Beato Guido de Montpellier, Religioso y Fundador de los Hospitalarios del Espíritu Santo
Febrero 7
El Beato Guido de Montpellier, también conocido como Guido de Montepiller, nació en la segunda mitad del siglo XII en la ciudad francesa de Montpellier, en el seno de una familia acomodada. Desde joven mostró una profunda sensibilidad hacia el sufrimiento humano, lo que lo llevó a consagrar su vida al servicio de los pobres, los enfermos y los más abandonados.
Fundación del Hospital del Espíritu Santo
Antes del año 1190, Guido inició una obra de caridad sin precedentes al fundar un hospital en las afueras de Montpellier, destinado a acoger a los pobres y necesitados. Desde el comienzo, confió explícitamente esta obra al Espíritu Santo, convencido de que la caridad auténtica debía nacer de la acción divina y no del mérito humano.
Pronto, su ejemplo atrajo a numerosos colaboradores —hombres y mujeres, laicos y clérigos— deseosos de compartir una vida dedicada a la misericordia. Así surgió una comunidad hospitalaria con una fisonomía novedosa para la época, uniendo vida religiosa, servicio activo y apertura universal a todo tipo de necesitados.
Apoyo pontificio y reconocimiento eclesial
Durante sus estudios en Francia, Lotario de Segni, futuro Papa Inocencio III, conoció personalmente la obra de Guido. Una vez elegido Sumo Pontífice, se convirtió en su más firme protector.
Mediante la bula Hiis precipue, del 22 de abril de 1198, Inocencio III exhortó a todos los obispos a sostener las iniciativas de Guido, elogiando el hospital de Montpellier como un modelo excepcional de caridad cristiana. En ella destaca que allí:
“Se alimenta a los hambrientos, se viste a los pobres, se atiende a los enfermos y se consuela a los más necesitados, de modo que los hermanos deben llamarse no tanto acogedores de los pobres, sino servidores; y quienes distribuyen bienes son, en verdad, los más pobres entre los pobres”.
Al día siguiente, 23 de abril de 1198, el hospital de Montpellier fue puesto bajo la jurisdicción directa de la Santa Sede, y el Papa confirmó la regla monástica redactada por Guido, asegurando la dependencia de todas las casas hospitalarias presentes y futuras de la casa madre de Montpellier y de sus superiores.
Expansión de la Orden
Ya en 1198, la comunidad fundada por Guido administraba más de diez hospitales en el sur de Francia, además de dos en Roma, signo de una rápida y sólida expansión.
Con la bula Cupientes pro plurimis, emitida en Anagni el 10 de diciembre de 1201, el Papa confió a Guido y a sus compañeros la iglesia de Santa María in Saxia en Roma —hoy Santo Spirito in Sassia— junto con la domus hospitalis fundada por el propio Inocencio III. Este hospital romano se convertiría en uno de los centros caritativos más importantes de la cristiandad.
Carisma y espiritualidad
Guido aspiraba a vivir con la mayor fidelidad posible el ideal evangélico de la misericordia. En su Liber Regulae Hospitalis Sancti Spiritus, resumió su visión con palabras profundamente teológicas:
“El que sufre es el Señor; los médicos y enfermeras son sus siervos”.
Su obra buscaba atender a la persona en su totalidad, cuerpo y alma, desde los recién nacidos hasta los ancianos. De modo particular, destacó el cuidado de los niños abandonados, fundando en el hospital romano uno de los primeros centros de expósitos de Europa, donde los recién nacidos podían ser dejados de forma anónima y recibían atención material, educación cristiana y acompañamiento espiritual.
Asimismo, la comunidad prestaba ayuda a madres abandonadas y prostitutas, y Guido exhortaba a sus hermanos y hermanas a salir a las calles en busca de los necesitados, sin limitarse a esperar su llegada.
Todo este servicio activo estaba sostenido por una intensa vida de oración y contemplación, de la cual Guido extraía la fuerza interior para perseverar en la caridad, convirtiéndose para los pobres en fuente de consuelo, esperanza y paz.
Últimos años y muerte
El 19 de junio de 1204, mediante la bula Inter opera pietatis, Inocencio III confirmó definitivamente la orden y estableció el hospital romano de Santo Spirito in Sassia como casa general de toda la institución.
Guido murió en Roma, en los primeros meses del año 1208. Tras su fallecimiento, el Papa promulgó la bula Defuncto Romae, subrayando la trascendencia de las obras de misericordia iniciadas por el fundador y exhortando a sus sucesores a conservar fielmente su espíritu.
Memoria y legado
La memoria del humilde servidor de los pobres de Montpellier se conservó durante siglos en silencio, en monasterios y hospitales que continuaron viviendo según la regla que él había redactado. Durante más de cuatrocientos años, generaciones de hermanas y hermanos mantuvieron vivo su recuerdo mediante la oración diaria y la práctica fiel del carisma hospitalario.
Así, el Beato Guido de Montpellier permanece como testigo luminoso de la caridad cristiana organizada, precursor de la asistencia hospitalaria moderna y ejemplo perenne de cómo la misericordia, vivida en comunión con Dios, puede transformar la sociedad desde los más pequeños y olvidados.
===
Fuente: Vidas Santas
Beato Guido de Montpellier
No existe una beatificación formal con fecha y Papa determinados.
Guido de Montpellier nunca fue beatificado mediante un proceso solemne (como los que se instauraron a partir de la Edad Moderna).
Su título de “Beato” procede de un culto inmemorial, es decir:
• Fue venerado como beato desde antiguo dentro de la Orden Hospitalaria del Espíritu Santo
• Su culto fue tolerado y aceptado por la Santa Sede, sin que conste una ceremonia oficial de beatificación
• Este reconocimiento es anterior a la sistematización jurídica de los procesos de beatificación y canonización
Fórmula histórica correcta
Beato por culto inmemorial (cultus ab immemorabili)
Fecha litúrgica
• 7 de febrero, tradicionalmente observada por la Orden y recogida en martirologios y calendarios hospitalarios
Contexto
Muchos fundadores medievales (siglos XII–XIII), especialmente ligados a órdenes hospitalarias o caritativas, no pasaron por un proceso formal, pero fueron reconocidos como beatos por:
• continuidad del culto
• aprobación tácita de la Iglesia
• uso litúrgico estable
Guido entra plenamente en esta categoría.
===
Fuente: Vidas Santas




No hay comentarios.:
Publicar un comentario