sábado, enero 24, 2026

Evangelio Enero 24, 2026

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Sábado 2 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,20-21): En aquel tiempo, Jesús volvió a casa y se aglomeró otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de Él, pues decían: «Está fuera de sí».


«Está fuera de sí»

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench - (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)


Hoy vemos cómo los propios de la parentela de Jesús se atreven a decir de Él que «está fuera de sí» (Mc 3,21). Una vez más, se cumple el antiguo proverbio de que «un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio» (Mt 13,57). Ni que decir tiene que esta lamentación no “salpica” a María Santísima, porque desde el primero hasta el último momento —cuando ella se encontraba al pie de la Cruz— se mantuvo sólidamente firme en la fe y confianza hacia su Hijo.

Ahora bien, ¿y nosotros? ¡Hagamos examen! ¿Cuántas personas que viven a nuestro lado, que las tenemos a nuestro alcance, son luz para nuestras vidas, y nosotros...? No nos es necesario ir muy lejos: pensemos en el Papa San Juan Pablo II: ¿cuánta gente le siguió, y... al mismo tiempo, cuántos le interpretaban como un “tozudo-anticuado”, celoso de su “poder”? ¿Es posible que Jesús —dos mil años después— todavía siga en la Cruz por nuestra salvación, y que nosotros, desde abajo, continuemos diciéndole «baja y creeremos en ti» (cf. Mc 15,32)?

O a la inversa. Si nos esforzamos por configurarnos con Cristo, nuestra presencia no resultará neutra para quienes interaccionan con nosotros por motivos de parentesco, trabajo, etc. Es más, a algunos les resultará molesta, porque les seremos un reclamo de conciencia. ¡Bien garantizado lo tenemos!: «Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15,20). Mediante sus burlas esconderán su miedo; mediante sus descalificaciones harán una mala defensa de su “poltronería”.

¿Cuántas veces nos tachan a los católicos de ser “exagerados”? Les hemos de responder que no lo somos, porque en cuestiones de amor es imposible exagerar. Pero sí que es verdad que somos “radicales”, porque el amor es así de “totalizante”: «o todo, o nada»; «o el amor mata al yo, o el yo mata al amor».

Es por esto que san Juan Pablo II nos habló de “radicalismo evangélico” y de “no tener miedo”: «En la causa del Reino no hay tiempo para mirar atrás, y menos para dejarse llevar por la pereza».


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «Un sector del pueblo enjuicia peyorativamente la obra y el mensaje de Cristo. Hemos de aprender de la entereza de Cristo al sufrir tan gran difamación y calumnia. ¿Qué importa que los hombres nos deshonren, si nuestra conciencia nos defiende?» (San Gregorio Magno)
  • «Su Madre lo siguió siempre fielmente, manteniendo fija la mirada de su corazón en Jesús, y en su misterio. Pidamos a María que nos ayude también a nosotros a mantener la mirada bien fija en Jesús y a seguirle siempre, incluso cuando cuesta» (Francisco)
  • «Muchas de las cosas respecto a Jesús que interesan a la curiosidad humana no figuran en el Evangelio. Casi nada se dice sobre su vida en Nazaret, e incluso una gran parte de la vida pública no se narra. Lo que se ha escrito en los Evangelios lo ha sido ‘para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre’ (Jn 20,31)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 514)

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Fuente: https://evangeli.net

viernes, enero 23, 2026

Evangelio Enero 23, 2026

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Viernes 2 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,13-19): En aquel tiempo, Jesús subió al monte y llamó a los que Él quiso; y vinieron donde Él. Instituyó Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.


