jueves, agosto 29, 2013

Santa Sabina de Roma, Mártir Laica

Santa Sabina de Roma, Mártir Laica
Agosto 29


Siglo II, Santa Sabina es una figura venerada en la tradición cristiana, especialmente en Roma, donde una de las iglesias más antiguas y bellas del Aventino, la Basílica de Santa Sabina, lleva su nombre.

Su memoria se celebra el 29 de agosto.


Contexto Histórico:

Sabina vivió durante el siglo II d.C., en una época en que el cristianismo era una religión ilícita en el Imperio Romano y los seguidores de Cristo a menudo enfrentaban severas persecuciones. Pertenecía a la nobleza romana, un estatus que, si bien le proporcionaba cierta protección social, también la exponía a mayor escrutinio si abrazaba una fe proscrita.


Vida y Conversión:

Se sabe que Sabina era una matrona romana, viuda de un hombre llamado Valerius. La tradición cuenta que se convirtió al cristianismo gracias a la influencia de su esclava y amiga, Serapia (a veces también venerada como santa), quien ya era cristiana. Serapia, a pesar de su condición de esclava, era una mujer de profunda fe y virtud, cuya vida ejemplar y testimonio convencieron a Sabina de abrazar la nueva religión.


En la sociedad romana de la época, una conversión al cristianismo, especialmente para alguien de la nobleza, implicaba riesgos considerables. Los cristianos se negaban a rendir culto a los dioses romanos y al emperador, lo que era visto como un acto de subversión y deslealtad al Estado.


Martirio:

Cuando la persecución contra los cristianos se intensificó bajo el emperador Adriano (y posiblemente Antonino Pío, según diferentes tradiciones), Sabina y Serapia fueron arrestadas. Serapia fue la primera en sufrir el martirio. Después de su muerte, Sabina recuperó sus restos y les dio una sepultura digna, arriesgando su propia vida.


Poco tiempo después, Sabina también fue sometida a juicio. A pesar de su nobleza y de las presiones para que renunciara a su fe, ella se mantuvo firme en su creencia en Cristo. Fue condenada y decapitada, convirtiéndose así en mártir. La fecha tradicional de su martirio se sitúa alrededor del año 126 d.C., aunque algunas fuentes la ubican un poco más tarde.


Legado y Veneración:

El principal testimonio de la veneración a Santa Sabina es la magnífica Basílica de Santa Sabina en Roma. Esta iglesia, que data del siglo V, fue construida sobre la colina del Aventino, en el lugar donde, según la tradición, se encontraba la casa de Sabina. Es una de las basílicas paleocristianas mejor conservadas y es un ejemplo sobresaliente de la arquitectura cristiana temprana. Dentro de la basílica, se cree que reposan sus reliquias.


Santa Sabina es patrona de las amas de casa y de aquellos que han sufrido persecución por su fe. Su historia es un recordatorio de la valentía de los primeros cristianos y del poder del testimonio personal para extender la fe. Es un ejemplo de cómo la fe trascendía las barreras sociales, uniendo a nobles y esclavos en la misma creencia y en el mismo camino al martirio.


Atributos Biográficos e Históricos

 * Matrona Romana del Siglo II: Era una mujer noble y de alta posición social en la Roma del siglo II.

 * Viuda de Valerius: La tradición la identifica como la viuda de un hombre llamado Valerius.

 * Converso al Cristianismo: Se convirtió a la fe cristiana, influenciada por su esclava y amiga Serapia.

 * Mártir: Sufrió el martirio por su fe cristiana. Fue condenada y decapitada.

 * Asociación con Serapia: Su historia está fuertemente ligada a su esclava y también mártir, Serapia, de quien recuperó los restos.

 * Basílica de Santa Sabina en Roma: Es el testimonio más importante de su veneración, construida sobre el lugar de su casa.

Atributos Iconográficos Tradicionales

Cuando se la representa en el arte, los atributos que la identifican son:

 * Palma del Martirio: Símbolo universal de su victoria espiritual a través del martirio.

 * Libro: Ocasionalmente, se la representa con un libro, que puede simbolizar el Evangelio o las Sagradas Escrituras a las que se adhirió.

 * Vestimenta Romana: Históricamente, se la representaría con la indumentaria civil de una matrona romana del siglo II (túnica y palla), evitando anacronismos como hábitos religiosos.

 * Expresión Serena y Piadosa: Característica de su firmeza en la fe ante la persecución.

Santa Sabina es una mártir del siglo III. Se supone que fue convertida al cristianismo por su sirvienta Serafia, de origen sirio. Durante la persecución del Emperador Adriano, Serapia sufrió el martirio por su Fe. Se cree que Santa Sabina fue asesinada cerca de un mes más tarde. Fue denunciada como cristiana al prefecto Helpidius. “Cristo es mi Dios, sólo a él sirvo y adoro” respondió cuando fue interrogada. Esta valiente confesión de fe, obtuvo para ella la palma del martirio.
 
La decapitaron y confiscaron sus bienes. La enterraron en en Roma, en la tumba que ella misma había hecho hacer para enterrar a su querida sirvienta Serafia. En 425 fue edificada una iglesia en el Monte Aventino, lugar en donde habían sido martirizadas las dos santas mujeres. En el siglo XIII, el Papa Honorio III entregó la iglesia de Santa Sabina a la Orden de Santo Domingo y todavía hoy allí son venerados los cuerpos de las dos santas mártires que se encuentran debajo del altar mayor. En estos tiempos en que nuestra Fe es ridiculizada e ignorada, tomemos ejemplo de tantos mártires que, como Sabina, entregaron sus vidas sufriendo terribles tormentos por defender y sustentar su condición de cristianos.

También se venera a santa Sabina en la comunidad parroquial de la iglesia de Trigoso, antigua ciudad en las cercanías del Sestri Levante, en donde se la la invoca y se la festeja como patrona, solicitando, con humilde y devoto afecto, su protección sobre las familias y la parroquia. Se le pide obtener del Señor, el don de la oración, la vigilancia, la mortificación y la firmeza y perseverancia en la fe y en el bien, a imitación de su vida que estuvo signada por una total pertenencia a Dios. A ella está dedicado uno de los cinco altares, de estilo barroco genovés, de la parroquia.

Que Santa Sabina pueda indicar a todos la vía de salvación que solamente se encuentra en Cristo y en el martirio cotidiano, que no es precisamente el recibido por la Santa, pero sí el saber aceptar no solamente nuestras debilidades, límites e imperfecciones, sino sobre todo acomodar nuestra vida no a nuestros deseos, de vivir cómodamente y sin problemas sino aceptando la voluntad de Dios. Jesús nos dijo que quien quiera llegar al cielo, debe tomar su propia cruz y seguirlo.

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