lunes, abril 29, 2013

San Roberto de Molesmes, Abad

San Roberto de Molesmes, Abad
Abril 17 - 29

Martirologio Romano: En el monasterio de Molesmes, en Francia, san Roberto, abad, el cual, deseoso de una vida monástica más sencilla y más estricta, ya fundador de monasterios y superior esforzado, ya director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, fundó el monasterio de Cister, que rigió como primer abad, y llamado de nuevo como abad a Molesmes, allí descansó en paz. († 1111)

Etimológicamente: Roberto = Aquel que brilla por su fama, es de origen germánico.

Fecha de canonización: En el año 1222 por el Papa Honorio III.
Fue uno de los fundadores de la orden Cisterciense en Francia.

A los 15 años ingresó a la abadía de Montier-la-Celle, de la que llegó a ser el prior. Hacia el año 1060 fue nombrado abad de Saint Michel-de-Tonnerre, pero no fue capaz de reformar dicha abadía, que se había relajado mucho, por lo que regresó a Montier-la-Celle.

Algunos eremitas que vivían en el bosque de Colan, le pidieron que dirigiera un nuevo monasterio. Obtuvo la autorización del Papa Gregorio VII para fundar un monasterio en Molesmes en el año 1075.

La construcción consistía inicialmente de unas simples chozas hechas con ramas, que rodeaban una capilla dedicada a la Santísima Trinidad. Esta comunidad se hizo rápidamente conocida por su piedad y santidad.

La comunidad creció y comenzó a aumentar su riqueza, lo que atrajo a monjes poco piadosos que dividieron a los hermanos. Roberto quiso alejarse de Molesmes dos veces, pero el Papa le ordenó volver.

Sin embargo, el año 1098, Roberto y algunos de sus monjes dejaron Molesmes con la intención de no volver jamás y fundaron el monasterio de Cîteaux (Císter). Sin embargo, en 1100 los monjes de Molesmes le pidieron a Roberto que volviera, resolviendo obedecer la Regla de San Benito.

Él volvió y dirigió el monasterio, que bajo su tutela llegó a ser uno de los mayores centros de la Orden Benedictina. El monasterio de Citeaux, bajo la dirección de Alberico fue uno de los lugares de origen de la nueva Orden Cisterciense, que llegaría a ser famosa en el siglo XII con Bernardo de Claraval.

Roberto murió el 17 de abril de 1111.

La fiesta fue fijada inicialmente el 29 de Abril, pero luego fue transferida al 17 de Abril.
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Autor: Xavier Villalta

San Acardo de Avranches, Abad y Obispo

San Acardo de Avranches, Abad y Obispo
Abril 29

†: 1172 - país: Francia
canonización: culto local

En el monasterio de La Lucerne-d'Outremer, en Normandía, san Acardo, obispo de Avranches, que, abad durante un tiempo de San Víctor de París, escribió varios tratados de vida espiritual a fin de conducir el alma cristiana a la perfección, y al fallecer fue enterrado en esta abadía Premonstratense, que visitaba a menudo.

Abad de San Víctor y luego obispo de Avranches, fue descendiente de una noble familia normanda, establecida en Inglaterra siguiendo a Guillermo el Conquistador en la expedición del 1066, nació en la primera mitad del siglo XII, según algunos en la isla de Inglaterra, según otros, en Normandía, en Domfront (Orne).

Recibida la primera educación entre los canónigos regulares de Bridlington (diócesis de York), pasó, para perfeccionarse en los estudios, a París; aquí abrazó la vida religiosa en la nueva abadía de San Víctor, donde el ejemplo del célebre Hugo de San Víctor le fue de acicate para el estudio y la virtud. Muerto el abad Gilduino en 1155, le sucedió como segundo abad de la casa.

En 1157 fue elegido obispo de Séez, pero Enrique II de Inglaterra se opuso a su consagración porque, según santo Tomás de Canterbury, el papa Adrián IV había favorecido la elección. En 1161 fue nombrado obispo de Avranches. Piadoso y benéfico, por su amistad con el monarca inglés obtuvo muchos favores para su diócesis y para la región entera de Normandía. Murió el 29 de abril de 1171, y fue sepultado en la iglesia de la abadía premostratense de La Lucerne, de la cual había sido el principal benefactor, y quien en 1164 había bendecido la primera piedra.
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En las fuentes se le da el título de Maestro (Magister Achardus), y su epitafio lo llama «Famoso Doctor Achardus» (PL 196, 1779); pero sus escritos, no aun del todo individualizados, permanecen inéditos. La abadía de Maredsous tomó a su cargo la empresa de realizar esa primera edición, y desde 1899 ha recopilado material. En base a esto, Morín lo ha reconocido «su genio sutil y a la vez lúcido, su análisis audaz de los misterios del ser humano, junto con el misticismo Victorino, en un estilo vivaz, a veces elocuente, mucho más eficaz que la posterior escolástica», y le reconoce la paternidad del tratado «De discretione animae, spiritus et mentis», falsamente atribuido con anterioridad a Adán de San Víctor.
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Resumido y traducido para ETF de un artículo sin mención de autor de la Enciclopedia dei Santi.
fuente: Santi e Beati
Tomado de: El Testigo Fiel

San Tíquico, del NT, Discípulo de San Pablo, Mártir

San Tíquico, del NT, Discípulo de San Pablo, Mártir
Abril 29

Conmemoración de san Tíquico, discípulo del apóstol san Pablo, al que, en sus epístolas, llama hermano carísimo, ministro file y consiervo en el Señor (s. I).
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Fuente: Martirologio Romano

San Cristino de Portoferraio, Mártir

San Cristino de Portoferraio, Mártir
Abril 29

Patrono de Portoferraio

Etimológicamente: Cristino = Es una variante de Cristián = Aquel que sigue a Cristo, es de origen latino.

Cristino, es el santo patrón de Portoferraio, ciudad italiana situada en la isla de Elba. Su reliquia llamada devotamente "cuerpo santo" es conservada y venerada en la iglesia perteneciente a la "Cofradía de la Misericordia".

En 1661 el "cuerpo santo" fue descubierto en las catacumbas romanas de Priscila. El portoferraiense Antonio Vai, perteneciente a la Cofradía de la Misericordia recaló casualmente por Roma. El Papa de aquel entonces, Alejandro VII decidió donar el cuerpo santo a la comunidad de Portoferraio.

La reliquia llegó un 29 de abril, día que se convierte en fiesta patronal para toda la comunidad portoferraiense. En 1764, el papa Clemente XIII aprueba la elección de San Cristino como santo patrón de la ciudad. Es entonces, el 7 de abril de 1764 cuando la S. Congregazione dei Riti, concede a la fiesta de San Cristino todos los honores al ser la celebración del principal protector de Portoferraio. El 9 de agosto de 1764 el emperador Francisco I muestra su beneplácito mediante un decreto.

Por ocasión de sus fiestas, generalmente se abre la cripta donde reposan los restos de San Cristino, y se exponen en la iglesia de la cofradía, tras lo cual se trasfieren al Duomo de la ciudad. Tras esto se lleva a cabo una celebración religiosa y la urna con los restos de San Cristino es llevada por las calles del casco antiguo de la ciudad repartiendo su bendición sobre la ciudad.
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Autor: Xavier Villalta

San Antonio Kim Song-u, Catequista y Mártir

San Antonio Kim Song-u, Catequista y Mártir
Abril 29

Martirologio Romano: En Seúl, en Corea, san Antonio Kim Song-u, mártir, que acostumbraba a reunir en su casa a varios fieles hasta que, encerrado en prisión, fue estrangulado (1841).

Etimológicamente: Antonio = Aquel que es digno de estima, es de origen latino.

Nació en Gusan, Corea del Sur, en el año 1795.

