martes, agosto 15, 2017

Santoral Agosto 15




-Beato Alberto (Berdini) da Sarteano, Franciscano
-Beato Carmelo Sastre Sastre, Presbítero y Mártir
-Beato Claudio (Ricardo) Granzotto, Escultor Religioso Franciscano
-Beato Jaime Bonet Nadal, Presbítero y Mártir
-Beato José María Peris Polo, Presbítero y Mártir
-Beato Juan Mesonero Huerta, Sacerdote Mártir
-Beato Luis Masferrer Vila, y 19 compañeros Mártires
-Beato Mario (Luis) Ros Ezcurra, Sacerdote y Mártir
-Beato Pio Alberto Del Corona, Obispo y Fundador

-San Arduino de Rímini, Sacerdote
-San Arnulfo de Soissons, Obispo
-San David Roldán Lara, Laico Mártir
-San Estanislao de Kostka, Seminarista
-San Esteban de Hungría, Rey (Agosto 16)
-San Jacinto de Polonia, Sacerdote de la Orden de Predicadores (Agosto 17)
-San Luis Batis Sáinz, Presbítero y Mártir
-San Manuel Morales, Laico Mártir
-San Napoleón, Mártir
-San Neópolo de Alejandría, Mártir
-San Salvador Lara Puente, Laico Mártir
-San Saturnino, Mártir

-Santa Alicia ( Adela), Monja
-Santa Emilia, Virgen
-Santa Margarita, Monja


lunes, agosto 14, 2017

Evangelio Agosto 14, 2017

Día litúrgico: Lunes XIX del tiempo ordinario

Santoral 14 de Agosto: San Maximiliano Mª Kolbe, presbítero y mártir

Texto del Evangelio (Mt 17,22-27): En aquel tiempo, yendo un día juntos por Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará». Y se entristecieron mucho.

Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: «¿No paga vuestro Maestro el didracma?». Dice él: «Sí». Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: «¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?». Al contestar él: «De los extraños», Jesús le dijo: «Por tanto, libres están los hijos. Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estárter. Tómalo y dáselo por mí y por ti».


«Yendo un día juntos por Galilea»
P. Joaquim PETIT Llimona, L.C. - (Barcelona, España)

Hoy, la liturgia nos ofrece diferentes posibilidades para nuestra consideración. Entre éstas podríamos detenernos en algo que está presente a lo largo de todo el texto: el trato familiar de Jesús con los suyos.

Dice san Mateo que Jesús y los discípulos iban «yendo un día juntos por Galilea» (Mt 17,22). Pudiera parecer algo evidente, pero el hecho de mencionar que iban juntos nos muestra cómo el evangelista quiere remarcar la cercanía de Cristo. Luego les abre su Corazón para confiarles el camino de su Pasión, Muerte y Resurrección, es decir, algo que Él lleva muy adentro y que no quiere que, aquellos a quienes tanto ama, ignoren. Posteriormente, el texto recoge el episodio del pago de los impuestos, y también aquí el evangelista nos deja entrever el trato de Jesús, poniéndose al mismo nivel que Pedro, contraponiendo a los hijos (Jesús y Pedro) exentos del pago y los extraños obligados al mismo. Cristo, finalmente, le muestra cómo conseguir el dinero necesario para pagar no sólo por Él, sino por los dos y no ser, así, motivo de escándalo.

En todos estos rasgos descubrimos una visión fundamental de la vida cristiana: es el afán de Jesús por estar con nosotros. Dice el Señor en el libro de los Proverbios: «Mi delicia es estar con los hijos de los hombres» (Prov 8,31). ¡Cómo cambia, esta realidad, nuestro enfoque de la vida espiritual en la que a veces ponemos sólo la atención y el acento en lo que nosotros hacemos, como si eso fuera lo más importante! La vida interior ha de centrase en Cristo, en su amor por nosotros, en su entrega hasta la muerte por mí, en su constante búsqueda de nuestro corazón. Muy bien lo expresaba san Juan Pablo II en uno de sus encuentros con los jóvenes: el Papa exclamó con voz fuerte «¡Miradle a Él!».
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 14


