domingo, septiembre 01, 2013

San Lupo, Loup o Leu de Sens, Obispo

San Lupo, Loup o Leu de Sens, Obispo
Septiembre 1


San Loupo o Leu, perteneciente a una familia noble, nació en Orléans. Fue elegido Arzobispo de Sens en 609.

Clotairo, rey de los Francos, entrando en Borgoña, envió a su senescal contra los habitantes de Sens, éste sitió la ciudad. San Lupo, hizo repicar la campana de la iglesia de Saint Eesteban. Los sitiadores, oyendo ese sonido, sintieron tal pánico, que pensaron que no podrían escapar a la muerte, y emprendieron la huida.

Habiéndose finamente apoderado de la Borgoña, Clotario envió a Sens a otro senescal. Como San Lupo no acudió a su presencia llevándole presentes, lo difamó ante el rey, y éste lo envió al exilio. Allí, San Lupo se destaca por su doctrina y milagros.

Los habitantes de Sens pidieron al rey que llamara a San Lupo del exilio. Cuando Clotario se encontró ante aquel hombre paciente y mortificado, se sintió tan conmovido que se prosternó a sus pies solicitando su perdón. Colmándolo de presentes, lo restableció en su Sede.

Después de haberse hecho famoso por sus grandes virtudes y milagros, el Santo Obispo entregó su alma a Dios alrededor de 610.
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Santa Venera o Verena, Virgen

Santa Venera o Verena, Virgen
Septiembre 1


Como pasa con tantos santos de los primeros siglos del cristianismo, no poseemos muchos datos sobre la vida de esta Santa. Las dos "biografías" de Santa Verena, fueron escritas, una en 888, y la otra, alrededor de 1005; además, existe un relato de los "Miracula S. Verenæ” escrito más o menos en 1010, en donde se describe la veneración hacia la Santa que existía en su tumba de Zurzach en el siglo X.
Nacida en el Alto Egipto, viajó al Bajo Egipto, en donde se unió a la Legión Tebea cristiana, a la cual siguió hasta Italia. Se queda en Milán, mientras la Legión Tebea prosigue su camino, siendo después masacrada cerca de Agauno (Suiza), `por odio a la fe cristiana, con su comandante San Mauricio, alrededor de 302, por orden del Emperador Maximiano (fiesta religiosa el 22 septiembre).

Santa Verena pasó por Agauno, Soletta, Koblenz y finalmente se quedó en Zurzach (Suiza), donde encontró una iglesia cristiana, permaneciendo allí hasta su muerta.

Su vida es un ejemplo del ideal cristiano de virtudes y amor al prójimo, se ocupaba de dar de comer a los pobres y curar a los leprosos.

Su tumba se convirtió en objeto de culto, y en el testimonio de los primeros pasos del cristianismo en Suiza. El monasterio edificado allí en el siglo X, fue meta de numerosas peregrinaciones de reyes, condes y duques.

Es una de las santas más veneradas en Suiza. Su altar, capilla y reliquias se conservan aún hoy.
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Beato José Samsó i Elias, Sacerdote y Mártir

Beato José Samsó i Elias, Sacerdote y Mártir
Septiembre 1

Martirologio Romano: En Mataró, Cataluña, España, Beato José Samsó i Elías, sacerdote y mártir durante la persecución religiosa en España. († 1936)
 
Fecha de beatificación: 23 de enero de 2010, en la basílica de Santa María de Santa María de la ciudad barcelonesa de Mataró –de la que fue párroco–, la ceremonia fue oficiada por el Cardenal Arzobispo de la Archidiócesis de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, en representación de S.S. Benedicto XVI.

José Samsó Elías nació en Castellbisbal el 17 de enero de 1887. Cursó la carrera sacerdotal en el Seminario Conciliar de Barcelona, distinguiéndose en todos los cursos por su talento privilegiado y piedad ejemplar, todo lo cual le hacía acreedor de las mejores calificaciones. En los últimos años de su carrera sacerdotal, habiendo fijado en él su atención el Obispo José Laguarda, lo distinguió como su secretario particular, cargo en el cual estuvo hasta que fue consagrado Presbítero el 12 de marzo de 1910, celebrando su primera misa el día de San José, en la Capilla del Centro Obrero de la Sagrada Familia de la calle Calabria de Barcelona.
 
El 23 de julio de 1910 fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Julián de Argentona. Allí permaneció durante 7 años. El 11 de enero de 1917 fue nombrado párroco de la parroquia de Sant Joan de Mediona. A la muerte del párroco de Santa María de Mataró, Dr. Roig, José Samsó quedó nombrado Ecónomo-Arcipreste de la ciudad de Mataró y titular de dicha parroquia.
 