En Seúl, en Corea, san Antonio Kim Song-u, catequista y mártir, que acostumbraba a reunir en su casa a varios fieles hasta que, encerrado en prisión, fue estrangulado el 29 de abril de 1841.

Fue canonizado, junto con otros 102 mártires coreanos, por S.S. Juan Pablo II el 6 de mayo de 1984.
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Autor: Xavier Villalta

San Hugo de Cluny, El Grande Abad

San Hugo de Cluny, El Grande Abad
Abril 29

Martirologio Romano: En el monasterio de Cluny, en Borgoña (hoy Francia), san Hugo, abad, que gobernó santamente su cenobio durante sesenta y un años, mostrándose entregado a las limosnas y a la oración, mantenedor y promotor de la disciplina monástica, atento a las necesidades de la Iglesia y eximio propagador de la misma (1109).

Etimológicamente: Hugo = Aquel de inteligencia clara, es de origen germano.

El glorioso y venerable abad de Cluny, san Hugo, nació en Semur, de una ilustre y antigua familia de Borgoña. Su padre llamado Dalmacio era señor de Semur, y su madre Aremberga, descendiente de la antigua casa de Vergi.

Quería el padre que su hijo Hugo siguiese, como noble la carrera de las armas, pero sintiéndose él más inclinado al retiro y a la piedad que a la guerra, recabó licencia para ir a cultivar las letras humanas en Châlon-sur-Saône, donde la santidad de los monjes de Cluny, gobernados por el piadoso abad Odilón, le movió a dar libelo a todas las cosas de la tierra, y a tomar el hábito en aquel célebre monasterio.

Hizo allí tan extraordinarios progresos en las ciencias y virtudes, que corriendo la fama de su eminente santidad, sabiduría y prudencia por toda Europa, el emperador Enrique le nombró padrino de su hijo; y Alfonso rey de España, hijo de Fernando, acudió a él para librarse de la prisión en que le tenía su ambicioso hermano Sancho, lo cual recabó el santo con su grande autoridad, y también puso fin a las querellas del prelado de Autún y del duque de Borgoña que devastaba las posesiones de la Iglesia. Y no fue menos apreciado de los sumos pontífices, por su rara prudencia y santidad. Nombróle León IV para que le acompañase en su viaje a Francia, y su sucesor Víctor II previno al cardenal Hildebrando, después Gregorio VII, que le tomase por socio y consejero en la legacía cerca del rey de los franceses; Esteban X que sucedió a Víctor, le llamó y quiso morir en sus brazos. El gran pontífice Gregorio VII se aconsejaba con este santísimo abad de Cluny en todos los negocios más graves de la cristiandad.

Entre las muchas cartas de san Hugo, se halla una escrita a Guillermo el Conquistador, el cual le había ofrecido para su monasterio cien libras por cada monje que le enviase a Inglaterra. Respóndele el santo abad que él daría la misma suma por cada buen religioso que le enviasen para su monasterio. si fuese cosa que se pudiese comprar en cuyas palabras manifestaba el temor de que se relajasen los monjes que enviase a Inglaterra no pudiendo vivir allí en monasterios reformados. Y si todas estas preocupaciones juzgaba el santo necesarias para conservar la virtud de aquellos tan fervorosos monjes, ¿cómo imaginamos nosotros poder estar seguros de no perder la gracia divina, si temerariamente nos metemos en medio de los peligros y lazos del mundo? Quéjanse muchos de las tentaciones que padecen, y murmuran de la Providencia por los recios y continuos combates que les dan los tres enemigos del alma: mundo, demonio y carne: pero día vendrá en que Dios se justifique recordándo1es que ellos mismos se metían las más de las veces en las tentaciones, y haciéndose sordos a las voces de la gracia y de la conciencia, se ponían voluntariamente en las ocasiones de pecar, y se rendían a sus mortales enemigos.

Es increíble lo mucho que trabajó este santo en la viña del Señor, edificándola con sus heroicas virtudes, defendiéndola de sus enemigos, y acrecentándola con su celo apostólico, Finalmente después de haber fundado el célebre monasterio de monjas de Mareigni, y echado los cimientos de la magnífica iglesia de Cluny, lleno de días y mere cimientos falleció en la paz del Señor a la edad de ochenta y cinco años.
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San Severo de Nápoles, Obispo

San Severo de Nápoles, Obispo
Abril 29

Martirologio Romano: En Nápoles, de la Campania, san Severo, obispo, al que san Ambrosio amó como a un hermano y su Iglesia como a un padre (c. 409).

Etimológicamente: Severo = Aquel que se comporta de forma austera o inflexible, es de origen latino.
En el catálogo de los obispos napolitanos ocupa el duodécimo lugar; de su vida anterior a su ministerio episcopal, no se sabe prácticamente nada.

San Severo sirvió su episcopado de febrero de 363 al 29 de abril de 409, por lo tanto algunas décadas después de la libertad de culto establecida por Constantino a favor de los cristianos (año 313); fue ciertamente un período en que las dos religiones, pagana y cristiana, fueron obligadas a convivir, y los retrocesos al paganismo fueron frecuentes.

Su obra se desarrolló después de estos retornos al paganismo y los violentos ataques de los heréticos arrianos; los seguidores del herético Ario de Alejandría (280 -336) afirmaban que el Verbo, encarnado en Jesús, no tenía misma sustancia del Padre, y que era tan sólo la primera de sus criaturas; la herejía condenada por los Concilios de Alejandría del 321 y Nicea del 325, provocó una lucha a veces también violenta, entre las dos posiciones existentes en la Iglesia de aquel entonces.

La Iglesia de Nápoles, con la guía iluminada de San Severo, refloreció en la fe auténtica del cristianismo; reestableció en la ciudad las obras de su predecesor san Máximo (siglo IV) quien murió en el destierro en Oriente, durante la persecución ariana.

Have falta decir que san Máximo fue el décimo obispo de Nápoles y san Severo el duodécimo, entre los dos estuvo el usurpador ariano Zosimo, quien durante sus seis años de episcopado, retornó a la fe original, por lo que si está legítimamente considerado como el 11° obispo.

Varios documentos antiguos confirman que se ganó, no sólo consideración y cariño de los cristianos, sino también la de los paganos. Fue amigo de san Ambrosio (340 -397) obispo de Milán, a quien tuvo ocasión de conocer durante el Concilio plenario realizado en el 392 en Capua.

Le son atribuidas la construcción de cuatro basílicas, de una de ellas, engalanada con mármoles y preciosos mosaicos fue dedicada al Salvador, de esta antigua basílica llamada luego San Giorgio el Mayor, ha quedado tan sólo la cúpula.

A Severo es atribuida también la construcción del célebre Baptisterio de Nápoles, anterior con cerca de treinta años a aquel erigido en Laterano por Sisto III (432 -440) siendo por tanto el más antiguo de occidente. El Baptisterio está actualmente adosado a la basílica de Santa Restituta en la Catedral de Nápoles; también llamado "San Giovanni in fonte", se inspira en cánones orientales, con preciosos mosaicos traídos de otros baptisterios.

Fuera de los muros de la ciudad, Severo hizo construir a poca distancia de la Basílica de San Fortunato, una basílica cementerial, dónde hizo colocar las reliquias del obispo san Máximo y que parece fue incluso su primera sepultura. De esta basílica, sus reliquias fueron trasladadas hacia la mitad del siglo IX, a un oratorio de la Basílica urbana de S. Severo en el barrio Sanità, propiedad de una Congregación sacerdotal.

