domingo, abril 06, 2025

Evangelio Abril 6, 2025

Domingo 5 (C) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 8,1-11): En aquel tiempo, Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?». Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. 


Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?». Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».


«Tampoco yo te condeno»

Pbro. D. Pablo ARCE Gargollo - (Ciudad de México, México)


Hoy vemos a Jesús «escribir con el dedo en la tierra» (Jn 8,6), como si estuviera a la vez ocupado y divertido en algo más importante que el escuchar a quienes acusan a la mujer que le presentan porque «ha sido sorprendida en flagrante adulterio» (Jn 8,3).

Llama la atención la serenidad e incluso el buen humor que vemos en Jesucristo, aún en los momentos que para otros son de gran tensión. Una enseñanza práctica para cada uno, en estos días nuestros que llevan velocidad de vértigo y ponen los nervios de punta en un buen número de ocasiones. 

La sigilosa y graciosa huida de los acusadores, nos recuerda que quien juzga es sólo Dios y que todos nosotros somos pecadores. En nuestra vida diaria, con ocasión del trabajo, en las relaciones familiares o de amistad, hacemos juicios de valor. Más de alguna vez, nuestros juicios son erróneos y quitan la buena fama de los demás. Se trata de una verdadera falta de justicia que nos obliga a reparar, tarea no siempre fácil. Al contemplar a Jesús en medio de esa “jauría” de acusadores, entendemos muy bien lo que señaló santo Tomás de Aquino: «La justicia y la misericordia están tan unidas que la una sostiene a la otra. La justicia sin misericordia es crueldad; y la misericordia sin justicia es ruina, destrucción».

Hemos de llenarnos de alegría al saber, con certeza, que Dios nos perdona todo, absolutamente todo, en el sacramento de la confesión. En estos días de Cuaresma tenemos la oportunidad magnífica de acudir a quien es rico en misericordia en el sacramento de la reconciliación.

Y, además, para el día de hoy, un propósito concreto: al ver a los demás, diré en el interior de mi corazón las mismas palabras de Jesús: «Tampoco yo te condeno» (Jn 8,11).


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «¿Cómo pueden cumplir la Ley y castigar a aquella mujer unos pecadores? Mírese cada uno a sí mismo, entre en su interior y póngase en presencia del tribunal de su corazón y de su conciencia, y se verá obligado a confesarse pecador» (San Agustín)
  • «El Dios Redentor, el Dios tierno, sufre por la dureza del corazón» (Francisco)
  • «El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible; no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano, a la hermana a quien vemos. Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.840)
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  • Fuente: https://evangeli.net/evangelio 

sábado, abril 05, 2025

Evangelio Abril 5, 2025


Sábado 4 de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 7,40-53): En aquel tiempo, muchos entre la gente, que habían escuchado a Jesús, decían: «Éste es verdaderamente el profeta». Otros decían: «Éste es el Cristo». Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo? ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?». 


Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de Él. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano. Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?». Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre». Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar? ¿Acaso ha creído en Él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos». 


Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Jesús: «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?». Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta». Y se volvieron cada uno a su casa.


«Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre»

Abbé Fernand ARÉVALO - (Bruxelles, Bélgica)


Hoy el Evangelio nos presenta las diferentes reacciones que producían las palabras de nuestro Señor. No nos ofrece este texto de Juan ninguna palabra del Maestro, pero sí las consecuencias de lo que Él decía. Unos pensaban que era un profeta; otros decían «Éste es el Cristo» (Jn 7,41).

Verdaderamente, Jesucristo es ese “signo de contradicción” que Simeón había anunciado a María (cf. Lc 2,34). Jesús no dejaba indiferentes a quienes le escuchaban, hasta el punto de que en esta ocasión y en muchas otras «se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de Él» (Jn 7,43). La respuesta de los guardias, que pretendían detener al Señor, centra la cuestión y nos muestra la fuerza de las palabras de Cristo: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre» (Jn 7,46). Es como decir: sus palabras son diferentes; no son palabras huecas, llenas de soberbia y falsedad. El es “la Verdad” y su modo de decir refleja este hecho.

