Enero 31
Trifena (o Trifenia) fue natural de Cícico, ciudad del Helesponto. Era hija de un senador romano llamado Anastasio y de Socracia, mujer cristiana que la educó desde niña en la fe de Cristo, inculcándole el amor a la verdad evangélica y el desprecio de los ídolos.
Llegada a la juventud, en tiempo de persecución contra los cristianos, Trifena, movida por un ardoroso celo, se presentó voluntariamente para dar testimonio de su fe. Con santa audacia acudía a los templos paganos donde se ofrecían sacrificios a los ídolos, burlándose de aquellos ritos supersticiosos y proclamando la vanidad de los falsos dioses.
Informado de su atrevida actitud, el prefecto Severo mandó que fuese arrestada sin demora. Sometida a diversos tormentos para obligarla a renegar de Cristo, la joven mártir los soportó con admirable constancia, saliendo ilesa de varios suplicios, para asombro de sus perseguidores.
Finalmente, fue arrojada ante un toro furioso, que desgarró su cuerpo con los cuernos, consumando así su martirio. La tradición refiere que en el lugar donde la santa derramó su sangre brotó una fuente de agua, a la que se atribuyeron virtudes milagrosas, como testimonio de la gloria concedida por Dios a su sierva.
El nombre de Santa Trifena figura en los antiguos martirologios en diversas fechas —30 de enero, 11 de abril y 9 de mayo—, pero el Martirologio Romano ha fijado definitivamente su memoria el 31 de enero.
La imagen es Representación devocional moderna de Santa Trifena (o Trifenia), mártir de los primeros siglos del cristianismo.
No se conserva iconografía histórica antigua ni atributos propios fijados por la tradición; por ello, suele representarse de forma genérica como virgen mártir, con la palma del martirio y la cruz, signos comunes del testimonio cristiano.
La Iglesia la conmemora el 31 de enero, según el Martirologio Romano.Fuente: Vidas Santas


No hay comentarios.:
Publicar un comentario