Papa San Juan Pablo II dijo: «En su respuesta a los fariseos, Jesucristo plantea a sus interlocutores la visión total del hombre, sin la cual no es posible ofrecer una respuesta adecuada a las preguntas relacionadas con el matrimonio».

Cada uno de nosotros está llamado a ser el “eco” de esta Palabra de Dios en nuestro momento.
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Fuente: evangeli.net

jueves, agosto 17, 2017

Evangelio Agosto 17, 2017

Día litúrgico: Jueves XIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 18,21—19,1): En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: «Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré». Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

»Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: «Paga lo que debes». Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: «Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré». Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: «Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?». Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.


«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?»
Rev. D. Joan BLADÉ i Piñol - (Barcelona, España)

Hoy, preguntar «¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?» (Mt 18,21), puede significar: —Éstos a quienes tanto amo, los veo también con manías y caprichos que me molestan, me importunan cada dos por tres, no me hablan... Y esto un día y otro día. Señor, ¿hasta cuándo los he de aguantar?

Jesús contesta con la lección de la paciencia. En realidad, los dos colegas coinciden cuando dicen: «Ten paciencia conmigo» (Mt 18,26.29). Mientras la intemperancia del malvado, que ahogaba al otro por poca cosa, le ocasiona la ruina moral y económica, la paciencia del rey, a la vez que salva al deudor, a la familia y sus bienes, engrandece la personalidad del monarca y le genera la confianza de la corte. La reacción del rey, en labios de Jesús, nos recuerda aquello del libro de los Salmos: «Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido» (Sal 130,4).

Está claro que nos hemos de oponer a la injusticia, y, si es necesario, enérgicamente (soportar el mal sería un indicio de apatía o de cobardía). Pero la indignación es sana cuando en ella no hay egoísmo, ni ira, ni necedad, sino deseo recto de defender la verdad. La auténtica paciencia es la que nos lleva a soportar misericordiosamente la contradicción, la debilidad, las molestias, las faltas de oportunidad de las personas, de los acontecimientos o de las cosas. Ser paciente equivale a dominarse a uno mismo. Los seres susceptibles o violentos no pueden ser pacientes porque ni reflexionan ni son amos de sí mismos.

La paciencia es una virtud cristiana porque forma parte del mensaje del Reino de los cielos, y se forja en la experiencia de que todo el mundo tenemos defectos. Si Pablo nos exhorta a soportarnos los unos a los otros (cf. Col 3,12-13), Pedro nos recuerda que la paciencia del Señor nos da la oportunidad de salvarnos (cf. 2Pe 3,15).

Ciertamente, ¡cuántas veces la paciencia del buen Dios nos ha perdonado en el confesionario! ¿Siete veces? ¿Setenta veces siete? ¡Quizá más!
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 17




-Beata María Elisabeth Turgeon, Religiosa Virgen y Fundadora

-Beato Alberto de Chiatina o Siena, Presbítero

-Beato Ángel Agustín de Florencia, Confesor
-Beato Antonio Carmaniú i Mercader, Sacerdote y Mártir
-Beato Bartolomé Días-Laurel, Mártir
-Beato Enrique Canadell Quintana, Presbítero y Mártir
-Beato Florencio López Egea, Sacerdote y Mártir
-Beato Hugo de Tennenbach, Cistercense
-Beato Natal Hilario Le Conte, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Santiago de Savigliano, Confesor

-Victoria del Rey de Francia, implorando la intercesión de Nuestra Señora de Chartres (1304).


-San Anastasio de Terni, Obispo

-San Bonifacio de Cartago, Diácono y Mártir
-San Carlomán, Monje (Agosto 18)
-San Donato de Ripacándida, Monje Benedictino
-San Elías de Tesalónica"el Joven", Monje y Confesor
-San Eusebio de Sicilia, Papa y Mártir (Septiembre 26)
-San Eutiquio de Nicomedia, Mártir
-San Estratán de Nicomedia, Mártir
-San Filipe de Nicomedia, Mártir
-San Ierón o Hiero de Frisia, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-San Jacinto de Polonia, Sacerdote de la Orden de Predicadores (Agosto 15)
-San Jacobo Kyuhei Gorobioye Tomonaga, Mártir (Busco Estampa)
-San Liberatore o Liberato de Cartago, y Compañeros Mártires
-San Mammes o Mamante o Mameto de Cesárea, Mártir
-San Máximo de Cartago, Monje y Mártir
-San Miguel Kurobioye, Mártir (Busco Estampa)
-San Mirón o Miróin de Cizico, Presbítero y Mártir
-San Nicolás Politi, Eremita
-San Pablo de Tolemaida, Mártir
-San Rogato de Cartago, Monje y Mártir
-San Rústico de Cartago, Subdiáconos y Mártir
-San Séptimo de Cartago, Monje y Mártir
-San Servo de Cartago, Subdiáconos y Mártir

