viernes, noviembre 08, 2013

Virgen de los Treinta y Tres, Uruguay

Virgen de los Treinta y Tres, Uruguay
Noviembre 8

Es la Patrona de Uruguay y un símbolo qué solidifica los orígenes culturales, raciales e históricos del Uruguay. Su Santuario integra el Patrimonio Nacional.

Declarada Patrona de la República Oriental del Uruguay por el Papa Juan XXIII, fue coronada solemnemente en la Piedra Alta (departamento de Florida) en 1961. El Papa Juan Pablo II la honró en Tres Cruces (Montevideo) y peregrinó hasta ella en Florida.

Fundadora de la Villa de San Fernando de la Florida (en el departamento de Florida) en 1825, fue protagonista de la gesta libertadora de los Treinta y Tres Orientales con la bandera tricolor, del gobierno provisorio y de la asamblea que declara la independencia.

Su Santuario–Catedral, que se levanta ante la Plaza de la Asamblea, está enriquecido con delicadas pinturas que representan el nacimiento de Jesús, Pentecostés y la Asunción y Coronación de María. Se destacan sus puertas de bronce, obra de Belloni.

UN POCO DE HISTORIA URUGUAYA
Corría el año de 1810 cuando el pueblo de Uruguay, al mando del general José Artigas, se unió con los patriotas de Buenos Aires para liberar a su pueblo del coloniaje español del que eran víctimas.
Su gesta liberadora tuvo éxito y lograron que los ibéricos se retiraran cuatro años más tarde. Aunque el General Artigas, lastimosamente, luego de una afrenta particular, tuvo que refugiarse en Paraguay. Sin embargo, sus ideas de independencia permanecieron intactas en los emancipadores.

Pero, los brasileños, al percibir que el territorio llamado “Banda Oriental del Uruguay” estaba debilitado tras aquella lucha, decidieron invadirlo bajo el pretexto de restablecer el orden.

La conquista portuguesa se completó en 1821, cuando la Banda Oriental fue anexada por Brasil. Allí fue que hicieron historia los célebres Treinta y Tres Orientales que reestablecieron la independecia partiendo desde Argentina.

HISTORIA DE LA ADVOCACIÓN
El origen de esta advocación de la Virgen de los Treinta y Tres está ligado a la gesta libertadora de los próceres Uruguayos. La devoción no tuvo en su origen ningún acontecimiento extraordinario, ninguna señal va más allá del orden natural de las cosas.

En el antiguo pueblo de Pintado, a unos veinte kilómetros al oeste de la ciudad de Florida, en el centro sur de la República Oriental del Uruguay, se erigió a fines del siglo XVIII una capilla que recibió el nombre de Capilla del Pintado. En ella se rendía culto a una Virgencita (del Luján o Inmaculada), que según los informes, había sido enviada por los jesuitas desde Paraguay a mediados del mismo siglo. Hacia el 1779 la imagen permaneció en la capilla que los padres jesuitas atendían en el pueblo del Pintado.

Cuando a principios del siguiente siglo, el vecindario del Pintado logró la construcción de una parroquia, los principales pobladores, se consagraron a su Patrona la Inmaculada. Su primer párroco, el presbítero Santiago Figueredo, en vista de la pobreza y aridez de aquellos terrenos resolvió trasladar la parroquia a otro lugar más cómodo y propicio para el culto de la Virgen. Acudió al Cabildo de Montevideo y una vez obtenido el permiso, los vecinos del Pintado se trasladaron a la que hoy es la ciudad de Florida. En este lugar se construyó otra capilla y se colocó a la Virgen.

El 19 de abril de 1825, treinta y tres orientales, patriotas del Uruguay, cruzaron el Río Uruguay y desembarcaron en las playas de la Agraciada para dar comienzo a las guerras de independencia. Al llegar a Florida se dirigieron al pequeño templo y a los pies de la Virgen colocaron el futuro de la nueva nación.
El 25 de agosto de ese año se proclamó la Independencia Nacional. Así se reúnen en la Florida donde realizan la Asamblea de la Independencia Nacional. En la Piedra Alta, convertida en Altar de la Patria, proclaman el 25 de agosto la Declaratoria de la Independencia Nacional. Fue entonces que llevaron ante la pequeña imagen de la Virgen María, que se veneraba en la capilla del pueblo, sus ansias de libertad, y los constituyentes, después de firmar el acta de la soberanía, volvieron ante la sagrada imagen para colocar la patria naciente bajo su amparo y protección.

Desde entonces el pueblo llamó a esta imagen la “Virgen de los Treinta y Tres”
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