En el 1310 el arzobispo Humberto de Ormont, quien antes fuera el abad de la Basílica de San Severo, colocó las reliquias bajo el altar mayor, dentro de un magnífico tabernáculo de mármol, que algunos estudiosos atribuyen a Tino de Camaino o a su escuela. Este último traslado de las reliquias, despertó el culto por el santo obispo, que se había visto bastante adormecido, luego de que en el año 1294 se popularizara la devoción hacia el mártir dominico san Pedro de Verona.

San Severo también es patrono de la ciudad y diócesis de San Severo, en la provincia de Foggia.
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Fuente: santiebeati.it
Traducción: Xavier Villalta

San Torpetes de Pisa, Mártir

San Torpetes de Pisa, Mártir
Abril 29

†: s. inc. - país: Italia
otras formas del nombre: Torpes, Torpè
canonización: pre-congregación

En Pisa, de la Toscana, san Torpetes, mártir.

Según la tradición, Pedro, antes de llegar a Roma, paró en un pequeña pueblo no lejos de la futura República Marítima de Pisa. El recuerdo de este descanso de Pedro es la bellísima iglesia de San Piero a Grado, que aun hoy testimonia los orígenes de la presencia del cristianismo en la provincia pisana. Las escasas noticias sobre Torpete nos informan que fue contemporáneo de esta llegada. Las Actas del martirio de san Torpetes, que atestiguan la devoción por el santo pisano ya desde el siglo IX, el trabajo de los Bolandistas, y el Martirologio Romano, que contiene el breve elogio del santo mártir, constituyen las únicas escasas fuentes, que si bien deben ser leídas con mucha prudencia, ofrecen un cuadro general plausible sobre la figura del santo.

Torpete vivió en tiempo de persecusión. El Imperio Romano, que tuvo a menudo con la Iglesia cristiana una relación conflictiva y a veces abiertamente hostil, recurrió incluso a la intimidación y eliminación física de los seguidores de Jesús. Convertido en cristiano, Torpetes practicó en secreto la nueva religión; esto no le impide jugar un papel importante en la administración romana. Situación que no era infrecuente, como puede deducirse de Filipenses 4,22.

Vuelto a Pisa, fue reconocido cristiano por el prefecto de la ciudad, Satellico, el cual intentó volverlo a la religión pagana. Pero de nada valieron sus esfuerzos: ni las falsas promesas, ni las pruebas físicas convencieron a Torpetes de renegar de Jesús, que lo recibió en el cielo el 29 de abril, día de su martirio. Después de su muerte, el cuerpo fue abandonado sobre una embarcación que encalló en Sino, un puerto no reconocido, situado por algunos en Francia, por otros en España, o incluso en Portugal. Cada una de estas naciones reivindica, de hecho, el cuerpo de Torpetes, testimonio de que el culto del santo es, efectivamente, muy antiguo, como muestran también las iglesias del siglo XI dedicadas en su honor. Siempre en el mismo siglo, en torno al 1084, se encuentran trazos de la iglesia de San Torpete en Pisa.

La importancia del santo pisano crece con el tiempo y también en virtud de numerosos milagros que se le atribuyen. Monseñor Federigo Visconti, obispo de Pisa de 1254 a 1278, reporta en el Sermón 36, proclamado el día de la Ascensión, que la iglesa de San Piero a Grado era meta de muchos peregrinos, no sólo toscanos, que «concurrunt cum devozione maxima ad Ecclesiam istam beati Petri Apostoli» (concurren con máxima devoción a esta iglesia de san Pedro Apóstol). Y el Código Civil de la República de 1284 establecía el 29 de abril como celebración de su fiesta. Entre los signos prodigiosos del santo, debe recordarse el del 29 de abril de 1633: presa de una gravísima peste, la ciudad de Pisa recurre a la oración y a la intercesión de Torpetes, y fue inmediatamente liberada del mal.
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Traducido para ETF de un artículo de Massimo Salani. Cuadro: la cabeza de Torpete es recuperada del mar por los ángeles.
fuente: Santi e Beati
Tomado de: El Testigo Fiel

domingo, abril 28, 2013

Evangelio Abril 28, 2013

La novedad de este mandamientoJuan 13, 31-35.
Pascua.
El mandamiento que Cristo nos dejó es "nuevo" porque está todavía sin estrenar, y si realmente lo viviéramos, el mundo sería mucho mejor.
Del santo Evangelio según san Juan 13, 31-33ª, 34-35

Cuando salió, dice Jesús: Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto. Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.

Oración introductoria
Señor, soy privilegiado al poder tener este rato de oración contigo. Consciente de mis fallas, confío en tu misericordia y en tu amor. Te ofrezco mi mente abierta y dispuesta a escuchar lo que hoy me quieres decir, para que así se encienda en mí el fuego de tu amor divino y pueda amar a los demás como Tú me has amado.

Petición
Jesús, concédeme amarte con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.

Meditación del Papa
Meditad la Palabra de Dios. Descubrid el interés y la actualidad del Evangelio. Orad. La oración, los sacramentos, son los medios seguros y eficaces para ser cristianos y vivir "arraigados y edificados en Cristo, afianzados en la fe". El Año de la fe será una ocasión para descubrir el tesoro de la fe recibida en el bautismo. Podéis profundizar en su contenido estudiando el Catecismo, para que vuestra fe sea viva y vivida. Entonces os haréis testigos del amor de Cristo para los demás. En él, todos los hombres son nuestros hermanos. La fraternidad universal inaugurada por él en la cruz reviste de una luz resplandeciente y exigente la revolución del amor. "Amaos unos a otros como yo os he amado". En esto reside el testamento de Jesús y el signo del cristiano. Aquí está la verdadera revolución del amor. Por tanto, Cristo os invita a hacer como Él, a acoger sin reservas al otro, aunque pertenezca a otra cultura, religión o país. Hacerle sitio, respetarlo, ser bueno con él, nos hace siempre más ricos en humanidad y fuertes en la paz del Señor. (Benedicto XVI, 15 de septiembre de 2012).

Reflexión
Muchas veces he escuchado decir que el mandamiento que Cristo nos dejó en la Última Cena es "nuevo" porque está todavía sin estrenar, y que si los cristianos y la gente de buena voluntad realmente lo viviéramos, el mundo sería mucho mejor, más humano y feliz.

Es verdad. Pero tampoco seamos tan pesimistas y digamos que "está todavía sin estrenar". Gracias a Dios, hay muchos buenos cristianos que viven el mandamiento de la caridad y, gracias a ellos, el mundo no es más cínico y cruel de lo que ya es. Gracias a los santos y al testimonio de tantos hombres y mujeres, todavía podemos vivir en este mundo con alegría y esperanza: ¡porque aún existe el amor!

Y tenemos tantísimos ejemplos de esta gran verdad. Lo que pasa es que la gente buena no hace noticia. Sólo los escándalos, las guerras, las injusticias y el mal encuentran eco en la prensa y en los medios masivos de comunicación, salvo muy raras excepciones. Nos gusta leer chismes y noticias "amarillistas". Pero no olvidemos que existen legiones enteras de cristianos que se dedican a sembrar el bien y a repartir amor por doquier sin esperar ninguna recompensa. ¡Gracias al cielo!

¿Qué sería del mundo sin las hijas de la caridad de la Madre Teresa de Calcuta? ¿O sin tantas almas buenas que se pasan la vida entera sirviendo a los pobres, a los enfermos, a los huérfanos, a los marginados y a los moribundos en todos los rincones del planeta: en los hospitales, en las cárceles, en los asilos, en las barricadas, en los campos de refugiados, en las escuelas y en las parroquias, lo mismo de las grandes metrópolis de Occidente que de las tierras de misión y los suburbios del tercer mundo?

