viernes, julio 28, 2017

Evangelio Julio 28, 2017

Día litúrgico: Viernes XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,18-23): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».

«Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador»
P. Josep LAPLANA OSB Monje de Montserrat - (Montserrat, Barcelona, España)

Hoy contemplamos a Dios como un agricultor bueno y magnánimo, que siembra a manos llenas. No ha sido avaro en la redención del hombre, sino que lo ha gastado todo en su propio Hijo Jesucristo, que como grano enterrado (muerte y sepultura) se ha convertido en vida y resurrección nuestra gracias a su santa Resurrección. 

Dios es un agricultor paciente. Los tiempos pertenecen al Padre, porque sólo Él conoce el día y la hora (cf. Mc 13,32) de la siega y la trilla. Dios espera. Y también nosotros debemos esperar sincronizando el reloj de nuestra esperanza con el designio salvador de Dios. Dice Santiago: «Ved como el labrador aguarda el fruto precioso de la tierra, esperando con paciencia las lluvias tempranas y tardías» (St 5,7). Dios espera la cosecha haciéndola crecer con su gracia. Nosotros tampoco podemos dormirnos, sino que debemos colaborar con la gracia de Dios prestando nuestra cooperación, sin poner obstáculos a esta acción transformadora de Dios.

El cultivo de Dios que nace y crece aquí en la tierra es un hecho visible en sus efectos; podemos verlos en los milagros auténticos y en los ejemplos clamorosos de santidad de vida. Son muchos los que, después de haber oído todas las palabras y el ruido de este mundo, sienten hambre y sed de escuchar la Palabra de Dios, auténtica, allí donde está viva y encarnada. Hay miles de personas que viven su pertenencia a Jesucristo y a la Iglesia con el mismo entusiasmo que al principio del Evangelio, ya que la palabra divina «halla la tierra donde germinar y dar fruto» (San Agustín); debemos, pues, levantar nuestra moral y encarar el futuro con una mirada de fe.

El éxito de la cosecha no radica en nuestras estrategias humanas ni en marketing, sino en la iniciativa salvadora de Dios “rico en misericordia” y en la eficacia del Espíritu Santo, que puede transformar nuestras vidas para que demos sabrosos frutos de caridad y de alegría contagiosa.
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Fuente: evangeli.net

jueves, julio 27, 2017

Evangelio Julio 27, 2017

Día litúrgico: Jueves XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,10-17): En aquel tiempo, acercándose los discípulos dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’.

»¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».


«¡... dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!»
Rev. D. Manel MALLOL Pratginestós - (Terrassa, Barcelona, España)

Hoy, recordamos la "alabanza" dirigida por Jesús a quienes se agrupaban junto a Él: «¡dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!» (Mt 13,16). Y nos preguntamos: ¿Van dirigidas también a nosotros estas palabras de Jesús, o son únicamente para quienes lo vieron y escucharon directamente? Parece que los dichosos son ellos, pues tuvieron la suerte de convivir con Jesús, de permanecer física y sensiblemente a su lado. Mientras que nosotros nos contaríamos más bien entre los justos y profetas -¡sin ser justos ni profetas!- que habríamos querido ver y oír.

No olvidemos, sin embargo, que el Señor se refiere a los justos y profetas anteriores a su venida, a su revelación: «Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron» (Mt 13,17). Con Él llega la plenitud de los tiempos, y nosotros estamos en esta plenitud, estamos ya en el tiempo de Cristo, en el tiempo de la salvación. Es verdad que no hemos visto a Jesús con nuestros ojos, pero sí le hemos conocido y le conocemos. Y no hemos escuchado su voz con nuestros oídos, pero sí que hemos escuchado y escuchamos sus palabras. El conocimiento que la fe nos da, aunque no es sensible, es un auténtico conocimiento, nos pone en contacto con la verdad y, por eso, nos da la felicidad y la alegría.