-Beata Isabel Renzi, Virgen y Fundadora

-Beato Alano de la Roche, Dominico
-Beato Antonio Primaldi y 800 Compañeros Mártires de Otranto
-Beato Eberardo, Abad
-Beato Félix Yuste Cava, Presbítero y Mártir
-Beato Guillermo de Parma, Laico Mercedario
-Beato José García Librán Sacerdote Mártir
-Beato Ricardo Atanes Castro, Sacerdote y Mártir
-Beato Vicente Rubiols Castelló, Presbítero y Mártir

-Vigilia de la Asunción de Nuestra Señora

-San Antonio Primaldo, y ochocientos compañeros Mártires
-San Alfredo de Hildeseheim, Obispo
-San Arnulfo de Soissons, Monje y Obispo
-San Calixto de Todi, Obispo y Mártir
-San Demetrio de Africa, Mártir
-Santo Domingo Ibáñez de Erquizay, Sacerdote y Mártir
-San Eusebio de Roma, Presbítero y Confesor
-San Fachtna o Facanano de Ross, Obispo y Abad (Agosto 13)
-San Francisco Shoyemon, Novicio y Mártir
-San Marcelo de Apamea, Obispo y Mártir
-San Maximiliano María Kolbe, P
resbítero y Mártir
-San Simpliciano, Abad (Agosto 16)
-San Ursicino del Ilírico, Mártir

-Santa Atanasia o Anastasia de Egina, Viuda Matrona (Abril 18)


domingo, agosto 13, 2017

Santoral Agosto 13


-Beata Gertrudis de Alteriberg o de Turingia, Virgen y Abadesa
-Beata Gertrudis (Dorotea) Llamazares Fernández, Vírgen y Mártir

-Beato Connon O’Rourke, Religioso Mártir
-Beato Francisco Castells Areny, Presbítero y Mártir
-Beato Guillermo Freeman, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Jacobo Gapp, Presbítero y Mártir
-Beato José Bonet Nadal, Presbítero y Mártir
-Beato José Boher Foix, Presbítero y Mártir
-Beato José Juan Perot Juanmartí, Presbítero y Mártir
-Beato Josep Tàpies Sirvant y 6 compañeros, Presbíteros y Mártires
-Beato Juan Agramunt Riera, Presbítero y Mártir
-Beato Marcos de Aviano (Carlos Domingo) Cristofori, Presbítero Capuchino
-Beato Modesto García Martí, presbítero y mártir
-Beato Patricio O’Healy, Religioso Mártir
-Beato Pascual Araguas Guardia, Presbítero y Mártir
-Beato Pedro Gabilhaud, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Pedro Martret Moles, Presbítero y Mártir
-Beato Secundino María Ortega García y 19 compañeros, Religiosos Mártires
-Beato Silvestre Arnau Pasqüet, Presbítero y Mártir

-Celebración del Nombre de Santa Filomena, Virgen y Mártir
-Dormición de Nuestra Señora (58) (Trad.)

-San Antíoco de Lyon, Obispo
-San Benildo (Pedro Romançon), Maestro Lasallista
-San Casiano de Imola, Maestro y Mártir
-San Casiano de Todi, obispo y mártir
-San Fachtna o Facanano de Ross, Obispo y Abad (Agosto 14)
-San Hipólito de Roma, Mártir, Presbítero y Antipapa
-San Hipólito Romano, Mártir
-San Juan Berchmans, Religioso
-San Máximo el Homologueta de Constantinopla, Monje, Confesor y Abad (Enero 21)
-San Narsés Klajetsi, "el Gracioso", Poeta
-San Pedro de Santa María, Mártir Mercedario

-Santos Ponciano e Hipólito, Papa y Presbítero, Mártires
-San Ponciano, Papa y Mártir
-San Simone de Lara, Mártir Mercedario
-San Simpliciano de Milán, Obispo
-San Sventiboldo de Lorena, Rey
-San Vigberto de Fritzlar, Abad y Presbítero
-San Vigberto, Wigberto o Wigerto de Ohrdruf, Abad y Presbítero, discípulo de San Bonifacio

-Santa Centola de Burgos, Vírgen y Mártir
-Santa Concordia, Mártir
-Santa Elena de Burgos, Vírgen y Mártir
-Santa Irene de Hungría, Emperatríz (Iglesia ortodoxa)
-Santa Radegunda de Poitiers, Reina de Francia, Matrona


Evangelio Agosto 13, 2017

Día litúrgico: Domingo XIX (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 14,22-33): Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».