-Santa Beatriz de Silva y Meneses, Virgen

-Santa Clara de la Cruz de Montefalco, Abadesa y Fundadora
-Santa Juana de la Cruz (Delanoue), Virgen Fundadora
-Santa Juliana de Tolemaida, Mártir



miércoles, agosto 16, 2017

Evangelio Agosto 16, 2017

Día litúrgico: Miércoles XIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 18,15-20): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él (...) donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»
Rev. D. Pedro-José YNARAJA i Díaz - (El Montanyà, Barcelona, España)

Hoy, en este breve fragmento evangélico, el Señor nos enseña tres importantes formas de proceder, que frecuentemente se ignoran.

Comprensión y advertencia al amigo o al colega. Hacerle ver, en discreta intimidad («a solas tú con él»), con claridad («repréndele»), su equivocado proceder para que enderece el camino de su vida. Acudir a la colaboración de un amigo, si la primera gestión no ha dado resultado. Si ni aun con este obrar se logra su conversión y si su pecar escandaliza, no hay que dudar en ejercer la denuncia profética y pública, que hoy puede ser una carta al director de una publicación, una manifestación, una pancarta. Esta manera de obrar deviene exigencia para el mismo que la practica, y frecuentemente es ingrata e incómoda. Por todo ello es más fácil escoger lo que llamamos equivocadamente “caridad cristiana”, que acostumbra a ser puro escapismo, comodidad, cobardía, falsa tolerancia. De hecho, «está reservada la misma pena para los que hacen el mal y para los que lo consienten» (San Bernardo).

Todo cristiano tiene el derecho a solicitar de nosotros los presbíteros el perdón de Dios y de su Iglesia. El psicólogo, en un momento determinado, puede apaciguar su estado de ánimo; el psiquiatra en acto médico puede conseguir vencer un trastorno endógeno. Ambas cosas son muy útiles, pero no suficientes en determinadas ocasiones. Sólo Dios es capaz de perdonar, borrar, olvidar, pulverizar destruyendo, el pecado personal. Y su Iglesia atar o desatar comportamientos, trascendiendo la sentencia en el Cielo. Y con ello gozar de la paz interior y empezar a ser feliz.

En las manos y palabras del presbítero está el privilegio de tomar el pan y que Jesús-Eucaristía realmente sea presencia y alimento. Cualquier discípulo del Reino puede unirse a otro, o mejor a muchos, y con fervor, Fe, coraje y Esperanza, sumergirse en el mundo y convertirlo en el verdadero cuerpo del Jesús-Místico. Y en su compañía acudir a Dios Padre que escuchará las súplicas, pues su Hijo se comprometió a ello, «porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20).
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 16


-Beata Hugolina de Vercelli, Virgen y Eremita

-Beato Anselm d'Olot (Laurentí Basil Matas), Presbítero capuchino Mártir
-Beato Gabriel María de Benifayó (José María Sanchís Mompó), Religioso y Mártir
-Beato Juan Bautista Menestrel, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Juan de Santa Marta, Presbítero y Mártir
-Beato Lorenzo "Lorigado", «el Coracero» Penitente (Busco Estampa)
-Beato Melchor Kumagai, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Plácido García Gilabert, Sacerdote y Mártir
-Beato Radulfo de la Fustaie, Presbítero y Fundador (Busco Estampa)
-Beato Simón Bokusai Kiota y compañeros
-Beato Tomás Gengoro, y compañeros Mártires
-Beato Victor Chumillas Fernández, y compañeros Mártires