Agradezcamos nuestra fe cristiana, estemos contentos de ella. Intentemos que nuestro trato con Jesús sea cercano y no lejano, tal como le trataban aquellos discípulos que estaban junto a Él, que le vieron y oyeron. No miremos a Jesús yendo del presente al pasado, sino del presente al presente, estemos realmente en su tiempo, un tiempo que no acaba. La oración -hablar con Dios- y la Eucaristía -recibirle- nos aseguran esta proximidad con Él y nos hacen realmente dichosos al mirarlo con ojos y oídos de fe. «Recibe, pues, la imagen de Dios que perdiste por tus malas obras» (San Agustín).
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Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 27


-Beata Cunegunda, Religiosa
-Beata Lucía Bufalari de Rieti, Virgen
-Beata María Clemente de Jesús Crucificado Staszewska, Mártir
-Beata María de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, Religiosa
-Beata María Magdalena Martinengo, Virgen Clarisa Capuchina
-Beata María Pilar Izquierdo, Virgen

-Beato Andrés Jiménez Galera, Mártir
-Beato Bertoldo de Garsten, Abad
-Beato Felipe Hernández Martínez, Religioso Salesiano Mártir
-Beato Francisco Magín Tost Llavería, Mártir
-Beato Guillermo Davies, Presbítero y Mártir
-Beato Jacobo Papocchi de Montieri, Minero
-Beato Jaime Ortíz Alzueta, Religioso Mártir
-Beato José María Ruiz Cano, Sacerdote y Mártir
-Beato Joaquín Vilanova Camallonga, Presbítero y Mártir
-Beato Modesto Vegas Vegas, Presbítero y Mártir
-Beato Nevolour o Nevolone de Tavenisa o Faenza, Eremita
-Beato Raimundo Eloy Serra Rovira, Mártir
-Beato Raimundo Palmerio, Laico
-Beato Roberto Nutter, Mártir (Julio 26)
-Beato Roberto Sutton, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Rodolfo, Confesor
-Beato Zacarías Abadía Buesa, Religioso Mártir

-Nuestra Señora Madre de la Misericordia
-Victoria sobre los Turcos por los Caballeros de Rhodes en 1480 a través de la intercesión de Nuestra Señora

-San Alberto Pandoni, Obispo
-San Angelario de Ochrida
, Obispo (Busco Estampa)

-San Antonio Repiso Martínez de Orbe, Religioso
-San Arnaldo, Obispo
-San Aurelio de Córdoba, Esposo y Mártir
-San Bertoldo de Rachez, Abad
-San Celestino I, Papa
-San Celio, Confesor
-San Clemente de Ochrida
, Obispo
-San Conrado, Abad
-San Constantino de Éfeso, Mártir
-San Cristóbal, Mártir
-San Desiderato de Lons le Saunier y de Besançon, Obispo

-San Dionisio de Éfeso, Confesor
-San Eclesio Celio de Rávena, Obispo
-San Ermipo, Mártir
-San Ermolao, Presbítero
-San Eterio, Obispo
-San Félix de Córdoba, Esposo y Mártir
-San Félix, Mártir
-San Galactorio de Lescar, Obispo y Mártir
-San Gorazdo de Ochrida
, Obispo (Busco Estampa)

-San Hermipo, Mártir
-San Hermócrates, Mártir
-San Hermógenes, Mártir
-San Hermolao, Presbítero y Mártir
-San Hugo "el Pequeño" (o de Lincoln), Niño Mártir
-San Jorge de Córdoba, Diácono y Mártir

-San José María Díaz Sanjurjo, Obispo y Mártir (Julio 20)
-San Juan de Éfeso, Mártir
-San Malcos de Éfeso, Mártir
-San Martiniano de Éfeso, Mártir
-San Mauro de Biselli, Obispo y Mártir
-San Maximiano de Éfeso, Mártir

