miércoles, enero 16, 2013

Santa Juana de Bagno de Romaña, Virgen


Santa Juana de Bagno, Virgen

16 de enero


El Martirologio Romano la conmemora el 16 de enero, recordándola con estas palabras:

«En la ciudad de Bagno, de la Romagna, santa Juana, que, admitida en la Orden camaldulense, se distinguió por su obediencia y humildad.»


Santa Juana nació en el siglo XI en Fontechiuso, en la región de Toscana (Italia), dentro de una familia profundamente cristiana. Desde su infancia fue ofrecida por sus padres al servicio de Dios, una práctica no infrecuente en el medievo entre familias piadosas que deseaban consagrar a alguno de sus hijos a la vida religiosa. Siendo aún muy joven fue confiada al monasterio camaldulense de Santa Lucía, en Bagno di Romagna (actual provincia de Forlì-Cesena), donde ingresó como religiosa.


Juana abrazó la Regla de san Benito según el carisma propio de la Orden Camaldulense, que armoniza la vida cenobítica con el espíritu eremítico. En el silencio del claustro destacó de manera singular por su obediencia, humildad y fidelidad constante a las prácticas ascéticas, virtudes que la tradición subraya como las notas más características de su santidad. Su vida transcurrió oculta, sin cargos ni protagonismo, entregada a la oración, la penitencia y el servicio silencioso dentro de la comunidad.


Compartió la vida religiosa en Santa Lucía con otras monjas notables por su virtud, entre ellas Santa Inés de Bagno di Romagna, con quien aparece frecuentemente asociada en la devoción local. La tradición recuerda a ambas como modelos de santidad comunitaria, reflejo de cómo la vida contemplativa femenina floreció en la Italia medieval mediante la perseverancia cotidiana más que por hechos extraordinarios.


Santa Juana murió en 1105. Según la tradición, a la hora de su muerte las campanas del monasterio repicaron de manera prodigiosa, signo que el pueblo interpretó como testimonio de su santidad. Desde entonces fue venerada de modo inmemorial en Bagno di Romagna y en la región circundante, llegando a ser considerada patrona de su localidad y honrada en toda la diócesis de Borgo San Sepolcro.


El culto antiguo fue confirmado oficialmente por el papa Pío VII, quien el 15 de abril de 1823 procedió a su canonización equipolente, junto con Santa Inés, reconociendo así una veneración constante y arraigada en la tradición camaldulense y en la piedad popular.

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Fuente: Vidas Santas

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