viernes, agosto 29, 2025

Santoral Agosto 29



-Beata Beatriz de Nazaret, Monja

-Beata Bronislava de Cracovia, Virgen

-Beata Eufrasia del Sagrado Corazón de Jesús Eluvathingal, Religiosa

-Beata María de la Cruz (Juana) Jugan, Fundadora

-Beata Sancja Szymkowiak, Religiosa

-Beata Teresa Bracco, Virgen y Mártir


-Beato Edmundo Ignacio Rice, Religioso

-Beato Juan de PerusaMártir (Agosto 30)

-Beato Pedro de Saxoferrato, Mártir (Agosto 30)


-Nuestra Señora de las Lágrimas de Siracusa, Advocación


-San Adelfo de Metz, Obispo

-San Alberico de Cîteaux, Ermitaño

-San Andrés de Troas, Presbítero y Mártir

-San Crescencio de Roma, Mártir

-San Edvoldo de Inglaterra, Monje

-San Eutimio Romano, Mártir

-San Feologildo de Sevilla, Arzobispo

-San Juan Bautista, Martirio

-San Hipacio de Gangra, Obispo y Mártir

-San Mederico de Autun, Presbítero y Ermitaño

-San Niceas de Cilicia, Mártir

-San Pablo de Roma, Mártir

-San Repuesto de África, Mártir

-San Sabino de Spoleto, Obispo

-San Sator de Roma, Mártir

-San Sebbo de Inglaterra, Rey

-San Sebio de África, Rey

-San Víctor de Marsella, Ermitaño

-San Zaqueo de Jericó, Amigo de Jesús


-Santa Basilia de Roma, Mártir

-Santa Cándida de Roma, Mártir

-Santa Claudia de Roma, Mártir

-Santa Forigia de África, Mártir

-Santa Gemelina de África, Mártir

-Santa Sabina de Roma, Mártir

-Santa Verona de Alemania, Virgen



Evangelio Agosto 29, 2025

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29 de agosto: El martirio de san Juan Bautista

Texto del Evangelio (Mc 6,17-29): En aquel tiempo, Herodes había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. 


Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?». Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.


«Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano’»

Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM - (Barcelona, España)


Hoy recordamos el martirio de san Juan Bautista, el Precursor del Mesías. Toda la vida del Bautista gira en torno a la Persona de Jesús, de manera que sin Él, la existencia y la tarea del Precursor del Mesías no tendría sentido.

Ya, desde las entrañas de su madre, siente la proximidad del Salvador. El abrazo de María y de Isabel, dos futuras madres, abrió el diálogo de los dos niños: el Salvador santificaba a Juan, y éste saltaba de entusiasmo dentro del vientre de su madre.

En su misión de Precursor mantuvo este entusiasmo -que etimológicamente significa "estar lleno de Dios"-, le preparó los caminos, le allanó las rutas, le rebajó las cimas, lo anunció ya presente, y lo señaló con el dedo como el Mesías: «He ahí el Cordero de Dios» (Jn 1,36).

Al atardecer de su existencia, Juan, al predicar la libertad mesiánica a quienes estaban cautivos de sus vicios, es encarcelado: «Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano’» (Mc 6,18). La muerte del Bautista es el testimonio martirial centrado en la persona de Jesús. Fue su Precursor en la vida, y también le precede ahora en la muerte cruel.

San Beda nos dice que «está encerrado, en la tiniebla de una mazmorra, aquel que había venido a dar testimonio de la Luz, y había merecido de la boca del mismo Cristo (…) ser denominado "antorcha ardiente y luminosa". Fue bautizado con su propia sangre aquél a quien antes le fue concedido bautizar al Redentor del mundo».

Ojalá que la fiesta del Martirio de san Juan Bautista nos entusiasme, en el sentido etimológico del término, y, así, llenos de Dios, también demos testimonio de nuestra fe en Jesús con valentía. Que nuestra vida cristiana también gire en torno a la Persona de Jesús, lo cual le dará su pleno sentido.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «En la persecución Dios corona a sus soldados; en la paz corona la buena conciencia» (San Cipriano)
  • «San Juan Bautista fue fiel al Señor hasta el final. Atrajo a multitudes de pecadores hacia Dios. Lo que más atraía de él era su ejemplo de fidelidad y su entrega total a Dios, hasta el punto de derramar su sangre antes que traicionar su conciencia» (Francisco)
  • «San Juan Bautista es el precursor inmediato del Señor (…). Precediendo a Jesús ‘con el espíritu y el poder de Elías’ (Lc 1,17), da testimonio de Él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 523)

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Fuente: https://evangeli.net


jueves, agosto 28, 2025

Santoral Agosto 28

 