«Jesús subió al monte y llamó a los que Él quiso»

Rev. D. Jordi POU i Sabater - (Sant Jordi Desvalls, Girona, España)


Hoy, el Evangelio condensa la teología de la vocación cristiana: el Señor elige a los que quiere para estar con Él y enviarlos a ser apóstoles (cf. Mc 3,13-14). En primer lugar, los elige: antes de la creación del mundo, nos ha destinado a ser santos (cf. Ef 1,4). Nos ama en Cristo, y en Él nos modela dándonos las cualidades para ser hijos suyos. Sólo en vistas a la vocación se entienden nuestras cualidades; la vocación es el “papel” que nos ha dado en la redención. Es en el descubrimiento del íntimo “por qué” de mi existencia cuando me siento plenamente “yo”, cuando vivo mi vocación.

¿Y para qué nos ha llamado? Para estar con Él. Esta llamada implica correspondencia: «Un día —no quiero generalizar, abre tu corazón al Señor y cuéntale tu historia—, quizá un amigo, un cristiano corriente igual a ti, te descubrió un panorama profundo y nuevo, siendo al mismo tiempo viejo como el Evangelio. Te sugirió la posibilidad de empeñarte seriamente en seguir a Cristo, en ser apóstol de apóstoles. Tal vez perdiste entonces la tranquilidad y no la recuperaste, convertida en paz, hasta que libremente, porque te dio la gana —que es la razón más sobrenatural—, respondiste que sí a Dios. Y vino la alegría, recia, constante, que sólo desaparece cuando te apartas de El» (San Josemaría). 

Es don, pero también tarea: santidad mediante la oración y los sacramentos, y, además, la lucha personal. «Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más humano incluso en la sociedad terrena» (Concilio Vaticano II).

Así, podemos sentir la misión apostólica: llevar a Cristo a los demás; tenerlo y llevarlo. Hoy podemos considerar más atentamente la llamada, y afinar en algún detalle de nuestra respuesta de amor.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «‘Os exhorto a presentar vuestros cuerpos’ (Rom 12,1). Al rogar así, el Apóstol eleva a todos los hombres a la dignidad del sacerdocio; exhorta a todos a presentar sus cuerpos como sacrificio vivo» (San Pedro Crisólogo)
  • «El bien siempre tiende a comunicarse. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla (…). No debieran asombrarnos, entonces, algunas expresiones de san Pablo: ‘El amor de Cristo nos apremia’ (2Cor 5,14); ‘¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!’ (1Cor 9,16)» (Francisco)
  • «Desde el comienzo de su vida pública Jesús eligió unos hombres en número de doce para estar con Él y participar en su misión; les hizo partícipes de su autoridad ‘y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar’ (Lc 9,2) (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 551)

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Fuente: https://evangeli.net

Nuevos milagros atribuidos a la intercesión de San Charbel (2026)

Nuevos milagros atribuidos a la intercesión de San Charbel (2026)

A comienzos de 2026 se dieron a conocer dos nuevos casos de curación atribuidos a la intercesión de San Charbel Makhlouf, uno ocurrido en los Estados Unidos y otro en el Líbano. En ambos casos, las beneficiarias fueron mujeres cuya recuperación se produjo contra toda expectativa médica y sin explicación científica conocida.


Venerado por los fieles como el “médico del cielo”, San Charbel está asociado hoy a más de 30.000 milagros reportados. Desde su ermita en las montañas del Líbano hasta habitaciones de hospitales en todo el mundo, su intercesión continúa manifestándose, trascendiendo fronteras, culturas y generaciones.


Un caso de sanación en Estados Unidos

La abogada Georgianne Walker, nacida en 1975 en South Bend, Indiana, relató que en diciembre de 2024 se sometió a una cirugía abdominal. Poco después desarrolló una grave infección en la parte inferior del abdomen, que le causó dolor intenso y una ansiedad persistente. Durante seis semanas recibió tratamiento con antibióticos; aunque los síntomas generales disminuyeron, la herida quirúrgica permaneció abierta, inflamada y sin cicatrizar.


A pesar del seguimiento constante de su cirujano y de otros profesionales médicos, la lesión no mostró mejoría. Durante diez meses, Walker tuvo que cambiar diariamente los vendajes debido al sangrado continuo. Finalmente, su cirujano concluyó que sería necesaria una segunda intervención para extirpar el tejido inflamado y programó una nueva cirugía.


