San Luis María Grignion de Montfort, Presbítero y Fundador
Abril 28
Abril 28
Martirologio Romano: San Luis María Grignon de Montfort, presbítero, que
evangelizó las regiones occidentales de Francia anunciando el misterio de la
Sabiduría Eterna y fundó dos congregaciones. Predicó y escribió acerca de la
Cruz de Cristo y de la verdadera devoción hacia la Santísima Virgen, y después
de convertir a muchos, descansó de su peregrinación terrena en la aldea de
Saint-Laurent-sur-Sèvre. (1673-1716).
El santo de la verdadera devoción Mariana
La Divina Providencia preparó a este gran santo y lo dio al mundo al
final del S. XVII hasta apenas comenzado el XVIII.
Nacido en 1673 en Francia, recibe su educación en uno de los Colegios de la
Compañía de Jesús y en 1700 se ordena sacerdote.
Morirá en 1716, habiendo realizado en tan corta carrera cantidad de
misiones populares, echado los cimientos de dos congregaciones religiosas (que
no llegó a ver en vida), restaurado templos de la Virgen ruinosos o abandonados
y, sobre todo, arrancando las almas de las garras del jansenismo para
devolverlas al amor ardiente de Dios, mediante la contemplación tierna de Jesús
Crucificado y la verdadera devoción a María Santísima.
El jansenismo apartaba a las almas de la intimidad con Dios, de la relación
sencilla y confiada característica del espíritu de filiación que es fruto del
Espíritu Santo y la presencia de María en la vida del cristiano, acentuando en
forma desmedida la Majestad y Santidad Infinita de Dios y nuestra
indignidad.
De ahí la obsesión por interminables preparaciones, exámenes de conciencia
más que escrupulosos, vueltas y revueltas sobre sí mismo, como si uno tuviera
que lograr cierto grado de perfección previa para recibir los Sacramentos...
¡que son los que, en realidad, nos curan y nos perfeccionan..!
La gracia sería (dentro de este esquema), más bien un premio al propio
esfuerzo, tal como Jesús nos lo ilustra en la parábola del fariseo y el
publicano, que muchos no comprenden todavía...
Y aún nosotros mismos, cada vez que tememos acercarnos al sacramento de la
Confesión ‘’porque tengo demasiadas culpas...’’. ¿Y para qué está el Sacramento?
Precisamente porque tenemos demasiadas culpas, necesitamos confesarnos con
frecuencia y comulgar, porque sólo Jesucristo nos lava de nuestras culpas y nos
fortalece para que las recaídas se vayan extinguiendo, poco a poco.
Luis María Grignion de Montfort reacciona con santa violencia ante el
estrago que semejante postura causaba dentro de la Iglesia en ese momento, y
ante la difusión de una falsa sabiduría en el ambiente intellectual cristiano,
que desdibuja la radicalidad del Evangelio y huye del Camino de la Cruz.
Tanto en sus misiones populares como en sus escritos, planta firmemente a
Cristo Crucificado (cumbre de la verdadera sabiduría, la sabiduría Divina), y la
devoción a María como medio insustituible y necesario para que Cristo se forme
realmente en cada alma bautizada.
El desarrollo de estas ideas lo realiza en su primera obra: ‘’El Amor de la
Sabiduría Eterna’’ (1703-1704). El capítulo XVII de este libro es ya un anticipo
de lo que explicará largamente acerca del papel de María Santísima en nuestra
santificación, en el célebre ‘’Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima
Virgen’’ (1712, aprox.). Valiosísimos consejos de orden práctico para vivir la
dependencia total de María nos son dados en su otra obra: ‘’El Secreto de
María’’, como resumen y complemento del ‘’Tratado...’’.
El Hijo de Dios, 2da. Persona de la Santísima Trinidad (o también
‘’Verbo’’, o ‘’Sabiduría Eterna’’), ha querido salvarnos y glorificar al Padre
haciéndose hombre y muriendo en la Cruz. Y todo esto lo realizó Por María, Con
María, En María y Para María, porque a Ella se entregó primero y para Ella en
primer lugar derramó su Sangre Preciosa. No ha querido venir a nosotros
directamente, sino a través de María.
Y así lo sigue haciendo, porque ha hecho de su Madre verdadera Madre
nuestra, ‘’Mater Gratiae’’, Madre de la Gracia en nuestras almas. El Espíritu
Santo realiza cada día el milagro de formar a Cristo en el bautizado en unión
con María, tal como lo hizo desde el principio.
=
Autor: María de Luján Torre
No hay comentarios.:
Publicar un comentario