viernes, agosto 30, 2013

Beato Eustaquio van Lieshout, Sacerdote

Beato Eustaquio van Lieshout, Sacerdote
Agosto 30

Nació en Aarle-Rixtel (Países Bajos), en la diócesis de Hertogenbosch, el 3 de noviembre de 1890. Fue bautizado el mismo día, con el nombre de Humberto.
 
Era el octavo de once hermanos de una familia muy católica, en la que cada día se rezaba el Ángelus y el rosario. Se asistía a la celebración de la Eucaristía no sólo los domingos sino también muchas veces entre semana. En casa había un ambiente de serenidad y trabajo, así como de mucha solidaridad entre los hermanos. De niño, Humberto, asistió a la escuela de las Hermanas de la Caridad de Schijndel y después a la del maestro católico Harmelinck.
 
De carácter jovial y sociable, era muy apreciado tanto en casa como fuera. Pronto sintió la llamada al sacerdocio, por lo cual quiso hacer estudios secundarios, contra el parecer de su maestro, que no lo consideraba dotado para ello. Su padre lo quería para las labores del campo. Humberto logró, finalmente, que su padre le permitiera estudiar. Fue a Gemert para asistir a la escuela secundaria y allí permaneció dos años. Habiendo leído la biografía del padre Damián de Veuster, decidió entrar en la congregación de los Sagrados Corazones. Ingresó en 1905 en la escuela apostólica que esa congregación tenía en Grave y allí continuó los estudios de secundaria. A pesar de las dificultades que encontraba en los estudios, especialmente en las lenguas, se esforzó mucho y los profesores lo animaron, dada su voluntad y su disposición para la vida religiosa misionera.
 
Terminados los estudios secundarios, el 23 de septiembre de 1913, fue admitido al noviciado, que en aquel tiempo se encontraba en Tremeloo (Bélgica). Tomó el nombre de Eustaquio, con el que se le conoce desde entonces. Ante la invasión alemana de Bélgica en aquel año, tuvo que regresar a su casa. Esta situación duró poco tiempo y pudo continuar el noviciado en los Países Bajos, haciendo su profesión temporal el 27 de enero de 1915 en Grave (Países Bajos) y la profesión perpetua el 18 de marzo de 1918 en Ginneken (Países Bajos). En 1916 concluyó los cursos de filosofía y durante los años 1916-1919 hizo los estudios teológicos en Ginneken. Sus profesores, admitiendo que no estaba muy dotado para las cuestiones metafísicas, sin embargo consideraban que iba adquiriendo una buena visión teológica y un buen criterio en las cuestiones de práctica pastoral. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1919.
 
Ejerció el ministerio en su patria durante cinco años. El primer año lo pasó en Vierlingsbeek como asistente del maestro de novicios. Los superiores, motivados sobre todo por su piedad y estricta observancia de la Regla, lo dedicaron al ámbito de la formación. Luego pasó dos años en Maasluis en el servicio pastoral a los obreros del cristal que eran valones de lengua francesa y se habían refugiado en los Países Bajos. Con ellos demostró un gran celo apostólico, que fue reconocido por el Estado belga, el cual lo condecoró por sus servicios a esa minoría.
 
Por último, durante dos años ejerció el ministerio en Roelofarendsveen como vicario del párroco, p. Ignacio Herscheid. Aquí su actividad fue muy intensa con las organizaciones parroquiales, así como en el confesionario y en la asistencia a los enfermos. En el mes de diciembre de 1924 fue enviado a España para aprender español, ya que en principio pensaban destinarlo a una misión en Uruguay; sin embargo, después fue enviado a Brasil. El padre Eustaquio deseaba ser misionero y ese deseo se vio cumplido cuando se erigió la provincia de los Países Bajos y el nuevo provincial, p. Norbert Poelman buscó una misión en América Latina para la provincia naciente.
 
El p. Eustaquio llegó a Río de Janeiro el 12 de mayo de 1925. Trabajó como misionero durante dieciocho años en Brasil, diez en Agua Suja, seis en Poá y los dos últimos años de su vida, breves estancias en varias casas de la Congregación: Río de Janeiro, Fazenda de San José de Río Claro, Patrocinio, Ibiá y, por último, en Belo Horizonte como párroco de Santo Domingo, donde murió el 30 de agosto de 1943.
 
El 23 de abril de 1925 partieron de Amsterdam el p. Norbert Poelman, provincial, con los tres primeros misioneros para Brasil: Gilles van de Boogaard, Eustaquio van Lieshout y Mathias van Roy. Llegaron el 12 de mayo y tuvieron que esperar hasta el 15 de julio para tomar posesión de la parroquia de Agua Suja, que actualmente se denomina Romaría, en la diócesis de Uberaba, en la región conocida como "Triángulo Minero". La parroquia tenía el santuario diocesano de Nuestra Señora de la Abadía. En principio el p. Eustaquio colaboró como vicario, asumiendo la atención pastoral de la parroquia de Nova Ponte y sus capillas.
 
Posteriormente, a partir del 2 de marzo de 1926, fue nombrado párroco de Agua Suja. Era una parroquia donde la gente se dedicaba fundamentalmente a la búsqueda del oro en las orillas del río Bagagem. Dada la incertidumbre de los resultados de aquellos trabajos, la situación económica y social era difícil. El p. Eustaquio se dedicó plenamente a sus feligreses y trató de atenderlos tanto física como espiritualmente. Su empeño por mejorar las condiciones humanas y religiosas de aquella población dio buenos frutos. Especial dedicación prestó siempre a los pobres y a los enfermos, produciéndose ya entonces algunas curaciones por su medio.
 
