sábado, marzo 30, 2013

Santos Mártires de Constantinopla, Mártires

Santos Mártires de Constantinopla, Mártires
Marzo 30

†: s. IV - país: Turquía
canonización: pre-congregación

Conmemoración de muchos santos mártires, que en Constantinopla, en tiempo del emperador Constancio, por orden del obispo arriano Macedonio fueron desterrados o torturados con toda clase de suplicios.

Por el relato de la vida de san Pablo I de Constantinopla conocemos uno de los tantos incidentes que ocurría en una de las más importantes sedes episcopales, en la que a un candidato ortodoxo le disputaba el lugar, las más de las veces con el apoyo del emperador, un candidato arriano. En este caso, a san Pablo, cuando vuelve de uno de sus exilios, se le enfrenta Macedonio, un obispo puesto por los arrinos con la venia del emperador Constantino. San Pablo fue recibido con regocijo por el pueblo, pero eso mismo exitó las iras de los arrianos, quienes propiciaron una verdadera carnicería de católicos.

De ese hecho, conocido por la historia eclesiástica general, da cuenta la memoria de hoy: cristianos anónimos que hacia el año 340 celebraban el regreso de su obispo legítimo, y por ello fueron aplastados por el poder eclesiástico, en manos arrianas. La mención de estos mártires en las «Actas» de san Pablo I de Constantinopla es genérica, es decir que no se recuerdan nombres en concreto, pero segura. Se habla de unos 3100 mártires, algunos obligados a pelear como gladiadores, mujeres masacradas y vejadas en las calles, y mil tormentos por el estilo.

Cuando se señala que la Iglesia se apoyó y mezcló con el poder civil luego del «giro constantiniano» del 314, debería tenerse presente que en muchísimos casos, en la mayoría, el apoyo civil estaba limitado a aquellos cristianos que, como los arrianos, estaban dispuestos a dejar de lado la fe para abrazar el poder. La propia Iglesia no sólo fue martirial con el imperio pagano, sino que lo siguió siendo también con el imperio supuestamente cristiano, que en realidad era arriano.
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Ver Acta Sanctorum, marzo III, pág. 830-31, donde se reproduce lo sustancial de la historia de san Pablo relacionada con este hecho, y textos de los historiadores Sócrates y Sozómeno.
Abel Della Costa - El Testigo Fiel
Entre el 351 y el 359 una gran número de personas sufrieron el martirio bajo el emperador arriano Constanzo. Fueron desterrados, perseguidos y atormentados hasta la muerte por orden del obispo arriano, Macedonio.

Por el relato de las "Actas" de san Pablo I de Constantinopla sabemos que fue obligado a exiliarse de su sede de Constantinopla, y cuando regresó, por orden del emperador Constantino, tuvo que enfrentarse con el obispo arriano Macedonio, que ocupaba su cátedra. San Pablo fue recibido con regocijo por el pueblo, pero eso mismo exitó las iras de los arrianos, quienes propiciaron una verdadera carnicería de católicos.

De ese hecho, da cuenta la memoria de hoy: cristianos anónimos que hacia el 340 celebraban el regreso de su obispo legítimo, y por ello fueron aplastados por los arrianos. La mención de estos mártires en las "Actas" de San Pablo I es genérica, pero segura.

Se habla de unos 3100 mártires, algunos obligados a pelear como gladiadores, mujeres masacradas y vejadas en las calles, y mil tormentos por el estilo.

viernes, marzo 29, 2013

Evangelio Marzo 29, 2013

La muerte de Cristo en la Cruz
Juan 18, 1-19. 42.
Viernes Santo.
Miraré a Cristo crucificado y le pediré perdón por mis pecados y la gracia de corresponder a su Amor.

Del santo Evangelio según san Juan 18, 1-19, 42.

Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos. Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas. Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno.» Díceles: «Yo soy.» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos. Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno». Respondió Jesús: «Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.» Así se cumpliría lo que había dicho: «De los que me has dado, no he perdido a ninguno.» Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. Jesús dijo a Pedro: «Vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?» Entonces la cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, le ataron y le llevaron primero a casa de Anás, pues era suero de Caifás, el Sumo Sacerdote de aquel año. Caifás era el que aconsejó a los judíos que convenía que muriera un solo hombre por el pueblo. Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro. La muchacha portera dice a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Dice él: «No lo soy.» Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos calentándose. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina

Oración introductoria
Señor, estás aquí porque yo estoy, estoy aquí porque estás Tú. No me necesitas, no tengo nada que ofrecerte y sin embargo quieres tenerme junto a ti a pesar de mi miseria. Jesús, en esta oración quiero agradarte, quiero ponerme en tu presencia, te quiero amar, quiero experimentar tu Amor; ese amor que hoy se entrega por mi en la cruz y al que quiero corresponder.

Petición
Señor, dame la gracia de experimentar tu Amor para que pueda corresponderte a pesar de mi miseria.

Meditación del Papa
La pasión dolorosa del Señor Jesús suscita necesariamente piedad hasta en los corazones más duros, ya que es el culmen de la revelación del amor de Dios por cada uno de nosotros. Observa san Juan: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna» (Jn 3,16). Cristo murió en la cruz por amor. A lo largo de los milenios, muchedumbres de hombres y mujeres han quedado seducidos por este misterio y le han seguido, haciendo al mismo tiempo de su vida un don a los hermanos, como Él y gracias a su ayuda. Son los santos y los mártires, muchos de los cuales nos son desconocidos. También en nuestro tiempo, cuántas personas, en el silencio de su existencia cotidiana, unen sus padecimientos a los del Crucificado y se convierten en apóstoles de una auténtica renovación espiritual y social. ¿Qué sería del hombre sin Cristo? San Agustín señala: «Una inacabable miseria se hubiera apoderado de ti, si no se hubiera llevado a cabo esta misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si Él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si Él no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si Él no hubiera venido» (Sermón, 185,1). Entonces, ¿por qué no acogerlo en nuestra vida? Detengámonos esta noche contemplando su rostro desfigurado: es el rostro del Varón de dolores, que ha cargado sobre sí todas nuestras angustias mortales. Su rostro se refleja en el de cada persona humillada y ofendida, enferma o que sufre, sola, abandonada y despreciada. Al derramar su sangre, Él nos ha rescatado de la esclavitud de la muerte, roto la soledad de nuestras lágrimas, y entrado en todas nuestras penas y en todas nuestras inquietudes. (Benedicto XVI, Viernes Santo, 10 de abril de 2009).