«Empezó a hundirse y gritó: ‘Señor, sálvame’»
Rev. D. Joaquim MESEGUER García - (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, la experiencia de Pedro refleja situaciones que hemos experimentado también nosotros más de una vez. ¿Quién no ha visto hacer aguas sus proyectos y no ha experimentado la tentación del desánimo o de la desesperación? En circunstancias así, debemos reavivar la fe y decir con el salmista: «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación» (Sal 85,8). 

Para la mentalidad antigua, el mar era el lugar donde habitaban las fuerzas del mal, el reino de la muerte, amenazador para el hombre. Al “andar sobre el agua” (cf. Mt 14,25), Jesús nos indica que con su muerte y resurrección triunfa sobre el poder del mal y de la muerte, que nos amenaza y busca destrozarnos. Nuestra existencia, ¿no es también como una frágil embarcación, sacudida por las olas, que atraviesa el mar de la vida y que espera llegar a una meta que tenga sentido?

Pedro creía tener una fe clara y una fuerza muy consistente, pero «empezó a hundirse» (Mt 14,30); Pedro había asegurado a Jesús que estaba dispuesto a seguirlo hasta morir, pero su debilidad lo acobardó y negó al Maestro en los hechos de la Pasión. ¿Por qué Pedro se hunde justo cuando empieza a andar sobre el agua? Porque, en vez de mirar a Jesucristo, miró al mar y eso le hizo perder fuerza y, a partir de ese instante, su confianza en el Señor se debilitó y los pies no le respondieron. Pero, Jesús le «extendió la mano, lo agarró» (Mt 14,31) y lo salvó.

Después de su resurrección, el Señor no permite que su apóstol se hunda en el remordimiento y la desesperación y le devuelve la confianza con su perdón generoso. ¿A quién miro yo en el combate de la vida? Cuando noto que el peso de mis pecados y errores me arrastra y me hunde, ¿dejo que el buen Jesús alargue su mano y me salve?
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Fuente: evangeli.net

sábado, agosto 12, 2017

Evangelio Agosto 12, 2017

Día litúrgico: Sábado XVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 17,14-20): En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, arrodillándose ante Él, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle». Jesús respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!». Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?». Díceles: «Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible».


«Si tenéis fe como un grano de mostaza (...) nada os será imposible»
Rev. D. Fidel CATALÁN i Catalán - (Terrassa, Barcelona, España)

Hoy, una vez más, Jesús da a entender que la medida de los milagros es la medida de nuestra fe: «Yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará» (Mt 17,20). De hecho, como hacen notar san Jerónimo y san Agustín, en la obra de nuestra santidad (algo que claramente supera a nuestras fuerzas) se realiza este “desplazarse el monte”. Por tanto, los milagros ahí están y, si no vemos más es porque no le permitimos hacerlos por nuestra poca fe.

Ante una situación desconcertante y a todas luces incomprensible, el ser humano reacciona de diversas maneras. La epilepsia era considerada como una enfermedad incurable y que sufrían las personas que se encontraban poseídas por algún espíritu maligno.

El padre de aquella criatura expresa su amor hacia el hijo buscando su curación integral, y acude a Jesús. Su acción es mostrada como un verdadero acto de fe. Él se arrodilla ante Jesús y lo impreca directamente con la convicción interior de que su petición será escuchada favorablemente. La manera de expresar la demanda muestra, a la vez, la aceptación de su condición y el reconocimiento de la misericordia de Aquél que puede compadecerse de los otros.