El 15 de febrero de 1935 tomó posesión de la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de Poá, en la región metropolitana de São Paulo. Recibió también el encargo del cuidado pastoral del barrio de San Miguel Paulista, actualmente sede de la diócesis. Si la parroquia de Romaría era difícil no lo era menos la de Poá. A su llegada carecía de templo parroquial, con problemas con las sectas espiritistas y bastante indiferencia entre la gente. El p. Eustaquio se dedicó de nuevo con gran celo a visitar a las familias, los enfermos, los pobres, los niños, así como a la organización parroquial. A partir de 1937 su apostolado asumió una connotación particular: el don de curación por intercesión de san José. Especialmente orientó esta actividad a fortalecer la fe del pueblo y a liberarla de la tendencia a la superstición. Es entonces cuando su fama comenzó a extenderse por el país y de todos lados comenzaron a llegar personas que querían verle y obtener por su medio el favor de la curación. La afluencia de la gente era cada vez mayor, llegando a pasar por Poá unas diez mil personas al día. Dadas las limitaciones de aquella parroquia para admitir tanta gente, la autoridad civil comenzó a intervenir y posteriormente los superiores se vieron obligados a trasladar al p. Eustaquio. Una vez recibida la orden de sus superiores, actuó prontamente y salió de Poá el 13 de mayo de 1941.
 
Los dos últimos años de su vida constituyeron una verdadera peregrinación. En todos los sitios a donde llegaba, incluso tratando de esconderse de la gente, había personas que lo buscaban para pedirle ayuda, consuelo y curación. En Río de Janeiro permaneció unos quince días y también allí hubo grandes concentraciones de personas que lo buscaban. De nuevo fue trasladado, esta vez tratando de ocultar su destino. De hecho permaneció con otro nombre, p. José, en la Fazenda de Río Claro y allí se dedicó a la oración, a la lectura y también a atender a los ochocientos colonos de la factoría. Algunos obispos y sacerdotes, a pesar del carácter incógnito de este tiempo, le solicitaron bendiciones y oraciones para los enfermos, cosa que realizó con el permiso de sus superiores.
 
Del 13 de octubre de 1941 al 14 de febrero de 1942, fue enviado a Patrocinio. Allí pudo ejercer de nuevo el apostolado en forma pública con algunas condiciones. En cualquier caso también allí por su medio hubo numerosas conversiones. Después fue trasladado a Ibiá, en Minas Gerais, como párroco una vez más, ya que parecía que la situación se había estabilizado. Después de tres meses en los que pudo ejercer serenamente su actividad parroquial, los superiores creyeron conveniente trasladarlo como párroco a Belo Horizonte, a la parroquia dedicada a los Sagrados Corazones. Allí permaneció desde el 7 de abril de 1942 hasta su muerte.
 
Además de todas las actividades parroquiales ordinarias, cada día recibía a unas cuarenta personas en el confesionario, que llegaban a él provistas de un billete, como habían dispuesto los superiores para evitar concentraciones. Especialmente se ocupaba de las confesiones de los enfermos. Ante las peticiones de otras parroquias, acudía con presteza y escuchaba muchas confesiones. Ciertamente todos lo consideraban un verdadero misionero y un santo.
 
El 20 de agosto, atendiendo a un enfermo de tifus exantemático, él mismo contrajo la enfermedad. En principio se le diagnosticó una pulmonía, pero después se constató que se trataba de esa grave enfermedad, que por entonces era incurable. Consciente de la proximidad de su muerte y habiendo pronosticado él mismo que se produciría en pocos días, se preparó a ella con la oración y la recepción de los sacramentos. Los testigos afirman la gran fortaleza con la que afrontó aquella situación hasta el final. Sus últimas palabras, dirigidas al p. Gil, fueron: "Padre Gil, ¡Deo gratias!"; diciendo esto, expiró.
 
Beaticado el 15 de junio de 2006.
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Fuente: Vatican.va

Beato Joaquín de Albocácer (José Ferrer Adell), Presbítero Capuchinos y Mártir

Beato Joaquín de Albocácer (José Ferrer Adell), Presbítero Capuchino y Mártir
Agosto 30

Martirologio Romano: En el camino entre Puebla Tornesa y Villafamés, cerca de Castellón, en España, beato Joaquín (José) Ferrer Adell, presbítero de la orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que a través del martirio consiguió el premio prometido a los que perseveran. (1879-1936).

Nació en Albocásser (Castellón). Profesó en la Orden Capuchina el 3 de enero de 1897 y recibió la ordenación sacerdotal el 19 de diciembre de 1903. Fue misionero en Colombia y superior de algunos conventos; cuando regresó a España, lo nombraron rector del Seminario seráfico de Massamagrell. Fomentó el culto a la Eucaristía y la devoción mariana de las Tres Avemarías.
 
Desencadenada la persecución religiosa, después de poner a salvo a los seminaristas, se refugió en Rafelbuñol (Valencia) en una casa particular. Fue arrestado el 30 de agosto de 1936, conducido a su pueblo natal y asesinado aquel mismo día en la carretera de Tornesa a Villafamás.
 
Palabras suyas son éstas: “Si no nos vemos ya en la tierra, adiós hasta la gloria”. “¡Ya estoy subiendo los peldaños del santo altar para ofreceros con mis propias manos el sacrificio adorabilísimo, cuya víctima es tan pura y santa!”.
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Beato Alfredo Ildefonso Schuster, Obispo

Beato Alfredo Ildefonso Schuster, Obispo
Agosto 30
 
Martirologio Romano: En Venegone, cerca de Varese, en Italia, beato Alfredo Ildefonso Schuster, obispo, que, siendo abad de San Pablo de Roma, fue elevado a la sede episcopal de Milán, donde, con gran cuidado y diligencia, desempeñó con admirable sabiduría su función de pastor por el bien de su pueblo. (1880-1954).
 