Fue un modelo de sacerdote entregado totalmente al ministerio de párroco. Severo consigo mismo, por temperamento y por virtud, pero comprensivo con los demás y dotado de las cualidades de gobierno para regir las comunidades que le fueron encomendadas.
 
Destacó en el ministerio de la caridad y de la catequesis. Su obra más conocida en este sentido es la Guía para catequistas, preparada ya en marzo de 1936, pero que no fue publicada hasta 1940.
 
Su dirección espiritual animó a muchas personas a seguir su vocación sacerdotal o religiosa, implantó la puntualidad en el horario de las misas, buscaba la perfección en los actos litúrgicos para alcanzar su máximo esplendor del culto, y trabajó intensamente en la decoración interior de la iglesia de Santa María, que en 1928 fue distinguida con el título de Basílica Menor.
 
En octubre de 1934, un grupo de hombres armados entró en la rectoría de Santa María, amenazando al rector y a la gente que estaba con él, les obligaron a ir a la nave central y apilar sillas, y le ordenaron al rector que las prendiera. Samsó se negó, a pesar de las amenazas.
 
Aquellos hombres incendiaron un altar y algunos utensilios. Cuando pudieron llegar algunos feligreses el fuego se pudo apagar. El párroco perdonó a aquellos hombres y no quiso revelar su identidad cuando fue invitado a hacerlo por la autoridad judicial.
 
Desde ese día y hasta su detención en 1936, el sacerdote manifestó varias veces que se acercaba una persecución de sangre. El peligro para él y su condición de sacerdote y rector le llevó a aceptar generosamente la posibilidad del martirio, con una actitud de esperanza.
 
Al iniciarse la Guerra Civil, se refugió en casa de unos feligreses, hasta que, en la madrugada del 28 de julio de 1936, intentando abandonar la ciudad por razones de prudencia, fue detenido y encarcelado por su condición de sacerdote. Después de un mes de cautiverio en la prisión de Mataró, se puso precio a su vida, y atado de manos, emprendió su Vía Crucis hacia el cementerio de Mataró, donde fue asesinado el 1 de septiembre de 1936. “Murió perdonando a sus ejecutores y con una gran ejemplaridad cristiana”, han indicado.
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Fuente: Zenit.org

Beato Arturo, Mártir Trinitario

Beato Arturo, Mártir Trinitario
Septiembre 1
 
Muy poco se conoce de este santo, que se mencionan en crónicas de la Orden Trinitaria con título de Beato. El martirologio cristiano, ni los Bolandistas (grupo estudioso y crítico de las leyendas de los santos), ni ningún otro santoral lo conoce. Su fiesta se celebra el día 1 de septiembre, fecha en que, según estas crónicas, fue su martirio. 1282.

Nació en Irlanda, (tierra de mártires y santos, que ha dado mucha gloria a Dios, a través de los siglos, por la integridad y el vigor de su fe), y que, en tiempos de Arturo, había aumentado mucho la vitalidad católica, pero muchos cristianos padecían por la persecución de piratas sarracenos, que los capturaban para ser esclavos.

Ante esto, Arturo entró en la Orden Trinitaria, dedicada a la liberación de cristianos y la predicación del Evangelio. Partió a Oriente a rescatar a los fieles que estaban prisioneros. Es casi seguro, según las crónicas de la Orden, que visitó los Lugares Santos. Se sabe que estuvo en Babilonia, si bien se ignora si vivió mucho tiempo en ella. A los discípulos del Corán se les hizo pesada su presencia, por su fe, caridad, ardiente predicación y fue hecho prisionero en Babilonia y quemado vivo, por odio a la fe y a la doctrina de nuestra Religión.

A raíz de haber obtenido fray Arturo la palma del martirio, se difundió su veneración rápidamente por amplias regiones. Y ha sido y es grande la devoción que en muchas partes se le tiene, desde el siglo XIII.
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San Gil de Casayo, Monje y Abad

San Gil de Casayo, Monje y Abad
Septiembre 1

Martirologio Romano: En Casayo, en la diócesis de Astorga, san Gil, monje de Carracedo y abad de San Martín de Castañeda, que terminó sus días como eremita. M. 1203.

Se dice que era originario del Bierzo. Monje que fue formado por san Florencio en Carracedo. Abad cisterciense del monasterio de San Martín de Castañeda, en Astorga. Parece que tuvo la oposición de un grupo de monjes portugueses, que nombraron otro abad.
 
A causa de esto, abandonó el monasterio para adoctrinar a los feligreses de Santa Cruz de Casayo. Harto de la gente se retiró, junto a otros dos monjes: Pedro y Mamés, a una ermita no lejos del lago Sanabria, allí fue alimentado por una cierva. Su compañero en una pared dejó escrita su vida, pero ésta se ha perdido.
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San Constancio de Aquino, Obispo


San Constancio de Aquino, Obispo
Septiembre 1

Martirologio Romano: En Aquino, del Lacio, en Italia, san Constancio, obispo, cuyo don de profecía elogia el papa san Gregorio I Magno. M. c. 570.