Aquel padre trae a colación el hecho de que los discípulos no han podido echar a aquel demonio. Este elemento introduce la instrucción de Jesús haciendo notar la poca fe de los discípulos. Seguirlo a Él, hacerse discípulo, colaborar en su misión pide una fe profunda y bien fundamentada, capaz de soportar adversidades, contratiempos, dificultades e incomprensiones. Una fe que es efectiva porque está sólidamente enraizada. En otros fragmentos evangélicos, Jesucristo mismo lamenta la falta de fe de sus seguidores. La expresión «nada os será imposible» (Mt 17,20) expresa con toda la fuerza la importancia de la fe en el seguimiento del Maestro.

La Palabra de Dios pone delante de nosotros la reflexión sobre la cualidad de nuestra fe y la manera cómo la profundizamos, y nos recuerda aquella actitud del padre de familia que se acerca a Jesús y le ruega con la profundidad del amor de su corazón.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 12


-Beata Cecilia de Remiremont, Abadesa
-Beata Victoria Díez y Bustos de Molina, Virgen y Mártir

-Beato Antonio Perulles Estívill, Sacerdote y Mártir
-Beato Agustín de Montclar (José Alsina Casas), Mártir
-Beato Buenaventura García Paredes, Sacerdote Dominico y Mártir
-Beato Carlos (Karl) Leisner, Sacerdote y Mártir
-Beato Carlos Meehan (O´Meighan, o Mahoney), Sacerdote y Mártir
-Beato Domingo Sánchez Lázaro, Mártir
-Beato Félix Pérez Portela, Sacerdote y Mártir
-Beato Flavio Argüeso González, Religioso y Mártir
-Beato Florián Stepniak, Presbítero y Mártir
-Beato Gregorio Chirivas, Mártir
-Beato Inocencio XI, Papa
-Beato José Jordán y Blecua, Sacerdote y Mártir
-Beato José Nadal Guiu, Sacerdote y Mártir
-Beato José Pavón, Mártir
-Beato José Straszewski, Mártir
-Beato Manuel Borrás Ferré, Obispo y Mártir
-Beato Manuel Basulto Jiménez, Obispo y Mártir
-Beato Nicasio Sierra, Mártir
-Beato Pedro Cunill, Mártir
-Beato Pedro Jarrige de la Morélie de Puyredon, Mártir
-Beato Sebastián Calvo Martinez, Mártir
-Beato Wenceslao María Claris, Mártir

-Nuestra Señora de Rouen, Francia

-San Aniceto de Nicomedia, y compañeros Mártires
-San Antonio Nguyen Dich, Mártir
-San Discolio de Vercelli, Obispo
-San Eleazar, Mártir
-San Euplio o Euplo de Catania, Mártir
-San Focio de Nicomedia,
-San Fotino de Nicomedia, y compañeros Mártires
-San Graciliano de Faleria, Mártir
-San Herculano de Brescia, Obispo
-San Jaenbert de Canterbury, Arzobispo
-San Miguel Nguyen Huy, Mártir
-San Muiredach o Muredach de Kellala, Obispo
-San Porcaro o Porcario de Lerins, y compañeros Monjes y Mártires
-San Santiago Do Main Nam, Mártir
-San Simplicio de Vercelli, Obispo
-San Teodoro de Alejandría, Mártir

-Santa Digna de Augsburgo, criada de Sta Hilaria y Mártir
-Santa Eunomia de Augsburgo, criada de Sta Hilaria y Mártir
-Santa Euprepia de Augsburgo, criada de Sta Hilaria y Mártir
-Santa Felicísima de Faleria, Virgen y Mártir
-Santa Juana Francisca de Chantal, Viuda, Religiosa y Fundadora (Memoria Litúrgica)
-Santa Hilaria de Augsburgo, madre de Sta Afra y Mártir
-Santa Lelia de Hibernia, Virgen

-Venerable León Dehon, Mártir


viernes, agosto 11, 2017

Evangelio Agosto 11, 2017

Día litúrgico: Viernes XVIII del tiempo ordinario

Santoral 11 de Agosto: Santa Clara de Asís, virgen

Texto del Evangelio (Mt 16,24-28): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O, ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino».