Nació en Roma. Su padre Juan Schuster, era oriundo de Baviera y se enroló en los zuavos pontificios, en donde ejerció el oficio de sastre, hasta que, con la pérdida de los Estados Pontificios, fue dado de baja. Su padrino de confirmación fue el marqués Clemente Sachetti, que lo tomó bajo su protección. Las Hijas de la Caridad y sus muchos protectores, sobre todo el barón Pfiffer de Altishofen, que conocían bien sus cualidades y su inclinación acentuada hacia la vida religiosa, lo encaminaron a través del benedictino Gregorio Palmieri, que trabajaba en el archivo secreto del Vaticano, a la escuela monástica del monasterio de San Pablo Extramuros de Roma. Alfredo fue benedictino y adoptó el nombre de Ildefonso.

No fue del todo feliz en su primera época en la escuela benedictina, porque tenía un defecto de pronunciación y que le humillaba mucho. En 1899 hizo su profesión religiosa. En la escuela conoció y trabó amistad con el beato Plácido Riccardi.
 
Estudió en el Ateneo de San Anselmo de Roma, donde se doctoró en Filosofía, pero a él lo que le apasionaba eran los estudios históricos y arqueológicos. Fue ordenado sacerdote en 1904 y fue profesor en el monasterio; fue maestro de novicios, prior y entre 1904 a 1918, abad del monasterio. Fue también profesor de San Anselmo y en la Escuela de Arqueología Sagrada, en donde enseñó liturgia. Escribió “Liber Sacramentorum”, que tuvo mucho éxito.

Fue llamado por la Sede Apostólica para grandes y graves misiones en las diócesis de Italia. Fue consultor en varias sagradas congregaciones romanas. Como prelado de la abadía “nullius” de San Pablo de Roma, hizo una labor apostólica de gran importancia. Ayudó mucho al papa Benedicto XV, que le tenía gran estima, y se dice que a él se debe el borrador de la encíclica en la que se declaró a san Efrén, doctor de la Iglesia. También intervino en la fundación del Instituto Pontificio Oriental.

Pío XI le nombró Cardenal y Arzobispo de Milán en 1929. Rigió la diócesis de Milán durante 25 años, y se inmoló por ella. Comía muy poco. Se interesó mucho por la formación y santificación del clero. Tenía un elevado concepto de la parroquia, pero no descuidó otras formas de apostolado, como la Acción Católica y la prensa católica. Defendió a todo el que estaba en peligro sea cual fuera el régimen gubernamental y fue célebre por su oposición al régimen de Mussolini, aunque apoyó la invasión de Etiopía, y por ello fue acusado de “filofascista”, aunque se opuso a la unión del fascismo con el nazismo por su política racial. Condenó en una dura homilia al régimen fascista. Salvó muchas vidas e intervino para que el cadáver de Mussolini fuera enterrado cristianamente. Fue legado pontificio en muchas ocasiones.
 
Dio todo cuanto podía hasta quedar sin nada. Fundó “Charitas” y la “Domus Ambrosiana” y apoyó la fundación de la Universidad Católica de Milán. Murió con 74 años en Venegono y la homilía fúnebre fue predicado por el cardenal Roncalli, el futuro Juan XXIII; le sucedió el cardenal Montini, luego el futuro Pablo VI, que fue quien inició su proceso de beatificación. Fue siempre un monje que ejerció como obispo.
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San Pamaquio, Senador Romano

San Pamaquio, Senador Romano
Agosto 30

Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de san Pammaquio (Palmaquio o Panmaquio), senador, notable por su preparación en lo relativo a la fe y por su generosidad hacia los pobres. Por su piedad para con Dios fue fundado el título en el monte Celio. (c.340 - 410).

San Pamaquio era senador romano, y presumiblemente un hombre felizmente casado (era yerno de Santa Paula) edificó un hospicio en el que atendía personalmente a los peregrinos que venían a Roma.
Cuando Joviniano empezó a esparcir sus errores, San Pamaquio, junto con otros hombres piadosos de Antioquía, se escandalizaron y enviaron los escritos de Joviniano a San Jerónimo.
 
Éste, como respuesta, escribió dos libros contra aquél en el año de 393. En el primero, demostraba las excelencias de la virginidad cuando se practicaba por amor a la virtud, lo que había sido negado por Joviniano, y en el segundo atacó los otros errores. Los tratados fueron escritos con el estilo recio, característico de Jerónimo, y algunas de sus expresiones les parecieron a las gentes de Roma demasiado duras y denigrantes para la dignidad del matrimonio.
 
San Pamaquio y otros con él, se sintieron ofendidos y así se lo notificaron a Jerónimo; entonces, éste escribió la Apología a Pamaquio, conocida también corno el tercer libro contra Joviniano.
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San Tomás Kempis, Sacerdote y Escritor

San Tomás Kempis, Sacerdote y Escritor
Agosto 30


Autor de La Imitación de Cristo
La fama mundial de Tomás de Kempis se debe a que él escribió La Imitación de Cristo: el libro que más ediciones ha tenido, después de la Biblia. Este precioso librito es llamado "el consentido de los libros" porque se ha sacado en las ediciones de bolsillo más hermosas y lujosas, ha tenido ya más de 3,100 ediciones en los más diversos idiomas del mundo. Su primera edición salió en 1472, 20 años antes del descubrimiento de América (un año después de la muerte del autor), y durante más de 500 años ha tenido unas 6 ediciones cada año. Caso raro y excepcional.

Tomás nació en Kempis, cerca de Colonia, en Alemania, en el año 1380. Era un hombre sumamente humilde, que pasó su larga vida (90 años) entre el estudio, la oración y las obras de caridad, dedicando gran parte de su tiempo a la dirección espiritual de personas que necesitaban de sus consejos.