Obispo de Aquino, siendo papa Juan III; aparece en los Diálogos de san Gregorio Magno que le atribuyó grandes honores, entre ellos el don de profecía.
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San Vicente de Dax, Obispo y Mártir

San Vicente de Dax, Obispo y Mártir
Septiembre 1
 
Martirologio Romano: En Dax, de Aquitania, san Vicente, celebrado como obispo y mártir. . IV.

Es venerado como el patrón de Dax en el sur de Francia.
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Beata Carmen Moreno Benítez, Virgen y Mártir

Beata Carmen Moreno Benítez, Virgen y Mártir 
Septiembre 1

Directora en el colegio de Valverde del Camino

Carmen Moreno Benítez nació en la casa nº 41 de la calle Del Santo, en la localidad de Villamartín (Cádiz) el 24 de agosto de 1885, en el seno de una familia acomodada. Fue bautizada pocos días después de nacer en la Parroquia de Santa María de las Virtudes, siendo feligresa de la misma durante toda su infancia y primera juventud. En el año 1908, cuando contaba ya con 23 años de edad, se hizo salesiana. Había conocido a las Hijas de María Auxiliadora en Sevilla, en el colegio en el que vivió por algún tiempo después de la muerte de su padre.

Tras cursar la carrera de Magisterio y ejercerlo en diversos colegios de las salesianas, fue nombrada directora del colegio de Valverde del Camino, en la provincia de Huelva. Durante nueve años ocupó ese cargo. En este tiempo conoció y supo apreciar las virtudes de la beata Sor Eusebia Palomino, religiosa de su comunidad, y que era una sencilla cocinera, dotada no sólo de una simpática originalidad, sino también de dones que algo de sobrenatural.

La vida de Sor Carmen transcurrió entre la enseñanza, la dirección de obras y la animación de la comunidad. Los años más intensos fueron ciertamente aquellos vividos en Valverde del Camino.

Martirio en Barcelona
La guerra civil española la sorprende en Sarriá (Barcelona), donde era Vicaria de la Comunidad de la casa Santa Dorotea. Ésta casa de las salesianas había sido querida y fundada por san Juan Bosco con la ayuda de la señora Dorotea de Chopitea. Esta ayuda  no sólo fue financiera, sino que también compartió espiritualmente con el espíritu del fundador de las Hijas de María Auxiliadora. Doña Dorotea era muy rica en cuanto a su posición social, pero más pobre que un cartujo en su manera de vivir el desprendimiento de los bienes material en el más puro estilo evangélico.

Al producirse el alzamiento de los militares, se supo que la casa Santa Dorotea estaba en peligro. Las hermanas (unas setenta), las doce novicias y las diez chicas que aún quedaban en el Colegio se dispersaron rápidamente. Algunas religiosas, aquellas que no podían encontrar un sitio seguro entre los familiares o amigos, se refugiaron en el chalet Jarth, que pertenecía a un señor alemán, protestante, muy amigo de las hermanas. Era el 19 de julio. Los días siguientes zarparon del puerto de Barcelona dos naves italianas, en las que pudieron entrar varias hermanas, en medio de angustias y dificultades.

Sor Carmen y Sor Amparo Carbonell Muñoz quisieron permanecer. Había que asistir a una hermana recién operada de cáncer. Más tarde marcharían juntas… La noche del 1 de septiembre, los pasos de la violencia resonaron sobre el empedrado. Sor Carmen, Sor Amparo y Sor Carmen Xammar, la hermana apenas salida del hospital fueron arrestadas. Al alba del 6 de septiembre de 1936 los carceleros abrieron las puertas de la celda y se llevaron a las víctimas (Sor Carmen y Sor Amparo) al hipódromo de la ciudad, cerca del mar. Una ráfaga homicida acabó con sus vidas, y los dos cuerpos quedaron abandonados en el suelo. Por la tarde tuvo lugar un último rito macabro. Los cadáveres los llevaron al policlínico universitario para un examen médico. Los carceleros sentían una exigencia de legalidad. Querían que sus documentos revelaran un diagnóstico, avalado de fotografías.

