martes, junio 18, 2013

Beata Osana Andreasi de Mantua, Religiosa

Beata Osana Andreasi de Mantua, Religiosa
Junio 18

Patrona de Mantua
Martirologio Romano: En Mantua, en Lombardía, beata Hosana Andreasi, virgen, que vistió el hábito de las Hermanas de Penitencia de Santo Domingo y sumó armonizar con las ocupaciones seculares la contemplación de Dios y el ejercicio de las buenas obras.

(1449-1505). Osanna Andreasi nació el 17 de enero del año 1449 en Mantua (Italia)  Familia noble de origen húngaro: los Andreasi, y por parte de madre pertenecía a la familia de los Gonzaga, que gobernaba el ducado de Mantua en el siglo XV.

En su niñez tuvo éxtasis místicos. Desde muy joven quiso estudiar Teología además de aprender a leer y escribir, pero su padre se opuso por su condición de mujer. Hosanna, entonces, se puso bajo la protección de la María que la enseñó todo lo necesario: aprendió latín y tuvo gran conocimiento de las Sagradas Escrituras.

Desde su primera juventud, habiendo rehusado al matrimonio, vistió el hábito de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, cultivando en grado sumo las virtudes cristianas, en especial la humildad. Rigió el ducado de Mantua en 1478 en ausencia del duque Federico de Gonzaga.

Pudo valerse de la prudente dirección espiritual del celebérrimo teólogo Francisco de Silvestri (llamado el Ferrarense) que fue después Maestro de la Orden y escribió la biografía de ella.

Citaba de memoria los comentarios de los Padres de la Iglesia.
Quiso ser Terciaria dominica pero no se lo permitieron hasta que una grave enfermedad consiguió el tan anhelado deseo. Fue novicia dominica durante 37 años. Vivió en el palacio de Francisco II e Isabel de Este. Tuvo éxtasis místicos que le acarrearon muchos problemas con sus familiares, hasta pensaron que era epiléptica. Tuvo un intercambio de corazón con Cristo. Cultivó en grado sumo las virtudes cristianas, en especial la humildad.

Gobernó el ducado de Mantua, cuando el duque Federico tuvo que marcharse a la guerra entre la confederación de Mantua, Ferrara y Milán contra Nápoles y Roma. Pudo valerse de la prudente dirección espiritual del celebérrimo teólogo Francisco de Silvestri (llamado el Ferrarense) que fue después Maestro de la Orden y escribió la biografía de ella.

Gobernó sabiamente y se convirtió por sus virtudes en un ejemplo para todos y en protectora de los afligidos y pobres, siendo consultada por innumerables personas.

Después de un viaje a Milán donde obtuvo el aprecio de la ciudad, y volvió a su ciudad donde fue consejera de todos cuantos iban a verla. Alegre y caritativa unió con admirable sabiduría la contemplación de los misterios divinos con las ocupaciones del gobierno y la práctica de las buenas obras, como lo atestiguan sus numerosas cartas.

Llena de gracias místicas extraordinarias murió el 18 de junio de 1505 y su cuerpo se venera en la catedral de Mantua.

A los diez años de su muerte León X permitió su culto en la diócesis de Mantua en 1515, e Inocencio XII lo confirmó universalmente el 27 de noviembre de 1694.
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