-Nuestra Señora de Trapani, Sicilia

-San Ambrosio de Ferentino, Centurión y Mártir
-San Armagilo de Gales, Eremita
-San Arsacio de Nicomedia, Eremita, Soldado y Confesor (Busco Estampa)
-San Diómedes de Nicea, Médico y Mártir
-San Eleuterio de Auxerre, Obispo
-San Esteban de Hungría, Rey
-San Frambaldo de Le Mans o Senlis, Monje
-San Nostriano de Nápoles, Obispo
-San Tito de Roma, Diácono y Mártir
-Treinta y tres Mártires

-Santa Beatriz da Silva Meneses, Virgen Fundadora (Agosto 17)
-Santa Rosa Fan Hui, Virgen y Mártir
-Santa Serena de Roma, Emperatriz y Mártir

martes, agosto 15, 2017

Evangelio Agosto 15, 2017

Día litúrgico: 15 de Agosto: La Asunción de la Virgen María

Texto del Evangelio (Lc 1,39-56): En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

Y dijo María: «Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos». María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.


«Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador»
P. Abad Dom Josep ALEGRE Abad de Santa Mª de Poblet - (Tarragona, España)

Hoy celebramos la solemnidad de la Asunción de Santa María en cuerpo y alma a los cielos. «Hoy —dice san Bernardo— sube al cielo la Virgen llena de gloria, y colma de gozo a los ciudadanos celestes». Y añadirá estas preciosas palabras: «¡Qué regalo más hermoso envía hoy nuestra tierra al cielo! Con este gesto maravilloso de amistad —que es dar y recibir— se funden lo humano y lo divino, lo terreno y lo celeste, lo humilde y lo sublime. El fruto más granado de la tierra está allí, de donde proceden los mejores regalos y los dones de más valor. Encumbrada a las alturas, la Virgen Santa prodigará sus dones a los hombres».

El primer don que te prodiga es la Palabra, que Ella supo guardar con tanta fidelidad en el corazón, y hacerla fructificar desde su profundo silencio acogedor. Con esta Palabra en su espacio interior, engendrando la Vida para los hombres en su vientre, «se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel» (Lc 1,39-40). La presencia de María expande la alegría: «Apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno» (Lc 1,44), exclama Isabel.

Sobre todo, nos hace el don de su alabanza, su misma alegría hecha canto, su Magníficat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador...» (Lc 1,46-47). ¡Qué regalo más hermoso nos devuelve hoy el cielo con el canto de María, hecho Palabra de Dios! En este canto hallamos los indicios para aprender cómo se funden lo humano y lo divino, lo terreno y lo celeste, y llegar a responder como Ella al regalo que nos hace Dios en su Hijo, a través de su Santa Madre: para ser un regalo de Dios para el mundo, y mañana un regalo de nuestra humanidad a Dios, siguiendo el ejemplo de María, que nos precede en esta glorificación a la que estamos destinados.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 15




-Beato Alberto (Berdini) da Sarteano, Franciscano
-Beato Carmelo Sastre Sastre, Presbítero y Mártir
-Beato Claudio (Ricardo) Granzotto, Escultor Religioso Franciscano
-Beato Jaime Bonet Nadal, Presbítero y Mártir
-Beato José María Peris Polo, Presbítero y Mártir
-Beato Juan Mesonero Huerta, Sacerdote Mártir
-Beato Luis Masferrer Vila, y 19 compañeros Mártires
-Beato Mario (Luis) Ros Ezcurra, Sacerdote y Mártir
-Beato Pio Alberto Del Corona, Obispo y Fundador
-Beato Vicente Soler, Presbítero y Mártir

-Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora a los cielos, Instituida por el Papa Leo IV (847). Día de Obligación.
-Nuestra Señora del Rosario del Cabo. Canadá
-Santa María de la Antigua, Patrona de Panamá
-Nuestra Señora de la Paloma, Copatrona de Madrid
-Nuestra Señora de Los Reyes, Patrona de Sevilla
-Nuestra Señora de Begoña, Patrona de Bilbao y Vizcaya
-Santa María del Alba

-San Arduino de Rímini, Sacerdote
-San Arnulfo de Soissons, Obispo
-San David Roldán Lara, Laico Mártir
-San Estanislao de Kostka, Seminarista
-San Esteban de Hungría, Rey (Agosto 16)
-San Estratón de Nicomedia, Mártir (Busco Estampa)
-San Eutiquiano de Nicomedia, Mártir (Busco Estampa)
-San Felipe de Nicomedia, Mártir (Busco Estampa)
-San Jacinto de Polonia, Sacerdote de la Orden de Predicadores
-San Luis Batis Sáinz, Presbítero y Mártir
-San Manuel Morales, Laico Mártir
-San Napoleón, Mártir
-San Neópolo de Alejandría, Mártir
-San Salvador Lara Puente, Laico Mártir
-San Saturnino, Mártir