En septiembre de 2025, Walker recibió la visita de George Issa, un amigo libanés que había experimentado una curación atribuida a San Charbel tres años antes. Issa llevó consigo un pequeño frasco de aceite bendecido en honor del santo y la animó a orar pidiendo su intercesión y a ungir la herida con dicho aceite.


El uso del aceite bendecido es una práctica profundamente arraigada en la tradición cristiana oriental y se mantiene viva hasta nuestros días. En el caso de San Charbel, los monjes del Monasterio de San Marón, en Annaya, continúan bendiciendo el aceite con las reliquias del santo y lo distribuyen entre los fieles que solicitan su intercesión para la curación y otras gracias.


Walker relató que, tras rezar y aplicar el aceite, la herida sanó completamente. La recuperación fue total y la segunda cirugía ya no fue necesaria. Para la abogada, su curación fue claramente fruto de la intercesión de San Charbel. Afirmó que este acontecimiento transformó profundamente su vida.

La curación fue registrada oficialmente el 17 de enero de 2026.



Una recuperación sin explicación médica en el Líbano

El segundo milagro reportado en 2026 tuvo como beneficiaria a Racha Charbel, nacida en 1987 en Jezzine, un pueblo de montaña del sur del Líbano. El 1 de octubre de 2025 ingresó en el hospital debido a intensos dolores de espalda. Una resonancia magnética, realizada bajo la supervisión del doctor Christian Atiya, especialista en neurocirugía y cirugía vascular, reveló la presencia de un tumor en la columna vertebral, identificado como un meningioma de 2,3 cm de largo por 0,3 cm de grosor.


Según su médico, el tumor no respondía a tratamiento farmacológico, suponía un riesgo para los nervios y los vasos sanguíneos raquídeos y solo podía ser tratado mediante cirugía. Se programó una resonancia de control tres meses después y se fijó el 7 de enero de 2026 como posible fecha de intervención quirúrgica.


Racha relató que, en la noche del 6 de enero, colocó su mano sobre una imagen de San Charbel que colgaba junto a su cama y, antes de dormirse, pidió al santo que intercediera por su sanación.


En la mañana del 7 de enero regresó al hospital para una nueva resonancia magnética. El examen, que normalmente duraría unos 45 minutos, se completó en apenas 20. El resultado fue completamente inesperado: el tumor había desaparecido por completo.


Según el testimonio de Racha, su médico le indicó que no existía explicación médica para dicha desaparición y que un tumor de esas características no podía desaparecer sin intervención quirúrgica.


El 17 de enero de 2026, Racha Charbel realizó una peregrinación de agradecimiento al Monasterio de San Marón en Annaya, donde registró oficialmente la curación y presentó los informes médicos correspondientes. Posteriormente declaró que esta experiencia marcó un punto de inflexión en su vida y fortaleció profundamente su fe.


Un santo y un río de misericordia

San Charbel Makhlouf, sacerdote y monje ermitaño de rito maronita, fue ya en vida objeto de gran veneración. Tras su muerte, ocurrida el 24 de diciembre de 1898, su fama de santidad no dejó de crecer. Fue beatificado por el Papa Pablo VI el 5 de diciembre de 1965 y canonizado por el mismo pontífice el 9 de octubre de 1977.


Su intercesión ha sido invocada no solo por católicos, sino también por musulmanes, drusos y fieles de otras religiones, convirtiéndose en un signo de esperanza universal.


En diciembre de 2025, el Papa León XIV se convirtió en el primer pontífice en visitar la tumba de San Charbel durante un viaje apostólico al Líbano. En aquella ocasión, describió la intercesión del santo como “un río de misericordia”, recordando especialmente la peregrinación mensual que se celebra el día 22 de cada mes, en memoria del milagro concedido a Nouhad El Chami, una devoción que continúa atrayendo a miles de peregrinos.

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Fuente:Vidas Santas


jueves, enero 22, 2026

Evangelio Enero 22, 2026

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Jueves 2 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,7-12): En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.