Empezar por uno mismo.
En ese tiempo muchísimas personas deseaban que la Iglesia Católica se reformara y se volviera más fervorosa y más santa, pero pocos se dedicaron a reformase ellos mismos y a volverse mejores. Tomás de Kempis se dió cuenta de que el primer paso que hay que dar para obtener que la Iglesia se vuelva más santa, es esforzarse uno mismo por volverse mejor. Y que si cada uno se reforma a sí mismo, toda la Iglesia se va reformando poco a poco.

Una asociación muy útil.
Kempis se reunió con un grupo de amigos en una asociación piadosa llamada "Hermanos de la Vida Común", y allí se dedicaron a practicar un modo de vivir que llamaban "Devoción moderna" y que consistía en emplear largos ratos de oración, la meditación, la lectura de libros piadosos y en recibir y dar dirección espiritual, y dedicarse cada uno después con la mayor exactitud que le fuera posible a cumplir cada día los deberes de su propia profesión. Los que pertenecían a esta asociación hacían progresos muy notorios y rápidos en santidad y la gente los admiraba y los quería.

Un ascenso difícil.
Tomás tiene muchos deseos de ser sacerdote, pero en sus primeros 30 años no lo logra porque sus tentaciones son muy fuertes y frecuentes y teme que después no logre ser file a su voto de castidad. Pero al fin entra a una asociación de canónigos (en Windesheim) y allí en la tranquilidad de la vida retirada del mundo logra la paz de su espíritu y es ordenado sacerdote en el año 1414. Desde entonces se dedica por completo a dar dirección espiritual, a leer libros piadosos y a consolar almas atribuladas y desconsoladas. Es muy incomprendido muchas veces y sufre la desilusión de constatar que muchas amistades fallan en la vida (menos la amistad de Cristo) y va ascendiendo poco a poco, aunque con mucha dificultad, a una gran santidad.

Oficios delicados.
Dos veces fue superior de la comunidad de canónigos en su ciudad. Bastante tiempo estuvo encargado de la formación de los novicios. Después lo nombraron ecónomo pero al poco tiempo lo destituyeron porque su inclinación a la vida espiritual muy elevada no lo hacía nada apto para dedicarse a comerciar y a administrar dineros y posesiones. Su alma va pasando por períodos de mucha paz y de angustias y tristezas espirituales, y todo esto lo irá narrando después en su libro portentoso.

El libro que lo hizo famoso.

En sus ratos libres, Tomás de Kempis fue escribiendo un libro que lo iba a hacer célebre en todo el mundo: La Imitación de Cristo. De esta obra dijo un autor: "Es el más hermoso libro salido de la mano de un hombre" (Dicen que Kempis pidió a Dios permanecer ignorado y no conocido. Por eso la publicación de su libro sólo se hizo al año siguiente de su muerte). No lo escribió todo de una vez, sino poco a poco, durante muchos años, a medida que su espíritu se iba volviendo más sabio y su santidad y su experiencia iban aumentando. Lo distribuyó en cuatro pequeños libritos. Entre la redacción de un libro y la siguiente pasaron unos cuantos años.

El libro Primero de la Imitación de Cristo narra cómo es la lucha activa que hay que librar para convertirse y reformarse y los obstáculos que se le presentan a quiénes desean ser santos, entre los cuales está como principal: ser "la sirena" de este mundo, o sea la atracción, el deseo de darle gusto al propio egoísmo y de obtener honores, famas, altos puestos, riquezas y gozos sensuales y vida fácil y cómoda. Este primer librito es como el retrato de lo que Tomás tuvo que sufrir hasta sus 30 años de las luchas y peligros que se le presentaron.

El libro segundo. Fue escrito por Kempis después de haber sufrido muchas tribulaciones, contradicciones, humillaciones y desengaños, especialmente en el orden afectivo. Destituido del cargo de ecónomo, abandonado por amigos que se había imaginado le iban a ser fieles; es entonces cuando descubre que hay una amistad que no defrauda nunca y es la amistad con Jesucristo, y que allí se encuentra la solución para todas las penas del alma. Este libro segundo de la Imitación enseña cómo hay que comportarse en las tribulaciones y sufrimientos. Emplea mucho el nombre de Jesús indicando el afecto muy vivo y profundo que siente hacia el Redentor y que desea sientan sus lectores también.

Cuando redacta el Libro Tercero ya ha subido mas alto en espiritualidad. Aquí ya a Cristo lo llama El Señor. Se ha dado cuenta que la santidad no depende solamente de nuestros esfuerzos sino sobre todo de la ayuda de Dios. Ha crecido en humildad y exclama: "Cayeron los que eran como cedros del Líbano, y yo miserable ¿qué podré esperar de mis solas fuerzas?". Ahora ya no piensa en la muerte como algo miedoso, sino como una liberación del alma para ir a una Patria feliz.

El libro cuarto de la Imitación está dedicado a la Eucaristía y es uno de los más bellos tratados que se han escrito acerca del Santísimo Sacramento. Millones de personas en todos los continentes han leído este librito para prepararse o dar gracias cuando comulgan.

¿Un iluminado?
Muchos autores han pensado que probablemente Tomás de Kempis recibió del cielo luces muy especiales al escribir La Imitación de Cristo. De otra manera no se podría explicar el éxito mundial que este librito ha tenido por más de cinco siglos, en todas las clases sociales.

Otro secreto de su triunfo
Puede ser el que Kempis ha logrado comprender sumamente bien la persona humana con sus miserias y sus sublimes posibilidades, con sus inquietudes y su inmensa necesidad de tener un amor que llene totalmente sus aspiraciones.

Este libro está hecho para personas que quieran sostener una lucha diaria y sin contemplaciones contra el amor propio y el deseo de sensualidad que se opone diametralmente al amor de Dios y a la paz del alma. Está redactado para quienes quieran independizarse de lo temporal y pasajero y dedicarse a conseguir lo eterno e inmortal.

