Beato Janko (Juan) Havlik, Mártir
Febrero12
El Beato Janko (Juan) Havlík es uno de los mártires del silencio del siglo XX, testigo luminoso de Cristo en medio de la persecución comunista en Checoslovaquia. Su vida, consumida lentamente por el sufrimiento, fue una ofrenda total por la Iglesia y por su vocación sacerdotal.
Orígenes humildes y carácter perseverante
Nació el 12 de abril de 1927 en Vlékovany, cerca de Skalica (actual Dubovce), en Eslovaquia. Sus padres, Karol Havlík —obrero— y Justina Polláková, formaban parte de una familia sencilla y trabajadora.
Desde niño mostró una determinación poco común. En su currículum manuscrito escribió:
“Asistí durante dos años a la Escuela Cívica de Holíč, caminando 6 km al día. Luego iba al gimnasio de Skalica en bicicleta, recorriendo 36 km diarios”.
Aquella disciplina juvenil no era solo esfuerzo académico: era ya una preparación providencial para la fortaleza que necesitaría más adelante.
Vocación vicentina
En 1943 ingresó en la Escuela Apostólica (Seminario Menor) de la Congregación de la Misión, fundada por San Vicente de Paúl, en Banská Bystrica.
La espiritualidad vicentina marcó profundamente su vida:
• Amor preferencial por los pobres.
• Espíritu misionero.
• Humildad y servicio.
• Fidelidad absoluta a la Iglesia.
Su deseo era ser sacerdote misionero. Pero la Providencia le tenía preparada una misión distinta: la misión del sufrimiento ofrecido.
El contexto histórico: persecución sistemática
En febrero de 1948 el Partido Comunista tomó el poder en Checoslovaquia. El llamado “Febrero victorioso” instauró un régimen totalitario alineado con el bloque soviético.
Las medidas contra la Iglesia fueron drásticas:
• Nacionalización de bienes eclesiásticos
• Supresión de congregaciones religiosas
• Clausura de seminarios
• Arresto de obispos y sacerdotes
• Campos de trabajo para religiosos
La Iglesia fue considerada enemiga del Estado.
Janko, joven seminarista, se convirtió en objetivo del sistema.
Arresto y torturas
El 29 de octubre de 1951 fue arrestado en Nitra junto con otros miembros de la Congregación. Durante 16 meses sufrió interrogatorios brutales, privación del sueño, hambre y torturas psicológicas.
Del 3 al 5 de febrero de 1953 fue juzgado y condenado a diez años de prisión por supuestas actividades “antistatales”.
Poco después fue trasladado al campo de trabajos forzados de Jáchymov, célebre por sus minas de uranio. Allí trabajó en condiciones extremas: radiación, agotamiento físico, violencia constante.
Sin embargo, su alma permanecía libre.
A su compañero de prisión Anton Srholec le dijo:
“Me siento como en una misión. Ningún misionero podría elegir un lugar de misión mejor y más difícil”.
Estas palabras resumen su transformación interior: el campo de concentración se convirtió en territorio apostólico.
La espiritualidad del martirio lento
El martirio de Janko no fue inmediato ni espectacular. Fue un martirio prolongado.
En 1959 sufrió un segundo juicio que añadió un año más a su condena. Las torturas continuaron. Su cuerpo comenzó a deteriorarse gravemente.
En agosto de 1961 se desplomó en el trabajo. Fue liberado en estado terminal.
Pero espiritualmente estaba más fuerte que nunca.
Sus escritos espirituales
Durante sus últimos años escribió dos cuadernos:
• El Vía Crucis de las Almas Pequeñas
• Diario
En ellos se percibe:
• Unión íntima con Cristo Crucificado
• Espiritualidad mariana profunda
• Ofrecimiento del dolor por la Iglesia
• Ausencia total de odio hacia sus perseguidores
Su espiritualidad recuerda a la “pequeña vía” de abandono confiado: hacerse pequeño para que Dios lo sea todo.
Muerte de pie
El 27 de diciembre de 1965, día de San Juan Evangelista —su santo patrono—, murió en Skalica a los 37 años.
Fue hallado en la calle, de pie, apoyado contra una pared, en las primeras horas de la mañana.
Murió como vivió: firme.
Su muerte fue consecuencia directa de los años de trabajos forzados y torturas. La Iglesia lo reconoce mártir del régimen comunista.
Reconocimiento eclesial
• 9 de junio de 2013: inicio de la investigación diocesana.
• 14 de diciembre de 2023: el Papa Francisco reconoció oficialmente su martirio.
• 31 de agosto de 2024: beatificación en Eslovaquia.
Su memoria litúrgica se celebra el 12 de febrero.
Actualidad de su mensaje
El Beato Janko Havlík enseña que:
• La vocación no depende de circunstancias externas.
• La misión puede vivirse incluso en la cárcel.
• El sufrimiento ofrecido transforma el odio en redención.
• La fidelidad silenciosa es más fuerte que cualquier ideología.
Su vida es un testimonio para nuestro tiempo: cuando la fe es probada, la santidad se vuelve más luminosa.
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Fuente: Vidas Santas





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