«Le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón»

Rev. D. Melcior QUEROL i Solà - (Ribes de Freser, Girona, España)


Hoy, todavía reciente el bautismo de Juan en las aguas del río Jordán, deberíamos recordar el talante de conversión de nuestro propio bautismo. Todos fuimos bautizados en un solo Señor, una sola fe, «en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo» (1Cor 12,13). He aquí el ideal de unidad: formar un solo cuerpo, ser en Cristo una sola cosa, para que el mundo crea.

En el Evangelio de hoy vemos cómo «una gran muchedumbre de Galilea» y también otra mucha gente procedente de otros lugares (cf. Mc 3,7-8) se acercan al Señor. Y Él acoge y procura el bien para todos, sin excepción. Esto lo hemos de tener muy presente durante el octavario de oración para la unidad de los cristianos.

Démonos cuenta de cómo, a lo largo de los siglos, los cristianos nos hemos dividido en católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, y un largo etcétera de confesiones cristianas. Pecado histórico contra una de las notas esenciales de la Iglesia: la unidad.

Pero aterricemos en nuestra realidad eclesial de hoy. La de nuestro obispado, la de nuestra parroquia. La de nuestro grupo cristiano. ¿Somos realmente una sola cosa? ¿Realmente nuestra relación de unidad es motivo de conversión para los alejados de la Iglesia? «Que todos sean uno, para que el mundo crea» (Jn 17,21), ruega Jesús al Padre. Éste es el reto. Que los paganos vean cómo se relaciona un grupo de creyentes, que congregados por el Espíritu Santo en la Iglesia de Cristo tienen un solo corazón y una sola alma (cf. Hch 4,32-34).

Recordemos que, como fruto de la Eucaristía —a la vez que la unión de cada uno con Jesús— se ha de manifestar la unidad de la Asamblea, ya que nos alimentamos del mismo Pan para ser un solo cuerpo. Por tanto, lo que los sacramentos significan, y la gracia que contienen, exigen de nosotros gestos de comunión hacia los otros. Nuestra conversión es a la unidad trinitaria (lo cual es un don que viene de lo alto) y nuestra tarea santificadora no puede obviar los gestos de comunión, de comprensión, de acogida y de perdón hacia los demás.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «Éste es el camino por el que llegamos a la salvación: Jesucristo. Por Él, podemos elevar nuestra mirada hasta lo alto de los cielos; por Él, vemos como en un espejo el rostro inmaculado y excelso de Dios» (San Clemente Romano)
  • «Su persona [Jesús] no es otra cosa sino amor. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia» (Francisco)
  • «Al liberar a algunos hombres de los males terrenos del hambre, de la injusticia, de la enfermedad y de la muerte, Jesús realizó unos signos mesiánicos. No obstante, no vino para abolir todos los males aquí abajo, sino a liberar a los hombres de la esclavitud más grave, la del pecado» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 549)

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Fuente: https://evangeli.net

miércoles, enero 21, 2026

Evangelio Enero 21, 2026

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Miércoles 2 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,1-6): En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio». Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?». Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarle.


«¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?»

Rev. D. Joaquim MESEGUER García - (Rubí, Barcelona, España)


Hoy, Jesús nos enseña que hay que obrar el bien en todo tiempo: no hay un tiempo para hacer el bien y otro para descuidar el amor a los demás. El amor que nos viene de Dios nos conduce a la Ley suprema, que nos dejó Jesús en el mandamiento nuevo: «Amaos unos a otros como yo mismo os he amado» (Jn 13,34). Jesús no deroga ni critica la Ley de Moisés, ya que Él mismo cumple sus preceptos y acude a la sinagoga el sábado; lo que Jesús critica es la interpretación estrecha de la Ley que han hecho los maestros y los fariseos, una interpretación que deja poco lugar a la misericordia.