San Ignacio, San Juan Bosco, Juan XXIII, el presidente mártir, García Moreno y muchísimos más, han leído una página de la Imitación cada día. ¿La leeremos también nosotros? La mejor traducción actual es la que hizo el Apostolado Bíblico Católico, muy actualizada, toda con frases de la Santa Biblia. No dejemos de conseguirla y leerla.
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Fuente: EWTN.com

Beata María Ráfols, Religiosa Fundadora

Beata María Ráfols, Religiosa Fundadora
Agosto 30


(Vilafranca del Penedés, Barcelona, 5-XI-1781 - Zaragoza, 30-VIII-1853). Religiosa fundadora de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y su primera superiora general. Hija de un molinero, tras la muerte de su padre ingresa en el monasterio femenino de San Gervasio, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, en 1794.

En 1803 tiene ocasión de ejercitar duras tareas benéficas con motivo de la peste que se produce en torno a Barcelona; ese mismo año conoce al P. Juan Bonal, quien será durante muchos años su director espiritual e inspirador de la fundación de un instituto religioso que, a la manera de las Hijas de San Vicente de Paúl en Francia, se ocupe ante todo de la atención a los enfermos.

El 28-XII-1804 llega a Zaragoza un grupo de doce hermanos y doce hermanas reunidos por el Padre Bonal para hacerse cargo de los servicios del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, fundado en 1425, cuya Junta o Sitiada les había solicitado.

Esa primera comunidad se prolongará en un principio a Huesca (1807). Al comenzar la guerra de la Independencia, el papel de las hermanas va a ser muy destacado; tras el primer Sitio de Zaragoza queda destruido el gran edificio del Hospital y la Madre Rafols se ocupa de colocar a los enfermos, que pronto se multiplicarán hasta alcanzar la cifra de 6.000, en diversos edificios oficiales y privados, de rescatar objetos religiosos y artísticos y conseguir ayudas, solicitándolas insistentemente no sólo al general Palafox sino incluso al sitiador, Lannes, y a Madrid, escribiendo a la escritora aragonesa Josefa Amar y Borbón Atienden las hermanas a la redención de cautivos.

Retirados los franceses el 14 de agosto, el Hospital era una ruina total. Los enfermos heridos, en número superior a 4.000, fueron trasladados a la Real Casa de Misericordia. El 10 de diciembre comenzó un nuevo asedio; ante la trágica situación de la ciudad por la difusión de nuevas epidemias de peste, la Madre Rafols acompañada de dos Hermanas, se presentó al general francés en petición de ayuda; les fueron concedidos víveres y un salvoconducto. Tras la ocupación de la ciudad, la nueva Junta de la Sitiada impone unas nuevas Constituciones a las Hermanas y acepta la dimisión de la Madre Rafols (12-XI-1811), quedando encargada de la sacristía; después marchó al Orcajo (Daroca), para volver tras la marcha de los franceses (1813) a dirigir la Inclusa o Asilo-Cuna del Hospital. En 1826 es elegida de nuevo superiora hasta 1829.

En 1834, oscuros acontecimientos aún no del todo esclarecidos la llevan durante dos meses a la cárcel de Predicadores. Se le acusaba de complicidad en una conspiración contra la reina. Dos meses después fue puesta en libertad, y al año siguiente obtuvo sentencia eximiéndola de culpabilidad; pero fue desterrada a su pueblo natal, que pudo cambiar por Huesca, donde desde 1807 existía casa de la misma Hermandad. Seis años duró el confinamiento. En 1841 es autorizada a regresar a Zaragoza y vuelve al Hospital destinada a la Inclusa. Se retira en 1845, resentida su salud, y pasa una temporada en Belver de Cinca (H.); durante sus últimos años redacta escritos espirituales.

Tras su muerte, comienza su fama. En 1908, centenario de los Sitios de Zaragoza, la patria y la ciudad de Zaragoza la proclaman «Heroína de la Caridad». Fama también de santidad, que se prolonga hasta que en 1944, Pío XII, suspendió la causa de beatificación. Autorizó la reanudación del proceso Juan Pablo II, el 4-XII-1980. Retomado el proceso de canonización, fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el 1-X-1994. Su fiesta se celebra el 5 de noviembre. Su cuerpo y su altar se hallan en la capilla del Noviciado de la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana de Zaragoza fundada por la nueva beata para atender los segmentos de población marginados.

San Fantino, Ermitaño

San Fantino, Ermitaño
Agosto 30


San Fantino el joven, nació en una localidad de Calabria muy cerca de Sicilia, en el 927. Sus padres fueron Jorge y Vriena, de muy buena posición y dotados de grandes virtudes. Según relatos de esa época, el pequeño fue ofrecido al Señor en la iglesia de San Fantino el Viejo y a los ocho años le fue confiado a San Elias Speleota en la gruta de Melicucá para que lo preparara para la vida monástica. Después de haber seguido durante cinco años las enseñanzas de San Elías, recibe de sus manos el hábito de novicio, y permanece en Melicucá veinte años, hasta la muerte del santo, ejerciendo primero humildes tareas y luego la custodia de la iglesia.

Trasferido a la región de Mercurion transcurren dieciocho años de vida eremítica dedicándose a la plegaria y a la penitencia y luchando contra las frecuentes insidias del demonio. Después del largo tiempo pasado en la soledad, volvió a la vida cenobítica y fundó un monasterio femenino en el cual fueron acogidas su madre y su hermana Catalina. A esta fundación, siguió la de los monasterios masculinos, en uno de los cuales entraron su padre y sus hermanos Lucas y Cosme.