No se sabe donde fueron a parar los retos de Sor Carmen y de Sor Amparo. Sí se sabe que su fama de martirio surgió enseguida y se propagó y resistió en el tiempo hasta el momento en que fue introducida la causa de beatificación. Ambas religiosas salesianas fueron beatificadas por Benedicto XVI en Roma el 28 de octubre de 2007.
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Beatos Pedro Rivera Rivera, María del Carmen Moreno Benítez y María Amparo Carbonell Muñoz, Mártires

Beatos Pedro Rivera Rivera, María del Carmen Moreno Benítez y María Amparo Carbonell Muñoz, Mártires
Septiembre 1
 
Martirologio Romano: En Barcelona siempre en España, beatos mártires Pedro Rivera, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, María del Carmen Moreno Benítez y María Amparo Carbonell Muñoz, vírgenes del Instituto de María Auxiliadora, los cuales en la misma persecución, conformados a la pasión de Cristo Esposo, alcanzaron el premio de la paz eterna. (1912-1936).

Nacido en Villacreces (Palencia). Ingresó en la Orden de los franciscanos conventuales en Granollers en septiembre de 1925. Estudió Filosofía en Barcelona y Ósimo; Teología en el convento de San Buenaventura, Roma, donde hizo la profesión solemne en 1933, y fue ordenado sacerdote en 1935.
 
Pasó a España, y fue nombrado guardián del convento de Granollers. Asesinado en Barcelona a finales de agosto o primeros de septiembre de 1936. Tenía 24 años.
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Beato Alfonso Sebastiá Viñals, Presbítero y Mártir

Beato Alfonso Sebastiá Viñals, Presbítero y Mártir
Septiembre 1

Martirologio Romano: En la ciudad de Paterna, de la provincia de Valencia, en España, beato Alfonso Sebastiá Viñals, presbítero y mártir, que estando al frente de la escuela de una institución social valenciana, recibió la corona gloriosa del martirio durante la misma persecución religiosa. (1910-1936).

Nació en Valencia. Hijo de un jornalero, comenzó los estudios en el Seminario de Orihuela, terminándolos en Valencia, siendo colegial de Santo Tomás. Ordenado en 1933, destacó por sus inquietudes por el apostolado obrero y su amistad con el futuro cardenal Ángel Herrera y el jesuita beato Luis Campos Górriz.
Director de la Escuela de Formación Social de Valencia. Fue fusilado en Paterna durante la guerra civil.
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San Victorio de Le Mans, Obispo

San Victorio de Le Mans, Obispo
Septiembre 1
 
Martirologio Romano: En Le Mans, de la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Victorio, obispo, de quien habla san Gregorio de Tours. c. 490.
 
Discípulo de san Martín de Tours, fue elegido obispo de Le Mans hacia el 453. Asistió a los concilios de Angers, 453 y Tours, 461; firmó una carta colectiva con los obispos de Tour y de Bourges, dirigida a los prelados participantes en la III Asamblea de Lyon. San Gregorio de Tours, nos ha dejado noticias de su vida.

Victorio, todavía subdiácono, estaba casado y era padre de un niño que todavía no estaba bautizado, cuando se encontró a san Martín de Tours que se acercaba a visitar al entonces moribundo obispo de Le Mans, Liborio. San Martín le pidió que se fuera con él y después, de los funerales de Liborio, le propuso como nuevo obispo de Le Mans; Víctor, según la leyenda, descrita por dos testigos no contemporáneos y por tanto poco fiables, fue consagrado obispo, mientras su mujer tomó el velo monástico y su hijo Victurio, recibió el bautismo.
 
La leyenda continua diciendo que Victurio, educado en Tours, sucedió a su padre, y fue consagrado obispo por san Martín (que ya había muerto desde hacía tiempo); esta sucesión ha comportado una confusión histórica entre los hagiógrafros, diversificando ambos santos y conmemorándolos en festividades distintas.
 
Hoy se supone que es un solo san Victorio, en su larga vida, fundó fuera de la ciudad un monasterio dedicado a los 12 Apóstoles, donde fue sepultado cuando murió en el 490 y el monasterio tomó su nombre, por tanto gobernó 40 años, según los estudiosos, demasiados para aquella época, por eso se habló de dos obispos de nombres parecidos

A causa de su fama de santidad, se le dedicó un oratorio “dentro de los muros” de la ciudad, donde habría, según san Gregorio de Tours, apagado milagrósamente un incendio que asolaba la ciudad, todavía en vida gozaba de gran veneración.
 
A pesar de las fuentes históricas en Le Mans hay dos festividades, una para cada obispo: el 25 de agosto y el 1 de septiembre.
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Santos Vicente y Leto, Mártires

Santos Vicente y Leto, Mártires
Septiembre 1

Martirologio Romano: En la Hispania Cartaginense, memoria de los santos Vicente y Leto, mártires. s. V?.

Posiblemente nacieron en Toledo. El antiguo Martirologio les have mártires en Toledo, donde son venerados.
 