Reflexión
La sangre, los golpes y las humillaciones de la Pasión nos pueden conmover fuertemente, pero no fueron esas las condiciones por las que Jesucristo nos alcanzó la salvación. Las sufrió, sí, pero lo que nos alcanzó el perdón fue la obediencia incondicional al Padre, ese «Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad» (Mt 26, 42). En nuestra vida diaria podemos ser redentores con Cristo si nos dedicamos con totalidad a hacer la Voluntad del Padre en nuestra vida. Salvaremos nuestra alma y la de los demás en la medida en que nos entreguemos a realizar lo que Dios quiere de nosotros. Para ello hay que subir a la cruz como lo hizo Cristo, es decir, solo desnudándonos de nuestra soberbia, de nuestra vanidad, de nuestros gustos y de nuestras comodidades podremos entregarnos con totalidad a la realización del plan de Dios en nuestra vida y así exclamar al final de nuestro peregrinar.

Propósito
Miraré a Cristo crucificado y le pediré perdón por mis pecados y la gracia de corresponder a su Amor.

Diálogo con Cristo
Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te quiero a pesar de mi miseria y de mi pequeñez. Dame la gracia de experimentar en mi vida el inmenso amor que me tienes y no permitas que me acostumbre a verte crucificado. Permíteme corresponder a Tu amor subiendo cada día Contigo a la Cruz por medio del cumplimiento de la Voluntad de Tu Padre. Gracias por morir por mi; Tu sacrificio no será indiferente en mi vida.

"El Dios que nos ha creado por su inmenso amor, y que también por amor nos ha destinado a la plena comunión con él, espera de nosotros una respuesta igualmente generosa, libre y consciente.” Juan Pablo 13 de febrero de 2002
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Autor: H. Óscar Ramírez | Fuente: Catholic.net

Santo Evangelio según san Juan 19:30


Adoración de la Santa Cruz

ADORACIÓN DE LA CRUZ

Como la liturgia de ramos, la adoración de la santa cruz tiene su origen en Jerusalén donde se realizaba ya en el siglo IV en el Gólgota mismo El orden de la celebración corresponde a un estado antiquísimo de la celebración de la celebración eucarística romana en que no había Kirie ni Gloria. Descripciones de ella las podemos encontrar en los escritos de San Ambrosio, San Paulino de Nola y San Cirilo de Jerusalén.

Sin embargo, la postración en tierra del celebrante es quizá el más elocuente de los ritos hoy día, ya que el silencio reinante nos recuerda precisamente el momento de la muerte de nuestro salvador, que no dudó en entregarse por nuestra salvación. El rito de la postración es del siglo IV, en donde el Obispo y Diáconos a una con el Pueblo adoraban ya la reliquia del Santo Leño y el Rótulo de la Cruz. Para el siglo VIII ya se realizaba con toda solemnidad aún en aquellas Iglesias que no poseían reliquia alguna, paulatinamente se fue estructurando la celebración tal y como la conocemos hoy día.

Omitida toda ceremonia, sigue la oración colecta y las lecturas. Antiguamente eran Oseas 6, 1-6 y Éxodo 12, 1-11 juntamente con la Pasión según San Juan; de estas, únicamente perdura la Pasión en el ritual actual. Destacaba por su valor profético el fragmento del Éxodo, ya que en el se hablaba claramente del sacrificio del cordero el día 14 de Nisán, prefigurando la muerte de Cristo. Recordemos que esa fecha es precisamente día de la muerte de Cristo (que aquel año fue viernes); el porqué la Iglesia celebra el viernes el fallecimiento y no el 14 es solo cuestión práctica, ya que la resurrección fue en domingo. Actualmente las lecturas están conformadas por Isaías 52, 13-53,12; Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9 y San Juan.

Hacia el siglo XII se contempla el rito de la "desvelación" o descubrimiento de la cruz con su correspondiente invitatorio "Ecce Lignum Crucis" (Mirad el Arbol de la Cruz). Una relación del siglo XIII nos describe cómo al levantar en alto la cruz, el pueblo y celebrantes caían "lacrymabili corde".

La Oración Universal tiene su origen tomando como referencia a la primera carta a Timoteo (2, 1 y ss), en donde Pablo recomienda hacer "plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias" por "todos los hombres, los reyes" y "los constituidos en autoridad". Las Constituciones Apostólicas del siglo IV establecen de manera primitiva el orden de estas oraciones.

Junto con esta celebración tiene actualmente la Colecta a favor de los Santos Lugares, en ella todos los cristianos colaboramos en su mantenimiento y cuidado. Recordemos en esta colecta a todos aquellos hombres y mujeres que a lo largo de dos mil años han ofrendado su vida por ellos, sin olvidar también hacer un acto de contrición a una con el Santo Padre, por todos los pecados que la Iglesia ha cometido tomando como excusa los Santos Lugares (v.g. las cruzadas).

Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Sexta Palabra



Jesús en el Huerto de Getsemaní o de Los Olivos

Jesús en el Huerto de Getsemaní o de Los Olivos

Salió como de costumbre, fue al Huerto de los Olivos, y los discípulos le siguieron.

Llegando al lugar les dijo: "Pidan que no caigan en tentación." Y se apartó de ellos, y puesto de rodillas oraba diciendo:

"Padre si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad sino la tuya".

Entonces se le apareció un ángel que lo confortaba. Y sumido en agonía, insistía más en su oración.

Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra.
Levantándose de la oración, vino donde los discípulos y los encontró dormidos,
vencidos por la tristeza; y les dijo:

"Levántense y oren para que no caigan en tentación".
(Lc 22, 39-46)

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Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario, Viernes Santo

Viernes Santo
Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario

En este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. El sacerdote lee la pasión de Cristo en la liturgia de la Adoración a la cruz. Ese día no se celebra la Santa Misa.

En las iglesias, las imágenes se cubren con una tela morada al igual que el crucifijo y el sagrario está abierto en señal de que Jesús no está.