Sintiendo el vivo deseo de volver a la vida eremítica dejó la dirección del monasterio más grande a su hermano Lucas y se retiró a un lugar solitario y salvaje. Desde su nueva morada, de tanto en tanto iba a visitar a sus nuevos discípulos, los monjes Juan, Zacarías, Nicodemo y Nilo, y pasaba parte del tiempo transcribiendo códices.
Retomada la vida cenobítica, el Santo siguió viviendo en el espíritu de penitencia.
Por su intervención se produjeron algunos hechos prodigiosos. Una osa que desbastaba los alrededores del monasterio, con una sola señal de la mano del santo, se alejó definitivamente.
Como la gente afluía en masa y no le permitía gozar de la soledad, se retiró al santuario de San Miguel en Gargano.

Una noche, después de recitar el oficio, tuvo una terrible visión que no quiso comunicar a sus monjes porque eran "cosas absolutamente indescriptibles". Después, "quitándose el sayo, anduvo casi desnudo por el monte", donde "permaneció sin beber, y sin comer durante veinte días seguidos". Continuando su vida de soledad y penitencia, "se nutre durante cuatro años, solamente con las hierbas de la selva ". Cuando los monjes lo encontraron y lo llevaron a la fuerza al monasterio quería regresar "allá en donde se hallaba, prefiriendo las fieras a los hombres".
En el monasterio, San Fantino fue visitado por San Nilo, que le contó una visión de ángeles resplandecientes y de demonios, que lo llenó "de temor y horror". Finalmente, transportado a "una región resplandeciente de luces", sintió "un himno inefable, incesante, del cual no podía saciarse" y vio aparecer "un fuego extraordinario", que lo llenó "de divino furor". Seguía la vista del infierno, "lleno de humo maloliente, privado de luz", poblado de condenados que "suspiraban desde lo profundo con infinitos lamentos". Transportado después "a un lugar esplendoroso y eterno" tuvo la visión de los santos y el encuentro con sus padres. Vuelto en sí, el Santo experimentó "un total desapego de las cosas del mundo".
De la vida de San Nilo se recaban numerosos detalles de la de San Fantino. Un particular afecto, inspirado en la santidad y en la caridad fraterna, del cual era correspondido con filial amor, ligaba a San Fantino con San Nilo. Parecía verse en ellos la misma unión de espíritus que había unido a los Apóstoles Pedro y Pablo y a los santos Basilio y Jorge.

Habiendo sentido San Fantino, que San Nilo estaba afectado por un grave mal a la garganta, fue a visitarlo a su gruta y lo persuadió a seguirlo al monasterio para prodigarle los cuidados necesarios. En otra ocasión, estando San Nilo, sufriendo mucho por las persecuciones a las que lo sometía el demonio y que le habían causado la parálisis del lado derecho del cuerpo, fue invitado por San Fantino a leer durante la vigilia nocturna que precedía la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo el elogio en verso escrito en su honor por San Juan Damasceno. Durante la lectura el mal se fue pasando poco a poco hasta desaparecer.
Un día San Fantino le contó a San Nilo una visión suya. Había visto los monasterios convertidos en establos para animales y entregados a las llamas y los libros arrojados al agua quedando inservibles. El Santo tuvo la visión de la futura suerte de los monasterios que serían destruidos no solamente por las incursiones de los sarracenos, sino también por "el general decaimiento de la virtud y el relajamiento de la disciplina".
Respondiendo a una inspiración que lo impulsaba a abandonar la Calabria, a la edad de sesenta años con sus discípulos Vital y Nicéforo, se embarcó de para Grecia. Durante el viaje llegó a faltar el agua para los pasajeros, el Santo hizo llenar todos los recipientes con agua de mar y después de su bendición quedó transformada en agua potable.

Llegado a Corinto, viajó a Atenas para visitar el templo de la Madre de Dios. Luego fue a Larisa, donde visitó largamente el sepulcro del mártir San Aquiles. Yendo a Tesalónica, se quedó cuatro meses en el monasterio del santo mártir Mean. Dejando después ese cenobio se fue a vivir fuera de la ciudad.
En Tesalónica, después de haber recitado "la extraordinaria plegaria de Felipe de Agira", curó milagrosamente a un enfermo de nombre Antipa. Un día, mientras se acercaba al templo de la santa mártir Anisia, se encuentra con los santos monjes del Athos, Atanasio y Pablo, que iluminaban "la soledad como un faro" y glorifica a Dios por aquel encuentro.

San Fantino en Tesalonica hizo algunos prodigios y grandes obras de caridad. Curó a una mujer poniéndole barro sobre los ojos enfermos. Un hombre afligido por cefaleas y mal de muelas, obtiene de improviso la curación. Un moribundo recobró totalmente la salud después de besar la túnica del santo.
San Fantino murió alrededor del año 1000, después de haber abrazado y bendecido a los monjes que lo asistían. Fue sepultado can gran solemnidad. En la biografía del santo se narran una serie de milagros obtenidos por su intersección después de su muerte.

Una imagen de San Fantino con hábito monacal es venerada en San Lorenzo, en la diócesis de Reggio-Bova y en Lubrichi, en la diócesis Oppido Mamertina Palmi.
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San Fiacro de Brie, Eremita


San Fiacro de Brie, Eremita 
Agosto 30

Martirologio Romano: En Breuil, en la región de Meaux (Francia), san Fiacrio, eremita, que, oriundo de Irlanda, llevó una vida solitaria. († c.670)

Etimológicamente: Fiacrio = orante, que reza, es de origen celta.

No se sabe mucho de este monje de origen irlandés; era un asceta del S.VII, del que una única fuente – el “Martirologio Jeronimiano” no anterior al siglo X - lo menciona como posible Obispo y Confesor, festejando el 30 de agosto como su día de nacimiento a la casa del Padre, fecha asignada mucho más tarde también por el “Martirologio Romano” pero recordándolo sólo como Confesor. El “Martirologio Irlandés” lo ignora por completo; siendo el “Martirologio di Gorman”, cerca del 1170, el primero en recordarlo.