-Santa Alicia ( Adela), Monja
-Santa Emilia, Virgen
-Santa Margarita, Monja


lunes, agosto 14, 2017

Evangelio Agosto 14, 2017

Día litúrgico: Lunes XIX del tiempo ordinario

Santoral 14 de Agosto: San Maximiliano Mª Kolbe, presbítero y mártir

Texto del Evangelio (Mt 17,22-27): En aquel tiempo, yendo un día juntos por Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará». Y se entristecieron mucho.

Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: «¿No paga vuestro Maestro el didracma?». Dice él: «Sí». Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: «¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?». Al contestar él: «De los extraños», Jesús le dijo: «Por tanto, libres están los hijos. Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estárter. Tómalo y dáselo por mí y por ti».


«Yendo un día juntos por Galilea»
P. Joaquim PETIT Llimona, L.C. - (Barcelona, España)

Hoy, la liturgia nos ofrece diferentes posibilidades para nuestra consideración. Entre éstas podríamos detenernos en algo que está presente a lo largo de todo el texto: el trato familiar de Jesús con los suyos.

Dice san Mateo que Jesús y los discípulos iban «yendo un día juntos por Galilea» (Mt 17,22). Pudiera parecer algo evidente, pero el hecho de mencionar que iban juntos nos muestra cómo el evangelista quiere remarcar la cercanía de Cristo. Luego les abre su Corazón para confiarles el camino de su Pasión, Muerte y Resurrección, es decir, algo que Él lleva muy adentro y que no quiere que, aquellos a quienes tanto ama, ignoren. Posteriormente, el texto recoge el episodio del pago de los impuestos, y también aquí el evangelista nos deja entrever el trato de Jesús, poniéndose al mismo nivel que Pedro, contraponiendo a los hijos (Jesús y Pedro) exentos del pago y los extraños obligados al mismo. Cristo, finalmente, le muestra cómo conseguir el dinero necesario para pagar no sólo por Él, sino por los dos y no ser, así, motivo de escándalo.

En todos estos rasgos descubrimos una visión fundamental de la vida cristiana: es el afán de Jesús por estar con nosotros. Dice el Señor en el libro de los Proverbios: «Mi delicia es estar con los hijos de los hombres» (Prov 8,31). ¡Cómo cambia, esta realidad, nuestro enfoque de la vida espiritual en la que a veces ponemos sólo la atención y el acento en lo que nosotros hacemos, como si eso fuera lo más importante! La vida interior ha de centrase en Cristo, en su amor por nosotros, en su entrega hasta la muerte por mí, en su constante búsqueda de nuestro corazón. Muy bien lo expresaba san Juan Pablo II en uno de sus encuentros con los jóvenes: el Papa exclamó con voz fuerte «¡Miradle a Él!».
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 14


-Beata Isabel Renzi, Virgen y Fundadora

-Beato Alano de la Roche, Dominico
-Beato Antonio Primaldi y 800 Compañeros Mártires de Otranto
-Beato Eberardo, Abad
-Beato Félix Yuste Cava, Presbítero y Mártir
-Beato Guillermo de Parma, Laico Mercedario
-Beato José García Librán Sacerdote Mártir
-Beato Ricardo Atanes Castro, Sacerdote y Mártir
-Beato Vicente Rubiols Castelló, Presbítero y Mártir

-Vigilia de la Asunción de Nuestra Señora

-San Antonio Primaldo, y ochocientos compañeros Mártires
-San Alfredo de Hildeseheim, Obispo
-San Arnulfo de Soissons, Monje y Obispo
-San Calixto de Todi, Obispo y Mártir
-San Demetrio de Africa, Mártir
-Santo Domingo Ibáñez de Erquizay, Sacerdote y Mártir
-San Eusebio de Roma, Presbítero y Confesor
-San Fachtna o Facanano de Ross, Obispo y Abad
-San Francisco Shoyemon, Novicio y Mártir
-San Marcelo de Apamea, Obispo y Mártir
-San Maximiliano María Kolbe, P
resbítero y Mártir
-San Simpliciano, Abad (Agosto 16)
-San Ursicino del Ilírico, Mártir

-Santa Atanasia o Anastasia de Egina, Viuda Matrona


domingo, agosto 13, 2017

Evangelio Agosto 13, 2017

Día litúrgico: Domingo XIX (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 14,22-33): Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».