Y si esto sucedía con relación a sus oyentes, con mayor razón sus obras provocaban muchas veces el asombro, la admiración; y, también, la crítica, la murmuración, el odio... Jesucristo hablaba el “lenguaje de la caridad”: sus obras y sus palabras manifestaban el profundo amor que sentía hacía todos los hombres, especialmente hacia los más necesitados.

Hoy como entonces, los cristianos somos —hemos de ser— “signo de contradicción”, porque hablamos y actuamos no como los demás. Nosotros, imitando y siguiendo a Jesucristo, hemos de emplear igualmente “el lenguaje de la caridad y del cariño”, lenguaje necesario que, en definitiva, todos son capaces de comprender. Como escribió el Santo Padre Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est, «el amor —caritas— siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa (...). Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre».


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «El Verbo de Dios se hizo hombre y el Hijo de Dios se hizo Hijo del hombre para que el hombre, unido íntimamente al Verbo de Dios, se hiciera hijo de Dios por adopción» (San Ireneo de Lyon)
  • «En la raíz del misterio de la salvación está, en efecto, la voluntad de un Dios misericordioso, que no se quiere rendir ante la incomprensión, la culpa y la miseria del hombre» (Francisco)
  • «Entre las autoridades religiosas de Jerusalén, no solamente el fariseo Nicodemo o el notable José de Arimatea eran en secreto discípulos de Jesús, sino que durante mucho tiempo hubo disensiones a propósito de Él hasta el punto de que en la misma víspera de su pasión, san Juan pudo decir de ellos que ‘un buen número creyó en él’, aunque de una manera muy imperfecta (Jn 12,42). Eso no tiene nada de extraño si se considera que al día siguiente de Pentecostés ‘multitud de sacerdotes iban aceptando la fe’ (Hch 6,7) y que ‘algunos de la secta de los Fariseos... habían abrazado la fe’ (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 595)
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  • Fuente: https://evangeli.net/evangelio 

San Zenón, Mártir

San Zenón, Mártir

Abril 5

San Zenón, también conocido como San Zenón el Mártir, es una figura venerada en la historia cristiana y es venerado como mártir. Aunque hay poca información disponible sobre su vida, lo que se sabe pinta una imagen notable de devoción y sacrificio.


Nacido en una fecha y un lugar desconocidos, la historia de San Zenón gira principalmente en torno a su martirio, ofreciendo poca información sobre sus primeros años de vida y antecedentes. Se cree que San Zenón vivió durante un período de intensa persecución contra los cristianos en los primeros días de la Iglesia. Sostuvo su fe sin miedo en medio de estos tiempos difíciles, convirtiéndose en un símbolo de un compromiso inquebrantable con Cristo.


El martirio de San Zenón ocurrió a través de una ejecución brutal: fue quemado vivo por su negativa a renunciar a sus creencias cristianas. La fecha exacta, el lugar y las circunstancias que rodearon su muerte siguen siendo desconocidas, pero el coraje que mostró frente a un destino tan agonizante ha dejado una impresión duradera en los cristianos a lo largo de los siglos.


Después de su muerte, la reputación de San Zenón como mártir se extendió entre los fieles. Su firmeza y voluntad de dejar su vida por su fe lo convirtió en un símbolo de inspiración y dedicación. Finalmente, San Zenón fue reconocido como santo por la Iglesia Católica, aunque no se conoce la fecha exacta de su canonización. Como santo anterior a la congregación, su veneración es anterior al proceso formal de canonización establecido en el siglo X.


Si bien el patrocinio específico de San Zenón no está registrado, a menudo se le invoca como protector e intercesor en tiempos de persecución y dificultades. Muchos lo ven como un modelo a seguir para la fe inquebrantable y la perseverancia frente a la adversidad.