-San Melchor García Sampedro, Obispo y Mártir
-San Nahum de Ochrida, Obispo
-San Nemesio, Confesor
-San Nevolón, Zapatero
-San Pantaleemón, Mártir
-San Pantaleón de Nicomedia, Médico y Mártir
-San Sabas de Ochrida
, Obispo (Busco Estampa)

-San Serapión de Éfeso, Mártir
-San Sergio de Biselli, Mártir
-San Simeón o Simón Estilita el Grande, Monje Asceta
-San Tino, Papa
-San Urso de Loches, Abad
-San Valeriano, Obispo

-Santa Antusa de Mantinea o Constantinopla, Virgen Mártir Monja y Confesora
-Santa Jucunda, Mártir
-Santa Julia, Mártir

-Santa Juliana de Iluro, Mártir
-Santa Liliosa de Córdoba, Esposa y Mártir
-Santa Lucina, Mártir
-Santa Natalia de Córdoba, Esposa y Mártir
-Santa Sabigoto de Córdoba, Madre y Mártir
-Santa Semproniana de Iluro
, Mártir

-Santos Siete Durmientes de Éfeso, Mártires
-Santos Mártires Homeritas
-Santos Mártires de Salsete



miércoles, julio 26, 2017

Evangelio Julio 26, 2017

Día litúrgico: Miércoles XVI del tiempo ordinario

Santoral 26 de Julio: San Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María

Texto del Evangelio (Mt 13,1-9): En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».

«Una vez salió un sembrador a sembrar»
P. Julio César RAMOS González SDB - (Mendoza, Argentina)

Hoy, Jesús —en la pluma de Mateo— comienza a introducirnos en los misterios del Reino, a través de esta forma tan característica de presentarnos su dinámica por medio de parábolas.

La semilla es la palabra proclamada, y el sembrador es Él mismo. Éste no busca sembrar en el mejor de los terrenos para asegurarse la mejor de las cosechas. Él ha venido para que todos «tengan vida y la tenga en abundancia» (Jn 10,10). Por eso, no escatima en desparramar puñados generosos de semillas, sea «a lo largo del camino» (Mt 13,4), como en «el pedregal» (v. 5), o «entre abrojos» (v. 7), y finalmente «en tierra buena» (v. 8).

Así, las semillas arrojadas por generosos puños producen el porcentaje de rendimiento que las posibilidades “toponímicas” les permiten. El Concilio Vaticano II nos dice: «La Palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el campo: los que escuchan con fe y se unen al pequeño rebaño de Cristo han acogido el Reino; después la semilla, por sí misma, germina y crece hasta el tiempo de la siega» (Lumen gentium, n. 5).

«Los que escuchan con fe», nos dice el Concilio. Tú estás habituado a escucharla, tal vez a leerla, y quizá a meditarla. Según la profundidad de tu audición en la fe, será la posibilidad de rendimiento en los frutos. Aunque éstos vienen, en cierta forma, garantizados por la potencia vital de la Palabra-semilla, no es menor la responsabilidad que te cabe en la atenta audición de la misma. Por eso, «el que tenga oídos, que oiga» (Mt 13,9).

Pide hoy al Señor el ansia del profeta: «Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado con tu Nombre, Señor, Dios de los ejércitos» (Jr 15,16).
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Fuente: evangeli.net

Estampita y Oración de Pedro Manuel Salado de Alba




Estampita y Oración de

Sanoral Julio 26


-Beata Ana de San Basilio Cartier, Mártir
-Beata Angelina, Virgen
-Beata Camila Gentilli, Mártir
-Beata Catalina de Jesús de Jastamont, Mártir
-Beata Clara de Santa Rosalía du Bac, Mártir
-Beata Isabel Teresa del Corazón de Jesús Consolin, Mártir
-Beata María Magdalena Fontaine, Mártir
-Beata María Margarita de San Agustín Bonnet, y 4 compañeras Mártires
-Beata María Pierina de Micheli, Religiosa