No se sabe mucho de ellos, la leyenda dicen que Vicente era obispo y Leto sacerdote.
En la ciudad de francesa de Xaintes se le venera como su primer obispo y Leto habría sido su diácono.
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sábado, agosto 31, 2013

Evangelio Agosto 31, 2013

Parábola de los talentosMateo 25, 14-30.
Tiempo Ordinario.
¿Qué has hecho hoy? ¿Cuántas veces has dejado sin hacer lo que debías?
Del santo Evangelio según san Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Oración introductoria
Señor, gracias por los talentos que me has dado. No permitas que la apatía o el desánimo me lleven a enterrarlos o a utilizarlos para mi beneficio personal. Ilumina mi oración, permite que me acerque a Ti con confianza y con un corazón sincero, para desprenderme de mi voluntad y unirme más a la tuya.

Petición
Padre, ayudanos a comprender que lo que se nos ha dado se multiplica dándolo. Es un tesoro que hemos recibido para gastarlo, invertirlo y compartirlo con todos.

Meditación del Papa
Al volver a casa, el amo pide cuentas a los servidores de lo que les había confiado y, mientras se complace con los dos primeros, se queda desilusionado con el tercero. Aquél servidor, en efecto, que mantuvo escondido el talento sin revalorizarlo, hizo mal sus cálculos: se comportó como si su amo ya no fuera a regresar, como si no hubiera un día en el que le pediría cuentas de su actuación. Con esta parábola, Jesús quiere enseñar a los discípulos a usar bien sus dones: Dios llama a cada hombre a la vida y le entrega talentos, confiándole al mismo tiempo una misión que cumplir. Sería de tontos pensar que estos dones se nos deben, así como renunciar a emplearlos sería menoscabar el fin de la propia existencia. Comentando esta página evangélica, san Gregorio Magno nota que a nadie el Señor le hace falta el don de su caridad, del amor. Escribe: "Por esto es necesario, hermanos míos, que pongáis todo cuidado en la custodia de la caridad, en toda acción que tengáis que realizar". (Benedicto XVI, 13 de noviembre de 2011).

Reflexión
Los talentos no sólo representan las pertenencias materiales. Los talentos son también las cualidades que Dios nos ha dado a cada uno.

Vamos a reflexionar sobre las dos enseñanzas del evangelio de hoy. La primera alude al que recibió cinco monedas y a su compañero, que negoció con dos. Cada uno debe producir al máximo según lo que ha recibido de su señor. Por eso, en la parábola se felicita al que ha ganado dos talentos, porque ha obtenido unos frutos en proporción a lo que tenía. Su señor no le exige como al primero, ya que esperaba de él otro rendimiento.

Igualmente se aplica a nosotros, según las posibilidades reales de cada individuo. Hay personas que tienen gran influencia sobre los demás, otras son muy serviciales, otras, en cambio, son capaces de entregarse con heroísmo al cuidado de personas enfermas, los hay con una profesión, con un trabajo, con unos estudios, con una responsabilidad concreta en la sociedad...

Pero puede darse el caso del tercer siervo del evangelio: no produjo nada con su talento. A Cristo le duele enormemente esa actitud. Se encuentra ante alguien llamado a hacer un bien, aunque fuera pequeño, y resulta que no ha hecho nada. Eso es un pecado de omisión, que tanto daña al corazón de Cristo, porque es una manifestación de pereza, dejadez, falta de interés y desprecio a quien le ha regalado el talento.

Analiza tu jornada. ¿Qué has hecho hoy? ¿Qué cualidades han dado su fruto? ¿Cuántas veces has dejado sin hacer lo que debías?

Propósito
Señor, qué fácilmente olvido lo fugaz y lo temporal de esta vida. En vez de buscar multiplicar, en clave al amor a los demás, los numerosos talentos con los que has enriquecido mi vida, frecuentemente me dejo atrapar por el camino fácil de la comodidad o la ley del menor esfuerzo. Concédeme la gracia de saber reconocer y multiplicar los dones recibidos.
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Autor: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net

San Ramón Nonato, Confesor


San Ramón Nonato, Confesor
Agosto 31


Religioso, cardenal, Patrón de las Parturientas
Nació en los mismos comienzos del siglo XIII.

Su nombre deja boquiabierto a quien lo oye o lo lee por primera vez. Nonnato -Nonato por más breve- sugiere a un santo sólo potencial; como si la palabra fuera un slogan publicitario que estuviera invitando a quien lo lee o escucha a que se decidiera a iniciar una programa que acabara con la santidad del guión preestablecido. De hecho, significa no-nacido.


¿Pretenderá decir el extraño nombre que, por no haber nacido todavía el santo que rellene el expediente completo de sus cualidades y virtudes, está como esperando la Iglesia a que haya uno que se decida de una vez a reproducirlas? Eso sería, lógicamente, confundir la santidad como algo que brota de la voluntad y decisión humana, cuando ella es en verdad el resultado de la acción del Espíritu Santo con quien se coopera libremente. Sería sencillamente pelagianismo.