Su día de fiesta se celebra el 5 de abril, conmemorando el día de su martirio. Aunque los registros históricos proporcionan detalles limitados sobre la vida de San Zenón, su profundo impacto en la espiritualidad cristiana perdura. La historia de San Zenón el Mártir sirve como testimonio del poder duradero de la fe y la valentía exhibida por los primeros cristianos que pagaron el precio final por sus creencias.


A través de su ejemplo, San Zenón continúa inspirando a los creyentes a mantenerse firmes en sus convicciones, sin importar el costo

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Fuente: www.saintforaminute.com

Traducción Vidas Santas



Beata Saturnina Rodríguez de Zavalía, Viuda, Religiosa y Fundadora

Beata Saturnina Rodríguez de Zavalía, Viuda, Religiosa y Fundadora

Abril 5

Bedita Saturnina Rodríguez De Zavalía, también conocida como Catalina de María, Caterina di Maria, Josefa Saturnina Rodríguez, Madre Catalina de María Rodríguez, y simplemente como Saturnina Rodríguez, nació el 27 de noviembre de 1823 en Córdoba, Argentina. Desde una edad temprana, sintió un llamado a la vida religiosa, pero se casó con el viudo Manuel Antonio de Zavalia el 13 de agosto de 1852, convirtiéndose en madrastra de su hijo y su hija. Durante su matrimonio de doce años, perdieron trágicamente a su única hija por un aborto espontáneo.


Después de enviudar el 30 de marzo de 1865, Saturnina comenzó a ceder a su persistente anhelo de vida religiosa. Ella atendió la llamada y fundó las Esclavas del Corazón de Jesús (Esclavas del Corazón de Jesús, Argentina; Criadas del Corazón de Jesús) el 29 de septiembre de 1872. Esta congregación religiosa, bajo su guía como Hermana Catalina de María, se extendió por toda Argentina, participando en diversas obras de caridad y promoviendo la devoción al Corazón de Jesús.


La vida espiritual de Saturnina estuvo profundamente influenciada por los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, que jugaron un papel fundamental en su formación. Estos ejercicios espirituales moldearon su dedicación a Dios y alimentaron su deseo de servir a los necesitados.


Más tarde en la vida, la Beata Saturnina Rodríguez de Zavalía apoyó activamente las obras de San José Gabriel del Rosario Brochero, un compañero santo de la Iglesia Católica. Su asistencia complementó la misión de su propia congregación religiosa, y juntos contribuyeron al crecimiento espiritual y al mejoramiento del pueblo en Argentina.


Beadita Saturnina Rodríguez De Zavalía falleció alrededor de las 8:00 a.m. del 5 de abril de 1896, en Córdoba, Argentina, debido a causas naturales. Su vida santa y virtuosa ha sido reconocida y celebrada por la Iglesia Católica. El Papa Juan Pablo II la declaró venerable el 18 de diciembre de 1997, reconociendo sus virtudes heroicas. Más tarde, el 25 de noviembre de 2017, el Papa Francisco la beatificó, otorgándole el título de "Bendecita". La ceremonia de beatificación se celebró en Córdoba, Argentina, y fue presidida por el cardenal Angelo Amato.


Uno de los milagros atribuidos a su intercesión, que llevó a su beatificación, involucró la curación de una mujer que sufría de una enfermedad cardíaca grave en la provincia argentina de Tucuman en 1998. Esta curación milagrosa afirmó la santidad y la intercesión celestial de la Beato Saturnina Rodríguez de Zavalía.


La vida de la beata Saturnina Rodríguez De Zavalía sirve de inspiración para su dedicación a la vida religiosa, su incansable servicio a los demás y su inquebrantable fe en Dios. Su legado continúa tocando la vida de muchos, ya que su congregación religiosa, las Esclavas del Corazón de Jesús, lleva adelante su carisma y obras en Argentina y más allá.