En vida del Obispo Farone de Meaux, muerto en el año 670, se cuenta que éste le donó a un hombre llamado Fefrus (nuestro futuro san Fiacrio) un terreno en la zona de Breuil. Fiacrio construye allí un monasterio.

Como suele suceder con los hombres de Dios, su fama de santidad se extendió por las zonas aledañas, y más allá también, por lo que muchos peregrinos iban a visitarlo y pedir su consejo. Nuestro santo deseando atender adecuadamente a todos esos visitantes decidió construir un lugar que sirviera para atender a los peregrinos por un tiempo limitado, este tipo de casas eran llamadas hospitales, por la hospitalidad con que se cuidaba a los peregrinos, allí no sólo descansaban del viaje sino que eran curados de cualquier enfermedad o herida que pudieran tener.

Para poder cumplir mejor esta labor, Fiacrio pidió al obispo que le concediera más terreno donde plantaría un huerto y así alimentar con sus frutos a los que acudían, el obispo aceptó y sólo le puso como condición que el tamaño del terreno sería aquel que él pudiera demarcar por un foso cavado en un día, tarea que el asceta llevó a cabo y en el solar resultante creó un vergel donde cultivar legumbres para los pobres, plantas medicinales para los enfermos y flores para el oratorio, por ello posteriormente sería designado como el patrono de los horticultores.

Con el tiempo, junto a este lugar nació una pequeña ciudad a la que se llamó Saint Fiacrio-en-Brie, en homenaje a nuestro santo.

A su muerte, sus reliquias pasaron en 1568 a conservarse en la Catedral de Meaux, en donde aún estarían.
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Fuente: santiebeati.it

Beato Vicente Cabanes Badenas, Presbítero y Mártir

Beato Vicente Cabanes Badenas, Presbítero y Mártir
Agosto 30

Martirologio Romano: En Bilbao, España, beato Vicente Gabanes Badenas, presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Bienaventurada Virgen de los Dolores y mártir, que, durante la persecución contra la fe, mereció entrar en el banquete de la gloria.

Nacido en Torrent (Valencia) el 25 de febrero de 1908; se hizo Terciario Capuchino el 15 de septiembre de 1923.
 
Ordenado sacerdote el 12 de marzo de 1932. Estudia en la Universidad de Valencia y en el Instituto de Estudios Penales. Ejerce su ministerio en las Escuelas de Reforma de Madrid y Amurrio (Álava), alternando estudio, prácticas del gabinete de Psicología y dirección espiritual de la Fraternidad. Detenido el 27 de agosto de 1936 por los milicianos, lo trasladan a Orduña, Vizcaya, intentan hacerlo apostatar, y ante la negativa se vuelven hacia Amurrio, lo hacen bajar del vehículo y lo abalean dejándolo por muerto en el prado de San Bartolomé de Orduña. Malherido, logra llegar a casa de un amigo, y es trasladado al hospital de Orduña, y de ahí al de Basurto, donde fallece el domingo 30 de septiembre, confesado y habiendo perdonado a sus asesinos. Se distinguió por su carácter apacible, dulce y amable.
 
Fiel al deber, entregado al apostolado de la reforma de la juventud extraviada, con competencia y celo apostólico.
 
Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 junto a 232 mártires durante la guerra civil en España.
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Fuente: Franciscanos.net

Beato Manuel Medina Olmos, Obispo y Mártir

Beato Manuel Medina Olmos, Obispo y Mártir
Agosto 30

Obispo de Guadix-Baza

Martirologio Romano: En Almería, España, pasión de los beatos mártires Fiego Ventaja Milán, obispo de Almería, y Manuel Medina Olmos, Obispo de Guadix-Baza, quienes encarcelados por odio a la fe cristiana, soportaron insultos e injurias, hasta una noche en la que fueron fusilados.
 
Fecha de beatificación: Beatificados el 10 de octubre de 1993 por S.S. Juan Pabo II.
 
Lista del grupo de mártires: Hermano Edmigio (Isidoro Primo Rodríguez), Hermano Amalio (Justo Zariquiegui Mendoza), Hermano Valerio Bernardo (Marciano Herrero Martínez), Hermano Teodomiro Joaquín (Adrián Sáiz Sáiz), Hermano Evencio Ricardo (Eusebio Alonso Uyarra), Hermano Aurelio María (Bienvenido Villalón Acebrón), Hermano José Cecilio (Bonifacio Rodríguez González), todos ellos hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle.

La lista es completada por Mons. Diego Ventaja Milán, obispo de Almería, y Mons. Manuel Medina Olmos, obispo de Gaudix.

Nacido en el seno de una humilde familia, quedó pronto huérfano de madre. Realizó estudios de bachillerato entre 1877 y 1882, obteniendo el premio extraordinario de bachiller, sección de Letras, en el Instituto de Almería. Cursó estudios de Derecho y de Filosofía y Letras en la Universidad de Granada y de Teología en el Seminario Central de Granada. Fue ordenado sacerdote en agosto de 1891, ejeciendo sucesivamente de párroco en el Sagrario de Guadix y de canónigo del Sacromonte de Granada. Colaboró con el padre Manjón en las escuelas del Ave María, siendo a partir de 1895 subdirector de esta institución.
 
Desde 1896 fue profesor de Metafísica en la Facultad Civil del Colegio del Sacromonte, en la que se licenció en Derecho el 3 de abril de 1898. Fue nombrado rector de este colegio en 1901. Obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras el 26 de septiembre del mismo año en la Universidad de Granada.
 
Durante estos años escribe y publica un ensayo sobre el que fuera fundador del la Abadía del Sacromonte, el arzobispo Pedro Vaca Castro y Quiñones, un libro de teatro infantil, la comedias La mejor lima social, las zarzuelas El dia de Inocentes, a la que puso música el maestro Alonso, Los peligros del mentir y La primera gracia, así como un tratado sobre la obra jurídica del Padre Suarez, publicado en 1917.
 
