Santa Blesila de Roma, Viuda
Enero 22
Santa Blesila fue hija de Santa Paula y hermana de Santa Eustoquia
Santa Blesila fue una noble romana del siglo IV, perteneciente a la ilustre familia de Santa Paula, y una de las patricias que, en los últimos años del Imperio romano, se pusieron bajo la dirección espiritual de San Jerónimo. Educada en el ambiente refinado y acomodado de la alta sociedad romana, contrajo matrimonio siendo joven, pero quedó viuda al poco tiempo.
Tras su viudez, Blesila volvió inicialmente a los halagos del mundo y a la vida confortable propia de su condición social. Sin embargo, movida por la predicación y el consejo de San Jerónimo, experimentó una profunda conversión interior. Renunció entonces a los lujos, al ocio y a las vanidades, abrazando una vida de penitencia, ayuno, oración y estudio de la Sagrada Escritura.
De su propia boca procede la célebre reflexión, transmitida por San Jerónimo, en la que confesaba haber llegado a la convicción
«de que es una necedad acariciar un cuerpo que pronto o tarde ha de ser pasto de gusanos»,
expresión que resume el espíritu ascético que animó su vida cristiana.
Blesila llevó su penitencia con tal rigor que su salud se resintió gravemente. Murió en Roma hacia el año 383, aún muy joven, agotada por las austeridades que había asumido libremente. Su muerte causó gran impresión en la ciudad y dio lugar a críticas y controversias, a las que San Jerónimo respondió defendiendo la sinceridad, libertad y autenticidad de su entrega a Dios.
La Iglesia la recuerda no como mártir ni como fundadora, sino como modelo de viuda cristiana penitente, ejemplo destacado del movimiento ascético femenino que floreció en Roma en el siglo IV y que dio a la Iglesia figuras tan notables como Santa Paula y Santa Eustoquia.
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Fuente: Vidas Santas

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