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Fuente: www.saintforaminute.com

Traducción Vidas Santas



Santos cinco Mártires de Lesbos

Santos cinco Mártires de Lesbos

Abril 5

Los Mártires de Lesbos se refieren a un grupo de cinco jóvenes cristianas que fueron martirizadas juntas por su fe. Desafortunadamente, no se nos ha transmitido mucha información sobre sus vidas, incluidos sus nombres. Sin embargo, su valiente sacrificio y su inquebrantable compromiso con sus creencias cristianas los han convertido en figuras veneradas en la fe católica.


Poco se sabe sobre sus antecedentes o de dónde provienen, pero su martirio tuvo lugar en la isla de Lesbos, Grecia. Si bien las circunstancias exactas de sus muertes siguen sin estar claras, lo que sí sabemos es que estas cinco mujeres se enfrentaron a la persecución y finalmente perdieron la vida debido a su negativa a renunciar a su fe cristiana.


Aunque sus identidades individuales pueden permanecer desconocidas, su memoria colectiva vive en los corazones y mentes de aquellos que reconocen su fidelidad y devoción a Dios. Su martirio es un testimonio de su inquebrantable dedicación a sus creencias, incluso frente a la adversidad extrema. Los mártires de Lesbos tienen un lugar importante en la historia católica, a pesar de que su canonización ocurrió antes del establecimiento formal de la Congregación para las Causas de los Santos.


Por lo tanto, su proceso de canonización probablemente tuvo lugar en la era anterior a la congregación, sin registros específicos de las formalidades. Sin embargo, su condición de santos en la fe católica está atestiguada por su conmemoración el 5 de abril, su día de fiesta. Si bien los mártires de Lesbos pueden no ser ampliamente reconocidos como patrocinadores de ninguna causa o región en particular, su ejemplo de fe firme sirve como inspiración para todos los creyentes.


Su historia nos recuerda la importancia de defender nuestras convicciones, incluso frente a la oposición, y su último sacrificio es un testimonio del poder de la fe y la fuerza del espíritu humano. Aunque los detalles sobre los Mártires de Lesbos pueden ser limitados, su valentía y dedicación siguen siendo una parte indeleble de la tradición católica.


Mientras honramos y recordamos a estas jóvenes en su día de fiesta, recordamos el legado duradero de aquellos que han dado sus vidas por la fe cristiana a lo largo de la historia

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Fuente: www.saintforaminute.com

Traducción Vidas Santas







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viernes, abril 04, 2025

Evangelio Abril 4, 2025

Viernes 4 de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 7,1-2.10.14.25-30): En aquel tiempo, Jesús estaba en Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.


Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es». Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que me envió el que es veraz; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de Él y Él es el que me ha enviado». Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.


«Nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora»

Fr. Matthew J. ALBRIGHT - (Andover, Ohio, Estados Unidos)


Hoy, el Evangelio nos permite contemplar la confusión que surgió sobre la identidad y la misión de Jesucristo. Cuando la gente es puesta cara a cara ante Jesús, hay malentendidos y presunciones acerca de quién es Él, cómo en Él se cumplen o no las profecías del Antiguo Testamento y sobre lo que Él realizará. Las suposiciones y los prejuicios conducen a la frustración y a la ira. Esto ha sido así siempre: la confusión alrededor de Cristo y de la enseñanza de la Iglesia despierta controversia y división religiosa. ¡El rebaño se dispersa si las ovejas no reconocen a su pastor!

La gente dice: «Éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es» (Jn 7,27), y concluyen que Jesús no puede ser el Mesías porque Él no responde a la imagen del “Mesías” en la que ellos habían sido instruidos. Por otra parte, saben que los Príncipes de los Sacerdotes quieren matarle, pero al mismo tiempo ven que Él se mueve libremente sin ser arrestado. De manera que se preguntan si quizá las autoridades «habrán reconocido de veras que éste es el Cristo» (Jn 7,26). 