-Beato Andrés de Phû Yên, Catequista Mártir
-Beato Eduardo Thwing, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Evangelista de Verona, Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Guillermo Webster, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Hugo de Sassoferrato o Actis, Monje
-Beato Jorge Swallowell, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Juan Ingram, Presbítero y Mártir

-Beato Juan Iraizos, Mercedario
-Beato Manuel Martín Sierra, Sacerdote y Mártir
-Beato Marcelo Gaucherii Labigne de Reignefort, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Mariano de San José (Santiago Altolaguirre Altolaguirre), Mártir
-Beato Pedro José Le Groing de la Romagère, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Peregrino de Verona, Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Roberto Nuter, Presbítero y Mártir

-Beato Tito Brandsma, Presbítero y Mártir
-Beato Vicente Pinilla, Presbítero y Mártir

-Nuestra Señora de la Fe, Cauchy
-Virgen del Puy

-San Alejandro, Confesor
-San Austindo de Auch, Obispo (Busco Estampa)
-San Benigno de Malcesine, Ermitaño y Confesor
-San Caro de Malcesine, Asceta Ermitaño
-San Doroteo, Mártir
-San Ebrulfo, Abad
-San Erasto de Filipos, Obispo y Mártir del NT

-San Fredesberto, Obispo
-San Georges Precca, Religioso
-San Godón, Abad
-San Hermolao de Nicomedia,
Presbítero y Mártir
-San Hugo, Monje
-San Jacinto de Porto, Mártir
(Busco Estampa)

-San Joaquín, Padre de la Santísima Virgen María y abuelo de Jesús (Memoria Litúrgica)
-San Joaquín y Santa Ana, Los padres de la Virgen María
(Memoria Litúrgica)

-San Jorge Preca, Presbítero Fundador
-San Olimpio de Roma, Esposo, Padre y Mártir
(Busco Estampa)

-San Pastor de Roma, Presbítero y Mártir
-San Simeón de Polirone, Monje y Ermitaño
-San Simeón, Anacoreta y Mártir
-San Sinfronio de Roma, y  compañeros Mártires
(Busco Estampa)

-San Teódulo de Roma, Mártir (Busco Estampa)
-San Valente de Verona, Obispo y Confesor

-Santa Ana, Madre de la Santísima Virgen María y abuela de Jesús
(Memoria Litúrgica)

-Santa Bartolomea Capitanio, Virgen Fundadora
-Santa Ciriaca, Mártir

-Santa Cristina, Mártir
-Santa Cristiana de Dendermonde, Princesa y Reclusa (Septiembre 7)
-Santa Eusebia, Mártir
-Santa Exuperia de Roma, Esposa, Madre y Mártir
(Busco Estampa)

-Santa Juana, Monja
-Santa Loeva, Virgen
-Santa Pompeya, Monja

-Santos Mártires de Seúl


martes, julio 25, 2017

Evangelio Julio 25, 2017

Día litúrgico: 25 de Julio: Santiago apóstol, patrón de España

Texto del Evangelio (Mt 20,20-28): En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre».

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».



«¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?»
Mons. Octavio RUIZ Arenas Secretario del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización - (Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, el episodio que nos narra este fragmento del Evangelio nos pone frente a una situación que ocurre con mucha frecuencia en las distintas comunidades cristianas. En efecto, Juan y Santiago han sido muy generosos al abandonar su casa y sus redes para seguir a Jesús. Han escuchado que el Señor anuncia un Reino y que ofrece la vida eterna, pero no logran entender todavía la nueva dimensión que presenta el Señor y, por ello, su madre va a pedir algo bueno, pero que se queda en las simples aspiraciones humanas: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino» (Mt 20,21).

De igual manera, nosotros escuchamos y seguimos al Señor, como lo hicieron los primeros discípulos de Jesús, pero no siempre logramos entender a cabalidad su mensaje y nos dejamos llevar por intereses personales o ambiciones dentro de la Iglesia. Se nos olvida que al aceptar al Señor, tenemos que entregarnos con confianza y de manera plena a Él, que no podemos pensar en obtener la gloria sin haber aceptado la cruz.

