jueves, marzo 21, 2013

Santos Mártires de Alejandría de Egipto

Santos Mártires de Alejandría de Egipto
Marzo 21

†: 339 - país: Egipto
canonización: pre-congregación

En Alejandría de Egipto se conmemora a un numeroso grupo de fieles que sufrieron el martirio en el año 339, durante el reinado del emperador Constancio II y bajo la autoridad del prefecto Filagrio. Estos cristianos fueron cruelmente perseguidos y sacrificados, especialmente el Viernes Santo, cuando grupos de arrianos, apoyados por paganos, irrumpieron violentamente en diversas iglesias.


Debe distinguirse este grupo de otros “Santos Mártires de Alejandría” celebrados el 9 de febrero, quienes padecieron durante las persecuciones paganas del emperador Decio en el siglo III. En cambio, los mártires que hoy recordamos murieron en un contexto distinto: no a manos de paganos, sino en medio de la crisis arriana, por quienes se decían también cristianos.


El trasfondo de estos hechos está íntimamente ligado a la figura de San Atanasio de Alejandría, gran defensor de la divinidad de Cristo. Tras haber sido desterrado en el año 335 por su firme oposición al arrianismo, fue restituido brevemente a su sede. Sin embargo, sus enemigos, numerosos e influyentes, lograron nuevamente su expulsión en el año 339, favoreciendo la imposición de Gregorio de Capadocia, obispo arriano, quien tomó posesión con apoyo militar.


El inicio de su gobierno episcopal desató una verdadera persecución contra los fieles católicos. Los hechos, descritos por el propio san Atanasio en su Carta Encíclica a los obispos, revelan una violencia que sobrepasó incluso los excesos de la guerra. Iglesias fueron saqueadas, objetos sagrados profanados, y los fieles sometidos a toda clase de tormentos.


Presbíteros y laicos fueron brutalmente maltratados; vírgenes consagradas sufrieron ultrajes; muchos fueron encarcelados, despojados de sus bienes o asesinados. La persecución no se limitó a un solo día, sino que se prolongó durante el tiempo pascual, en un clima de terror y desorden.


No se conocen los nombres ni el número exacto de estos mártires. Sin embargo, la Iglesia los honra en conjunto, reconociendo en ellos el testimonio fiel de quienes defendieron, incluso con su vida, la verdad de la fe en la divinidad de Cristo.


Estos mártires nos recuerdan que la fidelidad al Evangelio no siempre proviene de amenazas externas, sino que a veces exige resistir incluso en medio de la confusión y la división dentro de la misma comunidad creyente.

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Fuente: Vidas Santas

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