Jesucristo ha venido a proclamar el Evangelio de la salvación, pero sus adversarios, lejos de dejarse convencer, buscan pretextos contra Él: «Había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle» (Mc 3,1-2). Al mismo tiempo que podemos ver la acción de la gracia, constatamos la dureza del corazón de unos hombres orgullosos que creen tener la verdad de su parte. ¿Experimentaron alegría los fariseos al ver aquel pobre hombre con la salud restablecida? No, todo lo contrario, se obcecaron todavía más, hasta el punto de ir a hacer tratos con los herodianos —sus enemigos naturales— para mirar de perder a Jesús, ¡curiosa alianza!

Con su acción, Jesús libera también el sábado de las cadenas con las cuales lo habían atado los maestros de la Ley y los fariseos, y le restituye su sentido verdadero: día de comunión entre Dios y el hombre, día de liberación de la esclavitud, día de la salvación de las fuerzas del mal. Nos dice san Agustín: «Quien tiene la conciencia en paz, está tranquilo, y esta misma tranquilidad es el sábado del corazón». En Jesucristo, el sábado se abre ya al don del domingo.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «Porque la verdad es que en Él, que tenía verdadero cuerpo y verdadera alma de hombre, no era falso ese afecto [apenado]. Por eso se dicen cosas verdaderas cuando se cuenta que se contristó con ira por la dureza de corazón de los judíos» (San Agustín)
  • «Otro motivo que endurece el corazón es la cerrazón en sí mismo; construir un mundo en sí mismo. Estos “narcisistas religiosos”, que tienen el corazón duro, buscan defenderse con estos muros que construyen a su alrededor» (Francisco)
  • «El Evangelio relata numerosos incidentes en que Jesús es acusado de quebrantar la ley del sábado. Pero Jesús nunca falta a la santidad de este día (cf. Mc 1,21; Jn 9,16). Da con autoridad la interpretación auténtica de la misma: ‘El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado’ (Mc 2,27) (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.173)

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Fuente: https://evangeli.net

martes, enero 20, 2026

Evangelio Enero 20, 2026

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Martes 2 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,23-28): Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?». Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».


«El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado»

Rev. D. Ignasi FABREGAT i Torrents - (Terrassa, Barcelona, España)


Hoy como ayer, Jesús se las ha de tener con los fariseos, que han deformado la Ley de Moisés, quedándose en las pequeñeces y olvidándose del espíritu que la informa. Los fariseos, en efecto, acusan a los discípulos de Jesús de violar el sábado (cf. Mc 2,24). Según su casuística agobiante, arrancar espigas equivale a “segar”, y trillar significa “batir”: estas tareas del campo —y una cuarentena más que podríamos añadir— estaban prohibidas en sábado, día de descanso. Como ya sabemos, los panes de la ofrenda de los que nos habla el Evangelio, eran doce panes que se colocaban cada semana en la mesa del santuario, como un homenaje de las doce tribus de Israel a su Dios y Señor.

La actitud de Abiatar es la misma que hoy nos enseña Jesús: los preceptos de la Ley que tienen menos importancia han de ceder ante los mayores; un precepto ceremonial debe ceder ante un precepto de ley natural; el precepto del reposo del sábado no está, pues, por encima de las elementales necesidades de subsistencia. El Concilio Vaticano II, inspirándose en la perícopa que comentamos, y para subrayar que la persona ha de estar por encima de las cuestiones económicas y sociales, dice: «El orden social y su progresivo desarrollo se han de subordinar en todo momento al bien de la persona, porque el orden de las cosas se ha de someter al orden de las personas, y no al revés. El mismo Señor lo advirtió cuando dijo que el sábado había sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado (cf. Mc 2,27)».