El color morado en la liturgia de la Iglesia significa luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por la muerte de su Hijo.


Podemos recordar leyendo el Evangelio de San Juan, capítulo 18, versículos 1-19, 42.

¿Cómo podemos vivir este día?

Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recordamos la crucifixión de Jesús rezando el Credo.

¿Cómo se reza un Via Crucis?

Esta costumbre viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes Santo a venerar la cruz de Jesús. Volvían a reunirse al empezar la tarde para escuchar la lectura de la Pasión.

El Via Crucis es una manera de recordar la pasión de Jesús y de revivir con Él y acompañarlo en los sufrimientos que tuvo en el camino al Calvario.

Se divide en catorce estaciones que narran, paso a paso, la Pasión de Cristo desde que es condenado a muerte hasta que es colocado en el sepulcro.

El Via Crucis se reza caminando en procesión, como simbolismo del camino que tuvo que recorrer Jesús hasta el Monte Calvario. Hasta adelante, alguno de los participantes lleva una cruz grande y es el que preside la procesión. Se hacen paradas a lo largo del camino para reflexionar en cada una de las estaciones, mediante alguna lectura específica.

Si se desea, después de escuchar con atención la estación que se medita y al final de cada una, se puede rezar un Padrenuestro, mientras se camina hasta la siguiente estación. El que lleva la cruz, se la puede pasar a otra persona.

Via Crucis para jovenes

1.- Jesús es condenado a muerte

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, te han condenado a muerte. ¿Estás triste? ¿ Estás asustado?
En tu lugar yo me sentiría así. Yo quiero quedarme junto a ti para que no te sientas sólo.
Ayúdame, Jesús, a tener fuerzas para quedarme junto a ti.

2.- Jesús es cargado con la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús mío, te han cargado con la cruz. La veo muy grande y seguramente te pesa mucho. Yo quiero ayudarte.

Dios mío, ayúdame a portarme muy bien y así ayudar a Jesús, tu Hijo, para que la cruz le pese un poco menos este Viernes Santo.

3.- Jesús cae por primera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Te has lastimado, mi buen Jesús, pero te vuelves a levantar. Sabes que debes seguir adelante. Yo quiero seguir contigo.
Dios mío, dame fuerzas para levantarme cuando me caiga y así seguir adelante, como lo hizo Jesús.

4.- Jesús encuentra a María.

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, ves pasar a tu Hijo y te duele mucho verlo así. Te duele más que a todos nosotros. Pero tú confías en Dios y Él te hace fuerte y mantiene viva tu esperanza en la resurrección.

María, déjame estar contigo acompañándote y ayúdame a parecerme cada día más a ti.

5.- Jesús es ayudado por el Cireneo

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El Cireneo te ayuda a cargar la cruz. Yo también quiero ayudarte cada vez que te vea cansado.

Dios mío, ayúdame a ser generoso y servicial. En mi casa, en la escuela y en todo lugar para así parecerme al Cireneo y ayudar a tu Hijo a cargar la cruz.

6.- La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una mujer se ha acercado a ti, mi buen Jesús y te ha limpiado la cara. Tú la miras con mucho amor. Así quieres que tratemos a nuestros semejantes.

Dios mío, así como la Verónica se acercó con tu Hijo, yo también quiero hacerlo con mis hermanos.

7.- Jesús cae por segunda vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Otra vez te has caído, mi buen Jesús. Es que el camino es muy largo y difícil. Pero nuevamente tú te has levantado. Tú sabes que es necesario levantarse y seguir adelante hasta el final.

Jesús, ayúdame a levantarme igual que tú, para poder seguir adelante en mi camino hacia ti.

8.- Jesús consuela a las santas mujeres

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Hay unas mujeres en el camino del calvario y tú te has detenido a saludarlas. Es tan grande tu corazón que las consuelas, en lugar de recibirlo. Quieres darles la esperanza de la Resurrección.

Dios mío, ayúdame a tener el corazón tan grande como el de tu Hijo Jesús, para ayudar siempre a mis hermanos.

9.- Jesús cae por tercera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una vez más, mi buen Jesús, una vez más has caído. Y una vez más te has levantado. Tú sabes que es necesario llegar hasta el final para así poder salvarnos del pecado.

Gracias, mi buen Jesús, porque te levantaste y así me salvaste. Ayúdame a mí a levantarme cada vez que me caiga.

10.- Jesús es despojado de sus vestidura

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús. Te quitan la única túnica que tienes y los soldados la juegan a los dados. Vas a morir pobre, como también naciste pobre. Pero tú nos dijiste una vez que tu Reino no es de éste mundo, y son las puertas del cielo las que quieres abrir para nosotros.

Gracias, mi buen Jesús, gracias por querer salvarme.

11.- Jesús es clavado en la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Has llegado a la parte alta del monte, mi buen Jesús. Y te clavaron en la cruz como si fueras el peor de los ladrones. Pero tú sabes perdonar a quienes lo hicieron. Y también nos perdonas nuestras faltas.

Jesús mío, también perdóname a mí. Yo te quiero mucho y no me gusta verte así.

12.- Jesús muere la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, viniste al mundo a salvarnos y ahora lo has logrado. Con tu muerte en la cruz, con tu obediencia a tu Padre nos has abierto las puertas del cielo.

Gracias, mi buen Jesús, gracias. Ahora ayúdame para que yo me gane el Cielo.

13.- Jesús es bajado de la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, tu Madre, te detiene entre sus brazos. Está muy triste, pero sigue confiando en Dios. Ella sabe que este no es el final.

María, tú te convertiste en mi Madre desde la cruz. Jesús nos ha querido hacer ese regalo.Ayúdame a estar muy cerca de ti y de tu hijo toda mi vida.

14.- Jesús es colocado en el sepulcro

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Ahora todo ha terminado. La gente vuelve a su casa. Pero a nosotros nos queda la esperanza de la resurrección.

Sabemos que tú vivirás siempre. En el Cielo, en el Sagrario y también en nuestro corazón.
Ayúdame, mi buen Jesús, ayúdame a resucitar contigo cada día, y a vivir con la alegría de la resurrección.


