martes, marzo 05, 2013

San Gerásimo de Palestina, Eremita

San Gerásimo de Palestina, Eremita
Marzo 5


Martirologio Romano:

En Palestina, a orillas del río Jordán, san Gerásimo, anacoreta, que en tiempos del emperador Zenón, convertido a la fe ortodoxa por san Eutimio, se entregó a grandes penitencias y dio a los monjes que vivían bajo su dirección una norma de vida monástica de gran austeridad y disciplina (†475).


San Gerásimo nació en Licia, en Asia Menor, probablemente a comienzos del siglo V. Desde joven abrazó la vida eremítica, retirándose al desierto para consagrarse totalmente a la oración y la penitencia.


Deseoso de perfección espiritual, abandonó su patria y peregrinó a Palestina, donde se estableció entre los numerosos monjes que poblaban entonces los desiertos cercanos al Jordán. Durante algún tiempo cayó en el error eutiquiano, doctrina que negaba la plena humanidad de Cristo. Sin embargo, el gran abad San Eutimio el Grande lo corrigió y lo devolvió a la verdadera fe, permaneciendo desde entonces firmemente unido a la doctrina proclamada por el Concilio de Calcedonia(451).


Después de algún tiempo pasado entre los monjes de la Tebaida egipcia, Gerásimo regresó a Palestina. Allí se unió al floreciente movimiento monástico del desierto de Judea, donde trabó amistad con varios grandes santos de aquella época, entre ellos San Sabas el SantificadoSan Juan el Silencioso, San Teoctisto y San Atanasio de Jerusalén.


Debido al creciente número de discípulos que acudían a él, fundó cerca del Jordán una laura monástica, es decir, una comunidad de eremitas que vivían en celdas separadas pero bajo una misma regla espiritual. Esta laura estaba formada por unas sesenta celdas, y además fundó un monasterio cenobítico para los monjes principiantes que aún no estaban preparados para la vida eremítica.


La disciplina que estableció era muy austera.

Los monjes:

guardaban gran silencio,

dormían sobre esteras de juncos,

no encendían fuego dentro de las celdas,

y mantenían las puertas siempre abiertas como signo de desprendimiento.


Su alimento ordinario consistía en pan, dátiles y agua, y el día se dividía entre la oración, la lectura espiritual y el trabajo manual. Cada monje tenía una tarea concreta que debía concluir antes del sábado.


Aunque la regla ya era severa, san Gerásimo era todavía más riguroso consigo mismo, pues nunca dejó de hacer penitencia por el tiempo en que había abrazado el error eutiquiano. Según la tradición, durante la Cuaresma se retiraba al desierto y ayunaba de manera extrema, alimentándose únicamente de la Sagrada Eucaristía.


Su fama de santidad fue grande en todo Oriente, y la laura que fundó floreció durante generaciones después de su muerte.


El león de san Gerásimo

El episodio más célebre de su vida fue conservado por Juan Mosco en su obra El Prado Espiritual.


Un día, mientras el santo se hallaba a orillas del Jordán, se acercó a él un león que cojeaba dolorosamente. El animal tenía clavada en la zarpa una gran espina. Gerásimo examinó la herida, extrajo la espina y curó la pata del león.


Desde entonces el animal permaneció junto al santo, volviéndose manso como un animal doméstico.


En el monasterio había un asno que los monjes utilizaban para transportar agua. El león fue encargado de custodiarlo cuando salía a pastar. Un día, sin embargo, unos mercaderes árabes robaron el asno. El león regresó solo al monasterio y los monjes pensaron que se lo había comido.


El santo, creyéndolo culpable, le impuso como penitencia realizar el trabajo del asno, transportando agua para la comunidad.


Tiempo después los mercaderes regresaron por el mismo camino con el asno robado y varios camellos. El león los atacó, puso en fuga a los hombres y condujo de vuelta al monasterio al asno y a los camellos. Entonces san Gerásimo comprendió que el animal había sido inocente y lo llamó “Jordán”.


La muerte del santo y el león

Cuando san Gerásimo murió, el león no se separaba de la tumba.

El nuevo abad condujo al animal ante el sepulcro y le dijo:


“Aquí está enterrado tu amo”.

El león se echó sobre la tumba, rugió de dolor y, según la tradición, murió poco tiempo después, como fiel compañero del santo.

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 Atributos iconográficos


San Gerásimo de Palestina suele representarse como:

Anciano eremita de larga barba

Hábito monástico oriental

Un león a su lado, recordando el milagro de la espina que le extrajo de la pata

En ocasiones un bastón de peregrino o cruz monástica


El león es su atributo principal y lo distingue en el arte cristiano.


 Lugar de culto


El monasterio fundado por el santo, conocido hoy como Monasterio de San Gerásimo del Jordán, se encuentra cerca de Jericó, en el valle del Jordán, y continúa siendo un lugar de veneración para los cristianos orientales.


 Frase final (queda muy bien en los blogs de santoral)


San Gerásimo enseñó con su vida que la verdadera grandeza del monje consiste en la humildad, la penitencia y la caridad hacia todas las criaturas de Dios.

1 comentario:

  1. ¡Alabado sea Dios por esta bella y edificante narración!
    Leí "Androcles y el león" en un libro de texto de educación primaria.

    Luego supe que había un relato parecido sobre San Gerásimo.
    Ahora el texto de ustedes meñ brinda más detalles.
    Paz y bien desde Chiquitoy, La Libertad, Perú.

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