San Agustín nos dice: «Ama y haz lo que quieras». ¿Lo hemos entendido bien, o todavía la obsesión por aquello que es secundario ahoga el amor que hay que poner en todo lo que hacemos? Trabajar, perdonar, corregir, ir a misa los domingos, cuidar a los enfermos, cumplir los mandamientos..., ¿lo hacemos porque toca o por amor de Dios? Ojalá que estas consideraciones nos ayuden a vivificar todas nuestras obras con el amor que el Señor ha puesto en nuestros corazones, precisamente para que le podamos amar a Él.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «Los que vivían según el orden de cosas antiguo han venido a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por Él y por su muerte» (San Ignacio de Antioquía)
  • «El reposo del “sábado” pretende la participación en el descanso y en la paz de Dios. Pero, cuando el hombre se niega al “ocio por Dios” (esto es, a la adoración), entonces entra en la esclavitud del “negocio”» (Benedicto XVI)
  • «El Domingo se distingue expresamente del sábado, al que sucede cronológicamente cada semana, y cuya prescripción litúrgica reemplaza para los cristianos. Realiza plenamente, en la Pascua de Cristo, la verdad espiritual del sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.175)

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Fuente: https://evangeli.net

lunes, enero 19, 2026

Evangelio Enero 19, 2026

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Lunes 2 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,18-22): Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen a Jesús: «¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. 


»Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos».


«¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?»

Rev. D. Joaquim VILLANUEVA i Poll - (Barcelona, España)


Hoy comprobamos cómo los judíos, además del ayuno prescrito para el Día de la Expiación (cf. Lev 16,29-34) observaban muchos otros ayunos, tanto públicos como privados. Eran expresión de duelo, de penitencia, de purificación, de preparación para una fiesta o una misión, de petición de gracia a Dios, etc. Los judíos piadosos apreciaban el ayuno como un acto propio de la virtud de la religión y muy grato a Dios: el que ayuna se dirige a Dios en actitud de humildad, le pide perdón privándose de aquellas cosas que, satisfaciéndole, le hubieran apartado de Él. 

Que Jesús no inculque esta práctica a sus discípulos y a los que le escuchan, sorprende a los discípulos de Juan y a los fariseos. Piensan que es una omisión importante en sus enseñanzas. Y Jesús les da una razón fundamental: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?» (Mc 2,19). El esposo, según la expresión de los profetas de Israel, indica al mismo Dios, y es manifestación del amor divino hacia los hombres (Israel es la esposa, no siempre fiel, objeto del amor fiel del esposo, Yahvé). Es decir, Jesús se equipara a Yahvé. Está aquí declarando su divinidad: llama a sus discípulos «los amigos del esposo», los que están con Él, y así no necesitan ayunar porque no están separados de Él.

La Iglesia ha permanecido fiel a esta enseñanza que, viniendo de los profetas e incluso siendo una práctica natural y espontánea en muchas religiones, Jesucristo la confirma y le da un sentido nuevo: ayuna en el desierto como preparación a su vida pública, nos dice que la oración se fortalece con el ayuno, etc. 

Entre los que escuchaban al Señor, la mayoría serían pobres y sabrían de remiendos en vestidos; habría vendimiadores que sabrían lo que ocurre cuando el vino nuevo se echa en odres viejos. Les recuerda Jesús que han de recibir su mensaje con espíritu nuevo, que rompa el conformismo y la rutina de las almas avejentadas, que lo que Él propone no es una interpretación más de la Ley, sino una vida nueva.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «La devoción se ha de ejercitar de diversas maneras. Más aún: la devoción se ha de practicar de un modo acomodado a las fuerzas, negocios y ocupaciones particulares de cada uno» (San Francisco de Sales)
  • «La Palabra de Dios es viva, es libre. El Evangelio es novedad. La revelación es novedad. Jesús es muy claro: vino nuevo en odres nuevos. Dios debe ser recibido con esta apertura a la novedad. Y esta actitud se llama docilidad» (Francisco)
  • «El sacrificio exterior, para ser auténtico, debe ser expresión del sacrificio espiritual (…). Los profetas de la Antigua Alianza denunciaron con frecuencia los sacrificios hechos sin participación interior o sin amor al prójimo. Jesús recuerda las palabras del profeta Oseas: ‘Misericordia quiero, que no sacrificio’ (Mt 9,13)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.100)

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Fuente: https://evangeli.net