Una Reflexión por cada día de la Semana Santa VIERNES SANTO

Una Reflexión por cada día de la Semana Santa
VIERNES SANTO

San Gundleus (Gundleius o Gwynnllyw), Rey de Gales

San Gundleus (Gundleius o Gwynnllyw), Rey de Gales
Marzo 29

Su nombre no consta en el Martirologio Romano actual
Propuso matrimonio santa Gladys, la hija de Brychan de Brecknock.

Cuando Brychan se negó, él la secuestró, y se cuenta que los primeros años de su matrimonio no fueron muy ejemplares que digamos.
Padre de San Cadoc quien fue los convenció a Gundleus y a Gladys que dejaran su forma de vida, y sigan un camino religioso.
 
Ingresó a un monasterio en Newport, Monmouthshire.
Ya muy mayor se volvió un ermitaño en Gales.
Una catedral anglicana se dedica a él en Newport, Gwent, Gales.
La fiesta de Gundleus y de su mujer es hoy.
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Autor: Xavier Villalta - es.catholic.net

Gundleus, nació el día 17 de enero del año 450, fue el hijo mayor del rey Glywys Cernyw de Demezia, la actual Monmouthshire, en el sureste de Gales, Gran Bretaña, su madre Guaul, era de también de familia noble, siendo la nieta de Cunedda. Desde su más tierna edad, Gundleus llevó una vida despreocupada y de caprichos constante, pero tuvo una formación cultural bastante buena. Gundleus, como es su nombre latino, llevó en su juventud una vida disoluta, llena de continuos contratiempos mundanos.


Al morir su padre, Gwynnllyw Farfog, como era su nombre en celta, heredó la porción principal oriental del reino, que se extendía hasta el río Towy.región que pasó a llamarse Gwynllwg, al sur de Gales. Pero su vida continuó siendo extraordinariamente desordenada y enormemente mundana, no preocupándose de sus obligaciones, para con su pueblo.


Según la tradición medieval, era un señor de la guerra y muy temido, por ser un gran saqueador y despiadado, que atacaba y asaltaba, a los reinos limítrofes, no obstante le unía una gran amistad con el Rey Arturo. Pero pasado algún tiempo, ocurrió que Gundleus, se enamoró fortuitamente, de la mayor de las hijas del monarca vecino, el rey Brychan Brychiniog. Dicha joven que se llamaba Gwladys, recibió inesperadamente la proposición de matrimonio que le hizo Gundleus.


Inmediatamente Gwladys se lo comentó a su padre, el cual conociendo suficientemente bien las fechorías y la vida mundana que llevaba el pretendiente, se negó enérgicamente, a concederle su hija en matrimonio a Gundleus. Al negarse Brychan, a dicho enlace matrimonial, Gundleus decide entrar al reino vecino con un pequeño ejército de más de trescientos hombres y secuestró a la joven Gwladys.


El padre de la joven, ultrajado salió entonces en su persecución, teniendo que resolver dicha querella el célebre Rey Arturo, el cual quedo prendado de la extraordinaria belleza de Gwladys, incluso en un principio quería llevársela para él mismo. Según cuentan, que los primeros años de dicho matrimonio, no fueron todo lo ejemplar que debía haber sido, para la joven y bella Gwladys. La cual en el futuro, habría de convertirse en Santa Gwladys.


Al nacer su primogénito, Gwladys procuró por todo los medios, que fuera bautizado y criado, dentro de la Fe. Sin embargo Gundleus, para celebrar dicho nacimiento de su primogénito, efectuó un ataque, robando el ganado de Caerwent. Pero ocurrió lo inesperado, que San Tatheus fuese valerosamente a exigirle a Gundleus, el regreso de una vaca. Tan enormemente sorprendido quedó el rey, que decidió enviarle a su hijo, para que lo educara.


Sería este hijo, quien habría de convertirse con el paso de los años, en San Cadoc, pues era profundamente religioso. Al pasar los años fue Cadoc, quien precisamente convertiría a su padre al cristianismo. Pues con sus profundas predicaciones, a su padre, lo persuadió y convenció, para que abandonara su forma de vida y violencia, para llegar a encontrar en un camino religioso, el perdón de sus pecados.


Gundleus tuvo otros hijos, también santos Cynidr, Bugi y Egwine, Después de haber recibido el sacramento del bautizo, la vida de Gundleus cambió radicalmente, ya que se convirtió en un gobernante justo, pacífico y gentil y en todo momento intentó vivir según el ejemplo de su santa esposa. Cuando Gundleus, tenía una edad avanzada, abdicó el trono y haciendo votos de austeridad, ingresó en un monasterio en Newport, Monmouthshire.


Posteriormente fundo la Catedral de San Woolos, en Newport. Pasado el tiempo se retiró a una ermita, probablemente en Stow Hill, Newport, Monmouthshire, a llevar una vida de retiro y penitencia. Falleció en Stow Hill, Newport, habiendo recibido previamente, los últimos santos sacramentos directamente de mano de su hijo San Cadoc, el Sabio.


Su alma se elevó a la Morada Celestial, a la presencia del Sumo Hacedor, el día 20 de marzo del año 529 y recibió cristiana sepultura, junto con su mujer. Se le venera actualmente en el sur de Gales. Posteriormente le fue dedicada a San Gundleus, la Catedral anglicana de Newport, Gwent, Gales. San Gundleus, nos muestra y enseña, el valor del arrepentimiento.



San Eustasio de Luxeüil, Abad

 San Eustasio de Luxeüil, Abad

Marzo 29 - Abril 2

Nació Eustasio pasada la segunda mitad del siglo VI, en Borgoña.
Fue discípulo de san Columbano, monje irlandés que pasó a las Galias buscando esconderse en la soledad y que recorrió el Vosga, el Franco-Condado y llegó hasta Italia. Fundó el monasterio de Luxeüil a cuya sombra nacieron los célebres conventos de Remiremont, Jumieges, Saint-Omer, foteines etc.

Eustasio tiene unos deseos grandes de encontrar el lugar adecuado para la oración y la penitencia. Entra en Luxeüil y es uno de sus primeros monjes. Allí lleva una vida a semejanza de los monjes del desierto de oriente.