Jesús ataja la confusión identificándose Él mismo como el enviado por el que es “veraz” (cf. Jn 7,28). Cristo es consciente de la situación, tal como lo retrata Juan, y nadie le echa mano porque todavía no le ha llegado la hora de revelar plenamente su identidad y misión. Jesús desafía las expectativas al mostrarse, no como un líder conquistador para derrocar la opresión romana, sino como el “Siervo Sufriente” de Isaías.

El Papa Francisco escribió: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Es urgente que nosotros ayudemos a cada uno a ir más allá de las suposiciones y prejuicios sobre quién es Jesús y qué es la Iglesia, y a la vez facilitarles el encuentro con Jesús. Cuando una persona llega a saber quién es realmente Jesús, entonces abundan la alegría y la paz.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «Muchas veces, buscar a Jesús es un bien porque es la misma cosa que buscar la Palabra, la verdad y la sabiduría. Mientras guardamos la semilla de la verdad depositada en nuestra alma, y los mandamientos, la Palabra no se alejará de nosotros» (Orígenes)
  • «La libertad no es poder hacer siempre lo que se quiere: esto nos vuelve cerrados, distantes y nos impide ser amigos abiertos y sinceros. La libertad es el don de poder elegir el bien: esto es libertad» (Francisco)
  • «Como los profetas anteriores a Él, Jesús profesó el más profundo respeto al Templo de Jerusalén. Fue presentado en él por José y María cuarenta días después de su nacimiento. A la edad de doce años, decidió quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se debía a los asuntos de su Padre. Durante su vida oculta, subió allí todos los años al menos con ocasión de la Pascua; su ministerio público estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusalén con motivo de las grandes fiestas judías» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 583)
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  • Fuente: https://evangeli.net/evangelio 

jueves, abril 03, 2025

Evangelio Abril 3, 2025

Jueves 4 de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 5,31-47): En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que Él ha enviado.


»Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. La gloria no la recibo de los hombres. Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios. 


»Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis. ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza. Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».


«Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido»

Rev. D. Miquel MASATS i Roca - (Girona, España)


Hoy, el Evangelio nos enseña cómo Jesús hace frente a la siguiente objeción: según se lee en Dt 19,15, para que un testimonio tenga valor es necesario que proceda de dos o tres testigos. Jesús alega a favor suyo el testimonio de Juan el Bautista, el testimonio del Padre —que se manifiesta en los milagros obrados por Él— y, finalmente, el testimonio de las Escrituras.

Jesucristo echa en cara a los que le escuchan tres impedimentos que tienen para reconocerle como al Mesías Hijo de Dios: la falta de amor a Dios; la ausencia de rectitud de intención —buscan sólo la gloria humana— y que interpretan las Escrituras interesadamente.

El Santo Padre San Juan Pablo II nos escribía: «A la contemplación del rostro de Cristo tan sólo se llega escuchando en el Espíritu la voz del Padre, ya que nadie conoce al Hijo fuera del Padre (cf. Mt 11,27). Así, pues, se necesita la revelación del Altísimo. Pero, para acogerla, es indispensable ponerse en actitud de escuchar».

Por esto, hay que tener en cuenta que, para confesar a Jesucristo como verdadero Hijo de Dios, no es suficiente con las pruebas externas que se nos proponen; es muy importante la rectitud en la voluntad, es decir, las buenas disposiciones. 

En este tiempo de Cuaresma, intensificando las obras de penitencia que facilitan la renovación interior, mejoraremos nuestras disposiciones para contemplar el verdadero rostro de Cristo. Por esto, san Josemaría nos dice: «Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús. —Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios...—Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será realmente la suya: ¡Él!».