El calificativo -que ha pasado ya a ser nombre- le viene a Ramón por el hecho de haber sido sacado del claustro materno, por medio de una intervención quirúrgica, cuando ya había muerto su madre. Por so no nació como nacen normalmente los niños, lo extrajeron. Fue en Portell, en Lérida, cuando se iniciaba el siglo.

La buena y alta situación de su padre le posibilitó crecer en buen ambiente y formación, aunque sin el cariño y los cuidados de una madre. Cuentan de su primera juventud la devoción especialísima a la santísima Virgen que le llevaba con frecuencia a visitar la ermita de san Nicolás donde pasaba ratos mientras sus rebaños pastaban. Luego su padre quiso irlo incorporando poco a poco a las tareas de administración de sus posesiones y esa fue la razón por la que se le encuentra en Barcelona en el intento de aprender letras y números.


Allí tuvo ocasión de trabar amistad con Pedro Nolasco -que por aquel entonces era comerciante- y de compartir mutuamente los deseos de fidelidad a la fe cristiana vivida con radicalidad, llegando incluso a considerar la posibilidad de entrar en el estado clerical.

Como el padre disfruta de un gran sentido práctico, lo reincorpora al terruño de Portell y le encarga la explotación de varias de sus fincas. Pero, sigue diciendo la antigua crónica, que la misma Virgen María le comunica su deseo de que ingrese en la recién fundada Orden de la Merced y allí está de nuevo en Barcelona puesto a disposición completa en las manos de su antes amigo Pedro Nolasco.


Noviciado, profesión, ordenación sacerdotal y ministerio en el hospital de santa Eulalia se suceden con la normalidad propia de quien tiene prisa para cumplir el cuarto voto mercedario consistente en redimir a los cautivos y servir de rehén en su lugar si procede.

En el norte del continente negro predica, consuela, cura, fortalece, atiende y transmite paciencia a los cautivos de los piratas berberiscos; comprende bien su situación y se have cargo de que están rodeados de todos los peligros para su fe. Incluso él mismo tuvo que soportar cárcel y la tortura de que sellaran sus labios por ocho meses con un candado para impedirle la predicación.

A su vuelta a España entre el clamor de las multitudes, lo nombra Cardenal de la Iglesia el papa Gregorio IX, reconociendo sus méritos y virtud de la caridad practicada de modo heroico; pero no le dio tiempo a llegar a Roma por morir, antes de cumplir los cuarenta años, cuando se disponía a hacerlo.

Por el empeño de hacerse cargo de su cuerpo tanto los frailes mercedarios como los nobles señores de Cardona, decidieron de común acuerdo darle sepultura allá donde lo decidiera una mula ciega que lo llevó a lomos hasta que quiso pararse ante la ermita de San Nicolás, de Portell.

Desaparecieron las reliquias, irrecuperables ya para la veneración, en el año 1936.

Lo que no ha sido relegado al olvido por sus paisanos es la figura del santo y su acción caritativa. Esa devoción secular que se refleja incluso en las fiestas y en el folklore. No digamos nada sobre la devoción que le profean todas las parturientas que lo tienen como especial patrón para su trance.

Se divulgó por el mundo la pintura que lo muestra con la Custodia en la mano derecha expresando así la fuente de su caridad con los hombres.
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Santo Dominguito del Val, Monaguillo y Mártir

Santo Dominguito del Val, Monaguillo y Mártir
Agosto 31


Dominguito del Val nació en Zaragoza, la ciudad de la Virgen y de los Innumerables Mártires, el año 1243. Era rey de Aragón Jaime el Conquistador, vicario de Cristo en Roma, Inocencio IV, y obispo de Zaragoza, Arnaldo de Peralta. Media España estaba bajo el dominio de los moros y en cada pecho español se albergaba un cruzado.

Los padres de Dominguito se llamaban Sancho del Val e Isabel Sancho. Su madre era de pura cepa zaragozana, y su padre, de origen francés. El abuelo paterno había sido un esforzado guerrero a las órdenes del rey don Alfonso el Batallador. A su lado estuvo en el asedio de Zaragoza, que fue duro y prolongado. Todos los cruzados franceses se marcharon a sus casas; todos, menos uno. "Fue nuestro antepasado -decía Sancho del Val a su hijo, siempre que le contaba la historia-. El señor del Val, hijo de la fuerte Bretaña, sufrió inquebrantable el hambre y la sed, los hielos del invierno y los fuegos del verano, las vigilias prolongadas y los golpes de las armas enemigas. Y al rendirse la ciudad, el rey le hizo rico y noble, igualándole con los españoles más ilustres".

Sancho del Val no siguió a su padre por el camino de las armas. Prefirió las letras. Fue tabelión o notario y su firma quedó estampada en las actas de las Cortes de Aragón, al lado de las firmas de condes y obispos.