La respuesta que les da Jesús pone precisamente el acento en este aspecto: para participar de su Reino, lo que importa es aceptar beber de su misma «copa» (cf. Mt 20,22), es decir, estar dispuestos a entregar nuestra vida por amor a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos, con la misma actitud de misericordia que tuvo Jesús. El Papa Francisco, en su primera homilía, recalcaba que para seguir a Jesús hay que caminar con la cruz, pues «cuando caminamos sin la cruz, cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor».

Seguir a Jesús exige, por consiguiente, gran humildad de nuestra parte. A partir del bautismo hemos sido llamados a ser testigos suyos para transformar el mundo. Pero esta transformación sólo la lograremos si somos capaces de ser servidores de los demás, con un espíritu de gran generosidad y entrega, pero siempre llenos de gozo por estar siguiendo y haciendo presente al Señor.

«No sabéis lo que pedís. (…) sentarse a mi derecha o a mi izquierda (…) es para quienes está preparado por mi Padre»
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret - (Vic, Barcelona, España)

Hoy, en el fragmento del Evangelio de San Mateo encontramos múltiples enseñanzas. Me limitaré a subrayar una, la que se refiere al absoluto dominio de Dios sobre la historia: tanto la de todos los hombres en su conjunto (la humanidad), como la de todos y cada uno de los grupos humanos (en nuestro caso, por ejemplo, el grupo familiar de los Zebedeos), como la de cada persona individual. Por esto, Jesús les dice claramente: «No sabéis lo que pedís» (Mt 20,22).

Se sentarán a la derecha de Jesucristo aquellos para quienes su Padre lo haya destinado: «Sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre» (Mt 20,23). Así de claro, tal como suena. Precisamente decimos en español: «No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad del Señor». Y así es porque Dios es Dios. Digámoslo también a la inversa: si no fuera así, Dios no sería Dios.

Ante este hecho, que se sobrepone ineludiblemente a todo condicionamiento humano, a los hombres sólo nos queda, en un principio, la aceptación y la adoración (porque Dios se nos ha revelado como el Absoluto); la confianza y el amor mientras caminamos (porque Dios se nos ha revelado, a la vez, como Padre); y al final... al final, lo más grande y definitivo: sentarnos junto a Jesús (a su derecha o a su izquierda, cuestión secundaria en último término).

El enigma de la elección y la predestinación divinas sólo se resuelve, por nuestra parte, con la confianza. Vale más un miligramo de confianza depositada en el corazón de Dios que todo el peso del universo presionando sobre nuestro pobre platillo de la balanza. De hecho, «Santiago vivió poco tiempo, pues ya en un principio le movía un gran ardor: despreció todas las cosas humanas y ascendió a una cima tan inefable que murió inmediatamente» (San Juan Crisóstomo).
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Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 25


-Beata María del Monte Carmelo, Religiosa
-Beata María Teresa Kowalska, Religiosa Virgen y Mártir

-Beato Alfonso Pacheco, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Ángel Dario Acosta Zurita, Sacerdote y Mártir
-Beato Antonio Lucci de Bobino, Obispo
-Beato Antonio Francisco, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Benito de la Virgen del Villar Solana Ruiz, Religioso y Mártir
-Beato Deogracias de San Agustín Palacios, Mártir
-Beato Dionisio Pamplona Polo, Presbítero y Mártir
-Beato Federico Rubio Álvarez, y compañeros Religiosos y Mártires
-Beato Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzum, Religioso y Mártir
-Beato Francisco Aranha, hermano profeso Mártir Jesuita
-Beato Juan María de la Cruz, Religioso y Mártir
-Beato Juan Soreth, Sacerdote Carmelita, Presbítero (Julio 24)
-Beato León de la Virgen del Rosario Inchausti, Mártir
-Beato Miguel Ludovico Brulard, Presbítero Carmelita Mártir (Busco Estampa)
-Beato Miguel Peiró Victorí, Mártir
-Beato Pedro del Sagrado Corazón Largo Redondo, y compañeros Mártires
-Beato Pedro de Avendaño, Mártir Mercedario
-Beato Pedro Berna, Sacerdote y Mártir Jesuita
-Beato Pedro, Presbítero y Mártir
-Beato Pedro Corradini de Mogliano, Religioso Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Primo Martínez, Mártir
-Beato Rodolfo Aquaviva, y compañeros Mártires
-Beato Vicente de San Luis Gonzaga Soler, Mártir