Columbano se ve forzado a condenar los graves errores de la reina Bruneguilda y de su nieto rey de Borgoña. Con esta actitud, por otra parte inevitable en quien se preocupa por los intereses de la Iglesia, desaparece la calma que hasta el momento disfrutaban los monjes. Eustasio considera oportuno en esa situación autodesterrarse a Austrasia, reino fundado el 511, en el periodo merovingio, a la muerte de Clodoveo y cuyo primer rey fue Tierry, donde reina Teodoberto, el hermano de Tierry. Allí se le reúne el abad Columbano. Predican por el Rhin, río arriba, bordeando el lago Constanza, hasta llegar a tierras suizas.

Columbano envía a Eustasio al monasterio de Luxeüil después de nombrarle abad. Es en este momento -con nuevas responsabilidades- cuando la vida de Eustasio cobra dimensiones de madurez humana y sobrenatural insospechadas. Arrecia en la oración y en la penitencia; trata con caridad exquisita a los monjes, es afable y recto; su ejemplo de hombre de Dios cunde hasta el extremo de reunir en torno a él dentro del monasterio a más de seiscientos varones de cuyos nombres hay constancia en los fastos de la iglesia. Y el influjo espiritual del monasterio salta los muros del recinto monacal; ahora son las tierras de Alemania las que se benefician de él prometiéndose una época altamente evangelizadora.

Pero han pasado cosas en el monasterio de Luxeüil mientras duraba la predicción por Alemania. Un monje llamado Agreste o Agrestino que fue secretario del rey Tierry ha provocado la relajación y la ruina de la disciplina. Orgulloso y lleno de envidia, piensa y dice que él mismo es capaz de realizar idéntica labor apostólica que la que está realizando su abad; por eso abandona el retiro del que estaba aburrido hacía tiempo y donde ya se encontraba tedioso; ha salido dispuesto a evangelizar paganos, pero no consigue los esperados triunfos de conversión. Y es que no depende de las cualidades personales ni del saber humano la conversión de la gente; ha de ser la gracia del Espíritu Santo quien mueva las inteligencias y voluntades de los hombres y esto ordinariamente ha querido ligarlo el Señor a la santidad de quien predica. En este caso, el fruto de su misionar tarda en llegar y con despecho se precipita Agreste en el cisma.

Eustasio quiere recuperarlo, pero se topa con el espíritu terco, inquieto y sedicioso de Agreste que ha empeorado por los fracasos recientes y está dispuesto a aniquilar el monasterio. Aquí interviene Eustasio con un feliz desenlace porque llega a convencer a los obispos reunidos haciéndoles ver que estaban equivocados por la sola y unilateral información que les había llegado de parte de Agreste.

Restablecida la paz monacal, la unidad de dirección y la disciplina, cobra nuevamente el monasterio su perdida prestancia.

Sus grandes méritos se acrecentaron en la última enfermedad, con un mes entero de increíbles sufrimientos, que consumen su cuerpo sexagenario el 29 de marzo del año 625."
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Fuente: churchforum

San Eustasio de Nápoles, Obispo

San Eustasio de Nápoles, Obispo
Marzo 29

†: s. III - país: Italia
otras formas del nombre: Eustaquio, Eustacio
Conf. Culto: León XIII 12 dic 1884

En Nápoles, de la Campania, conmemoración de san Eustasio, obispo.

La tumba de mármol antigua decía «Hic requiescit corpus S. Eustasii confessoris» (aquí descansa el cuerpo de san Eustasio, confesor). Lamentablemente, toda la noticia que tenemos acerca de este santo obispo es de origen cultual, es decir, no tenemos testimonios sobre su vida, sino sobre el culto que se le tributó posteriormente, y sobre la veneración de sus reliquias.

En 1619, el arzobispo de Nápoles Decio Caraffa organiza el calendario santoral de la diócesis, donde inscribe al santo.

Y Fernando Ughello, en el tomo 6 de su «Italia Sacra», en 1659 escribe: «San Eustasio sucedió a Agripino como séptimo obispo napolitano, hacia el año 180, y honró está iglesia con sus preclaras virtudes». Se ha conservado su tumba, en uno de los altares de la catedral, y se conserva también el testimonio de un traslado de las reliquias realizado en 1530, a una urna de plata, «para que con mayor veneración puedan los napolitanos honrarlo». Fuera de esto, no hay nada más sobre él que pueda afirmarse con certeza. Murió a fines del siglo II o inicios del III, y su culto fue confirmado en 1884.
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Ver Acta Sanctorum, marzo, III, pág 768. Confirmación de culto en ASS 17 (1884) pág. 398.
Abel Della Costa - El Testigo Fiel


Beato Manuel de Alburquerque, Mercedario

Beato Manuel de Alburquerque, Mercedario
Marzo 29


siglo XIII

Caballero de la Orden seglar Mercedario, el Beato Manuel de Alburquerque, nació una de las familias más famosas y antiguas de Portugal. Entró en la Orden se distinguió por un gran amor y virtudes de la vida honradamente y aceptó el nombramiento del Redentor. Rumbo a África, en el año 1289, en una misión de rescate, fue sorprendido por una gran tormenta en la que el naufragio sería inevitable, cuando vio en el cielo de Santa María de Cervellón, que él siempre pedía, que mandó a los vientos y el mar, y pronto estos disminuido. 


Luego llegó a salvo en Marruecos, 126 esclavos liberados de la opresión cruel de los musulmanes. Méritos de todos los santos murieron en la paz del Señor en España bajo el generalato de San Pedro de Amer.
La Orden le celebra el 29 de marzo.

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Traducidopara VS desde: santiebeati.it

San Ludolfo de Ratzeburg, Obispo y Mártir

San Ludolfo de Ratzeburg, Obispo y Mártir
Marzo 29

Martirologio Romano: En Wismar, en la región de Holstein, en Alemania, san Ludolfo, obispo de Ratzeburg y mártir, que por defender la libertad de la Iglesia fue aherrojado, por mandato del duque Alberto, en una reducida cárcel, donde quedó tan agotado corporalmente que, al ser liberado de prisión, partió hacia el Señor. (1250)

Nada se sabe de los primeros años de vida de Ludolfo. Se incorporó a la Orden Premostratense en la Catedral Norbertina de Ratzeburg, donde fue tesorero antes de ser elegido obispo de Ratzeburg en 1236. Fue reconocido por su vida religiosa ejemplar y poderosa predicación de la Palabra de Dios. También fundó una comunidad de hermanas premostratenses en Rehna. Pero Ludolfo es quizás más recordado por su valiente defensa de los derechos y propiedades de la iglesia ante los codiciosos ataques Alberto duque de Sajonia. Uno de los planes del duque era demoler la catedral, situada cerca de su castillo, y transformar el lugar en un jardín. Ludolfo se opuso al plan.