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame»
Rev. D. Pedro IGLESIAS Martínez - (Rubí, Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio nos sitúa claramente frente al mundo. Es radical en su planteamiento, no admite medias tintas: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24). En numerosas ocasiones, frente al sufrimiento generado por nosotros mismos o por otros, oímos: «Debemos soportar la cruz que Dios nos manda... Dios lo quiere así...», y vamos acumulando sacrificios como cupones pegados en una cartilla, que presentaremos en la auditoria celestial el día que nos toque rendir cuentas.

El sufrimiento no tiene valor en sí mismo. Cristo no era un estoico: tenía sed, hambre, cansancio, no le gustaba que le abandonaran, se dejaba ayudar... Donde pudo alivió el dolor, físico y moral. ¿Qué pasa entonces?

Antes de cargar con nuestra “cruz”, lo primero, es seguir a Cristo. No se sufre y luego se sigue a Cristo... A Cristo se le sigue desde el Amor, y es desde ahí desde donde se comprende el sacrificio, la negación personal: «Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará» (Mt 16,25). Es el amor y la misericordia lo que conduce al sacrificio. Todo amor verdadero engendra sacrificio de una u otra forma, pero no todo sacrificio engendra amor. Dios no es sacrificio; Dios es Amor, y sólo desde esta perspectiva cobra sentido el dolor, el cansancio y las cruces de nuestra existencia tras el modelo de hombre que el Padre nos revela en Cristo. San Agustín sentenció: «En aquello que se ama, o no se sufre, o el mismo sufrimiento es amado».

En el devenir de nuestra vida, no busquemos un origen divino para los sacrificios y las penurias: «¿Por qué Dios me manda esto?», sino que tratemos de encontrar un “uso divino” para ello: «¿Cómo podré hacer de esto un acto de fe y de amor?». Es desde esta posición como seguimos a Cristo y como —a buen seguro— nos hacemos merecedores de la mirada misericordiosa del Padre. La misma mirada con la que contemplaba a su Hijo en la Cruz.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 11


-Beato Carlos Díaz Gandía, Mártir Laico
-Beato Esteban Rowsham, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Guillermo Lampley, Mártir (Busco Estampa)
-Beato John Henry Newman, Presbítero (Octubre 9)
-Beato Juan Jorge Rhem, Presbítero y Mártir
-Beato Juan Sandys, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Luis Biraghi, Sacerdote Fundador
-Beato Miguel Domingo Cendra, Religioso y Mártir
-Beato Mauricio Tornay, Presbítero y Mártir
-Beato Rafael Alonso Gutiérrez, Mártir Laico
-Beato Teófilo (Benjamín) Fernández de Legaria Goñi, Sacerdote y Mártir

-Nuestra Señora del Camino, San Carlos, Missouri
-Nuestra Señora de Begoña, Patrona de Bilbao y Vizcaya

-San Alejandro el Carbonero, Obispo y Mártir
-San Casiano de Benevento, Obispo (Busco Estampa)
-San Equicio de Valeria, Abad
-San Gauderico de Cambrai, Obispo
-San Primo, Mártir
-San Rufino de Asís, Obispo y Mártir
-San Taurino de Évreux, Obispo
-San Teobaldo de Inglaterra, y companeros Mártires Mercedarios
-San Tiburcio de Roma, Mártir

-Santa Atracta de Hibernia, Abadesa (Busco Estampa)
-Santa Clara de Asís, Fundadora (Memoria Litúrgica)
-Santa Filomena, Virgen y Mártir
-Santa Rustícola de Arles, Abadesa
-Santa Susana de Roma, Mártir

jueves, agosto 10, 2017

Evangelio Agosto 10, 2017

Día litúrgico: 10 de Agosto: San Lorenzo, diácono y mártir

Texto del Evangelio (Jn 12,24-26): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará».

«Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench - (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, la Iglesia —mediante la liturgia eucarística que celebra al mártir romano san Lorenzo— nos recuerda que «existe un testimonio de coherencia que todos los cristianos deben estar dispuestos a dar cada día, incluso a costa de sufrimientos y de grandes sacrificios» (San Juan Pablo II).

La ley moral es santa e inviolable. Esta afirmación, ciertamente, contrasta con el ambiente relativista que impera en nuestros días, donde con facilidad uno adapta las exigencias éticas a su personal comodidad o a sus propias debilidades. No encontraremos a nadie que nos diga: —Yo soy inmoral; —Yo soy inconsciente; —Yo soy una persona sin verdad... Cualquiera que dijera eso se descalificaría a sí mismo inmediatamente.

Pero la pregunta definitiva sería: ¿de qué moral, de qué conciencia y de qué verdad estamos hablando? Es evidente que la paz y la sana convivencia sociales no pueden basarse en una “moral a la carta”, donde cada uno tira por donde le parece, sin tener en cuenta las inclinaciones y las aspiraciones que el Creador ha dispuesto para nuestra naturaleza. Esta “moral”, lejos de conducirnos por «caminos seguros» hacia las «verdes praderas» que el Buen Pastor desea para nosotros (cf. Sal 23,1-3), nos abocaría irremediablemente a las arenas movedizas del “relativismo moral”, donde absolutamente todo se puede pactar y justificar.

Los mártires son testimonios inapelables de la santidad de la ley moral: hay exigencias de amor básicas que no admiten nunca excepciones ni adaptaciones. De hecho, «en la Nueva Alianza se encuentran numerosos testimonios de seguidores de Cristo que (...) aceptaron las persecuciones y la muerte antes que hacer el gesto idolátrico de quemar incienso ante la estatua del Emperador» (San Juan Pablo II).

En el ambiente de la Roma del emperador Valeriano, el diácono «san Lorenzo amó a Cristo en la vida, imitó a Cristo en la muerte» (San Agustín). Y, una vez más, se ha cumplido que «el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna» (Jn 12,25). La memoria de san Lorenzo, afortunadamente para nosotros, quedará perpetuamente como señal de que el seguimiento de Cristo merece dar la vida, antes que admitir frívolas interpretaciones de su camino.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 10


-Beata Teresa Kwon Cheon-rye, Mártir

-Beato Agustín Ota, Religioso Mártir
-Beato Arcángel de Calatafino Piacentini, Religioso Presbítero
-Beato Claudio José Jouffret de Bonnefont, Presbítero y compañeros y Mártires (Busco Estampa)
-Beato Eduardo Grzymala, Presbítero y Mártir
-Beato Francisco Drzewiecki, Presbítero y Mártir
-Beato Francisco Frangois, Presbítero y Mártir
-Beato José Javier Gorosterratzu, Sacerdote y Mártir
-Beato José Toledo Pellicer, Presbítero y Mártir
-Beato Juan Martorell Soria, Presbítero y Mártir
-Beato Lázaro Tiersot, Presbítero y Mártir
-Beato Pedro Jo Suk, Mártir
-Beato Pedro Mesonero Rodríguez, Religioso y Mártir

-Celebración de la Traslación del Cuerpo y Martirio Santa Filomena, Mártir

-Institución de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, Barcelona, España (1218)

-San Aurelio de Cutigliano, Mártir
-San Blano de Dumblan, Obispo
-San Besso de Tebana, Mártir
-San Deusdedit o Diosdado de Roma, Confesor
-San Erico (Erik) IV de Danimarca, Rey y Mártir
-San Geraint I de Cornwall,
-San Ireneo de Cutigliano, Mártir
-San Lorenzo de Roma, Díacono y Mártir
-San Orencio, padre de San Lorenzo (Mayo 1)

-Santos Mártires de Alejandría, +257
-Santos 165 Soldados Mártires de Roma, Siglo III