-Mare de Dèu de Sant Jaume – Lérida
-Nuestra Señora de Lac Bouchet, Quebec (1920)
-Santa María de la Orden de Santiago – Cuenca
-Virgen de Cuatrovitas

-San Agoncio, Mártir
-San Alberto, Mártir
-San Apoli de Egipto,
-San Banto de Tréveris, Presbítero (Busco Estampa)
-San Beato de Tréveris, Presbítero (Busco Estampa)
-San Bautista de Cangiano, Religioso

-San Bonifacio de Roma, Mártir
-San Cándido, Confesor
-San Canuto, Confesor
-San Clemente, Mártir
-San Cristóbal de Licia, Mártir
-San Cucufate de Barcelona, Mártir
-San Cugat, Mártir
-San Eloy Francisco, Mártir
-San Estercorio, Mártir
-San Eutropio, Mártir
-San Félix de Furcone, Mártir
-San Florencio de Furcone, Mártir
-San Jerónimo Ochoa, Mártir
-San Jerusalém, Mártir
-San José de la Virgen Dolorosa, Mártir
-San José Rada, Mártir
-San José Ricardo del Sagrado Corazón Díez, Mártir
-San Julián Benigno de San Nicolás de Tolentino Moreno, Mártir
-San Julián, Mártir
-San Magnerico de Tréveris, Obispo y Confesor
-San Manuel Martín Sierra, Mártir
-San Nesán, Confesor
-San Nonno, Mártir
-San Orso, Obispo
-San Pablo de Palestina, Mártir
(Busco Estampa)

-San Pedro de Moliano, Religioso
-San Santiago el Mayor, Apóstol Mártir (Patrón de España) (Solemnidad)
-San Teodemiro de Córdoba, Monje y Mártir
-San Turpión, Obispo
-San Vicente de San Luis Gonzaga Pinilla, Mártir
-San Yago, Apóstol y Mártir


-Santa Eugenia, Virgen y Mártir

-Santa Glosinda o Glodesindis de Metz, Abadesa
-Santa María del Carmen Sallés y Barangueras, Fundadora
-Santa Olimpia, Mártir
-Santa Olimpia u Olimpíada de Constantinopla, Viuda
-Santa Tea de Palestina, Mártir
-Santa Valentina de Palestina, Virgen y Mártir

lunes, julio 24, 2017

Evangelio Julio 24, 2017

Día litúrgico: Lunes XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,38-42): En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti». Mas Él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón».

«Maestro, queremos ver una señal hecha por ti»
P. Joel PIRES Teixeira - (Faro, Portugal)

Hoy, Jesús es puesto a prueba por «algunos escribas y fariseos» (Mt 12,38; cf. Mc 10,12), que se sienten amenazados por la persona de Jesús, no por razones de fe, sino de poder. Con miedo a perder su poder, procuran desacreditar a Jesús, provocándolo. Estos “algunos” muchas veces somos nosotros mismos, cuando nos dejamos llevar por nuestros egoísmos e intereses individuales. O también cuando miramos a la Iglesia como una realidad meramente humana y no como un proyecto del amor de Dios hacia cada uno de nosotros.