Mientras realizaba un viaje oficial, acompañado tan sólo por un pequeño cuerpo de seguridad, fue capturado por hombres del duque Alberto, encadenado, escupido y tratado con absoluta brusquedad. Esa noche, estando atado de pies y manos, sin piedad alguna lo dejaron afuera en pleno bosque, siendo víctima de los enjambres de mosquitos. Luego fue encarcelado y finalmente puesto en libertad. Ludolfo llevaba todos sus sufrimientos con paciente determinación. Ante el temor de volver a Ratzeburg donde el duque Alberto tenía ahora un control totalitario, Ludolfo se refugió con el príncipe Juan de Mecklenburg en Wismar.

Fue durante este exilio que Ludolfo, agobiado por las enfermedades sufridas en la prisión y por su avanzada edad, cayó gravemente enfermo. Él celebró su última Misa un Jueves Santo. Sus últimas palabras fueron: "Oh Dios grande y bueno, permite a este tu siervo inútil, pertenecer junto a ti por toda la eternidad". Murió el 29 de marzo 1250.

Su cuerpo fue devuelto a Ratzeburg para el entierro. Cuando la procesión pasó por Schlagsdorf, se dice que las campanas de la ciudad empezaron a tañir completamente solas. Ya en territorio del Duque, el cuerpo de Ludolfo fue llevado en hombros, desde el puente hasta la Catedral, por los nobles de Ratzeburg, Sus hermanos de la orden llevaron el cuerpo al interior del templo, donde se encontraba su lugar de descanso final.

Ludolfo es honrado como obispo y un mártir de los derechos y la libertad de la Iglesia. Se le representa con las insignias de un obispo, portando las cadenas que lo ataban en la prisión y la palma del martirio. Fue canonizado en el siglo XIV.
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Fuente: praemonstratensis.co.uk
Traducción: Xavier Villalta

San Bertoldo del Monte Carmelo, Monje

San Bertoldo del Monte Carmelo, Monje
Marzo 29

Segundo Prior General de los Carmelitas
Martirologio Romano: En el monte Carmelo, en Palestina, beato Bertoldo, que, abandonando la milicia, fue admitido entre los hermanos que profesaban vida religiosa en ese monte, y más adelante, elegido prior, encomendó la piadosa comunidad a la Madre de Dios. (c. 1188)

También se lo conoce como: Bertoldo de Limoges o Bertoldo de Calabria
San Bertoldo nació en Francia y estudió teología en París, donde fue elevado al sacerdocio.
Con su pariente Aimerico, que después llegó a ser patriarca latino de Antioquía, acompañó a los cruzados hacia el oriente y, se encontraba en Antioquía en el tiempo en que ésta fue sitiada por los sarracenos.

Se dice que tuvo una revelación divina, por la que se le dio a conocer que el sitio de la población era un castigo por los pecados y especialmente por la vida licenciosa de los soldados cristianos.
Bertoldo se ofreció en sacrificio e hizo voto de que si los cristianos eran salvados de ese gran peligro, dedicaría el resto de su vida al servicio de la Santísima Virgen. En una visión se le apareció Nuestro Señor acompañado de Nuestra Señora y San Pedro, llevando en sus manos una gran cruz luminosa; el Salvador se dirigió a Bertoldo y le habló de la ingratitud de los cristianos, en pago por todas las bendiciones que habían llovido sobre ellos.

Debido a las insistencias y advertencias del santo, los ciudadanos y los soldados fueron movidos a penitencia. Aunque estaban débiles por los ayunos y privaciones, salieron completamente victoriosos cuando tuvo lugar el siguiente asalto y la ciudad y el ejército fueron liberados. Todo esto sin embargo, al parecer, es una leyenda.

Lo cierto es que por los esfuerzos de un Bertoldo, pariente del patriarca Aimerico, se formó una congregación de sacerdotes en el Monte Carmelo.

Se dice que Bertoldo llevó a su comunidad muchos de los dispersos ermitaños latinos que habían habitado anteriormente en la comarca. Más aún, gracias a su desprendimiento y santidad, fue un ejemplo para la Orden de los Carmelitas, de la que es llamado a menudo fundador.

Parece haber sido probable mente su primer superior, y haber sido alentado por Aimerico.
La vida de Bertoldo transcurrió, en gran parte, en la oscuridad y no hay mucho que relatar acerca de él, excepto el haber emprendido la construcción y reconstrucción de edificios monásticos y el haberlos dedicado en honor del profeta Elías.

Así lo informó después Pedro Emiliano al rey Eduardo I de Inglaterra, en una carta fechada en 1282. San Bertoldo gobernó la comunidad por cuarenta y cinco años y parece haber permanecido allí hasta el tiempo de su muerte, que ocurrió alrededor del año 1195.

El padre Papebroch el bolandista, escribiendo en el Acta Sanctorum, marzo, vol. III, sostenía que San Bertoldo fue el primer superior de la orden carmelitana y que los ermitaños que él reunió a su alrededor no tenían más comunicación con Ellas, que el hecho de haber vivido cerca del Monte Carmelo y haber venerado su memoria. Esta afirmación llevó a una deplorable y acre controversia que duró más de dos siglos, pero todos los estudiosos están de acuerdo en que la opinión del bolandista estaba plenamente justificada. Falta evidencia histórica que pueda establecer cualquier clase de continuidad entre el grupo de ermitaños carmelitas de San Bertoldo y los "Hijos de los Profetas".
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San Marcos de Aretusa, Obispo

San Marcos de Aretusa, Obispo
Marzo 29

Martirologio Romano: Conmemoración de san Marcos, obispo de Aretusa (actual Er Rastan), en Siria, que durante la controversia arriana no se desvió lo más mínimo de la fe ortodoxa y, bajo el emperador Juliano el Apóstata, fue perseguido. San Gregorio Nacianceno lo saludó como varón eximio y santísimo anciano. (364)
La Iglesia oriental conmemora en este día a San Marco, obispo de Aretusa en el Monte Líbano, Baronio.
 