-Santa Agatónica de Cartago, Virgen Consagrada y Mártir
-Santa Asteria de Bérgamo, Virgen y Mártir
-Santa Basa de Cartago, Virgen y Mártir
-Santa Filomena, Virgen y Mártir (Agosto 11)
-Santa Paula de Cartago, Virgen y Mártir
-Santa Paciencia, madre de San Lorenzo (Mayo 1)
-Santa
 de Tréveris o Colonia, Fundadora







miércoles, agosto 09, 2017

Evangelio Agosto 9, 2017

Día litúrgico: Miércoles XVIII del tiempo ordinario

Santoral 9 de Agosto: Santa Teresa Benedicta de la Cruz, patrona de Europa

Texto del Evangelio (Mt 15,21-28): En aquel tiempo, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada». Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros». Respondió Él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: «¡Señor, socórreme!». Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y desde aquel momento quedó curada su hija.


«Mujer, grande es tu fe»
Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala - (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España)

Hoy escuchamos a menudo expresiones como “ya no queda fe”, y lo dicen personas que piden a nuestras comunidades el bautizo de sus hijos o la catequesis de los niños o el sacramento del matrimonio. Esta palabra ve el mundo en negativo, muestra el convencimiento de que cualquier tiempo pasado fue mejor y que ahora estamos al final de una etapa en la que no hay nada nuevo que decir, ni tampoco nada nuevo por hacer. Evidentemente, se trata de personas jóvenes que, en su mayoría, ven con un cierto tono de tristeza que el mundo ha cambiado tanto, desde sus padres, que quizás vivían una fe más popular, que ellos no se han sabido adaptar. Esta experiencia les deja insatisfechos y sin capacidad de reacción cuando, de hecho, quizás están a la entrada de una nueva etapa que conviene aprovechar.

Este pasaje del Evangelio capta la atención de aquella madre cananea que pide una gracia para su hija, reconociendo en Jesús al Hijo de David: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada» (Mt 15,22). El Maestro queda sorprendido: «Mujer, grande es tu fe», y no puede hacer otra cosa que actuar a favor de aquellas personas: «que te suceda como deseas» (Mt 15,28), aunque parezca que no entran en sus esquemas. No obstante, en la realidad humana se manifiesta la gracia de Dios.

La fe no es patrimonio de unos cuantos, ni tampoco es propiedad de los que se creen buenos o de los que lo han sido, que tienen esta etiqueta social o eclesial. La acción de Dios precede a la acción de la Iglesia y el Espíritu Santo está actuando ya en personas de las que no hubiéramos sospechado que nos traerían un mensaje de parte de Dios, una solicitud a favor de los más necesitados. Dice san León: «Amados míos, la virtud y la sabiduría de la fe cristiana son el amor a Dios y al prójimo: no falta a ninguna obligación de piedad quien procura dar culto a Dios y ayudar a su hermano».
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Fuente: evangeli.net

Santoral Agosto 9


-Beata Juana de Aza, Madre de Santo Domingo de Guzmán

-Beato Antonio Mateo Salamero, Mártir
-Beato Arturo (Luis) Ayala Niño, Religioso y Mártir
-Beato Claudio Richard, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Esteban (Gabriel) Maya Gutiérrez, Religioso y Mártir
-Beato Eugenio (Alfonso Antonio) Ramírez Salazar, Religioso y Mártir
-Beato Falco de Palena, Ermitaño
-Beato Faustino Oteiza, Presbítero y Mártir
-Beato Francisco (Franz) Jägerstätter, Mártir Laico
-Beato Francisco López-Gasco Fernández
-Beato Florentino Asensio Barroso, Obispo y Mártir
-Beato Florentino Felipe Naya, Mártir
-Beato Gaspar (Luis Modesto) Páez Perdomo, Religioso y Mártir
-Beato Germán (José María) Garrigues Hernández, Presbitero y Mártir
-Beato Guillermo Plaza Hernández, Presbítero y Mártir
-Beato José María Celaya Badiola, Mártir
-Beato Juan de Alverna, Presbítero (Busco Estampa)
-Beato Juan de Fermo (o de la Verna), Presbítero Franciscano (Busco Estampa)
-Beato Juan Bautista (José) Velásquez Peláez, Religioso y Mártir
-Beato Juan de Salerno, Confesor
-Beato Julián Pozo Ruiz de Samaniego, Sacerdote y Mártir
-Beato Melquíades (Ramón) Ramírez Zuloaga, Religioso y Mártir
-Beato Michal Tomaszek, Sacerdote y Mártir
-Beato Narciso Sitjà Basté, Sacerdote y Mártir
-Beato Ricardo Bere, Presbítero y compañeros Mártires
-Beato Rubén de Jesús López Aguilar, Religioso y sus seis compañeros Mártires
-Beato Zbigniew Strazalkowski, Sacerdote y Mártir