Recordemos hoy el maravilloso testimonio de tantos sacerdotes, misioneros, religiosos, religiosas y laicos del pueblo de Dios que se desviven por ayudar a aquellos que no son nada a los ojos del mundo y de la sociedad opulenta, egoísta y utilitarista del siglo XXI. ¡Tenemos muchos santos en nuestra Iglesia Católica, de todas las épocas de la historia, que han sido verdaderos mártires de la caridad cristiana! Por citar sólo algunos nombres conocidos, allí están Francisco y Clara de Asís, Juan de Dios, Vicente Ferrer, Francisco de Sales, Juana de Chantal, Vicente de Paúl, Camilo de Lelis, Isabel de Hungría, Don Bosco, Maximiliano María Kolbe, el Padre Damián, Charles de Foucald y tantísimos otros hombres y mujeres cuya lista sería interminable... San Felipe Neri, fundador del Oratorio, se dedicaba a educar en la fe a niños y adolescentes pobres que recogía de la calle y los llevaba a su casa o a la parroquia para atenderlos en sus necesidades materiales. Pero tenía que hacer con frecuencia diversos recorridos por la ciudad para pedir limosna y poder proveer a sus muchachos del alimento necesario. En una ocasión, recibió una agria negativa de parte de un señor muy rico. Como el santo sabía que ese hombre poseía bastantes riquezas, insistió y volvió a tocar la puerta de la casa. El señor salió molesto y furioso, lo insultó y lo escupió en la cara. San Felipe, sin inmutarse, se limpió el rostro y le dijo: "Bien, eso ha sido para mí. Y qué me va a dar para mis muchachos?"

Aquí tenemos otro ejemplo de lo que es la auténtica caridad cristiana, que sabe servir, ayudar al necesitado, perdonar las ofensas y seguir amando, sin guardar odios ni resentimientos. Porque la caridad que Cristo nos enseñó es hacer el bien sin esperar recompensa. Así tendremos un gran premio en el cielo y seremos hijos de nuestro Padre celestial, que es bueno con todos, también con los malos y los ingratos.

Se cuenta una bella historia de san Hugo, obispo de Grenoble. Se retiraba de vez en cuando a la Cartuja Mayor para vivir, bajo la guía de san Bruno, como un religioso más. En cierta ocasión le tocó ser compañero de celda de un monje llamado Guillermo -es costumbre, como se sabe, que los cartujos vivan de dos en dos en cada habitación-. Pues fray Guillermo se quejó amargamente del obispo ante san Bruno. )Cuál fue su queja? Que, con gran pesar suyo, el santo obispo realizaba las faenas más humildes y penosas, y se portaba no como compañero, sino como criado, prestándole los servicios más bajos. Por ello, rogó instantemente a san Bruno que moderara aquella humildad y solicitud del santo obispo y diera orden de que las labores humildes de la celda fuesen compartidas igualmente por los dos. San Hugo, a su vez, suplicaba también con insistencia a san Bruno que le permitiera satisfacer su devoción y entregarse con solicitud al servicio de su hermano. Tales son las contiendas de los santos.

Nuestro Señor nos dijo que la caridad sería la señal con la que nos distinguirían que somos realmente sus discípulos. ¿A cuántos de nosotros se nos distingue, efectivamente, por la práctica de esta virtud?

Y es que la caridad es como el resumen y la culminación de muchísimas otras virtudes. No en vano nuestro Señor la llamó "su mandamiento nuevo", la plenitud de la Ley, el primero y el más grande de todos los mandamientos, hasta el punto de equipararla con el amor a Dios, ya que, como nos recuerda san Juan: "Si uno dice amar a Dios, pero aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no es posible que ame a Dios, a quien no ve" (I Jn 4, 20). Y Jesús nos dijo que lo que hiciéramos a uno de éstos, sus humildes hermanos, lo habríamos hecho a Él en persona. (Mt 25, 40).

San Pablo, por su parte, nos recuerda que "la caridad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no es jactanciosa, no se hincha; no es descortés, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera… Ahora permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza, la caridad; pero la más excelente de ellas es la caridad" (I Cor 13, 4-7.13).

La caridad es perdón, es comprensión, es bondad de corazón; es incapaz de negar nada y está siempre atenta para prestar un servicio a los demás. La caridad no piensa mal, no habla mal, no quiere mal a nadie, ni siquiera a nuestros enemigos o a los que nos ofenden y maltratan.

¡Qué hermosa virtud, pero cuánto heroísmo requiere en ocasiones, cuánta abnegación nos exige y cuánto olvido de nosotros mismos para ayudar a nuestros prójimos!

Propósito
Pidamos al Señor la gracia de asemejarnos cada día más a Él, amando a los demás como Él nos amó a nosotros hasta el punto de entregar su vida y derramar toda su sangre por nosotros. Si somos cristianos, procuremos vivir como Él vivió. En esto conocerán que somos discípulos suyos.
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Autor: P . Sergio Córdova LC | Fuente: Catholic.net

San Luis María Grignion de Montfort, Presbítero y Fundador

San Luis María Grignion de Montfort, Presbítero y Fundador
Abril 28

Martirologio Romano: San Luis María Grignon de Montfort, presbítero, que evangelizó las regiones occidentales de Francia anunciando el misterio de la Sabiduría Eterna y fundó dos congregaciones. Predicó y escribió acerca de la Cruz de Cristo y de la verdadera devoción hacia la Santísima Virgen, y después de convertir a muchos, descansó de su peregrinación terrena en la aldea de Saint-Laurent-sur-Sèvre. (1673-1716).
 
El santo de la verdadera devoción Mariana
La Divina Providencia preparó a este gran santo y lo dio al mundo al final del S. XVII hasta apenas comenzado el XVIII.

Nacido en 1673 en Francia, recibe su educación en uno de los Colegios de la Compañía de Jesús y en 1700 se ordena sacerdote.

Morirá en 1716, habiendo realizado en tan corta carrera cantidad de misiones populares, echado los cimientos de dos congregaciones religiosas (que no llegó a ver en vida), restaurado templos de la Virgen ruinosos o abandonados y, sobre todo, arrancando las almas de las garras del jansenismo para devolverlas al amor ardiente de Dios, mediante la contemplación tierna de Jesús Crucificado y la verdadera devoción a María Santísima.

El jansenismo apartaba a las almas de la intimidad con Dios, de la relación sencilla y confiada característica del espíritu de filiación que es fruto del Espíritu Santo y la presencia de María en la vida del cristiano, acentuando en forma desmedida la Majestad y Santidad Infinita de Dios y nuestra indignidad.

De ahí la obsesión por interminables preparaciones, exámenes de conciencia más que escrupulosos, vueltas y revueltas sobre sí mismo, como si uno tuviera que lograr cierto grado de perfección previa para recibir los Sacramentos... ¡que son los que, en realidad, nos curan y nos perfeccionan..!

La gracia sería (dentro de este esquema), más bien un premio al propio esfuerzo, tal como Jesús nos lo ilustra en la parábola del fariseo y el publicano, que muchos no comprenden todavía...

Y aún nosotros mismos, cada vez que tememos acercarnos al sacramento de la Confesión ‘’porque tengo demasiadas culpas...’’. ¿Y para qué está el Sacramento? Precisamente porque tenemos demasiadas culpas, necesitamos confesarnos con frecuencia y comulgar, porque sólo Jesucristo nos lava de nuestras culpas y nos fortalece para que las recaídas se vayan extinguiendo, poco a poco.

Luis María Grignion de Montfort reacciona con santa violencia ante el estrago que semejante postura causaba dentro de la Iglesia en ese momento, y ante la difusión de una falsa sabiduría en el ambiente intellectual cristiano, que desdibuja la radicalidad del Evangelio y huye del Camino de la Cruz.

Tanto en sus misiones populares como en sus escritos, planta firmemente a Cristo Crucificado (cumbre de la verdadera sabiduría, la sabiduría Divina), y la devoción a María como medio insustituible y necesario para que Cristo se forme realmente en cada alma bautizada.