La confesión de fe de San Marco es en sí misma intachable, pero entre los anatemas que le siguen hay un pasaje ambiguo que puede fácilmente entenderse en sentido herético.
 
De todas maneras, los elegios que le tributan San Gregorio Nazianceno, Teodoro y Sozomeno al relatar sus sufrimientos, nos hacen concluir que aun cuando se manchó en algún tiempo con el semi-arrianismo, se adhirió en seguida a la estricta ortodoxia y expió completamente cualquier anterior vacilación.
 
Durante el reinado del emperador Constantino, Marco de Aretusa demolió un templo pagano y construyó una iglesia, convirtiendo a muchos a la fe cristiana.
 
Al hacer esto, se granjeó el resentimiento de la población pagana, que, sin embargo, no pudo vengarse mientras el emperador fuera cristiano.
 
Su oportunidad llegó cuando Juliano el Apóstata ocupó el trono y proclamó que todos aquellos que hubieran destruido templos paganos deberían reconstruirlas o pagar una fuerte multa.
 
Marco, que no podía ni quería obedecer, huyó de la furia de sus enemigos, pero enterándose de que algunos de sus fieles habían sido aprehendidos, regresó y se entregó.
 
El anciano fue arrastrado por las cabellos a lo largo de las calles, desnudado, azotado, arrojado en una sentina de la ciudad y después entregado al arbitrio de jóvenes escolares para que lo punzaran y desollaran con agudos estiletes.
 
Ataron sus piernas con correas tan apretadas, que le cortaron la carne hasta el hueso, y le arrancaron las orejas con pequeños cordeles. Finalmente, lo untaron de miel y encerrándolo en una especie de jaula, lo suspendieron en alto al medio día, bajo los ardientes rayos del sol de verano, para que fuera presa de avispas y moscones.
 
Conservó tanta calma en medio de sus sufrimientos que se mofó de sus verdugos por haberlo elevado más cerda del cielo, mientras ellos se arrastraban sobre la tierra.
 
A la larga, la furia del pueblo se tornó en admiración y lo dejaron en libertad, en tanto que el gobernador acudía a Juliano para recabar el perdón.
 
Eventualmente, el emperador lo concedió, diciendo que no era una deseo dar mártires a los cristianos. Aún lo retórico pagano, Libanio, parece haberse dado cuenta del que la crueldad que provocó tal heroísmo solamente fortaleció la causa cristiana, e imploró a los perseguidores que desistieran en su persecución.
 
Nos cuenta el historiador Sócrates que la población de Aretusa quedó tan impresionada con la fortaleza del obispo, que muchos pidieron ser instruidos en una religión capas de inspirar tal firmeza, y que muchos de ellos abrazaron el cristianismo.
 
Así Marco fue dejado en paz hasta el fin de su vida y murió durante el reinado de Joviano y el de Valente.
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Fuente: oremosjuntos.com

Santa Gladys de Gales, Reina

Santa Gladys de Gales, Rein
Marzo 29

Su nombre no consta en el Martirologio Romano actual

Etimológicamente: Gladys = lirio, gladiolo”. Viene de la lengua galesa.
Gladys nació en Gales en el siglo V.

Era la mayor de los 24 hijos de Brychan de Brecknock, esposa de san Gundleus, y madre de los santos Cadoc y, posiblemente de Keyna.

Gladys llevó una vida muy interesante. Se dice que después de su conversión por el ejemplo y la exhortación de su hijo, ella y Gundleus vivieron una vida austera.
Adquirieron la costumbre de tomar baños de noche en Usk, seguidos de un buen paseo.
Su hijo los convenció para que pusieran fin a esa práctica y que se separaran.

Gladys se fue a Pencanau en Bassaleg. Los detalles de esta historia provienen del siglo XII.

Incluye milagros que tuvieron lugar en tiempos de san Eduardo el Confesor y Guillermo I.

También se cuenta que los primeros años de su matrimonio no fueron muy ejemplares que digamos.

Tuvo que ser su hijo que les convenciera para que se corrigieran de sus defectos.
A ruegos de su hijo, se marchó a llevar una vida de eremita en el lugar llamado hoy Stow, en donde hay una iglesia levantada a san Wooloo.

A raíz de que la mujer se fuera de eremita, el marido hizo otro tanto.
La fiesta de Gladys y de su marido es hoy.
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Autor: P. Felipe Santos - es.catholic.net

Santos Armogastes, Arquinimo y Saturno, Mártires

Santos Armogastes, Arquinimo y Saturno, Mártires
Marzo 29

†: c. 462 - país: África Septentrional
otras formas del nombre: Armogastes o Armogasto, Saturno o Saturnino
canonización: pre-congregación

Conmemoración de los santos Armogastes, Arquinimo y Saturno, mártires, que en el reino vándalo de África, durante la persecución desencadenada bajo el rey arriano Genserico, sufrieron graves suplicios e infamias por confesar la verdadera fe.

Con amplias variantes en la grafía de los nombres, e incluso en la fecha en que aparecen inscriptos, este grupo de mártires se conmemora en todos los martirologios antiguos. Todos ellos tienen como fuente el libro I de la Historia de la Persecusión en África, del obispo Víctor de Vita, que fue quien nos transmitió de primera mano los hechos, ya que vivió entre el 430 y el 480, y la persecusión arriana en el norte africano ocurrió hacia el 460. Si es que puede establecerse una jeraquía de crueldad como puede establecerse una de bondad, puede decirse que la persecusión de los vándalos -que en definitiva habían sido «cristianizados» (eran arrianos)- fue especialmente cruel y atroz, incluso comparada con las de los paganos.