El 14 de diciembre de 1925 fue preconizado obispo auxiliar de Granada, archidiócesis que estaba entonces a cargo del cardenal Casanova. Tres años más tarde es nombrado obispo de Guadix, tomando posesión el 30 de noviembre de 1928.
 
Realizó entre los años 1929 y 1932 una completa visita pastoral a la diócesis a su cargo. De entre sus cartas pastorales, el propio obispo destacó las dos de 1931 tituladas «La nueva Costitución Española» (29-6-1931) y «El capital y el trabajo» (17-9-1931). Entre 1934 y 1935 fue administrador apostólico de la diócesis de Almería.
 
Tras un registro del palacio arzobispal, el 27 de julio de 1936 fue apresado por un grupo encabezdo por el alcalde de Guadix, y trasladado posteriormente, junto a otros tres sacerdotes, a Almería, permaneciendo preso en la casa del vicario general, en el barco prisión Astoy Mendi y en el acorazado Jaime I, hasta que en la madrugada del 30 de agosto de 1936, fue trasladado en camión hasta el barranco de los Chismes en término de Vícar, donde lo fusilaron junto a otros dieciséis sacerdotes y seglares.
 
Iniciado en 1954 su proceso de beatificación, fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 10 de octubre de 1993, estableciéndose el 30 de agosto como fiesta conmemorativa.
 
Es copatrón de Lanteira, su aldea natal, donde se saca en procesión su imagen cada 30 de agosto durante las fiestas que se celebran en su honor.
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Autor: Xavier Villalta

Beato Diego Ventaja Milán, Obispo y Mártir

Beato Diego Ventaja Milán, Obispo y Mártir
Agosto 30

Obispo de Almería

Martirologio Romano: En Almería, España, pasión de los beatos mártires Fiego Ventaja Milán, obispo de Almería, y Manuel Medina Olmos, Obispo de Guadix-Baza, quienes encarcelados por odio a la fe cristiana, soportaron insultos e injurias, hasta una noche en la que fueron fusilados.
 
Fecha de beatificación: Beatificados el 10 de octubre de 1993 por S.S. Juan Pabo II.
 
Lista del grupo de mártires: Hermano Edmigio (Isidoro Primo Rodríguez), Hermano Amalio (Justo Zariquiegui Mendoza), Hermano Valerio Bernardo (Marciano Herrero Martínez), Hermano Teodomiro Joaquín (Adrián Sáiz Sáiz), Hermano Evencio Ricardo (Eusebio Alonso Uyarra), Hermano Aurelio María (Bienvenido Villalón Acebrón), Hermano José Cecilio (Bonifacio Rodríguez González), todos ellos hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle.

La lista es completada por Mons. Diego Ventaja Milán, obispo de Almería, y Mons. Manuel Medina Olmos, obispo de Gaudix.

Nació en Ohanes, provincia de Almería y Diócesis de Granada, el 22 de julio de 1880. Su formación eclesiástica en el Sacromonte granadino culminó en la Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo el doctorado en Filosofía y Teología. Vuelto a Granada se incorporó de nuevo al Sacromonte, primero como capellán y professor y cuatro años más tarde, como canónigo por oposición. El 29 de junio de 1935 en la catedral de Granada fue consagrado para regir la diócesis de Almería. En la ceremonia estuvo don Manuel Medina Olmos, obispo de Guadix. El 16 de julio de 1935, monseñor Ventaja hizo su entrada como obispo de Almería.
 
Tuvo un corto y difícil pontificado.
En 1936 se inició la campaña antireligosa, con ataques a la Iglesia en la prensa y con mítines callejeros. Esa fue la atmósfera que tuvo que respirar el obispo de Almería en su primera etapa de gobierno eclesiástico.

Fue casual la presencia del prelado el día del Alzamiento, ya que el día 15 de julio llegó a su residencia procedente de Granada, donde había resistido fuertes presiones para que se quedase allí en vista de la tensa situación reinante tras el asesinato de José Calvo Sotelo. Hizo oídos sordos, pues quería pasar entre sus fieles la fecha aniversario de su entrada en la diócesis.
 
El día 22 de julio, hacia las nueve de la mañana sonaron fuertes golpes en la puerta trasera del inmueble episcopal, siendo derribada por una turba de milicianos armados, practicando un minucioso registro. Trasladaron al obispo al cuartelillo de Seguridad donde le hicieron proposiciones formales de fuga y le ofrecieron un coche a tal efecto. A la media hora volvió al palacio. Dos días después tuvo la ocasión de escapar en un destructor inglés anclado en el puerto de Almería que le ofrecieron dos súbditos británicos empleados en Fuerzas Motrices del Valle de Lecrín, pero monseñor Ventaja la rechazó con plena conciencia de lo que hacía. A las tres de la tarde del día 24 de julio de 1936 entraron en palacio tres individuos que obligaron a don Diego Ventaja a dejar su residencia porque iban a instalar en ella el Gobierno Civil, trasladándolo a un nuevo domicilio una vez recogidos algunos documentos importantes.
 
Monseñor Ventaja tuvo conocimiento por el gobernador civil de Almería del traslado de don Manuel Medina Olmos, obispo de Guadix, a su domicilio, que era el del vicario general. Al poco paraba un coche a la puerta, y de él bajaron monseñor Medina y los sacerdotes Torcuato Pérez y Segundo Arce. En este domicilio de la plaza de Careaga quedó constituida una pequeña comunidad eclesiástica. A partir de aquí el triste destino del obispo Diego Ventaja Milán siguió la misma trayectoria que la de monseñor Manuel Medina Olmos, ya descrita en la biografía del obispo de Guadix.
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Autor: Xavier Villalta