Dios bendijo la unión de Sancho e Isabel dándoles un hijo que iba a ser mártir y modelo de todos los niños y, de un modo especial, de los monaguillos. Porque Santo Dominguito del Val es el patrono de los monaguillos y niños de coro. El fue infantico de la catedral de Zaragoza, vistió con garbo la sotanilla roja y repiqueteó con gusto la campanilla en los días de fiesta grande. La imagen que todos hemos visto de este tierno niño nos lo representa con las vestiduras de monaguillo. Clavado en la pared con su hermosa sotana y amplio roquete.
 
La mirada hacia el cielo y unos surcos de sangre goteando de sus pies y manos. Una estampa de dolor ciertamente, pero, también, de valentía superior a las fuerzas de un niño de pocos años. Las nobles condiciones, especialmente su piedad, que se advertían en el niño según crecía, indujeron a los padres a dedicarlo al santuario, al sacerdocio. Cuando fue mayorcito lo enviaron a la catedral. Entonces la catedral era la casa de Dios y, al mismo tiempo, escuela. Todas las mañanas, al salir el sol, hacía Dominguito el camino que separaba el barrio de San Miguel de la Seo. Una vez allí, lo primero que hacía era ayudar a misa y cantar en el coro las alabanzas de Dios y a la Virgen.

Cumplido fielmente su oficio de monaguillo, bajaba al claustro de la catedral a empezar la tarea escolar. Con el capiscol o maestro de canto ensayaban los himnos, salmos y antífonas del oficio divino. La historia y la tradición nos presentan a nuestro Santo especialmente aficionado y dotado para el canto. Por algo es el patrono de los niños de coro y seises.

La tarea escolar incluía más cosas. Había que aprender a leer, a contar, a escribir. Los pequeños dedos se iban acostumbrando a hacer garabatos sobre las tablillas apoyadas en las rodillas. La voz del maestro se oía potente y, al acabar, las cabecitas de los pequeños escolares se inclinaban rápidamente para escribir en los viejos pergaminos lo que acababan de oír. Así un día y otro día. Al atardecer volvía a casa. Un beso a los padres, y luego a contarles lo que había aprendido aquel día y las peripecias de los compañeros.

Uno se resiste a creer la historia que voy a contar. Es increíble que haya hombres tan malos. Sin embargo, parece que la substancia del hecho es verdad.

Los judíos solían amasar los alimentos de su cena pascual con sangre de niños cristianos. La historia nos ha conservado los nombres de estas víctimas inocentes: Simón de Livolés, Ricardo de Norwick, el Niño de la Guardia y Santo Dominguito del Val. "Oyemos decir -escribía el rey Alfonso el Sabio, en aquellos mismos días de Santo Dominguito del Val- que los judíos ficieron, et facem el día de Viernes Santo remembranza de la pasión de Nuestro Señor, furtando los niños et poniéndolos en la cruz, et faciendo imágenes de cera et crucificándolas, cuando los niños no pueden haber."

Los judíos eran por entonces muchos y poderosos en Zaragoza. En la sinagoga se había recordado "que al que presentase un niño cristiano sería eximido de penas y tributos". Y un sábado al terminar de explicar la Ley el rabino, dijo: "Necesitamos sangre cristiana. Si celebramos sin ella la fiesta de la Pascua, Jehová podrá echarnos en cara nuestra negligencia".

Estas palabras fueron bien recogidas por Mosé Albayucet, un usurero de cara apergaminada y nariz ganchuda. Por su frente arrugada pasó una idea negra. Pensó en aquel niño que todos los días al oscurecer pasaba delante de su tienda. Este niño era Dominguito del Val, que volvía de la catedral a casa. A veces solo y otras con un grupo de compañeros. Con frecuencia, al cruzar el barrio judío, de tiendas obscuras y estrechas callejuelas, cantaban himnos en honor del Señor y su Santísima Madre. Seguramente los que acababan de ensayar con el capiscol de la catedral.

Más de una vez los había oído Mosé Albayucet y, desde la puerta de su tienda, los había amenazado con su mano. Le pareció la ocasión oportuna y prometió a sus compañeros de secta que aquel año iban a tener sangre de niño cristiano para la Pascua y bien reciente.

Era el miércoles 31 de agosto de 1250. El atardecer se hacía más obscuro en las estrechas callejuelas del barrio judío por donde pasaba Dominguito camino de su casa. De repente, y antes de pensarlo o poder lanzar un grito, nota que algo se le echa encima. Son las manos de Mosé Albayucet que le cubren el rostro con un manto. Le amordaza bien la boca para que no pueda gritar y le mete de momento en su casa. Las garras de la maldad acaban de hacer su presa.