La respuesta de Jesús es clara: «Ninguna señal les será dada» (cf. Mt 12,39), no por miedo, sino para enfatizar y recordar que las “señales” son la relación de comunicación y amor entre Dios y la humanidad; no se trata de una relación de intereses y poderes individuales. Jesús recuerda que hay muchas señales dadas por Dios; y que no es provocándole o chantajeándole como se consigue llegar a Él.

Jesús es la señal más grande. En este día la Palabra es una invitación para que cada uno de nosotros comprenda, con humildad, que sólo un corazón convertido, vuelto hacia Dios, puede acoger, interpretar y ver esta señal que es Jesús. La humildad es la realidad que nos acerca no solamente a Dios, sino también a la humanidad. Por la humildad reconocemos nuestras limitaciones y virtudes, pero sobre todo vemos a los otros como hermanos y a Dios como Padre.

Como nos recordaba el Papa Francisco, «¡El Señor es verdaderamente paciente con nosotros! No se cansa nunca de recomenzar desde el inicio cada vez que nosotros caemos». Por eso, a pesar de nuestras faltas y provocaciones, el Señor está con los brazos abiertos para acoger y recomenzar. Procuremos, por tanto, que nuestra vida, y hoy en particular, esta palabra se haga realidad en nosotros. La alegría del cristiano está en ser reconocido por el amor que se ve en su vida, amor que brota de Jesús.

«Maestro, queremos ver una señal hecha por ti»
+ Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué - (Manresa, Barcelona, España)

Hoy contemplamos en el Evangelio a algunos maestros de la Ley y fariseos deseando que Jesús demuestre su procedencia divina con una señal prodigiosa (cf. Mt 12,38). Ya había realizado muchas, suficientes para mostrar no solamente que venía de Dios, sino que era Dios. Pero, aun con los muchos milagros realizados, no tenían bastante: por más que hubiera hecho, no habrían creído.

Jesús, con tono profético, tomando ocasión de una señal prodigiosa del Antiguo Testamento, anuncia su muerte, sepultura y resurrección: «De la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches» (Mt 12,40), saliendo de ahí lleno de vida.

Los de Nínive, por la conversión y la penitencia, recobraron la amistad con Dios. También nosotros, por la conversión, la penitencia y el bautismo, hemos sido sepultados con Cristo, y vivimos por Él y en Él, ahora y por siempre, habiendo dado un verdadero paso “pascual”: paso de muerte a vida, del pecado a la gracia. Liberados de la esclavitud del demonio, llegamos a ser hijos de Dios. Es “el gran prodigio”, que ilustra nuestra fe y la esperanza de vivir amando como Dios manda, para poseer a Dios Amor en plenitud.

Gran prodigio, tanto el de la Pascua de Jesús como el de la nuestra por el bautismo. Nadie los ha visto, ya que Jesús salió del sepulcro, lleno de vida, y nosotros del pecado, llenos de vida divina. Lo creemos y vivimos evitando caer en la incredulidad de quienes quieren ver para creer, o de los que quisieran a la Iglesia sin la opacidad de los humanos que la componemos. Que nos baste el hecho Pascual de Cristo, que tan hondamente repercute en todos los humanos y en toda la creación, y es causa de tantos “milagros de la gracia”.

La Virgen María se fió de la Palabra de Dios, y no tuvo que correr al sepulcro para embalsamar el cuerpo de su Hijo y para comprobar el sepulcro vacío: simplemente creyó y “vio”.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 24


-Beata Beatriz, Religiosa
-Beata Cristina la «Admirable»,
-Beata Juana de Orvieto, Virgen
-Beata Luisa de Saboya, Princesa Viuda Religiosa
-Beata María Ángeles de San José (Marciana) Valtierra Tordesillas, Mártir
-Beata María Pérez Jiménez, Confesora
-Beata María Pilar de San Francisco Borja (Jacoba) Martínez García, y compañeras, Virgenes y Mártires
-Beata Mercedes del Sagrado Corazón (Mercedes Prat y Prat), Mártir
-Beata Teresa del Niño Jesús y de San Juan de la Cruz (Eusebia) García y García, Virgen y Mártir