El desarrollo de estas ideas lo realiza en su primera obra: ‘’El Amor de la Sabiduría Eterna’’ (1703-1704). El capítulo XVII de este libro es ya un anticipo de lo que explicará largamente acerca del papel de María Santísima en nuestra santificación, en el célebre ‘’Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen’’ (1712, aprox.). Valiosísimos consejos de orden práctico para vivir la dependencia total de María nos son dados en su otra obra: ‘’El Secreto de María’’, como resumen y complemento del ‘’Tratado...’’.

El Hijo de Dios, 2da. Persona de la Santísima Trinidad (o también ‘’Verbo’’, o ‘’Sabiduría Eterna’’), ha querido salvarnos y glorificar al Padre haciéndose hombre y muriendo en la Cruz. Y todo esto lo realizó Por María, Con María, En María y Para María, porque a Ella se entregó primero y para Ella en primer lugar derramó su Sangre Preciosa. No ha querido venir a nosotros directamente, sino a través de María.

Y así lo sigue haciendo, porque ha hecho de su Madre verdadera Madre nuestra, ‘’Mater Gratiae’’, Madre de la Gracia en nuestras almas. El Espíritu Santo realiza cada día el milagro de formar a Cristo en el bautizado en unión con María, tal como lo hizo desde el principio.
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Autor: María de Luján Torre

San Pedro Chanel, Sacerdote y Mártir

San Pedro Chanel, Sacerdote y Mártir
Abril 28

Martirologio Romano: San Pedro Chanel, presbítero de la Sociedad de María y mártir, que dedicó su ministerio a atender a campesinos y niños, pero enviado después con algunos compañeros a evangelizar la Oceanía occidental, llegó a la isla de Futuna, donde no había aún cristianos y, a pesar de las muchas dificultades que encontró, con su singular mansedumbre convirtió a algunos, entre los cuales estaba el hijo del rey del lugar, que, furioso, lo mandó matar, siendo el primer mártir de Oceanía. (1803-1841).
 
Futuna es una pequeña “expresión geográfica”, una de las islas Fiji, señalada en los mapas con un punto entre el ecuador y el trópico de Capricornio en el inmenso océano Pacífico. Hoy es una posesión francesa, meta de turistas amantes de lo exótico. Los habitantes son católicos y viven una vida pacífica. Pero hace 140 años, precisamente el 12 de noviembre de 1837, cuando desembarcó allí el misionero marista Pedro Chanel, junto con un compañero laico, la isla estaba dividida por dos tribus continuamente en guerra.

Sólo la valentía y la caridad de un hombre de Dios podían escoger esta meta con todos los riesgos que conllevaba. En efecto, Pedro Chanel concluyó aquí su aventura de evangelizador, asesinado a golpes de garrote y hacha el 28 de abril de 1841 por el yerno del jefe de la tribu Musumusu, enfurecido porque entre los convertidos al cristianismo se encontraban algunos miembros de su familia.

Pedro Chanel había nacido en Cuet (Francia) el 12 de julio de 1803. A los doce años, por invitación del celoso párroco Trompier, comenzó los estudios sacerdotales, y en 1824 entró al seminario mayor de Bourg, en donde tres años después fue ordenado sacerdote.

Hubiera querido ir inmediatamente a tierra de misión, pero el ordinario del lugar tenía mucha necesidad de sacerdotes. Fue coadjutor en Amberieu y en Gex, en donde se unió a un grupo de sacerdotes diocesanos, los maristas, que en el mismo ámbito parroquial vivían el ideal misionero bajo la guía del Padre Colin. La Sociedad de María, aprobada por el Papa en 1836, contó entre sus primeros miembros al Padre Chanel, que ese mismo año se embarcó en Le Havre hacia Valparaíso, con destino a Oceanía. Cuando la nave llegó a Futuna, se invitó al Padre Chanel a permanecer ahí con el compañero laico Nicezio, que tenía veinte años.

Fue lenta y paciente la tarea de penetración en el pequeño mundo de esa gente tan distinta en costumbres de vida y en mentalidad. Pero el anuncio del Evangelio fue calando en las jóvenes generaciones.

Este éxito suscitó al mismo tiempo la hostilidad de las viejas generaciones. El tributo de sangre de Pedro Chanel fue el precio para abrir finalmente las puertas a la evangelización de toda la isla. El nuevo mártir cristiano, beatificado el 7 de noviembre de 1889, fue canonizado el 12 de junio de 1954 y declarado patrono de Oceanía.
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Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net

Beato Carino Pedro de Balsamo, Dominico

Beato Carino Pedro de Balsamo, Dominico
Abril 28
 
1293. El beato Carino Pedro de Balsamo, hermano converso dominicano, huido de la justicia después del asesinato de san Pedro de Verona, fue transformado por la gracia divina, cuando, cansado y enfermo se confesó con el prior del convento dominicano de Forlí.

Carino de hombre cruel, ávaro sin escrúpulos, fue transformado por la Misericordia divina: pasó su vida en oración, penitencia y trabajo, llorando su delito; tuvo como padre espiritual al beato Jaime Salomoni de Forlí. Murió probablemente en Forlí.
 
Está sepultado en la catedral de esta ciudad.
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Beato Guido Spada o Spatis, Franciscano

Beato Guido Spada o Spatis, Franciscano
Abril 28

1340. Guido Spada o Spatis nació en San Germano Vercellese (Italia).
 
Dotado de buen ingenio y de un carácter afable ingresó en la Orden franciscana, en la que sobresalió por su humildad, penitencia y sabiduría en los consejos.
 
Amaba  predicar especialmente la Pasión de Cristo, que lo enriqueció de numerosos dones extraordinarios. Murió en Bolonia. Es tenido como beato en el Martirologio franciscano.
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Beato Luquesio de Poggibonsi, Laico Terciario Franciscano

Beato Luquesio de Poggibonsi, Laico Terciario Franciscano
Abril 28

n.: 1181 - †: 1260 - país: Italia
otras formas del nombre: Lucchese
canonización: Conf. Culto: Inocencio XII 1694

En Poggibonsi, en la región de Toscana, beato Luquesio, que, primero ávido de riquezas, al convertirse vistió el hábito de la Tercera Orden Regular de la Penitencia de San Francisco, vendió todos sus bienes, los repartió entre los pobres y sirvió a Dios y al prójimo con espíritu evangélico, humildad y pobreza.

Luquesio nació en Gaggiano, caserío del Chianti, en 1181. Siempre había deseado seguir la carrera de las armas y era del partido de los Güelfos. Pero después de haber participado en las luchas políticas a sus propias expensas, decidió retirarse y se trasladó a Poggibonsi (Siena), donde comenzó a ejercer el comercio con lo cual recuperó su holgura económica perdida en las lides políticas. Casado, pensaba que una mujer es muy buena si no malgasta la hacienda. Era sumamente avaricioso.

En aquel tiempo pasó por la región san Francisco, a quien Luquesio conocía ya como hijo de su colega Pedro de Bernardone, pero luego logró conocerlo también como santo y lo alojó gustoso en su casa. Impresionados por su espíritu de pobreza y sencillez, él y su esposa Buonadonna fueron a preguntarle a san Francisco cómo podían ellos, casados y con hijos, seguir el camino del Evangelio y poder tener una regla como ya les había dado a los Hermanos y a las Hermanas. Debía ser una norma de vida cuya observancia sirviera para imitar a aquellos que se habían consagrado a Dios.

Con tal fin Francisco venía pensando ya de tiempo atrás en una institución que agrupase bajo una regla de vida también a los laicos casados y trabajadores, que por lo mismo no podían observar completamente los tres votos de castidad, pobreza y obediencia. Lo que en última instancia lo llevó a concretar esta idea fue la petición de los dos esposos de Poggibonsi. Señaló a Luquesio y a su mujer un vestido semejante al de los Hermanos. Más tarde les envió la regla de la llamada «Tercera Orden Franciscana», definida como «médula del santo Evangelio».