De estos tres mártires nos cuenta Victor de Vita que eran católicos muy comprometidos, que argüían contra el arrianismo, y defendían la fe arrostrando toda clase de tentaciones de abandonarla; Saturno, por ejemplo, era procurador en al casa del rey, hasta que descubierto como católico se le puso en la opción de mantener la fe y perderlo todo, o convertirse al arriansmo, en lo que incluso la propia esposa lo presionaba. Murieron decapitados por no aceptar la conversión al arrianismo.
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En Acta Sanctorum de marzo, III (pág. 782ss) se da amplio detalle de esos diferentes testimonios, y se reproducen los fragmentos correspondientes de Víctor de Vita.
Abel Della Costa - El Testigo Fiel
Santos Armogastes, Arquinimo y Saturno, laicos y mártires
Martirizados bajo el rey arriano Genserico del reino vándalo de África, África Septentrional, en el año 462.

Con amplias variantes en la grafía de los nombres Armogastes o Armogasto, Saturno o Saturnino, e incluso en la fecha en que aparecen inscriptos, este grupo de mártires se conmemora en todos los martirologios antiguos. Todos ellos tienen como fuente el Libro I de la Historia de la Persecución en África, del obispo Víctor de Vita, que fue quien nos transmitió de primera mano los hechos, ya que vivió entre el 430 y el 480, y la persecución arriana en el norte africano ocurrió hacia el 460.

Si es que puede establecerse una jerarquía de crueldad como puede establecerse una de bondad, puede decirse que la persecución de los vándalos -que en definitiva habían sido «cristianizados» y eran arrianos- fue especialmente cruel y atroz, incluso comparada con las de los paganos.

De estos tres mártires nos cuenta Víctor de Vita que eran católicos muy comprometidos, que argüían contra el arrianismo, y defendían la fe arrostrando toda clase de tentaciones de abandonarla; Saturno, por ejemplo, era procurador en la casa del rey, hasta que descubierto como católico se le puso en la opción de mantener la fe y perderlo todo, o convertirse a la herejía del arrianismo, en lo que incluso la propia esposa lo presionaba.

Murieron decapitados por no aceptar la conversión al arrianismo.



San Guillermo Tempier, Obispo

San Guillermo Tempier, Obispo
Marzo 29

Martirologio Romano: En Poitiers, en Aquitania, en Francia, san Guillermo Tempier, obispo, que, prudente y firme, defendió contra los nobles la Iglesia a él encomendada, ofreciendo en su persona un integérrimo ejemplo de vida. (1197)

No tenemos muchas noticias acerca de san Guillermo Tempier, pero su memoria estuvo desde el origen ligada al 29 de marzo y así la reporta el Martirologio Romano.

Se desconoce cuándo y dónde nació, se cree que en Poitiers (Francia), porque era Canónigo Regular en San Hilario de Poitiers, fue elegido obispo de esa ciudad en 1184, como lo prueba un documento de ese año.

Es recordado por su valentía en la defensa de los derechos y bienes de su diócesis; esto también se sustenta en un documento de 1185, que lo señala como defensor contra los perseguidores de la Diócesis, y dotado de viril paciencia.

En 1191 aparece como «Guillermo el fuerte», en ese año obligó a una de sus vasallos a prestarle el debido homenaje; no hay que olvidar que era la Edad Media, y las costumbres generales de la época obligaban a asumir actitudes, para nosotros hoy incomprensibles.

Después de trece años de intenso episcopado, murió el 29 de marzo de 1197, y fue enterrado en la iglesia de San Cipriano. Guillermo Tempier, el obispo que en vida fue fuertemente confrontado por los notables de la diócesis, de muerto fue honrado como santo; señal de que, además de la energía expresada en la conducción administrativa y política de la diócesis, en el campo pastoral fue un gran obispo, atento a la vida espiritual de sus fieles, para quienes era un ejemplo íntegro.

El pueblo de Poitiers se dirigía a su tumba para ser curados de hemorragias.
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Fuente: santiebeati.it
Traducción: Xavier Villalta


Beato Juan Hambley, Presbítero y Mártir

Beato Juan Hambley, Presbítero y Mártir
Marzo 29

n.: c. 1560 - †: 1587 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Hambly
B: Juan Pablo II 22 nov 1987

En Salisbury, en Inglaterra, conmemoración del beato Juan Hambley, presbítero y mártir, que en tiempo de la reina Isabel I, por ser sacerdote, en un día no precisado de este mes, cercano a la Pascua del Señor, en el suplicio del patíbulo se conformó a la pasión de Cristo.

Nació hacia el 1560, y fue educado en Cornwall como protestante, pero se convirtió en 1582 al catolicismo con un libro del P. Persons, un famoso jesuita apologeta de los años de la misión inglesa. Está registrado como alumno en el Colegio Inglés de Douai para el 1585, año en el que fue ordenado sacerdote y volvió a Inglaterra para la misión.

Fue capturado casi inmediatamente, y sometido a juicio por ordenación en el extranjero, y todos los cargos que constituian en conjunto el de «alta traición» a la Reina. En el juicio le fue ofrecida, como de costumbre, la vida y la libertad si renegaba del catolicismo y volvía a abrazar el protestantismo, y en un primer momento aceptó, recuperó su libertad y huyó a Salisbury. Pero siguió siendo católico, y en agosto fue recapturado, gracias al celo del obispo protestante, que buscó católicos en las casas en al víspera de la Asunción (cuando era más probable que se reunieran a celebrar). Por segunda vez Hambley renegó de la fe para librarse de la muerte, y en esta ocasión incluso dio datos de otros católicos.

Sin embargo siguió siendo católico y celebrando los sacramentos, por lo que fue capturado por tercera vez al año siguiente, en 1587, pero esta vez, cuando le fue ofrecida la gracia si renegaba, pareció aceptar, pero al día siguiente mostró su arrepentimiento por las caídas anteriores y aceptó dufrir virilmente por la fe. Parece que resultó un puntal de este arrepentimiento la convivencia en prisión con el beato Tomás Pilchard.

No se sabe en qué fecha concreta murió del año 1587, ni el lugar de su padecimiento, que se cree que fue Salisbury. El Martirologio Romano lo inscribe el 29 de marzo.
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En las fuentes habituales la información sobre el mártir es escasa y confusa, posiblemente porque habrá habido cierta resistencia a considerarlo mártir. Ver Challoncer, Memoirs, I, pág. 124, que no menciona ninguna de estas caídas. Los datos provienen de J. H. Pollen, artículo dedicado al beato en la Catholic Encyclopedia.
Abel Della Costa - El Testigo Fiel