-Nuestra Señora de Oegnies, Brabant, Países Bajos

-San Antonino de Alejandría, Mártir
-San Domiciano de Chalons
-San Fedlimino de Kilmore, Obispo
-San Firmo de Verona, Mártir
-San Juliano de Constantinopla, y 30 compañeros Mártires
-San Marceliano de Toscana, Mártir
-San Marciano de Constantinopla, y 30 compañeros Mártires
-San Maurilio de Rouen, Fundador
-San Nathy o Nateo de Achonry, Obispo y Abad
-San Numídico, Sacerdote (no murio Mártir) y compañeros Mártires
-San Román de Roma, Mártir Laico
-San Rústico de Verona, Mártir
-San Secundiano de Toscana, Mártir
-San Osvaldo de Maserfield
-San Veriano de Toscana, Mártir
-Santos Mártires de África

-Santa Cándida María de Jesús Cipitria, Fundadora
-Santa Mariana Cope de Molokai, Religiosa
-Santa María de Constantinopla, y 30 compañeros Mártires
-Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Monja Mártir


martes, agosto 08, 2017

Evangelio Agosto 8, 2017

Día litúrgico: Martes XVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 14,22-36): En aquellos días, cuando la gente hubo comido, Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí.

La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Ánimo!, que soy yo; no temáis». Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas». «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!». Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios».

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.


«Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas»
Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet - (Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Hoy no veremos a Jesús durmiendo en la barca mientras ésta se hunde, ni calmando la tormenta con una sola palabra increpatoria, suscitando así la admiración de los discípulos (cf. Mt 8,22-23). Pero la acción de hoy no deja de ser menos desconcertante: tanto para los primeros discípulos como para nosotros.

Jesús había obligado a los discípulos a subir a la barca e ir hacia la otra orilla; había despedido a todo el mundo después de haber saciado a la multitud hambrienta y había permanecido Él sólo en la montaña, inmerso profundamente en la oración (cf. Mt 14,22-23). Los discípulos, sin el Maestro, avanzan con dificultades. Fue entonces cuando Jesús se acercó a la barca caminando sobre las aguas.

Como corresponde a personas normales y sensatas, los discípulos se asustan al verle: los hombres no suelen caminar sobre el agua y, por tanto, debían estar viendo un fantasma. Pero se equivocaban: no se trataba de una ilusión, sino que tenían delante suyo al mismo Señor, que les invitaba —como en tantas otras ocasiones— a no tener miedo y a confiar en Él para desvelar en ellos la fe. Esta fe se exige, en primer lugar, a Pedro, quien dijo: «Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas» (Mt 14,28). Con esta respuesta, Pedro mostró que la fe consiste en la obediencia a la palabra de Cristo: no dijo «haz que camine sobre las aguas», sino que quería seguir aquello que el mismo y único Señor le mandara para poder creer en la veracidad de las palabras del Maestro.

Sus dudas le hicieron tambalearse en la incipiente fe, pero condujeron a la confesión de los otros discípulos, ahora con el Maestro presente: «Verdaderamente eres Hijo de Dios» (Mt 14,33). «El grupo de aquellos que ya eran apóstoles, pero que todavía no creen, porque vieron que las aguas jugaban bajo los pies del Señor y que en el movimiento agitado de las olas los pasos del Señor eran seguros, (...) creyeron que Jesús era el verdadero Hijo de Dios, confesándolo como tal» (San Ambrosio).
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Fuente: evangeli.net