Aquella misma noche es trasladado el inocente niño a la casa de uno de los rabinos principales. Allí están los príncipes de la sinagoga. Dominguito tiembla de miedo ante aquellos rostros astutos y malvados. Sus manos aprietan la cruz que pende de su pecho.

-Querido niño -le dice una voz zalamera-, no queremos hacerte mal ninguno; pero si quieres salir de aquí tienes que pisar ese Cristo.

-Eso nunca -dice el niño-. Es mi Dios. No, no y mil veces no.

-Acabemos pronto -dicen aquellos malvados ante la firmeza del niño.

Va a repetirse la escena del Calvario. Uno acerca las escaleras que apoya sobre la pared; otro presenta el martillo y los clavos, y no falta quien coloca en la rubia cabellera del niño una corona de zarzas, así el parecido con la crucifixión de Cristo será mayor.

Con gran sobriedad de palabras refieren las Actas del martirio lo que sucedió:

"Arrimáronle a una pared, renovando furiosos en él la pasión del divino Redentor; crucificáronle, horadando con algunos clavos sus manos y pies; abriéronle el costado con una lanza, y cuando hubo expirado, para que no se descubriese tan enorme maldad, lo envolvieron y ataron en un lío y lo enterraron en la orilla del Ebro en el silencio de la noche."

Todos nos imaginamos fácilmente los espasmos de dolor que estremecerían aquellos músculos delicados de niño. Abrieron sus venas para recoger en unos vasos preparados su sangre. Sangre inocente que iba a ser el jugo con que amasasen los panes ácimos de la Pascua.

Una vez muerto cortaron sus manos y cabeza, que arrojaron a un pozo de la casa donde había tenido lugar el horrendo crimen. Su cuerpo mutilado fue llevado, como dicen las Actas, a orillas del Ebro. Allí sería más difícil encontrarlo.

Los judíos se retiraron a sus casas contentos de haber hecho un gran servicio a Dios. La Seo había perdido a su mejor monaguillo y el cielo había ganado un ángel más. Todo esto ocurría la noche del 31 de agosto de 1250.

Dios tenía preparado su día de triunfo, su mañana de resurrección, para Dominguito del Val.

Mientras en la casa del notario Sancho del Val se oían gemidos de dolor, una extraña aureola aparecía en la ribera del Ebro. Los guardas del puente de barcas echado sobre el río habían visto con asombro durante varios días el mismo acontecimiento. La noticia recorre toda Zaragoza.

Algunas autoridades y un grupo de clérigos se dirigen hacia el lugar de la luz misteriosa. Allí hay un pequeño trozo de tierra recientemente removida. Se escarba y, metido en un saco, aparece un bulto sanguinolento. Se comprueba que es el cuerpo mutilado de Dominguito. Una ola de dolor e indignación invade la ciudad de punta a punta.

La cabeza y las manos aparecen, también, de una manera milagrosa. Aunque aquí la historia no concuerda. Según una versión, un perrazo negro gime lastimeramente, y sin que nadie le pueda espantar, al borde del pozo a que fueron arrojados los miembros del niño mártir. Es el perro del notario Sancho del Val. Se agota el agua y en el fondo aparecen las manos y cabeza de Dominguito. Otra versión dice que las aguas del pozo se llenaron de resplandeciente luz, que crecieron y desbordadas mostraron el tesoro que guardaban en el fondo. Pronto se supo toda la verdad del hecho. El mismo Albayucet lo iba diciendo: "Sí, yo he sido. Matadme, me es igual; la mirada del muerto me persigue, y el sueño ha huido de mis ojos". El santo niño había de conseguir el arrepentimiento para su asesino. Bautizado y arrepentido, Albayucet subirá tranquilo a la horca.

"Divulgado el suceso -escribe fray Lamberto de Zaragoza-, y obrados por el divino poder muchos milagros, el obispo Arnaldo dispuso una procesión general, a la que asistió con todo el clero la ciudad, la nobleza, la tropa y la plebe, todos con velas blancas, y llevaron el santo cuerpo por todas las iglesias y calles de la ciudad, hasta por la puerta Cineja, mostrándolo a todos y haciendo ver en él las llagas de las manos y pies y costado."

Hoy mismo es muy viva la devoción que Zaragoza siente por su glorioso mártir. Su fiesta está incluida entre las de primera clase y los niños de coro de La Seo y del Pilar le festejan como Santo patrono. Desde los días del martirio existe la cofradía de Santo Dominguito. El rey Jaime I de Aragón tuvo a honor ser inscrito en ella.

Sus restos mortales se conservan en una capilla de la catedral en hermosa urna de alabastro. Sobre la urna un ángel sostiene esta leyenda: "Aquí yace el bienaventurado niño Domingo del Val, mártir por el nombre de Cristo".
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MARCOS MARTÍNEZ DE VADILLO