-Beato Hermanno de Reichenau, Abad y Cronista

-Beato Juan Bautista Ménestrel, Religioso y Mártir

-Beato Juan María de la Cruz, Presbítero y Mártir

-Beato Enrique García Beltrán, Religioso y Mártir

-Beato José María Ruiz Cano, Religioso y Mártir

-Beato Juan Pedro de San Antonio, Religioso y Mártir

-Beato Juan de la Cruz Delgado, Religioso y Mártir


-El Cristo de Villajos, Advocación

-El Cristo del Sahúco, Advocación

-Nuestra Señora del Robledo, Advocación

-Virgen de Pradas, Advocación

-Virgen María, Salud de los Enfermos, Advocación universal


-San Agustín de Hipona , Obispo y Doctor de la Iglesia

-San Alejandro I de Constantinopla, Patriarca

-San Álfrico de Inglaterra, Obispo

-San Ambrosio de África, Obispo y Mártir

-San Antenes de África, Mártir

-San Antés de África, Mártir

-San Barsabia de Persia, Mártir

-San Bibiano de Roma, Obispo

-San Calínico de Constantinopla, Patriarca

-San Chayo de África, Mártir

-San Clemente de Roma, Mártir

-San Constantino Fernández Álvarez, Presbítero y Mártir

-San Edmundo Arrowsmith, Presbítero y Mártir

-San Ezequías de Judá, Rey

-San Facundino de Braga, Obispo

-San Fortunancio de África, Mártir

-San Francisco Monzón Romeo, Presbítero y Mártir

-San Gormán de Irlanda, Obispo

-San Guillermo Deán, Presbítero y Mártir

-San Hermes de Roma, Mártir

-San Hermetes de África, Mártir

-San Jenaro de África, Mártir

-San Juan III de Constantinopla, Patriarca

-San Julián de Brioude, Soldado Romano Mártir

-San Junípero Serra, Religioso Franciscno

-San Luis Martín, Esposo y Padre

-San Moisés el Negro, Monje y Patrono

-San Paulo IV de Constantinopla, Patriarca

-San Pelagio de Constanza, Mártir

-San Pelayo de Oviedo, Mártir

-San Restituto de Cartago, Obispo

-San Septimino de África, Mártir

-San Vicinio de Sarsina, Obispo

-San Viviano de Saintes, Obispo


-Santa Adelina de Mortain, Abadesa

-Santa Celia Guerín, Esposa y Madre

-Santa Cristeta de Talavera, Mártir

-Santa Eulalia de Mérida, Virgen y Mártir

-Santa Florentina de Cartagena, Abadesa

-Santa Landeberta de Francia, Virgen

-Santa Margarita la Descalza de Cesolo, Viuda y Penitente

-Santa Mónica de Tagaste, Madre

-Santa Proba de Laón, Virgen y Mártir

-Santa Vicenta de Coria, Virgen y Mártir



Evangelio Agosto 28, 2025

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Jueves 21 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 24,42-51): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes».


«Estad preparados»

Rev. D. Albert TAULÉ i Viñas - (Barcelona, España)


Hoy, el texto evangélico nos habla de la incertidumbre del momento en que vendrá el Señor: «No sabéis qué día vendrá» (Mt 24,42). Si queremos que nos encuentre velando en el momento de su llegada, no nos podemos distraer ni dormirnos: hay que estar siempre preparados. Jesús pone muchos ejemplos de esta atención: el que vigila por si viene un ladrón, el siervo que quiere complacer a su amo... Quizá hoy nos hablaría de un portero de fútbol que no sabe cuándo ni de qué manera le vendrá la pelota...

Pero, quizá, antes debiéramos aclarar de qué venida se nos habla. ¿Se trata de la hora de la muerte?; ¿se trata del fin del mundo? Ciertamente, son venidas del Señor que Él ha dejado expresamente en la incertidumbre para provocar en nosotros una atención constante. Pero, haciendo un cálculo de probabilidades, quizá nadie de nuestra generación será testimonio de un cataclismo universal que ponga fin a la existencia de la vida humana en este planeta. Y, por lo que se refiere a la muerte, esto sólo será una vez y basta. Mientras esto no llegue, ¿no hay ninguna otra venida más cercana ante la cual nos convenga estar siempre preparados?

«¡Cómo pasan los años! Los meses se reducen a semanas, las semanas a días, los días a horas, y las horas a segundos...» (San Francisco de Sales). Cada día, cada hora, en cada instante, el Señor está cerca de nuestra vida. A través de inspiraciones internas, a través de las personas que nos rodean, de los hechos que se van sucediendo, el Señor llama a nuestra puerta y, como dice el Apocalipsis: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Ap 3,20). Hoy, si comulgamos, esto volverá a pasar. Hoy, si escuchamos pacientemente los problemas que otro nos confía o damos generosamente nuestro dinero para socorrer una necesidad, esto volverá a pasar. Hoy, si en nuestra oración personal recibimos —repentinamente— una inspiración inesperada, esto volverá a pasar.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

  • «Las faltillas despreciadas consiguen que, si el alma se habitúa a ellas, acabe por no dar importancia ni a las faltas leves ni a las graves. Por eso nos amonesta el Señor en el “Cantar de los Cantares”: ‘Cogednos zorras, zorras pequeñas, que devastan los viñedos’» (San Alfonso María de Ligorio)
  • «En un mundo alejado de Dios y, por tanto, del amor, se siente frío, hasta el punto de provocar el rechinar de dientes» (Benedicto XVI)
  • «Por el libre arbitrio, cada uno dispone de sí. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.731)

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Fuente: https://evangeli.net