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «No se trata de conocer algo de Dios, sino de tener a Dios en el alma» (San Gregorio de Nisa)
  • «Haced que brille vuestra luz en nuestra sociedad, en la política, en el mundo de la economía, en el mundo de la cultura y de la investigación. Aunque sea una lucecita en medio de tantos fuegos artificiales, recibe su fuerza y su esplendor de la gran Estrella de la mañana, Cristo resucitado» (Benedicto XVI)
  • «Los signos que lleva a cabo Jesús testimonian que el Padre le ha enviado. Invitan a creer en Jesús (…). Los milagros fortalecen la fe en Aquél que hace las obras de su Padre (…). Pero también pueden ser ‘ocasión de escándalo’ (Mt 11,6). No pretenden satisfacer la curiosidad ni los deseos mágicos. A pesar de tan evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos; incluso se le acusa de obrar movido por los demonios» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 548)
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  • Fuente: https://evangeli.net/evangelio 

Santa Liutberga de Windenhausen, Religiosa

Santa Liutberga de Windenhausen, Religiosa

Abril 3 - Enero 1 - Febrero 28 - Mayo 31 - Diciembre 30


San Liutberga de Windenhausen, también conocido como Liutberga de Michaëlstein, Rosstreppe, Thale y Wendhausen, nació en una familia noble y se creía que estaba relacionado con el duque Hessi de Ostfalen.


Fue muy apreciada por los nobles por sus habilidades excepcionales en la gestión de las fincas y casas de la familia. Sin embargo, fue su dedicación a ayudar a los pobres y cuidar a los enfermos y moribundos lo que realmente la diferenció. A lo largo de su vida, Liutberga viajaba de finca en finca, atendiendo a los necesitados y ofreciendo su limosna.


Sus días estuvieron llenos de administrar las propiedades y proporcionar el apoyo tan necesitado a los menos afortunados. Sin embargo, incluso en medio de su apretada agenda, siempre hacía tiempo para la oración y la reflexión espiritual. Liutberga pasaba sus noches profundamente inmersa en la oración, buscando consuelo y guía de Dios.


A medida que crecía, Liutberga sintió un llamado a una vida más contemplativa. Con la aprobación del obispo Thiatgrim von Halberstadt, se retiró al convento de Wendhausen, Alemania. Allí, eligió vivir como una presentadora, un individuo devoto que buscaba una vida solitaria de oración y penitencia.


La celda de Liutberga estaba ubicada al lado de la iglesia del claustro, donde pasaría el resto de sus días. Incluso en su vida aislada, la reputación de sabiduría y entrenamiento espiritual de Liutberga seguía siendo bien conocida. Personas de todos los ámbitos de la vida, ya sean ricas o pobres, laicas u ordenadas, buscarían su guía y buscarían consuelo en su presencia. Su capacidad para compartir su sabiduría y proporcionar orientación espiritual atrajo a muchos a su lado.


Un aspecto extraordinario de la vida de Santa Liutberga fue su reportado don de profecía. Los creyentes a menudo la consultaban para obtener información sobre el futuro, y se sabía que sus predicciones eran notablemente precisas. Después de su muerte, que se registra en varias fechas, incluyendo el 3 de abril, el 1 de enero, el 28 de febrero, el 31 de mayo y el 30 de diciembre, Santa Liutberga dejó un profundo impacto en aquellos que había tocado. Su piedad y santidad eran tan veneradas que un monje que la conocía personalmente se encargó de escribir una biografía para preservar su memoria para las generaciones futuras.


Santa Liutberga de Windenhausen fue canonizada como santa, aunque su canonización ocurrió antes del establecimiento formal de la Congregación para las Causas de los Santos.


Por lo tanto, ella es reconocida como una santa pre-congregación. A pesar de no tener un patrocinio oficial asignado a ella, continúa inspirando y siendo venerada como un modelo de devoción, caridad y profunda visión espiritual.

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Fuente: www.saintforaminute.com

Traducción Vidas Santas