«Empezó a hundirse y gritó: ‘Señor, sálvame’»
Rev. D. Joaquim MESEGUER García - (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, la experiencia de Pedro refleja situaciones que hemos experimentado también nosotros más de una vez. ¿Quién no ha visto hacer aguas sus proyectos y no ha experimentado la tentación del desánimo o de la desesperación? En circunstancias así, debemos reavivar la fe y decir con el salmista: «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación» (Sal 85,8). 

Para la mentalidad antigua, el mar era el lugar donde habitaban las fuerzas del mal, el reino de la muerte, amenazador para el hombre. Al “andar sobre el agua” (cf. Mt 14,25), Jesús nos indica que con su muerte y resurrección triunfa sobre el poder del mal y de la muerte, que nos amenaza y busca destrozarnos. Nuestra existencia, ¿no es también como una frágil embarcación, sacudida por las olas, que atraviesa el mar de la vida y que espera llegar a una meta que tenga sentido?

Pedro creía tener una fe clara y una fuerza muy consistente, pero «empezó a hundirse» (Mt 14,30); Pedro había asegurado a Jesús que estaba dispuesto a seguirlo hasta morir, pero su debilidad lo acobardó y negó al Maestro en los hechos de la Pasión. ¿Por qué Pedro se hunde justo cuando empieza a andar sobre el agua? Porque, en vez de mirar a Jesucristo, miró al mar y eso le hizo perder fuerza y, a partir de ese instante, su confianza en el Señor se debilitó y los pies no le respondieron. Pero, Jesús le «extendió la mano, lo agarró» (Mt 14,31) y lo salvó.

Después de su resurrección, el Señor no permite que su apóstol se hunda en el remordimiento y la desesperación y le devuelve la confianza con su perdón generoso. ¿A quién miro yo en el combate de la vida? Cuando noto que el peso de mis pecados y errores me arrastra y me hunde, ¿dejo que el buen Jesús alargue su mano y me salve?
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 13


-Beata Gertrudis de Alteriberg o de Turingia, Virgen y Abadesa
-Beata Gertrudis (Dorotea) Llamazares Fernández, Vírgen y Mártir

-Beato Connon O’Rourke, Religioso Mártir
-Beato Francisco Castells Areny, Presbítero y Mártir
-Beato Guillermo Freeman, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Jacobo Gapp, Presbítero y Mártir
-Beato José Bonet Nadal, Presbítero y Mártir
-Beato José Boher Foix, Presbítero y Mártir
-Beato José Juan Perot Juanmartí, Presbítero y Mártir
-Beato Josep Tàpies Sirvant y 6 compañeros, Presbíteros y Mártires
-Beato Juan Agramunt Riera, Presbítero y Mártir
-Beato Marcos de Aviano (Carlos Domingo) Cristofori, Presbítero Capuchino
-Beato Modesto García Martí, presbítero y mártir
-Beato Patricio O’Healy, Religioso Mártir
-Beato Pascual Araguas Guardia, Presbítero y Mártir
-Beato Pedro Gabilhaud, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Pedro Martret Moles, Presbítero y Mártir
-Beato Secundino María Ortega García y 19 compañeros, Religiosos Mártires
-Beato Silvestre Arnau Pasqüet, Presbítero y Mártir

-Celebración del Nombre de Santa Filomena, Virgen y Mártir
-Dormición de Nuestra Señora (58) (Trad.)