-Beato Agustín de Biella, Presbítero
-Beato Antonio Torriani (De la Torre de Láquila), Médico Presbítero Agustino
-Beato Antonio Enrique Canut Isus, Religioso y Mártir
-Beato Antonio Lucci, Obispo
-Beato Antonio Torrero Luque, Religioso y Mártir
-Beato Cecilio Vega Domínguez, Sacerdote y Mártir
-Beato Diego Martínez, Protomartir del Perú
-Beato Francisco Polvorinos Gómez, Sacerdote y Mártir
-Beato Felipe del Corazón de María, Mártir
-Beato Germán de Jesús, Confesor
-Beato Javier Bordás Piferrer, Religioso Salesiano y Mártir
-Beato José Lambton, Mártir
-Beato José Máximo Moro Briz, Sacerdot y Mártir (Busco Estampa)
-Beato José Sales, Presbítero
-Beato Juan Antonio Pérez Mayo, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Solórzano, Mártir Mercedario
-Beato Justo González Lorente, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Pedro Cotillo Fernández, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan Tavelli de Tossignano, Obispo
-Beato Manuel Gutiérrez Martín, Sacerdote y Mártir
-Beato Nicolás Garlick, Mártir
-Beato Nicolás Hermansson, Obispo (Busco Estampa)
-Beato Pascual Aláez Medina, Sacerdote y Mártir
-Beato Pedro de Barellis, Cardenal Mercedario
-Beato Ricardo Simpson, Mártir
-Beato Roberto Ludlam, Mártir
-Beato Rogaciano (Ignacio González Calzada), Religioso y Mártir
-Fundación de Nuestra Señora de Cambrón, Francia (1148)

-San Antinógenes, Mártir
-San Arnulfo, Mártir
-San Bernardo, Religioso 
-San Blátmaco, Mártir
-San Boriso, Mártir
-San Calcedonio, Mártir
-San Capitón, Mártir
-San Chárbel (José) Makhluf, Presbítero y Eremita (Diciembre 24) (Memoria Litúrgica)
-San Declano de Ardmore, Obispo
-San Efrén de Egipto, Mártir
-San Estercacio, Mártir
-San Fantino el Viejo, el Taumaturgo Confesor
-San Fergus, Confesor
-San José Fernández de Ventosa, Presbítero y Mártir
-San Juan Boste, Presbítero y Mártir
-San Julio, Mártir
-San Meneo, Mártir
-San Menio, Mártir
-San Mercurio de Egipto, Mártir
-San Milliau de Tréguier, Conde y Mártir
-San Niceta, Mártir
-San Nicetas, Mártir
-San Nicolás de Hermansön, Obispo
-San Pavacio, Obispo
-San Sisebuto, Confesor
-San Sisenando, Mártir
-San Ursicinio, Obispo
-San Ursicino, Obispo
-San Vicente de Roma, Mártir
-San Víctor de Mérida, Mártir
-San Victorino de Amiterno, Mártir

-Santa Aquilesia, Mártir
-Santa Aquilina de Lysia, Mártir
-Santa Cunegonda o Kinga, Reina de Polonia
-Santa Eufrasia de Tebaida, Virgen y Eremita
-Santa Eufrasia de Tebaida, Virgen y Mártir
-Santa Gerburga, Abadesa
-Santa Gracia, Mártir
-Santa María, Mártir
-Santa María Ángeles de San José, Religiosa
-Santa María del Pilar de San Francisco de Borja, Religiosa y Mártir
-Santa Niceta de Lysia, Mártir
-Santa Segulena o Sigolena de Albi, Viuda
-Santa Teresa del Niño Jesús, Mártir 

-Santos Mártires de Guadalajara