Los terciarios franciscanos se difundieron rápidamente y de manera sorprendente, puede decirse que en los siglos sucesivos muchos en Europa fueron terciarios franciscanos. En Italia, entre las glorias de la Tercera Orden se cuentan Giotto de Bondone, Dante Alighieri y Cristóbal Colón. La tradición según la cual los dos esposos de Poggibonsi fueron los dos primeros terciarios franciscanos no es segura. Pero ellos fueron los primeros en alcanzar la gloria del altar porque en Poggibonsi el culto a los beatos Luquesio y Buonadona comenzó inmediatamente después de su muerte.
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Muchos episodios, prodigiosos o edificantes se narran acerca del resto de su vida, que ciertamente se desarrolló santamente, en busca de una perfección siempre creciente, siguiendo cada vez más estrictamente la regla dada por san Francisco para la Tercera Orden. Luquesio y Buonadona fueron los primeros en practicarla, como medio de honestidad, de paz y de amor en la tierra, y de eterna bienaventuranza en el cielo. Luquesio murió el 26 de abril de 1260 y su cuerpo se venera en la iglesia de los hermanos menores. Inocencio XII, en 1694, concedió oficio y misa en su honor. El culto a Buonadona no se eencuentra recogido en el Martirologio Romano, aunque en las hagiografías suelen presentarse juntos.
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fuente: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
 Tomado de: El Testigo Fiel

Santos Pablo Pham Khac Khoan, Juan Bautista Dinh Van Thanh y Pedro Nguyen Van Hieu, Mártires

Santos Pablo Pham Khac Khoan, Juan Bautista Dinh Van Thanh y Pedro Nguyen Van Hieu, Mártires
Abril 28

Martirologio Romano: En la ciudad de Ninh-Binh en Tonkín, hoy Vietnam, santos mártires Pablo Phan Khac Khoan, sacerdote, Juan Bautista Dinh Van Thanh y Pedro Nguyen Van Hiu, catequistas, que, encarcelados durante tres años y torturados para que renegasen de la fe cristiana, encontraron al final el martirio con la decapitación bajo el emperador Minh Mang. 1840.

Pablo nació en Duyen-Mau, Vietnam, entonces Tonkin Occidental en 1771; era sacerdote y párroco de Phu-Nac donde ejerció de manera ejemplar su ministerio, siendo muy querido por los fieles. Tuvo también bajo su cargo dos puestos de misión que eran ayuda de parroquia, Dong-Bien y Ton-Dao, que él visitaba puntualmente cada mes para asistir a los cristianos. Trabajó durante 40 años para la sociedad de Misiones Extranjeras de París.

En 1827, cuando volvía de Dong-Bien, fue capturado con sus dos catequistas: Pedro Nguyen Van Hieu y Juan Bautista Dinh Vanh Thanh.

Juan Bautista nació en Non-Khe, en el seno de una familia pagana en 1796. Al llegar a la juventud conoció el cristianismo y se bautizó. Fue catequista ligado a la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y concretamente trabajó con el padre Pablo Phan Khac Khoan.

Pedro nació en Dong-Chuoi, Tonkin en 1783. Fue catequista vietnamita ligado a la Sociedad de Misiones extranjeras de París y concretamente al padre Pablo Pham Khac Khoan.
Los tres fueron conducidos a Ninh-Binh y permanecieron e la cárcel durante tres años, donde soportaron amenazas, torturas y malos tratos con el fin de que apostataran. Se mantuvieron firmes en la fe. Condenados a muerte, se retraso la sentencia de ejecución esperando que alguno apostatara, como no lo consiguieron; fueron decapitados.

Los tres marcharon al martirio con ánimo sereno.
Fueron Beatificados: León XIII 27 may 1900 canonizados: Juan Pablo II 19 jun 1988
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Santa Gianna Beretta Molla, Médico, esposa y madre de familia

Santa Gianna Beretta Molla, Médico, esposa y madre de familia
Abril 28

Martirologio Romano: En Magenta, localidad cercana a Milán, en Italia, santa Juana Beretta Molla, madre de familia, que, esperando un hijo, no dudó en anteponer con amor la vida de la criatura a la suya propia. (†1962)

Fecha de canonización: 16 de mayo de 2004, por el Papa Juan Pablo II.
Gianna Beretta nació en Magenta (provincia de Milán) el día 4 de octubre de 1922. Desde su tierna infancia, acoge el don de la fe y la educación cristiana que recibe de sus padres. Considera la vida como un don maravilloso de Dios, confiándose plenamente a la Providencia, y convencida de la necesidad y de la eficacia de la oración.

Durante los años de Liceo y de Universidad, en los que se dedica con diligencia a los estudios, traduce su fe en fruto generoso de apostolado en la Acción católica y en la Sociedad de San Vicente de Paúl, dedicándose a los jóvenes y al servicio caritativo con los ancianos y necesitados. Habiendo obtenido el título de Doctor en Medicina y Cirugía en 1949 en la Universidad de Pavía, abre en 1950 un ambulatorio de consulta en Mésero, municipio vecino a Magenta. En 1952 se especializa en Pediatría en la Universidad de Milán. En la práctica de la medicina, presta una atención particular a las madres, a los niños, a los ancianos y a los pobres.

Su trabajo profesional, que considera como una «misión», no le impide el dedicarse más y más a la Acción católica, intensificando su apostolado entre las jovencitas.

Se dedica también a sus deportes favoritos, el esquí y el alpinismo, encontrando en ellos una ocasión para expresar su alegría de vivir, recreándose ante el encanto de la creación.

Se interroga sobre su porvenir, reza y pide oraciones, para conocer la voluntad de Dios. Llega a la conclusión de que Dios la llama al matrimonio. Llena de entusiasmo, se entrega a esta vocación, con voluntad firme y decidida de formar una familia verdaderamente cristiana.

Conoce al ingeniero Pietro Molla. Comienza el período de noviazgo, tiempo de gozo y alegría, de profundización en la vida espiritual, de oración y de acción de gracias al Señor. El día 24 de septiembre de 1955, Gianna y Pietro contraen matrimonio en Magenta, en la Basílica de S. Martín. Los nuevos esposos se sienten felices. En noviembre de 1956, Gianna da a luz a su primer hijo, Pierluigi. En diciembre de 1957 viene al mundo Mariolina y en julio de 1959, Laura. Gianna armoniza, con simplicidad y equilibrio, los deberes de madre, de esposa, de médico y la alegría de vivir.

En septiembre de 1961, al cumplirse el segundo mes de embarazo, es presa del sufrimiento. El diagnóstico: un tumor en el útero. Se have necesaria una intervención quirúrgica. Antes de ser intervenida, suplica al cirujano que salve, a toda costa, la vida que lleva en su seno, y se confía a la oración y a la Providencia. Se salva la vida de la criatura. Ella da gracias al Señor y pasa los siete meses antes del parto con incomparable fuerza de ánimo y con plena dedicación a sus deberes de madre y de médico. Se estremece al pensar que la criatura pueda nacer enferma, y pide al Señor que no suceda tal cosa.

Algunos días antes del parto, confiando siempre en la Providencia, está dispuesta a dar su vida para salvar la de la criatura: «Si hay que decidir entre mi vida y la del niño, no dudéis; elegid -lo exijo- la suya. Salvadlo».

La mañana del 21 de abril de 1962 da a luz a Gianna Emanuela.
El día 28 de abril, también por la mañana, entre indecibles dolores y repitiendo la jaculatoria «Jesús, te amo; Jesús, te amo», muere santamente. Tenía 39 años.