-San Antíoco de Lyon, Obispo
-San Benildo (Pedro Romançon), Maestro Lasallista
-San Casiano de Imola, Maestro y Mártir
-San Casiano de Todi, obispo y mártir
-San Hipólito de Roma, Mártir, Presbítero y Antipapa
-San Hipólito Romano, Mártir
-San Juan Berchmans, Religioso
-San Máximo el Homologueta de Constantinopla, Monje, Confesor y Abad (Enero 21)
-San Narsés Klajetsi, "el Gracioso", Poeta
-San Pedro de Santa María, Mártir Mercedario

-Santos Ponciano e Hipólito, Papa y Presbítero, Mártires
-San Ponciano, Papa y Mártir
-San Simone de Lara, Mártir Mercedario
-San Simpliciano de Milán, Obispo
-San Sventiboldo de Lorena, Rey
-San Vigberto de Fritzlar, Abad y Presbítero
-San Vigberto, Wigberto o Wigerto de Ohrdruf, Abad y Presbítero, discípulo de San Bonifacio

-Santa Centola de Burgos, Vírgen y Mártir
-Santa Concordia, Mártir
-Santa Elena de Burgos, Vírgen y Mártir
-Santa Irene de Hungría, Emperatríz (Iglesia ortodoxa)
-Santa Radegunda de Poitiers, Reina de Francia, Matrona


sábado, agosto 12, 2017

Evangelio Agosto 12, 2017

Día litúrgico: Sábado XVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 17,14-20): En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, arrodillándose ante Él, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle». Jesús respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!». Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?». Díceles: «Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible».


«Si tenéis fe como un grano de mostaza (...) nada os será imposible»
Rev. D. Fidel CATALÁN i Catalán - (Terrassa, Barcelona, España)

Hoy, una vez más, Jesús da a entender que la medida de los milagros es la medida de nuestra fe: «Yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará» (Mt 17,20). De hecho, como hacen notar san Jerónimo y san Agustín, en la obra de nuestra santidad (algo que claramente supera a nuestras fuerzas) se realiza este “desplazarse el monte”. Por tanto, los milagros ahí están y, si no vemos más es porque no le permitimos hacerlos por nuestra poca fe.

Ante una situación desconcertante y a todas luces incomprensible, el ser humano reacciona de diversas maneras. La epilepsia era considerada como una enfermedad incurable y que sufrían las personas que se encontraban poseídas por algún espíritu maligno.

El padre de aquella criatura expresa su amor hacia el hijo buscando su curación integral, y acude a Jesús. Su acción es mostrada como un verdadero acto de fe. Él se arrodilla ante Jesús y lo impreca directamente con la convicción interior de que su petición será escuchada favorablemente. La manera de expresar la demanda muestra, a la vez, la aceptación de su condición y el reconocimiento de la misericordia de Aquél que puede compadecerse de los otros.

Aquel padre trae a colación el hecho de que los discípulos no han podido echar a aquel demonio. Este elemento introduce la instrucción de Jesús haciendo notar la poca fe de los discípulos. Seguirlo a Él, hacerse discípulo, colaborar en su misión pide una fe profunda y bien fundamentada, capaz de soportar adversidades, contratiempos, dificultades e incomprensiones. Una fe que es efectiva porque está sólidamente enraizada. En otros fragmentos evangélicos, Jesucristo mismo lamenta la falta de fe de sus seguidores. La expresión «nada os será imposible» (Mt 17,20) expresa con toda la fuerza la importancia de la fe en el seguimiento del Maestro.

La Palabra de Dios pone delante de nosotros la reflexión sobre la cualidad de nuestra fe y la manera cómo la profundizamos, y nos recuerda aquella actitud del padre de familia que se acerca a Jesús y le ruega con la profundidad del amor de su corazón.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 12


-Beata Cecilia de Remiremont, Abadesa
-Beata Victoria Díez y Bustos de Molina, Virgen y Mártir

-Beato Antonio Perulles Estívill, Sacerdote y Mártir
-Beato Agustín de Montclar (José Alsina Casas), Mártir
-Beato Buenaventura García Paredes, Sacerdote Dominico y Mártir
-Beato Carlos (Karl) Leisner, Sacerdote y Mártir
-Beato Carlos Meehan (O´Meighan, o Mahoney), Sacerdote y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Domingo Sánchez Lázaro, Mártir
-Beato Félix Pérez Portela, Sacerdote y Mártir
-Beato Flavio Argüeso González, Religioso y Mártir
-Beato Florián Stepniak, Presbítero y Mártir
-Beato Gregorio Chirivas, Mártir
-Beato Inocencio XI, Papa
-Beato José Jordán y Blecua, Sacerdote y Mártir
-Beato José Nadal Guiu, Sacerdote y Mártir
-Beato José Pavón, Mártir
-Beato José Straszewski, Mártir
-Beato Manuel Borrás Ferré, Obispo y Mártir
-Beato Manuel Basulto Jiménez, Obispo y Mártir
-Beato Nicasio Sierra, Mártir
-Beato Pedro Cunill, Mártir
-Beato Pedro Jarrige de la Morélie de Puyredon, Mártir
-Beato Sebastián Calvo Martinez, Mártir
-Beato Wenceslao María Claris, Mártir