Sus funerales fueron una gran manifestación llena de emoción profunda, de fe y de oración. La Sierva de Dios reposa en el cementerio de Mésero, a 4 kilómetros de Magenta.

«Meditada inmolación», Pablo VI definió con esta frase el gesto de la beata Gianna recordando, en el Ángelus del domingo 23 de septiembre de 1973: «una joven madre de la diócesis de Milán que, por dar la vida a su hija, sacrificaba, con meditada inmolación, la propia». Es evidente, en las palabras del Santo Padre, la referencia cristológica al Calvario y a la Eucaristía.
S.S. Juan Pablo II la canonizó el 16 de mayo de 2004.
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Fuente: Vatican.va

Beato José (Jozef) Cebula, Presbítero y Mártir

Beato José (Jozef) Cebula, Presbítero y Mártir
Abril 28

Durante su viaje a Polonia en 1999, el Papa Juan Pablo II beatifico 108 mártires que murieron en campamentos de concentración de los Nazis. Entre ellos estaba un Oblato, el Padre Jozef Cebula, OMI.

Jozef Cebula nació el 23 de Marzo de 1902 en Malnia en Silesia Alta, en ese entonces era territorio Alemán.

En 1918, mientras atendía el colegio de entrenamiento para profesores en Opole, se enfermó con tuberculosos y fue declarado no curable. Se recuperó inesperadamente, y mientras visitaba el santuario a Nuestra Señora de Piekary, que estaba bajo el cuidado de los Oblatos, contó su historia al Padre Jan Pawolek, OMI (que luego murió en Auschwitz).

El Padre Pawolek envió a Jozef al recién establecido seminario menor de los Oblatos en Krotoszyn para que estudiara con ellos. Jozef fue ordenado al sacerdocio el 15 de Junio de 1927 y enseñó en el seminario menor en Lubiniec donde fue superior desde 1931 hasta 1937. En 1936- cuando tenía 34 años de edad- fue considerado como candidato para ser Provincial, pero en 1937 fue asignado como maestro de novicios en Markowice.

El 4 de Mayo de 1940, todos los novicios fueron llevados a un campamento de concentración en Dachau, Baviera. El Padre Cebula, quien continuó ejerciendo su ministerio sacerdotal en la región a pesar de la prohibición que había, fue arrestado el 2 de Abril de 1941.

El 18 de Abril fue llevado al campamento de concentración en Mauthausen, cerca de Austria.
“Durante su detención, fue maltratado, azotado, y particularmente insultado por ser sacerdote, también le ordenaron que se ahorcara. Al fin fue asignado a la compañía de castigo donde tenía que cargar piedras que pesaban 40-60 Kg sobre sus hombros a un campamento a 2 kilómetros de allí. En el camino, había una escalera de 144 gradas llamada la Escalera de la Muerte. Aquellos que estaban en la compañía de castigo tenían que subirla con sus carga entre una lluvia de insultos y golpes que venían de los soldados Alemanes y el SS. Muchos decidieron morir tirándose contra la cerca eléctrica o saltando hacia su muerte en la cantera.

Después de dos viajes, el Padre Cebula ya no podía más. Recogiendo la fuerza que le quedaba insultó a los guardias y al SS, reprochándolos por su crueldad y amenazándolos con el castigo de Dios. Un poco sorprendidos por su explosión, los guardias lo ordenaron correr con la piedra sobre su espalda. Se desplomó a 50 metros de la cerca. Un guardia le disparó con su ametralladora declarando que, “Disparé porque trataba de escaparse.” Como todavía estaba respirando, terminaron al Padre Jozef con un segundo disparo. Su cuerpo fue llevado al crematorio y quemado. Era el 28 de abril de 1941.
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Autor: Jozef Pielorz | Fuente: omiusa.org

Beatos Luquesio y Buonadonna de Poggibonsi, Terciarios Franciscanos

Beatos Luquesio y Buonadonna de Poggibonsi, Terciarios Franciscanos
Abril 28

Beato Luquesio de Poggibonsi nació en Gaggiano, caserío del Chianti. Siempre había deseado seguir la carrera de las armas y era del partido de los Güelfos. Pero después de haber participado en las luchas políticas a sus propias expensas, decidió retirarse y se trasladó a Poggibonsi (Siena), donde comenzó a ejercer el comercio con lo cual recuperó su holgura económica perdida en las lides políticas. Casado, era muy consciente de que una mujer es muy buena si no malgasta la hacienda. Pero poco a poco, de avaro que era, comenzó a ser generoso y fue acercándose paulatinamente a las prácticas piadosas, al igual que su mujer.

Ambos esposos eran bien diferentes de lo que habían sido de jóvenes. En aquel tiempo pasó por la región San Francisco, a quien Luquesio conocía ya como hijo de su colega Pedro de Bernardone, pero luego logró conocerlo también como santo y lo alojó gustoso en su casa. Impresionados por su espíritu de pobreza y sencillez, él y su esposa Buonadonna fueron a preguntarle a San Francisco cómo podían ellos, casados y con hijos, seguir el camino del Evangelio y poder tener una regla como ya les había dado a los Hermanos y a las Hermanas. Debía ser una norma de vida cuya observancia sirviera para imitar a aquellos que se habían consagrado a Dios.

Con tal fin Francisco venía pensando ya de tiempo atrás en una institución que agrupase bajo una regla de vida también a los laicos casados y trabajadores, que por lo mismo no podían observar completamente los tres votos de castidad, pobreza y obediencia.

Lo que en última instancia lo llevó a concretar esta idea fue la petición de los dos esposos de Poggibonsi. Señaló a Luquesio y a su mujer un vestido semejante al de los Hermanos. Más tarde les envió la regla de la llamada «Tercera Orden Franciscana», definida como «medula del santo Evangelio».

Los terciarios franciscanos se difundieron rápidamente y de manera sorprendente, puede decirse que en los siglos sucesivos muchos en Europa fueron terciarios franciscanos. En Italia, entre las glorias de la Tercera Orden se cuentan Giotto de Bondone, Dante Alighieri y Cristóbal Colón.

La tradición según la cual los dos esposos de Poggibonsi fueron los dos primeros terciarios franciscanos no es segura. Pero ellos fueron los primeros en alcanzar la gloria del altar porque en Poggibonsi el culto a los beatos Luquesio y Buonadona comenzó inmediatamente después de su muerte.

Muchos episodios, prodigiosos o edificantes se narran acerca del resto de su vida, que ciertamente se desarrolló santamente, en busca de una perfección siempre creciente, siguiendo cada vez más estrictamente la regla dada por San Francisco para la Tercera Orden. Luquesio y Buonadona fueron los primeros en practicarla, como medio de honestidad, de paz y de amor en la tierra, y de eterna bienaventuranza en el cielo. Murió el 26 de abril de 1260 y su cuerpo se venera en la iglesia de los hermanos menores.

Inocencio XII en 1694 concedió oficio y misa en su honor.
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Fuente: Franciscanos.net

Beata María Luisa de Jesús, Cofundadora

Beata María Luisa de Jesús, Cofundadora
Abril 28

Cofundadora de las Hijas de la Sabiduría

María Luisa Trichet (en religión María Luisa de Jesús), con San Luis María Grignion de Montfort, es la cofundadora de la Congregación de las religiosas, llamadas Hijas de la Sabiduría.

Nacida en Poitiers (Francia), el 7 de mayo de 1684, fue bautizada el mismo día. Cuarta de una familia de ocho hijos, recibió una sólida educación cristiana tanto en la familia como en la escuela. A los 17 años, encuentra por primera vez a Luis María Grignion de Montfort, quien acaba de ser nombrado capellán del hospital de Poitiers. Su fama de predicador y de confesor es ya notable entre la juventud de esta región del Poitou.

Espontáneamente, María Luisa ofrece sus servicios en el hospital: ella consagra una buena parte de su tiempo a los pobres y a los enfermos. Pero, de pronto, Luis María de Montfort le pide de "permanecer" allí. A esta llamada María Luisa responde con un sí total. En el hospital no hay puesto libre para entrar en calidad de "gobernante"... no importa, María Luisa, simplemente, consigue ser admitida como "pobre". Tiene 19 años.

"Te volverás loca como este sacerdote" le había dicho su madre. ¡Qué idea, cuando se es bella, joven y de buena familia, llevar un sayal gris (2 de febrero de 1703) y pasar su tiempo a cuidar vagabundos, enfermos y apestados! ¡Qué locura seguir a "este sacerdote loco"!

Durante diez años, María Luisa va a desempeñar lo más perfectamente posible su humilde servicio de cuidar lisiados. Luis María de Montfort ha dejado Poitiers; María Luisa está sola.

La célebre cruz que Montfort ha dibujado está colocada en el centro del hospital. María Luisa lleva una cruz sobre su sayal gris, pero sobre todo en su corazón. En efecto, ella debe realizar el servicio agotador de cada día, la ausencia de compañeras, el fallecimiento de dos de sus hermanas y de su hermano, joven sacerdote muerto a causa de la peste, víctima de su abnegación.

Es el comienzo de una aventura, que es a la vez la historia de la Congregación de las Hijas de la Sabiduría:

1714: Llegada de la primera compañera, Catalina Brunet.
1715: Fundación de la primera comunidad en La Rochelle (Charente) con dos nuevas reclutas: María Régnier y María Valleau.
1716: Muerte prematura de Luis María de Montfort a la edad de 43 años.

La joven congregación es desastibilizada por esta noticia tan dolorosa como inesperada. María Luisa experimenta la frase escrita por Luis María de Montfort: "Si no se arriesga algo por Dios, no se have nada grande por El".

Durante 43 años, María Luisa de Jesús, sola, forma sus compañeras, conduce y desarrolla las fundaciones que se multiplican: escuelas de caridad, visitas y cuidados a los enfermos, sopa popular para los mendigos, gestión de grandes hospitales marítimos en Francia.

Los pobres del hospital de Niort (Deux-Sèvres) la llaman "la Buena Madre Jesús". ¡Es decirlo todo! Su programa de vida es muy simple: "Es necesario que yo ame a Dios oculto en mi prójimo" (Coro de un cántico compuesto por Luis María de Montfort destinado a las Hijas de la Sabiduría).

Cuando ella muere en Saint-Laurent-sur-Sèvre (Vendée) el 28 de abril de 1759, la Congregación cuenta con 174 religiosas presentes en 36 comunidades, más la Casa Madre. Luis María de Montfort y María Luisa de Jesús descansan juntos en la iglesia parroquial de San Lorenzo.

Desde esta fecha, millares y millares de Hijas de la Sabiduría (16.883) han calmado su sed de Sabiduría en la Locura del Amor de Dios y de los Pobres. Hoy, más de 2.500 continúan esta aventura en los 5 continentes.

El 16 de mayo de 1993, María Luisa de Jesús (Trichet) fue declarada "Bienaventurada" (Beata) por el Papa Juan Pablo II en Roma.

El 19 de septiembre de 1996, el Papa Juan Pablo II fue a recogerse y a orar en las tumbas de San Luis María de Montfort y de la Bienaventurada María Luisa de Jesús en Saint-Laurent-sur-Sèvre (Vendée).

Por su vida y por sus obras, María Luisa de Jesús revela un mensaje de gran actualidad: promoción integral de la persona humana y servicio a los más pobres, por amor a Jesucristo-Sabiduría.
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Fuente: Montfort.org

San Vidal de Ravena y Valeria de Milán, Mártires

San Vidal de Ravena y Valeria de Milán, Mártires
Abril 28

Mártires del Siglo II

El tránsito de San Vidal y Santa Valeria, mártires, padres de los Santos Gervasio y Protasio.

Por haber enterrado con el debido honor el cuerpo de San Ursicino, fue preso por orden del cónsul Paulino, y después de haberle atormentado en el potro, le echaron en una profunda hoya cubriéndole de tierra y piedras; con este martirio entregó el alma al Señor.

Valeria de Milán, Viuda de San Vidal, que se había ido a vivir a Milán, fue arrojada de su carruaje por los seguidores del dios Silvano, que le pegaron y torturaron de tal manera que murió al día siguiente a causa de las heridas.
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Fuente: Legión de María, Hermosillo
Martirologio Romano: En Ravena, en la provincia de Flaminia, en Italia, conmemoración de san Vital. En este día, según la tradición, fue dedicada a Dios la celebérrima basílica de esa ciudad, en la que este santo es venerado desde tiempo inmemorial junto a los santos mártires Valeria, Gervasio, Protasio y Ursicino, por haber defendido tenazmente la fe. 304.
 
Vital, a quién está dedicada la basílica de Rávena, fue en realidad pariente de Agrícola, en otra versión de la historia, tabién esposo de santa Valeria y padre de santos Gervasio y Protasio, pero esto es según antiguos hagiógrafos. Otra leyenda dice que ayudó a perseverar en la fe al mártir san Ursicino, y que fue martirizado en el año 62.

Según el relato más común, Vital era un oficial que había acompañado al juez Paulino de Milán a Ravena. Desatada la persecusión contra los cristianos, acompaña a Ursicino, condenado a muerte, dándole valor, quien en el trayecto al lugar de ejecución se sentía horrorizado de la perspectiva de una muerte violenta. Ursicino es decapitado y es decorosamente sepultado en Ravena por el propio Vital. Ahora él mismo es encarcelado, y luego de hacerle sufrir variadas torturas para hacerlo apostatar, el juez Paulino ordena que sea arrojado a una fosa profunda y que sea cubierto de piedras y tierra; así, también él resulta mártir de Ravena, y su sepulcro en el término de la ciudad llega a ser una fuente de gracias.

Su mujer, Valeria, había querido llevar el cuerpo de su marido a Milán, pero los cristianos de Ravena se lo impidieron. Retorna a Milán, pero en el camino una banda de villanos idólatras la invitan a sacrificar con ellos al dios Silvano; ella lo rechaza, y por esto es golpeada brutalmente, de tal manera que, llegada a Milán, muere tres días después. Los jóvenes hijos Gervasio y Protasio venden todos sus bienes, dan el producto a los pobres, y se dedican a las sagradas lecturas y a la oración, y diez años después serán martirizados; el ya citado Felipe cuida su sepultura.

Muchos estudiosos señalan que la narración es en parte fantasiosa, reconociendo en los personajes citados mártires homónimos, sea de Ravena o de Milán. La antigua iglesia de Santa Valeria en Milán, destruida en 1786, no parece que hubiera sido sino la «cella memoriae», el núcleo memorial de la primitiva área del cementerio milanés, intitulada con el nombre de la gens Valeria. De todos modos, el relato legendario, como tal, es verdaderamente antiguo, y reportado en célebres monumentos de también notable antigüedad. La basílica de Ravena consagrada en el 548 es dedicada al mismo tiempo a san Vital y a sus hijos Gervasio y Protasio, cuyas imágenes aparecen bajo la lista de los Apóstoles, mientras que un altar lateral queda dedicado a Ursicino.

En el Martirologio Romano actual son celebrados san Vital en esta fecha, tomando como referencia la de la dedicación de la basílica de Ravena, y Gervasio y Protasio el día 19 de junio, aniversario del traslado de sus reliquias por san Ambrosio. Valeria y Ursicino son evocados en los elogios, pero no tienen celebración asignada.
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