-Nuestra Señora de Rouen, Francia

-San Aniceto de Nicomedia, y compañeros Mártires
-San Antonio Nguyen Dich, Mártir
-San Discolio de Vercelli, Obispo
-San Eleazar, Mártir (Busco Estampa)
-San Euplio o Euplo de Catania, Mártir
-San Focio de Nicomedia,
-San Fotino de Nicomedia, y compañeros Mártires
-San Graciliano de Faleria, Mártir
-San Herculano de Brescia, Obispo
-San Jaenbert de Canterbury, Arzobispo
-San Miguel Nguyen Huy, Mártir
-San Muiredach o Muredach de Kellala, Obispo (Busco Estampa)
-San Porcaro o Porcario de Lerins, y compañeros Monjes y Mártires
-San Santiago Do Main Nam, Mártir
-San Simplicio de Vercelli, Obispo
-San Teodoro de Alejandría, Mártir

-Santa Digna de Augsburgo, criada de Sta Hilaria y Mártir
-Santa Eunomia de Augsburgo, criada de Sta Hilaria y Mártir
-Santa Euprepia de Augsburgo, criada de Sta Hilaria y Mártir
-Santa Felicísima de Faleria, Virgen y Mártir
-Santa Juana Francisca de Chantal, Viuda, Religiosa y Fundadora (Memoria Litúrgica)
-Santa Hilaria de Augsburgo, madre de Sta Afra y Mártir
-Santa Lelia de Hibernia, Virgen (Busco Estampa)

-Venerable León Dehon, Mártir


viernes, agosto 11, 2017

Evangelio Agosto 11, 2017

Día litúrgico: Viernes XVIII del tiempo ordinario

Santoral 11 de Agosto: Santa Clara de Asís, virgen

Texto del Evangelio (Mt 16,24-28): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O, ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino».

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame»
Rev. D. Pedro IGLESIAS Martínez - (Rubí, Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio nos sitúa claramente frente al mundo. Es radical en su planteamiento, no admite medias tintas: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24). En numerosas ocasiones, frente al sufrimiento generado por nosotros mismos o por otros, oímos: «Debemos soportar la cruz que Dios nos manda... Dios lo quiere así...», y vamos acumulando sacrificios como cupones pegados en una cartilla, que presentaremos en la auditoria celestial el día que nos toque rendir cuentas.

El sufrimiento no tiene valor en sí mismo. Cristo no era un estoico: tenía sed, hambre, cansancio, no le gustaba que le abandonaran, se dejaba ayudar... Donde pudo alivió el dolor, físico y moral. ¿Qué pasa entonces?

Antes de cargar con nuestra “cruz”, lo primero, es seguir a Cristo. No se sufre y luego se sigue a Cristo... A Cristo se le sigue desde el Amor, y es desde ahí desde donde se comprende el sacrificio, la negación personal: «Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará» (Mt 16,25). Es el amor y la misericordia lo que conduce al sacrificio. Todo amor verdadero engendra sacrificio de una u otra forma, pero no todo sacrificio engendra amor. Dios no es sacrificio; Dios es Amor, y sólo desde esta perspectiva cobra sentido el dolor, el cansancio y las cruces de nuestra existencia tras el modelo de hombre que el Padre nos revela en Cristo. San Agustín sentenció: «En aquello que se ama, o no se sufre, o el mismo sufrimiento es amado».

En el devenir de nuestra vida, no busquemos un origen divino para los sacrificios y las penurias: «¿Por qué Dios me manda esto?», sino que tratemos de encontrar un “uso divino” para ello: «¿Cómo podré hacer de esto un acto de fe y de amor?». Es desde esta posición como seguimos a Cristo y como —a buen seguro— nos hacemos merecedores de la mirada misericordiosa del Padre. La misma mirada con la que contemplaba a su Hijo en la Cruz.
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Fuente: evangeli.net